El «Costalexit»: lo que lo acaecido con el paso de Nuestra Señora de las Angustias de Huelva puede enseñarnos sobre la huida del mercado de trabajo o «Trabexit» Derecho y mercado" evolución Iuslablog Jaime Román Lemos Mercado de trabajo nuevas realidades Proyecto TRABEXIT religión por Jaime Román Lemos - 10 abril, 20260 La pasada semana estuvo marcada por la celebración de la Semana Santa, con sus tradicionales procesiones, cofradías, nazarenos, bandas, costaleros, etc. Sin embargo, un incidente aislado se produjo en los últimos días y está dando mucho que hablar: el paso de Nuestra Señora de las Angustias de Huelva se quedó sin suficientes costaleros para cargar el paso adecuadamente, requiriendo la ayuda de numerosos voluntarios para tener efectivos suficientes con los que terminar el recorrido. Este suceso, más allá de lo llamativo, ofrece metafóricamente varias reflexiones sobre el mercado de trabajo español. Para analizarlo, tomaremos como referencia la noticia ofrecida por Héctor Corpa Almazán, primero en Huelva24 [1] y, posteriormente, en el diario ABC [2]. Para comenzar, el periodista nos habla de la existencia de una “profunda crisis” en el seno de la cofradía, fenómeno extrapolable a nuestro mercado de trabajo. Si no se quiere hablar de crisis, sí al menos de cambio o transformación, cambios en el mercado que responden a motivos tanto objetivos como subjetivos [3]. Lo cierto es que las razones son numerosas, pero analizaremos algunas de ellas atendiendo a lo acontecido con la cofradía onubense. La falta de efectivos El problema para sacar el paso a la calle surgió desde el inicio. Tal y como se explica en la noticia, en la convocatoria inicial solo aparecían 40 costaleros (al límite de lo que el paso necesita), faltando además 4 o 5 de ellos a la cita. La labor de los costaleros es ardua, pudiendo generar diversos daños, principalmente físicos. Por ello, se requiere a personas especialmente preparadas, que suelen ser en la actualidad hermanos de las propias hermandades dispuestos a cargar los pasos. El problema surge cuando ellos no son suficientes, ya que desde 1973 el número de costaleros profesionales ha descendido precisamente por la aparición de los “hermanos costaleros” [4]. En España, el cuarto trimestre de 2025 fue positivo en cuanto a la creación de empleo, llegando a superar los 22 millones de ocupados en España [5]. Sin embargo, en diversos sectores concretos, como el tecnológico, nos hallamos ante una escasez de mano de obra que, similar a la situación de quienes llevan el costal, se deriva de una “carencia de suficientes personas con las competencias requeridas para desempeñar adecuadamente el puesto de trabajo vacante y el desajuste entre las competencias de los trabajadores y las requeridas por el puesto vacante” [6]. Al mismo tiempo, “se está viviendo un envejecimiento de la población que está alterando el número de personas disponibles en ciertos sectores y ocupaciones por el paso a la jubilación de mayores cantidades de trabajadores” [7], cuestión relacionada con el cambio generacional. Lo importante aquí es que no existe un número suficiente de personas para realizar el trabajo necesario. Para promover una profesión, se requiere una formación adecuada que permita estar preparado para su desarrollo, así como condiciones laborales adecuadas. Porque no se puede hablar de “falta de compromiso” de las personas trabajadoras si no se ofrecen unas condiciones favorables para las mismas… Las condiciones de trabajo Porque se nos explica en la noticia que el paso “tiene ‘mala fama’ por su peso especialmente elevado”, de manera que otros 15 costaleros abandonaron la procesión ante “la perspectiva de realizar un esfuerzo físico extenuante sin los relevos necesarios para cubrir un itinerario de varias horas por el centro de la ciudad”. También la falta de mano de obra en sectores como la hostelería o la sanidad se ve afectada por unas condiciones evidentemente abusivas para los trabajadores. Ello provoca un abandono profesional que el Prof. Rodríguez-Piñero Royo ha atribuido precisamente a “trabajos o situaciones profesionales concretas”, y no tanto a un deseo de dejar de trabajar [8]. “Se huye de las malas condiciones laborales, de empleos