{"id":281,"date":"1961-09-30T15:35:10","date_gmt":"1961-09-30T15:35:10","guid":{"rendered":"https:\/\/grupo.us.es\/iberjoyce\/?p=281"},"modified":"2013-09-30T15:53:36","modified_gmt":"2013-09-30T15:53:36","slug":"dedalus-en-compostela-pseudoparafrase","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grupo.us.es\/iberjoyce\/dedalus-en-compostela-pseudoparafrase\/","title":{"rendered":"D\u00c9DALUS EN COMPOSTELA (PSEUDOPAR\u00c1FRASE)"},"content":{"rendered":"<p>Vicente RISCO<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br \/>\nPublicado por primera vez en Garc\u00eda Tortosa, F. y de Toro Santos, A. R. eds. James Joyce en Espa\u00f1a (I). A Coru\u00f1a: Secretariado de Publicaci\u00f3ns. \u00a9 Universidade da Coru\u00f1a, cuyo permiso para la reproducci\u00f3n del texto fue amablemente concedido.<br \/>\nNota del editor: publicado en gallego por Editorial Galaxia en 1961.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br \/>\nLo que voy a referir sucedi\u00f3 como os lo cuento en una ma\u00f1ana de niebla fr\u00eda, jueves, d\u00eda de la Ascensi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or del a\u00f1o de 1926 de la Era Cristiana, ciento veinte a\u00f1os despu\u00e9s del descubrimiento del Santo Ap\u00f3stol Santiago Zebedeo, y teniendo el autor de este escrito cuarenta a\u00f1os.<br \/>\nD\u00eda nebuloso y fresco, con mucho ganado en Santa Susana, y muchachas de trenza con una lazo en la cola andando por las calles de tienda en tienda.<br \/>\nFue la segunda vez que encontr\u00e9 a Stephen D\u00e9dalus. \u00c9l ya hab\u00eda estado aquel invierno en mi despacho de Orense, Santo Domingo, 47-2\u00ba, en cuerpo y alma, con su barbita y sus anteojos, y la solapa del sobretodo subida, con sombrero negro, y de una forma que parec\u00eda que iba enlutado, sin estarlo&#8230; Lo cierto, para decir verdad, es que esta presencia suya adquiri\u00f3 realidad en el tercer mundo de los tres mundos interiores de cada hombre, a saber: Mundo sensible, Mundo inteligible, Mundo imaginable (seg\u00fan algunos: previsible), triple, micro y quiz\u00e1s no macrocosmos -al menos as\u00ed pensaba yo entonces-; mas para escribir esto, es igual, adem\u00e1s de que siempre ser\u00e1 una clase conocida y no nueva de realidad del tercer mundo&#8230; Ocupada la mesa camilla por los que jugaban al mahjongg, c\u00f3mplices m\u00edos en el pecado de orientalismo, Stephen D\u00e9dalus se acomod\u00f3 en la gran mesa Lu\u00eds XVI, un poco alemana por haber sido copiada de un modelo alem\u00e1n, y colmada de libros, revistas, folletos, papeles, boletines, cartas, tarjetas, secantes, colillas y un doble dec\u00edmetro que sirve para poner a escala las plantas de las iglesias rom\u00e1nicas. S\u00f3lo que, cuando estuvo en mi casa, ten\u00eda Stephen cuarenta y tres a\u00f1os bien cumplidos, y cuando lo encontr\u00e9 en Santiago alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, ten\u00eda diecinueve a\u00f1os, misterio que bien se podr\u00e1 comprender sin hacer cuentas sobre la relaci\u00f3n matem\u00e1tica de los a\u00f1os de Stephen D\u00e9dalus con los a\u00f1os de Leopoldo Bloom; basta con ponerse en la realidad de las cosas y ya est\u00e1, porque resulta probado que no solamente unha reversi\u00f3n del tiempo es te\u00f3ricamente posible en la f\u00edsica matem\u00e1tica, sino que es seguro que una reversi\u00f3n tal ocurre realmente en el ensue\u00f1o, de donde se deduce que el esp\u00edritu puede leer en el libro del tiempo hacia atr\u00e1s o hacia delante, tal y como se leen las escrituras arias, o tal y como se leen las escr\u00edturas sem\u00edticas, sin que el escrito pierda su significaci\u00f3n, aunque quiz\u00e1s el misterio del acontecer se hiciese claro para aquel que supiese leer de arriba abajo, como se leen las escrituras mong\u00f3licas.<br \/>\nTampoco creo yo que sea extra\u00f1o encontrarse a Stephen en Compostela, donde puede que haya m\u00e1s de uno.