Para mejorar el diseño urbano en un mundo climatológicamente cambiante, son necesarias medidas que mejoren el confort térmico de los ciudadanos en espacios al aire libre. Para su creación se deben tener en cuenta no sólo de factores como el cambio climático, sino también las propias características de las personas que van a vivir en el espacio sometido a estudio.
Estas personas, sin embargo, tendrán preferencias individuales diferentes, que respondan a criterios normalmente subjetivos. Para paliar este problema, el grupo Termotecnia propone una metodología holística, que recopila datos subjetivos y objetivos con una meta en concreto: customizar el índice de confort ajustándolo a las preferencias específicas de los ciudadanos.
Una escala termal customizada
Para elaborar la metodología, se ha estudiado un caso real en el Sur de España. El primer paso es el estudio del área seleccionada: clima, morfología del espacio y usos (caminar, descansar, jugar, etc). En segundo lugar, se recopilan datos objetivos: valores climáticos a nivel tanto general como de una posible percepción individual. El tercer paso es la recopilación de datos subjetivos a través de encuestas, que proveerán información sobre la capacidad de resiliencia de los usuarios del espacio. Finalmente, se cruzan los datos, teniendo en cuenta otros factores como edad, adaptabilidad o uso del espacio, para conocer el nivel de confort térmico en el área analizada.

Ciudades más habitables
En la práctica, este estudio puede servir de precedente para un diseño urbano que tenga en cuenta el bienestar de sus ocupantes en relación al clima y el uso del espacio. De esta forma, se promueve la creación de espacios al aire libre habitables y sanos incluso en climas extremos, potenciando además la rentabilidad de su presupuesto a través de la efectividad de sus costes.
0 comentarios