- Antigüedad y modernidad: la doble existencia histórica del sistema político democrático [US-1380257, Programa Operativo Feder Andalucía]
- La democracia antigua en el discurso y en la construcción de la república moderna [PID2020-112558GB-I00].
- Objetivos de los proyectos:
- Antigüedad y modernidad: la doble existencia histórica del sistema político democrático [US-1380257, Programa Operativo Feder Andalucía]: El principal objetivo es sin duda contribuir a un mayor conocimiento de la presencia del mundo clásico y, en concreto, de las ideas, prácticas e instituciones políticas, a lo largo de los momentos clave que caracterizan el paso del mundo medieval al moderno, haciendo especial énfasis en el periodo que se inicia en el Renacimiento y llega hasta el siglo XX. Un proyecto así no puede aspirar a incluir a todos los pensadores que para reflexionar sobre la política republicana se inspiraron en los grandes modelos de la Antigüedad, pero sí a alcanzar una visión panorámica de las grandes líneas de influencia del pensamiento político clásico en ciertas coyunturas clave. Las implicaciones de cualquiera de las aproximaciones o líneas de estudio que se describen más abajo no se agotarán, con seguridad, en el periodo de desarrollo de un proyecto de investigación de dos años, pero alcanzaremos un mejor conocimiento ético-político moderno si contamos más con el peso de la tradición. Se podría enunciar como objetivo realista alcanzar un progreso notable en los siguientes puntos concretos:
1.1. Constatar el valor normativo que muchas instituciones jurídicas, éticas y políticas griegas han tenido y siguen teniendo en el mundo occidental.
1.2. Contribuir a la discusión sobre la mejor democracia, tal como hicieron los antiguos, a través del concepto comprehensivo de politeia que incluye los nomoi y la paideia al lado de las instituciones.
1.3. Poner de relieve la persistencia de los modelos y los antimodelos, sobre la base de los axiomas de que el valor de la libertad, la ley y la igualdad, están por encima de la tradición y la autoridad.
1.4. Preguntarnos por qué volvemos a los paradigmas helénicos y valorar los contextos en los que sirvieron y de qué modo a resolver conflictos morales y de poder.
Más allá de las tareas concretas asignadas a cada investigador (que podrán encontrarse más abajo, junto al cronograma), este proyecto puede ayudar a mostrar que la Antigüedad helena, y especialmente las disquisiciones políticas y los valores morales que creó, son útiles todavía para reflexionar sobre la política actual. Dada la desconfianza creciente de los ciudadanos en los gobiernos y los sistemas democráticos, creemos oportuno regresar a la lectura de nuestros clásicos grecolatinos y occidentales para captar mejor el valor de las instituciones «republicanas» y la significación y el alcance de la acción política ciudadana. Un mayor conocimiento y un mejor análisis de las bases de nuestro mundo institucional y de los objetivos de nuestra vida en común hará evidente el contenido de la noción aristotélica de la «vida buena».
La interdisciplinariedad de los miembros del grupo investigador aquí propuestos, seis de los cuales pertenecen a universidades andaluzas (cinco a la Universidad de Sevilla), requiere que se muestren en este proyecto tanto objetivos generales como objetivos específicos, en función de los intereses particulares de cada investigador, pero también debido a una libertad que necesariamente debe existir en toda actividad intelectual y que conduce al enriquecimiento intelectual del resto en tanto que el afán investigador parte de una voluntad de conocimiento motivada por el interés personal en un determinado tema. El tema del proyecto, además, entra de lleno no ya en el Programa Operativo FEDER 2014-2020, al que se pretende optar en esta solicitud, sino que también se encuentra presente entre las prioridades temáticas de la Estrategia de Innovación de Andalucía 2020 (RIS3) y en el Plan Andaluz de Investigación, Desarrollo e Innovación (PAIDI 2020). El objetivo al que nos referimos es al de «crear sociedades inclusivas, innovadoras y reflexivas». Se trata de un proyecto de frontera y de vanguardia, de interés para toda la comunidad, con un alto componente político e histórico-filosófico que repercute en la sociedad de manera casi directa.