<br \/>\nEl caso fue como voy a referir: sal\u00ed yo de una tienda de ultramarinos de la Azabacher\u00eda, toda llena de latas ordenadas como los libros de una biblioteca. La semejanza no est\u00e1 s\u00f3lo en la ordenaci\u00f3n en estantes: est\u00e1 todav\u00eda m\u00e1s en que las latas con sus etiquetas y r\u00f3tulos y con lo que llevan dentro, tinen algo de libros de Historia Natural, donde la Naturaleza est\u00e1 tan muerta como en las latas y en los cuadros de muchos pintores, tanto de los que pintan naturalezas muertas, como de los que pintan naturalezas vivas que resultan muertas. Di la vuelta por la Plaza del Pan, donde Cervantes, seccionado y estilista, est\u00e1 en el medio de la fuente, objeto de arte propio para premio de Certamen Literario, si no fuese el coste del transporte, y segu\u00ed por el Preguntoiro, y despu\u00e9s de una parada en el 32, bajo, tienda de \u00f3ptica, baj\u00e9 por la Calderer\u00eda, y luego por Tras de Salom\u00e9 a la R\u00faa Nova. Pas\u00e9 el P\u00f3rtico de Salom\u00e9, sacando el sombrero al pasar delante de la puerta, y en la librer\u00eda de al lado estaba Stephen.<br \/>\nHora y media anduvimos en amor y compa\u00f1\u00eda por debajo de los arcos de la R\u00faa Nova, entonces desiertos y propicios para que el esp\u00edritu camine m\u00e1s de lo que caminan los pies, para dejarlo volar como una cometa, teniendo uno siempre la cuerda en la mano, sin frenar de m\u00e1s.<br \/>\nTriste como siempre, Stephen hablaba; y yo hablaba con \u00e9l, sin ning\u00fan miedo, y voy a incluir aqu\u00ed nuestra charla para instrucci\u00f3n de descarriados.<br \/>\nY dijo Stephen D\u00e9dalus:<br \/>\n-Ya s\u00e9 que no te extra\u00f1a verme aqu\u00ed. Comprendes que yo sea el \u00faltimo romero de Santiago. Anhelo que mi cuerpo descanse al lado del cuerpo del Ap\u00f3stol, porque bien mirado, ya poco me queda que hacer en el mundo m\u00e1s que morir, y morir\u00e9 aqu\u00ed como Gaiferos de Mormalt\u00e1n, o como Guillermo de Aquitania. Quiero descansar en vuestra cueva, ser enterrado aqu\u00ed con vosotros y con vuestra alma. De aqu\u00ed en adelante, ya no vendr\u00e1n aqu\u00ed m\u00e1s que turistas: el tiempo de los peregrinos pas\u00f3 para siempre. Yo quiero ser el \u00faltimo.<br \/>\nY dije yo:<br \/>\n-Quiero que me expliques tres cosas: primera, por qu\u00e9, siendo as\u00ed que t\u00fa andas por el mundo huyendo de la Cruz, vienes aqu\u00ed en busca de la sombra del Santuario. Segunda, por qu\u00e9, si buscas el Santuario no lo buscas en tu tierra. Tercera, por qu\u00e9, si huyes de los hombres de tu raza, vienes aqu\u00ed, entre los hombres de tu raza.<br \/>\nDijo Stephen D\u00e9dalus:<br \/>\n-Cada una de las tres preguntas que me haces contiene adem\u00e1s un supuesto, y la pregunta pende de ese supuesto, porque piensas que hay una contradicci\u00f3n entre ese supuesto y mi conducta. En la primera pregunta el supuesto es cierto y verdadero. Yo ando por el mundo huyendo de la Cruz: ni en la vida ni en la muerte quiero ser de la &#8216;Santa Compa\u00f1a&#8217;.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Eso prueba que t\u00fa sabes bien lo que representa el misterio de la &#8216;Santa Compa\u00f1a&#8217;, que no es m\u00e1s que la Iglesia Doliente que se hace visible para las almas no contaminadas o para las almas perdidas de todo, lo cual hasta cierto punto viene a ser equivalente. Pero entonces, debes de saber tambi\u00e9n, porque si no te lo ense\u00f1\u00f3 la ingenuidad, te lo ense\u00f1ar\u00eda la picard\u00eda, que cuando un caminante encuentra a la &#8216;Santa Compa\u00f1a&#8217;, para que no le metan la Cruz, abre los brazos en cruz, y grita: \u00ab\u00a1\u00c9sta es mi Cruz!\u00bb<br \/>\nDijo Stephen D\u00e9dalus:<br \/>\n-Ni siquiera me hace falta abrir los brazos: yo soy mi Cruz. Yo soy mi penitencia, mi pena, mi castigo, mi verdugo, mi condena.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Distingamos: cuando uno anda con la Cruz, flaquea el cuerpo y se marchita el alma, pero se salva el hombre. Que ya sabes que el hombre real y verdadero no es el cuerpo solo ni el alma sola, sino el compuesto, y lo que se ha de salvar es el hombre compuesto de alma y cuerpo, y por eso es por lo que est\u00e1 dispuesta la resurrecci\u00f3n de la carne.