insatisfactorios, de una vida agobiada por las decisiones profesionales” [9]. Mientras los empresarios se mantienen en esa idea de la falta de personal cualificado, los sindicatos se centran precisamente en la existencia de malas condiciones laborales, precariedad y bajos salarios [10]. La realidad va mucho más allá de que no existan personas preparadas para realizar un trabajo, sino que se debe analizar si quienes podrían prestar sus servicios están dispuestos a hacerlo en las condiciones ofrecidas; en otras palabras, “lo que está emergiendo no es tanto una voluntad masiva de abandonar el trabajo, como una creciente conciencia de los efectos negativos del modelo económico actual sobre los derechos individuales: inestabilidad laboral, bajos salarios y deterioro de las condiciones de trabajo” [11]. Cuando la perspectiva ofrecida es la de que el trabajo causa más perjuicio que beneficio, el resultado más probable es el abandono o rechazo del mismo. De esta manera, también se ven perjudicados quienes permanecen en el trabajo… Los riesgos psicosociales en los “supervivientes” Porque el daño físico de cargar un paso sobre uno mismo parece más evidente (cada costalero levanta de media entre 30 y 40 kilos, cifra que puede variar un poco hacia arriba o hacia abajo, debiendo tenerse en cuenta los esfuerzos físicos que suponen las “levantás”, las “chicotás” prolongadas o algunos movimientos extraños que deben realizar con sus cuerpos para ciertos giros y entradas o salidas de las iglesias). Pero los daños psicosociales son más difíciles de apreciar. Por un lado, cuando una empresa pierde trabajadores, el resto va a verse afectado por diversos riesgos. Como se nos explica en la noticia, al enterarse los costaleros de que 4 o 5 de los comprometidos no habían asistido, la tensión aumentó. En primer lugar, probablemente, por las razonables dudas de si la procesión iba a poder efectuarse. Pero también porque contar con menos compañeros supondría una mayor carga de trabajo, tal y como ocurre en un mercado de trabajo español en el que si bien “la jornada laboral se ha mantenido relativamente estable […] la intensidad –desregulada y dejada en manos unilaterales del empresario- ha aumentado considerablemente” [12], constituyéndose en la actualidad como uno de los riesgos más influyentes para los trabajadores. Además, la incertidumbre sobre si el paso podrá salir a la calle no solo afecta (o ha afectado) a este año, sino que atendiendo al panorama parece que puede continuar el próximo año, generando una inseguridad que también es propia del actual mercado de trabajo, y cuando la inseguridad laboral aumenta, resulta habitual que también aumenten los niveles de estrés e insatisfacción laboral, acrecentándose igualmente la probabilidad de que los individuos decidan abandonar su puesto de trabajo [13] (de hecho, hemos de volver a insistir en que, viendo la situación con la cofradía, 4 o 5 de los costaleros comprometidos decidieron no presentarse). La falta de efectivos provocó que el paso comenzara a “a sufrir oscilaciones peligrosas – lo que en el argot cofrade se conoce como «dar canoa»– debido al cansancio acumulado y a la falta de uniformidad en el esfuerzo del conjunto de costaleros”. Aunque se trata de un cansancio físico, sin duda derivaría también en una fatiga mental derivada de la situación vivida, generando estrés y, aplicándolo de nuevo al mundo laboral, podría derivar en burnout, produciéndose sentimientos de falta de energía o agotamiento, un aumento de la distancia mental con respecto al trabajo y una sensación de ineficacia y falta de realización [14]; siendo precisamente el principal factor de riesgo la sobrecarga laboral o mayores turnos laborales [15]. Por fortuna, los costaleros que quedaron tuvieron ayuda… La “externalización costalera” El paso pudo continuar su recorrido este año gracias a la intervención de costaleros de otras hermandades que ya habían completado sus recorridos y fueron a prestar ayuda. No obstante, lo más curioso ocurrió en el año 2024, cuando, ante una situación similar, “la Policía Local de Huelva se ofreció voluntaria para portar el paso como un acto de servicio a la ciudad”. Sin duda, y sin entrar aquí en polémicas sobre la aconfesionalidad