Resulta imposible, por tanto, desligar los objetivos del proyecto de los propios objetivos del grupo investigador. Por lo que respecta a este primero, el principal de todos, está ya expresado al principio de la presente solicitud, y consiste en redefinir los conceptos de democracia y de república a fin de dar cuenta tanto de sus transformaciones internas como de los elementos que perviven de la primera en las diversas formas de la segunda. Naturalmente, ahí será donde se hará el balance del estado actual de la investigación.
En cuanto a los objetivos del grupo investigador, gracias a la concesión de este proyecto se podría consolidar un grupo puntero que tuviera su sede principal en la Universidad de Sevilla, complementado por aportes sustanciales de notables estudiosos nacionales e internacionales.
La producción de ideas que enriquezcan el debate social y político y lleguen, por un lado, a integrarse en el acervo espiritual de nuestras sociedades, y a convertirse por otro en parte del programa con el que los agentes políticos intentan dar forma a los nuevos y más plurales modos de convivencia que se avecinan. Entender cómo convivían las sociedades del pasado nos ayuda a entender el modelo de coexistencia de las sociedades modernas, y estas, a su vez, la nuestra actual.
Otro de los objetivos es entablar relaciones con otros grupos de investigación centrados en problemáticas afines a la nuestra, así como con otros investigadores independientes de las mismas características de nuestro entorno lingüístico y cultural. Estos vínculos podrán fortalecerse mediante estancias en centros de investigación de reconocido prestigio o a través de la participación en congresos interuniversitarios, los cuales impulsarán los vínculos ideológicos, intelectuales y personales entre ciudadanos e instituciones andaluzas, no ya entre miembros de departamentos de disciplinas diferentes de la Universidad de Sevilla, sino también de otras universidades como las de Córdoba, Zaragoza, Barcelona, Princeton, Cagliari y Urbino.
Algunos de los objetivos recién señalados en el proyecto hablan por sí solos de la plena adecuación del proyecto propuesto al programa FEDER de la Junta de Andalucía. En efecto, las afirmaciones antevistas garantizan la producción de nuevas ideas sobre la convivencia en sociedad, que serán comparadas con las ya existentes, relacionadas con su contexto sociopolítico, además de con su propia historia, y debatidas entre individuos que comparten los principios y valores democráticos aunque pertenezcan a tradiciones culturales diferentes, o entre otras diferencias, la generacional, que también existe entre quienes forman parte del grupo investigador. En este sentido, la difusión de los resultados, que se abordará después en el apartado correspondiente, se autoconstituye como el mejor agente para explicar los cambios, sus causas, su necesidad o su aleatoriedad, su contingencia, etc., todos ellos factores decisivos a la hora de aclarar y convencer a la mayoría de la sociedad de la conveniencia y, por tanto, de granjearse su favor. Con otras palabras, la capacidad de persuasión connatural a las ciencias humanas y sociales cuando se las ejercita con profesionalidad y honestidad constituyen el medio requerido para poder contar «con una sociedad proclive y abierta a la innovación que acoja el desarrollo y la adopción de nuevas ideas y su incorporación a nuevos procesos, productos y servicios».
