Thermal comfort and energy performance of a passive urban climate shelter under extreme heat: Large-scale measurement at Cartuja Qanat Agora

El calor extremo presenta uno de los mayores retos actuales de las ciudades con clima mediterráneo: se requieren soluciones para refrescar la ciudad, que no dependan del aire acondicionado convencional y, a su vez, reduzcan la demanda de energía. Cartuja Qanat es el resultado de un proyecto de transformación urbana que une innovación tecnológica y sostenibilidad. Una de las instalaciones que alberga es el ágora: un espacio semiabierto de nueva creación destinado a posibilitar la vida en la calle. Incluso en condiciones de calor extremo, el ágora mantiene una temperatura agradable.

Se trata de un prototipo de adaptación climática en un espacio exterior que integra enfriamiento pasivo, generación de energía renovable y un depósito térmico de agua, todo en un mismo sistema operativo. Este refugio climático urbano y permanente se integra dentro de la rehabilitación de lo que fue la Avenida del Agua durante la EXPO’92.

El ágora bloquea el sol casi por completo y reduce la exposición a la radiación solar gracias a su techo radiante, el cual funciona con un circuito de agua. La temperatura del aire se reduce mediante el intercambio calórico, tanto por tierra como por agua. Los recursos térmicos se regeneran por la noche, a través de un sistema de refrigeración por evaporación y radiación alimentado con energía fotovoltaica generada in situ.

Para evaluar la performance del sistema, se ha utilizado una metodología que combina análisis del potencial climático en el exterior, seguimiento microclimático de alta resolución y evaluación del confort térmico, complementados con encuestas sobre la percepción de los usuarios realizadas en condiciones reales de uso.

Los resultados demuestran que, durante eventos de calor extremo, las temperaturas de 40ºC en el exterior se veían mitigadas dentro del ágora, que presentaba una temperatura de 29ºC. De esta forma, se reducía la temperatura en hasta 15ºC gracias a procesos pasivos de enfriamiento. El 80% de los usuarios manifestaron haber experimentado una sensación térmica neutral incluso en temperaturas muy altas.

En conclusión, la integración de sistemas de energía y agua contribuye a mejorar la eficiencia energética de los refugios climáticos. Además, estos refugios son fácilmente replicables en otros climas urbanos, apoyando así a la creación de espacios públicos más resilientes en las ciudades mediterráneas y paliando las altas temperaturas a las que están expuestas, especialmente en la temporada estival.


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