del Estado, un gesto bonito y aplaudido que, sin embargo, demostró la “dependencia de la ayuda externa”. Por supuesto, en el caso de la procesión, se trata de una ayuda completamente voluntaria y no laboral. Pero sirva el caso para ilustrar una realidad que se está asentando en España. La Policía se encargó de llevar un paso que debía ser cargado por costaleros. Es decir, se produjo una externalización productiva, en cierto sentido. El problema que se genera es que existe una necesidad de un trabajador concreto (costalero), que no se termina de reflejar para la empresa, que busca otros voluntarios: en el terreno laboral, una práctica similar ha cobrado auge a través del trabajo en plataformas, pues en muchas ocasiones este tipo de organización de la actividad productiva tiende a negar la propia existencia del trabajador asalariado [16]. Y es que, al encontrarnos al cliente, la plataforma y el prestador de servicios, no se trata de una “relación estrictamente bilateral” propia del Derecho del Trabajo o incluso del trabajo autónomo [17], sino que aparece la figura del freelance como una figura más del mercado de trabajo, a camino entre el asalariado y el autónomo convencional [18], llegando a producirse fenómenos como la evolución de las plataformas como empresas de trabajo temporal [19]. Ciertamente, el incumplimiento de la normativa laboral es un efecto evidente de la externalización de servicios [20], y la consecuencia principal es la dificultad de calificar a esos individuos que son los verdaderos prestadores de servicios, quienes realizan el trabajo requerido por el cliente, pues no son verdaderos autónomos ni son trabajadores asalariados, por lo que se mueven en un entorno de anomía [21] perjudicial para su actividad productiva, generando dudas en la adecuación actual de las notas de laboralidad previstas en el art. 1 ET [22]. La solución para evitar esa “externalización costalera” sería contar con verdaderos costaleros disponibles para la cofradía, sobre todo jóvenes que permitan un relevo generacional… La coexistencia de generaciones Nos indica el periodista que el crecimiento de hermandades de barrio en Huelva que cuentan con “un estilo de carga ‘más alegre’ […] con un fuerte seguimiento popular” ha provocado un menor interés en El Santo Entierro, que cuenta con «un protocolo de extrema sobriedad, silencio y un rigor litúrgico que a muchos jóvenes no les resulta atractivo”. En cierto modo, podría afirmarse que existe una “ruptura de los más jóvenes con valores hoy caducos” [23]. Es difícil compaginar el cambio generacional, sobre todo en una tradición tan sentida por muchos como es la Semana Santa. Y, en el ámbito laboral, está ocurriendo algo similar. Aunque la necesidad económica obliga a muchas personas a aceptar trabajos precarios, el umbral de tolerancia hacia esa precarización ha disminuido, en parte también porque se tratan de generaciones más formadas que las anteriores [24]. También porque, precisamente, ha sido la generación Z la que ha incorporado la salud mental como prioridad en su vida, rompiendo “el estigma tradicionalmente asociado a estos temas para darle la visibilidad necesaria para su correcta sensibilización y atención” [25], lo que lleva en muchas ocasiones a priorizar el bienestar emocional sobre cualquier otra circunstancia, cuestión sobre la que anteriores generaciones no parecían enfocarse tanto. Y es este cúmulo de circunstancias ha contribuido a una “desidealización” del trabajo: el empleo de calidad no se refleja ya solo (aunque también) en condiciones objetivas, sino que cada persona lo califique “teniendo en cuenta sus opciones personales y el modelo de vida que quiere tener” [26]. Esta transformación en la aproximación al trabajo es también un avance en la huida del mercado de trabajo, una búsqueda de un nuevo modelo de ocupación que permita el abandono de empleos poco satisfactorios o incompatibles con el modelo de vida escogido por cada persona [27], modelo todavía por construir y, por el momento, difícil incluso de plantear [28]. La realidad es que, en muchas ocasiones, son las personas las que deben adaptarse al mercado de trabajo, pero quizás el importante cambio generacional (y vital, en general, por todas