La tecnología se constituye en este grupo investigador como eje principal de intercambio. No ya la comunicación entre los diferentes miembros, sino también la difusión de resultados se verá impulsada a través de diferentes portales online, los cuales impulsarán en gran medida la internacionalización. Este proyecto pretende, pues, abordar de manera clara retos sociales, los cuales se traducen en la necesidad de investigar elementos que son de preocupación común también a otros países europeos, como aquellos valores que nos constituyen como sociedad democrática, el origen de los mismos, y la conformación de la identidad cívica inicial en la antigua Grecia, en Atenas especialmente pero también en Esparta, el Estado que se yergue en su antiparadigma ideológico (aunque sea el referente sublimado de la clase acomodada ateniense, de vocación oligárquica), y en la modernidad de Estados que presentan ya una clara división de poderes. El debate de las ideas políticas relativas a la democracia clásica y a la república moderna, tanto en Europa como en América, se resuelve finalmente en un debate sobre las formas políticas actuales. Y la organización política de las diferencias, así como la fundamentación de la tolerancia social de las mismas, son las que permiten legitimarlas por un lado y marcar sus límites por otro; y tal es su contribución, decisiva, a la formación de «sociedades inclusivas, innovadoras y reflexivas», que sin esas herramientas proporcionadas por las ciencias sociales acabarían estallando por dentro. La historia, incluida la de las ideas políticas, es en este punto un capítulo esencial del presente.
2. La democracia antigua en el discurso y en la construcción de la república moderna [PID2020-112558GB-I00]: De la experiencia política clásica es mucho lo que aprendieron las repúblicas surgidas a lo largo de la modernidad en el Occidente europeo y americano. La razón es que los hombres de acción durante largos siglos de nuestra historia eran, además, individuos con una profunda formación clásica. No obstante, las interpretaciones que de la tradición antigua se iban haciendo estaban condicionadas por la azarosa transmisión de los textos, por las eventuales traducciones de las obras griegas al latín o a las lenguas modernas y, lógicamente, también por los intereses y la conciencia de los problemas que en cada momento histórico se tenía. Durante la mayor parte del tiempo la idea compartida sobre la democracia antigua como un régimen de desorden y arbitrariedad a causa del dominio de las masas incultas generaba tanto rechazo como la de poder unipersonal y absoluto —el despotismo o la tiranía—, por ello se adoptó el modelo y el término de ‘república’, traducción del griego politeía, en el sentido aristotélico de constitución mixta o media, con lo que se indicaba el alejamiento de los extremos señalados. El filósofo de Estagira se convirtió ya desde la Baja Edad Media en guía política prioritaria, al haber recogido
al final del clasicismo griego una ingente información, acompañada de análisis, de la experiencia “constitucional” helena.
Nuestro objetivo es contribuir a mejorar el conocimiento de las diversas formas políticas que los antiguos griegos experimentaron y definieron, analizando los criterios que emplearon; y, partiendo de las tres politeíai básicas que aparecen ya en Píndaro y Heródoto, llegar a comprender mejor el abanico de posibilidades que describe ristóteles. Como los modernos accedieron al pensamiento político griego también a través de romanos (Cicerón, Livio, Tácito)
o de griegos de época romana (Polibio, Plutarco, Dión de Prusa, Elio Aristides) ocurre que los perfiles originales de los modelos políticos se fueron matizando, enriqueciendo y reinterpretando con el paso del tiempo. La propuesta de investigación que hacemos pretende estudiar los problemas y la normatividad, fruto tanto de las reflexiones realizadas por los clásicos grecorromanos como de sus experiencias concretas. El propósito de este proyecto es
reflexionar sobre la presencia de nociones, prácticas e instituciones, tomadas por los modernos de ese bagaje de tradición considerada modelo a recordar, rechazar o imitar. El interés de esta indagación, la convicción que la motiva, radica en que las transformaciones, pacíficas o violentas —y a veces radicales—, que experimentó el mundo moderno son el fundamento de nuestras realidades jurídicas y constitucionales contemporáneas.
En este trabajo es esencial partir del autor que mejor compendia la normatividad y la conflictividad política del mundo griego, Aristóteles. Producto del trabajo de su escuela, el Liceo, y como fuente para conocer la evolución de la democracia antigua, contamos con una Constitución de los atenienses, único ejemplo que ha llegado a nosotros de las más de 150 Politeíai redactadas en la escuela peripatética. Dichas obras menores sirvieron al estagirita para
redactar su monumental Politeíai. Será esta Política (o, mejor, Políticas) nuestra gran enciclopedia del mundo helénico; y ella nos permitirá una primera aproximación a la república y a su contrapunto, el tirano o el déspota; así como a la democracia ‘última’ y al buen rey.
