La temperatura de consigna es el valor objetivo (o límite) que se establece en un termostato o sistema de calefacción para mantener una temperatura ambiente específica. Para mitigar la crisis energética derivada de la guerra de Ucrania, los gobiernos europeos han adoptado una estrategia: extender las temperaturas de consigna en edificios residenciales.
Si bien esta medida puede reducir la demanda energética, se genera un conflicto con respecto al confort térmico de los ocupantes. Además, anteriormente, otros estudios han intentado cuantificar las reservas de energía en situaciones donde se extienden las temperaturas de consigna. Sin embargo, estos estudios estaban limitados por la falta de caracterización del parque inmobiliario, una representación insuficiente del clima o la ausencia de uniformidad en la temperatura de consigna de referencia.
El grupo Termotecnia propone, en este estudio, una simulación a gran escala, incluyendo seis modelos de edificio que cubren el 90% de los climas del Sur de Europa, con una temperatura de consigna de 20ºC para la calefacción y 25ºC para el aire acondicionado. Estas características tenían en cuenta desde los edificios construidos hace más de 15 años hasta las nuevas edificaciones según la última normativa europea 2010/31/EU. Los edificios seleccionados están en España y son representativos del parque inmobiliario español, contando con tres viviendas unifamiliares y tres edificios multifamiliares.
Los resultados demuestran que una reducción de la temperatura de consigna de calefacción en 1ºC puede llevar a un promedio de reducción de la demanda del 20%. Por otra parte, aumentar la temperatura de consigna de aire acondicionado en 1ºC puede llevar a una reducción de la demanda de enfriamiento del 25%. Esta reducción afecta, especialmente, al ahorro energético de los edificios más antiguos.
En España, ajustar los termostatos en invierno en 1ºC puede ahorrar un volumen de gas natural de 1,8 millones de metros cúbicos (en torno al 40% de la demanda energética de gas en 2022).
Los hallazgos demuestran que ampliar las temperaturas de consigna en edificios residenciales pueden ser una estrategia prometedora hacia una sociedad más eficiente energéticamente sin comprometer el confort termal de sus ocupantes.
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