las generaciones en relación con el trabajo) deba hacer que el mercado de trabajo también cambie para adaptarse a las personas. Porque, mientras no llegue ese futuro que algunos gurús tecnológicos ya se atreven a vaticinar en el que trabajar no será necesario, debemos primar un trabajo humanista, que centre sus valores en el bienestar de las personas que lo realizan… La humanización del trabajo Termina el periodista su crónica del suceso onubense incidiendo en la importancia de la humanización de los costaleros, de que no sean simplemente instrumentos para realizar la labor. Indica así que se “requiere una base humana comprometida que a largo plazo pasa por integrar plenamente a los costaleros en la vida de la hermandad, evitando que sean tratados como meros ‘motores de carne’”. En el mismo sentido, el mercado de trabajo y las empresas necesitan humanizarse, conseguir que las personas se hallen comprometidas con el trabajo respetando su bienestar y sus derechos, centrándose en el concepto global de salud. El iuslaboralismo ha integrado el discurso económico capitalista [29], buscando siempre la mejora de los derecho de los operarios, pero sin escapar de la realidad de un sistema que tiende a deshumanizar a las personas que se encuentran inmersas en el mismo: la superación del capitalismo y de la obsesión de la productividad debe desplazarse en una sociedad donde prime la salud y el ser humano. Esta nueva realidad, todavía en construcción, puede apreciarse en los discursos del filósofo y sociólogo francés Edgar Morin, quien rechaza la simplificación de la sustantividad optando por una visión holística del ser humano, integrando en la condición humana las dimensiones biogenética, sociocultural, psicoindividual y planetaria [30]. Así, de acuerdo con este pensamiento, frente “a todas las formas de barbarie sociopolítica, la sociedad moderna solo hallará respuesta en una complejidad organizativa más alta, y en una complejificación de las relaciones entre individuo y sociedad” [31], relaciones que podemos extrapolar a aquellas entre individuo y empresa, que debemos dejar de concebir como ese mero intercambio de mercancía (propio también de la ideología marxista) y comenzar a tratar como verdaderas relaciones humanas, con la complejidad que ello implica, pero con la satisfacción de avanzar hacia un bienestar real de las personas trabajadoras que repercuta además en beneficio empresarial. Solo han sido estos unos breves apuntes sobre una anécdota de la que pueden extraerse tantas visiones y reflexiones como personas existen, pero nos parecía una metáfora interesante para reflejar algunos aspectos marcados de la realidad social que han sido y seguirán siendo estudiados para conocer la realidad detrás de la huida del trabajo (Trabexit). [1] Corpa, H., “Estos son los motivos de la ‘deserción’ en el Santo Entierro de Huelva”, Huelva24, 4 de abril de 2026, disponible en: https://www.huelva24.com/semana-santa/motivo-desercion-santo-entierro20260404144643-nth.html [2] Corpa, H., “La mitad de los costaleros abandona en plena procesión del Santo Entierro de Huelva: los motivos tras la polémica deserción”, ABC, 5 de abril de 2026, disponible en: https://www.abc.es/espana/andalucia/huelva/mitad-costaleros-abandonan-plena-procesion-santo-entierro20260405100413-nts.html [3] Rodríguez-Piñero Royo, M., “Qué es lo que no quieren los trabajadores: de la Gran Dimisión al Trabexit”, en Revista Internacional y Comparada de Relaciones Laborales y Derecho del Empleo, Vol. 13, nº 1, 2025, p. 11. [4] En la ciudad de Sevilla, pero extrapolable a otras. Consultado en: https://www.semanasanta.org/costaleros-insignias-cruz-de-guia-senatus-banderas-bocinas-libro-de-reglas-estandartessimpecado-semana-santa-sevilla/ [5] INE, “Encuesta de Población Activa (EPA). Cuarto trimestre 2025”, 27 de enero de 2026, disponible en: https://www.ine.es/dyngs/Prensa/EPA4T25.htm [6] Malo Ocaña, M. Á., “Determinantes y desafíos de la escasez de trabajadores”, en Cuadernos del Mercado de Trabajo, nº 13, 2025, p. 4. [7] Malo Ocaña, M. Á., “Escasez de trabajadores y políticas de mercado de trabajo: análisis comparativo del caso español”, en Cuadernos de Información Económica, nº 302, 2024, p. 10. [8] Rodríguez-Piñero