Cuando se trata de conceptos políticos como polítes, nómos, dêmos, arché, díke, politeía, y tantos otros, no se puede dejar de lado ningún género ni autor, pero es obligado partir de los llamados sofistas (Protágoras, Gorgias, Antifonte), en la medida en que son la conciencia de la resignificación de los conceptos y de la crisis de los valores morales, legales y políticos que se vive en el periodo clásico de Grecia. Otras obras, escritas al calor de las experiencias y en el seno del conflicto de ideas, como es el caso del llamado Viejo Oligarca (o Pseudo-Jenofonte), nos permiten acceder a las realidades sociales y a las razones de las luchas civiles. En panfletos como el citado, que
seguramente circularía en ambientes aristocráticos atenienses a finales del s. V, denunciando los excesos de un dêmos inculto, voluble y manipulable, captamos buena parte de la crítica que de manera más ordenada y fría exponen pensadores como Platón o el mismo Aristóteles. No existe un texto tan extremadamente crítico con la democracia como el anónimo señalado, si bien la censura de las bases ideológicas de la democracia fue una constante en la escuela socrática. Por lo demás, es bien cierto que el socrático Jenofonte inicia la idealización de una constitución espartana basada en la obediencia y la disciplina, así como la visión positiva de la monarquía
protohelenística. De mucho interés para la discusión acerca de las diversas “democracias” son también los tratados que redactó un maestro de retórica, Isócrates, dirigidos a minorías cultas panhelénicas y con una orientación eminentemente pedagógica y práctica. Veremos en sus escritos un descripción negativa de la democracia contemporánea contrapuesta a la idealización de la “constitución de los antepasados” (politeía tôn progónon); y plantearemos en qué medida este pensador colabora en la elaboración de la imaginada eunomía espartana, o bien se inclina por la monarquía como óptimo sistema político. Por otro lado, convendrá contar con todas aquellas
fuentes que iban dirigidas a un público general y popular como son el teatro (tragedia y comedia) o la oratoria, porque eran géneros que tenían que llegar a las mayorías, géneros de los que deducimos cuáles eran los anhelos e ideales de la gente común, a través de discursos que yuxtaponen la alabanza de las virtudes del sistema con la censura por el abandono de los mismos. Si bien parece que la libertad que permitía la propia democracia, o el éthos que inspira al sistema, animaban la crítica, también lo es que una condena excesiva hubiera parecido
inapropiada para los escenarios teatrales o la tribuna de los oradores.
La historiografía tendrá un interés decisivo para nuestro estudio: Heródoto, Tucídides, Jenofonte, el anónimo autor de las Helénicas de Oxirrinco o Polibio proporcionan información concreta sobre diversos modelos políticos, concepciones morales, lemas partidarios y luchas sociales. También son reflejo de las ideas y reflexiones contemporáneas, o crean nociones tan fértiles como la anakýclosis de Polibio. Algunos de ellos gozaron de gran popularidad y fueron muy leídos en las épocas moderna y contemporánea.
En cuanto a los avatares que sufre el concepto de república, que tanto éxito tuvo en época moderna y tiene en el mundo actual, podemos sintetizarlos en cinco los momentos clave con el objeto de dotar de sentido y articular la producción teórica núcleo de nuestro trabajo. Todas estas coyunturas o fases presentan una gran continuidad entre sí y con el mundo clásico; 1. el Humanismo y el republicanismo italianos (Florencia y Venecia especialmente); 2. la época de la Revolución inglesa; 3. la fase de independencia y elaboración de la Constitución estadounidense; 4. la Revolución francesa y sus antecedentes; y 5. el liberalismo, los totalitarismos, las democracias de masas y los feminismos de los siglos XIX y XX.
