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PRESENTACIÓN DEL PROYECTO
LA NORMALIZACIÓN DE LOS NOMBRES DE LUGAR DE LAS ÁREAS MERIDIONALES DEL ESPAÑOL
Junto a zonas de nuestro país bien atendidas desde el punto de vista de la investigación toponomástica, que disponen de amplios y totalmente fiables repertorios de nombres de lugar,
recogidos rigurosa y exhaustivamente a través de encuesta directa y análisis documental, así como transcritos de acuerdo con unos rígidas normas de estandarización establecidas previamente,
se hallan otras que, como las comunidades meridionales, carecen de inventarios toponímicos de validez indiscutible, y ello por no haber sido estos nombres compilados y transcritos contando con una metodología rigurosa y una normativa basada en criterios estrictamente científicos (lingüísticos, dado que de material lingüístico se trata).
Para atender a la necesidad perentoria de la normalización toponímica en las áreas monolingües del español hemos acometido recientemente un proyecto de investigación, el proyecto PRONORMA, que ya está dando importantes resultados, y cuyas principales líneas de actuación se definen en este lugar.
PALABRAS CLAVE: Toponimia, normalización, nombres de lugar, cartografía, Toponomástica, español meridional, estudio documental, estudio lingüístico.
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THE STANDARDIZATION OF PLACE NAMES SOUTHERN AREAS OF SPANISH
Alongside areas of our country well attended from the standpoint of place-name research, wide-ranging and totally reliable registers of place names being available, having been collected rigorously and thoroughly via direct survey and document analysis, and likewise transcribed in keeping with strict pre-established norms of standardization as set down, there exist others, as in the case of southern-tending communities, which are lacking in unquestionably reliable toponymic inventories, this being the result of such names not having been compiled and transcribed in terms of either a rigorous methodology or a regulatory apparatus based on strict scientific criteria
(of a linguistic nature, given that it is linguistic material that is being dealt with). In order to meet the pressing need for toponymic standardization in monolingual areas as far as Spanish is concerned, we have carried out a research project in recent times, the main lines of action of which are set out in this discussion by means of the exploration of a large number of illustrative cases.
KEY WORDS: Toponymy, standardization, place names, mapping, Toponomastic, Spanish southern, desk study, linguistic study.
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De la necesidad de la normalización toponímica en la actualidad se muestran conscientes las autoridades competentes en la materia, que, a instancias de las Naciones Unidas, advierten de que esta tarea no es solo necesaria en las comunidades bilingües del país, y urgen al establecimiento de
inventarios normalizados de nombres de lugar también para las áreas monolingües castellanas. Efectivamente, la normalización sobre todo de la toponimia menor es una labor pendiente hoy por hoy y urgente ya en las áreas del vasto dominio del español, que, muy a diferencia de las comunidades
bilingües (Cataluña, País Vasco y Galicia), no han sido atendidas prácticamente hasta ahora en este aspecto. Pero frente a la conciencia de esta necesidad y la iniciativa al respecto demostrada por la administración estatal y las autoridades geográficas, los lingüistas, sobre todo los estudiosos de la lengua española, han venido mostrando hasta ahora muy poco interés por la cuestión de la normalización toponímica; a estos especialistas les ha preocupado principalmente la vertiente puramente filológica de la investigación de los nombres de lugar: el establecimiento de la etimología de los nombres, su caracterización dialectal, esto es, se han centrado en su análisis con la finalidad de obtener informaciones de valor para la reconstrucción de la historia en general o de la historia lingüística (del idioma o de los dialectos).
Sin embargo, son ellos quienes deben tomar la iniciativa y asumir la mayor responsabilidad en esta tarea de revisión y normalización de la onomástica de lugares menores, dado que los nombres geográficos son primera
y esencialmente realidades lingüísticas.