Royo, M., “La gran dimisión. Perspectivas jurídicas”, en Labos Revista de Derecho del Trabajo y Protección Social, Vol. 5, nº 2, 2024, p. 183. [9] Ibidem. [10] Rodríguez-Piñero Royo, M., “¿Qué pasa en el mercado de trabajo español? Aproximación al Trabexit”, en Trabajo, Persona, Derecho, Mercado: Revista de Estudios sobre Ciencias del Trabajo y Protección Social, nº 7, 2023, p. 16. [11] Fernández Villarino, R., “La dimensión social de los procesos de transición y su convivencia con el mercado laboral”, en Castellano Burguillo, E.; Morales Ortega, J. M. & Pérez Guerrero, M. L., “Trabexit: una nueva realidad del mercado de trabajo español”, Atelier, Barcelona, 2025, p. 318. [12] Todolí Signes, A., “La huida del trabajo: sobrecarga de trabajo, salud mental y derechos fundamentales”, Aranzadi La Ley, Las Rozas (Madrid), 2026, p. 33. [13] Taufiqah Syifa, B. & Vionela Merdiana, C., “The Impact of Job Insecurity on Turnover Intention with Work Motivation as Moderation”, en International Journal of Economics and Management Research, Vol. 4, nº 2, 2025, p. 819. [14] Organización Mundial de la Salud, “Clasificación Internacional de Enfermedades. Undécima Revisión (CIE-11)”, 2019-2021, disponible en: https://icd.who.int/browse/2024-01/mms/es#129180281 [15] Gutiérrez Aceves, G. A. et al., “Síndrome de burnout”, en Archivos de Neurociencias, Vol. 11, nº 4, 2006, p. 307. [16] Ramos Quintana, M. I. (dir.), “Riesgos Psicosociales y Organización de la Empresa”, Aranzadi, Cizur Menor (Navarra), 2017., p. 445. [17] Rodríguez-Piñero Royo, M., “El trabajo 3.0 y la regulación laboral: por un enfoque creativo en su tratamiento legal”, en Creatividad y sociedad, nº 26, 2016, p. 55. [18] Ibidem, p. 39. [19] En el sentido de que cumplen todas las funciones principales que clásicamente se atribuyen a las empresas de trabajo temporal, sin la necesidad de actuación de estas. Todolí Signes, A., “¿Ha llegado el fin de las ETTs derivado de la Economía colaborativa?”, en Argumentos en Derecho Laboral, 31 de mayo de 2016, disponible en: https://adriantodoli.com/2016/05/31/ha-llegado-el-fin-de-las-etts-derivado-de-la-economiacolaborativa/ [20] Todolí Signes, A., “La dirección algorítmica de las redes empresariales: plataformas digitales, inteligencia artificial y descentralización productiva”, en Revista de Trabajo y Seguridad Social. CEF, nº 476, 2023, p. 85. [21] Rodríguez-Piñero Royo, M., “El trabajo 3.0…”, op. cit., p. 65. [22] Lopera Castillejo, M. J., “Las notas de laboralidad y su permanencia ante la irrupción de las nuevas tecnologías digitales”, en Fernández Orrico, F. J. (coord.), “El Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en un entorno digital”, Aranzadi, Las Rozas (Madrid), 2024, p. 33. [23] Fernández Angulo, M. P., «Las cuadrillas de costaleros en Sevilla. Estudio antropológico del “costal” y la “trabajadera”», en Nueva Antropología, Vol. 19, nº 63, 2003, p. 189. [24] Pozo Cuevas, F; Botía-Morillas, C. & Gutiérrez Barbarrusa, V., “Realidad laboral, precariedad y trabexit en España: la perspectiva de los jóvenes”, en Castellano Burguillo, E.; Morales Ortega, J. M. & Pérez Guerrero, M. L. (dirs.), “Trabexit: una…”, op. cit., p. 33. [25] Gómez Cresta, L. et al., “Descubriendo la esencia de la Generación Z: un viaje visual hacia la ruptura paradigmática”, en Revista de Ciencias de la Comunicación e Información, Vol. 30, 2015, p. 12. [26] Rodríguez-Piñero Royo, M., “Qué es…”, op. cit., p. 17. [27] Rodríguez-Piñero Royo, M., “La Ley de Empleo y las personas: reflexiones a partir de la idea de Trabexit”, en Trabajo, Persona, Derecho, Mercado: Revista de Estudios sobre Ciencias del Trabajo y Protección Social, Monográfico, 2023, p. 29. [28] Ibidem, p. 30. [29] Serrani, L. & Tiraboschi, M. (eds.), “El sistema de protección social y prevención de riesgos laborales frente a la IV Revolución Industrial”, ADAPT University Press, Italia, 2021, p. 567. [30] Gómez García, P., “La antropología y el paradigma de complejidad de Edgar Morin”, en Ensayos de Filosofía, nº 19, 2024, p. 1. [31] Gómez García, P., “La antropología compleja de Edgar Morin: homo complexus”, Universidad de Granada, Granada, 2003, p. 112. Comparte en Redes Sociales:FacebookTwitterLinkedinPrint Relacionado