SEVILLA / 23 de febrero de 2026

 

 

Dentro de las actividades programadas en el proyecto de investigación VIVAlz, el Aula Félix Pozo se convirtió en el escenario de una enriquecedora e innovadora Jornada Taller en la que participaron estudiantes de Proyectos Arquitectónicos del quinto curso de la Escuela de Arquitectura de Sevilla. El Taller contó también con la participación de los  con los miembros del Panel de Expertos de Personas con Alzheimer (PEPA) y de la Confederación Andaluza de Alzheimer y otras demencias, con el propósito de abordar el impacto que tiene esta enfermedad en los entornos habitacionales.

La sesión arrancó con la presentación de Santiago Quesada-García, quien introdujo los objetivos pedagógicos y científicos de la jornada y dio la bienvenida a los invitados, también arrojó un dato crucial para el sector de la edificación: la previsión de que en Andalucía serán necesarias en el año 2035 más de 42.800 viviendas adaptadas a las necesidades del colectivo de personas con enfermedad de Alzheimer. Acto seguido, Antonio Sagues impartió una clase enfocada en informar y, sobre todo, sensibilizar a los futuros arquitectos sobre la realidad del alzhéimer.

 

 

El cambio de mirada: la voz de la experiencia

Tras la introducción teórica, Santiago Quesada-García enfatizó la importancia de situar al usuario en el centro del diseño, cediendo la palabra a los verdaderos beneficiarios de los proyectos arquitectónicos a través de testimonios de personas afectadas por esta enfermedad pertenecientes Panel de Expertos de Personas con Alzheimer (PEPA) y cuya visión transformó la perspectiva del aula.

La primera intervención corrió a cargo de Soledad García, persona con alzhéimer, quien expuso la trascendencia que tienen factores ambientales como la iluminación natural en el bienestar y la salud diaria de los pacientes, recordando además el reto demográfico de que España se convertirá en una de las poblaciones más longevas del mundo en los próximos quince años. Por su parte, Joaquín Petit aportó la perspectiva de la persona cuidadora, incidiendo en el papel que juega el desarrollo técnico de los arquitectos a la hora de garantizar la seguridad en el hogar. Por último, Matilde Granados relató su valiente testimonio tras ser diagnosticada con un deterioro leve y detalló las decisiones que tomó de inmediato para adaptar su propia vida personal y el entorno de su hogar.

 

Proyectar en las aulas

Tras las ponencias y una breve pausa de trabajo, la teoría dio paso a la práctica. Los estudiantes se distribuyeron en grupos para iniciar un taller dinámico y cooperativo. El núcleo del ejercicio consistió en entrevistar y trabajar directamente a los miembros del PEPA, permitiendo a los estudiantes indagar de primera mano en las necesidades espaciales, de orientación y de confort que demanda este colectivo de personas.

La jornada concluyó con un pleno donde cada grupo expuso sus conclusiones, propuestas e impresiones de diseño arquitectónico. Estas soluciones fueron evaluadas por el profesorado y comentadas por los propios invitados, consolidando así una transferencia de conocimiento real que promueve el uso de la arquitectura como un «entorno protésico» capaz de mejorar significativamente la calidad de vida de los enfermos, familiares y cuidadores, uno de los principales objetivos del proyecto de investigación VIVAlz.