Resulta incontestable, desde luego, la necesidad de disponer de un nomenclátor oficial, no solo de la toponimia mayor sino también de la menor, de todas las áreas hispánicas: debe disponerse para cada nombre de lugar de una forma única declarada oficial, principalmente para su empleo escrito en textos y documentos de uso público, y no ya únicamente para ser recogida en la cartografía, sino
también en rótulos viarios, catastros, textos administrativos, documentación legal, folletos turísticos, etc., sin olvidar toda aquella información de diversa índole que se difunda por Internet,
medio que hace que las formas onomásticas se propaguen a un ritmo vertiginoso. A pesar de lo evidente que resulta tal necesidad, en el dominio del español son prácticamente inexistentes los nomenclátores que recojan sistemáticamente topónimos menores fijados en cuanto a su forma gráfica de acuerdo con criterios lingüísticos bien fundamentados y que cuenten con la aprobación de las autoridades competentes.
Ante este estado de cosas, y teniendo en cuenta además el proceso acelerado de decadencia que –debido a los imparables cambios socioeconómicos que se vienen produciendo principalmente desde la segunda mitad del siglo pasado– está sufriendo el patrimonio toponímico, no cabe duda de que la tarea de normalización de la onomástica de lugares de áreas castellanas monolingües, y sobre todo de la relativa a las regiones meridionales
(las más fuertemente diferenciadas en el aspecto fonético respecto de la modalidad estándar) ha de ser acometida de modo inmediato. Porque los beneficios que reportará la elaboración de un nomenclátor (de nombres de lugar tanto mayores como menores; estos últimos son los que presentan mayor fluctuación formal y por consiguiente mayor dificultad a la hora de su transcripción), realizado sobre la base de unos principios científicos aplicados
con rigor son considerables y tendrán una gran repercusión en múltiples ámbitos: como bien saben las personas –autoridades, científicos y profesionales de diversos sectores:
cartógrafos, geógrafos, funcionarios catastrales, responsables de la señalización viaria y de la elaboración de textos informativos con fines turísticos, etc., etc.– que manejan topónimos en su actividad diaria, el uso en la vida pública de las formas toponímicas está necesitado de una regulación urgente, pues todos ellos precisan saber cuál es la forma más "correcta" de entre las muchas variantes
que suelen circular en la lengua hablada y en los documentos escritos de carácter público, una necesidad de la que se hace eco la Segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Normalización de los Nombres Geográficos, que prescribe la normalización toponímica internacional, definiéndola como "la actividad encaminada a lograr una forma escrita única de cada nombre geográfico de la Tierra" y subrayando "que los nombres locales normalizados se utilicen en los mapas". Hay que advertir, no obstante, que la labor de normalización de nombres de lugar debe dejarse inexcusablemente en manos de lingüistas, los únicos realmente capacitados
científicamente para determinar la forma más genuina, oficializable, ya que ello exige una metodología basada en la recopilación exhaustiva de las variantes actuales y antiguas de cada nombre y su valoración minuciosa mediante un completo y pormenorizado análisis lingüístico. No es, empero, una labor que pueda realizar cualquier persona con formación lingüística: dada la complejidad del objeto de estudio y sus dimensiones, este ha de ser abordado forzosamente en el marco de un proyecto de investigación basado en una metodología de trabajo científica sólida y que cuente con apoyo institucional. Partiendo de esta convicción, diseñamos hace unos años un
plan de trabajo cuyo objetivo último es la elaboración de un inventario que incluya los nombres de lugar mayores y menores de áreas meridionales, cada uno de ellos bajo una forma única, normalizada, determinada a través de un proceso minucioso de documentación y de análisis lingüístico. Este plan de trabajo resultó seleccionado en la convocatoria de proyectos de investigación del Ministerio de
Ciencia e Innovación, así como en la de Proyectos de Excelencia de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de Andalucía, y está desarrollándose actualmente bajo la denominación de "Proyecto de investigación PRONORMA: Recopilación, análisis y normalización de la toponimia de las áreas meridionales de España".
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