<br \/>\nDijo Stephen D\u00e9dalus:<br \/>\n-Ya s\u00e9. Pero detr\u00e1s de la Cruz anda siempre el demonio. Al hijo del ladr\u00f3n de Armenteira, cuando fue a restituir la Cruz que hab\u00eda robado el padre, y le faltaban las fuerzas en el camino, el demonio lo ayud\u00f3 hasta que dej\u00f3 la Cruz en la iglesia, pero tan pronto como la restituy\u00f3, lo llev\u00f3 el demonio&#8230; Pero si yo soy mi Cruz, \u00bfc\u00f3mo me voy a separar de ella para que me lleve el demonio?<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Cuando un hombre, por llevar con \u00e9l cruces o reliquias, no puede entrar en el infierno, anda en busca de un alma caritativa que le quite la Cruz que lleva.<br \/>\nDijo Stephen D\u00e9dalus:<br \/>\n-Pero yo, lo \u00fanico bendito que llevo conmigo es mi sangre celta. Mientras no me saquen mi sangre celta, no me podr\u00e9 separar de la Cruz; en mi sangre est\u00e1 mi cruz, y mientras mi voluntad reniega de la Cruz, mi sangre va hacia ella, y con la suya como la savia de un \u00e1rbol desmochado en la flor de la vida en primavera: porque nuestra raza es tambi\u00e9n un \u00e1rbol desmochado, es tambi\u00e9n un Cristo clavado en la Cruz derramando sangre; bajo las \u00e1guilas del Imperio y el triunfo de los C\u00e9sares, nuestra raza es la viva imagen de Cristo crucificado. Y aqu\u00ed tienes la soluci\u00f3n del primero de los tres problemas que me has planteado: yo ando por el mundo huyendo de la Cruz, sin que mi sangre me permita separarme de ella, sino que constantemente tira de m\u00ed hacia el Santuario. He aqu\u00ed la primera raz\u00f3n, que es la raz\u00f3n psicol\u00f3gica: pero hay todav\u00eda otra raz\u00f3n que es la raz\u00f3n metaf\u00edsica: ya el dicho popular, que cit\u00e9 antes, respondiendo a tu segundo argumento, nos dice que detr\u00e1s de la Cruz anda siempre el demonio. En efecto, el demonio no se puede separar jam\u00e1s completamente de Dios, por mucho que quiera. El demonio tiene la voluntad separada de su ser; su voluntad es la que est\u00e1 en el infierno; \u00bfqui\u00e9n sabe si su ser verdadero no sigue todav\u00eda en el cielo?&#8230; Pues bien, igual que el demonio no puede separarse completamente de Dios, as\u00ed yo, que soy del demonio, no me puedo separar mucho tampoco de la iglesia. Siento algo que tira de m\u00ed hacia ella, hacia la liturgia, hacia la teolog\u00eda, hacia la filosof\u00eda escol\u00e1stica, hacia la erudici\u00f3n conventual, hacia la disciplina de los claustros: no me puedo escapar de este c\u00edrculo m\u00e1gico, por mucho que haga&#8230;<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-La paulina que lleva el demonio Satan\u00e1s es ser una criatura de Dios.<br \/>\nDijo Stephen D\u00e9dalus:<br \/>\n-Por eso quiere siempre el mal y siempre hace el bien.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Nunca he comprendido bien ese dicho de Goethe. Lo que sucede es que el poder del mal es limitado. El cohete huye de la tierra hasta que acaba la p\u00f3lvora de la subida.<br \/>\nStephen D\u00e9dalus call\u00f3, y yo tambi\u00e9n permanec\u00ed callado. Seguimos caminando hacia el Toural. En la esquina, enfrente al puesto donde venden los peri\u00f3dicos, paramos un poco. Pasaban algunos por debajo de los arcos del cant\u00f3n, viniendo de las Hu\u00e9rfanas. En este momento saqu\u00e9 un cigarro y le ofrec\u00ed otro a Stephen. No lo quiso.<br \/>\n-No se debe fumar. El tabaco es un veneno y fumar un gasto tonto. Ni se debe fumar ni beber. Hay que conservar el cuerpo sano y limpio. Debemos combatir todas estas debilidades de la voluntad.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Y el demonio tambi\u00e9n aconseja los vicios.<br \/>\nDijo \u00e9l:<br \/>\n-Era en otro tiempo; ahora ya no. Yo no tengo vicios. \u00bfPara qu\u00e9 los quiero? Aunque te parezca mentira, hoy los hombres ya est\u00e1n teniendo menos vicios, porque ya no les hacen falta. Encontrar\u00e1s ya muchos que no fuman, ni beben vino, e incluso bastantes que no comen carne. Con relaci\u00f3n a los otros pecados, te fijar\u00e1s que se dan mucho m\u00e1s en hombres entrados en a\u00f1os. La juventud es mucho menos pecadora de lo que era en tu tiempo&#8230; Y la cosa se explica bien: el vicio ya no sirve para que los hombres se condenen. Los de antes, por ser m\u00e1s fuertes y resistentes, soportaban incluso de viejos una vida de vicio y pod\u00edan morir sin arrepentimiento; los de ahora, que conservan la salud a fuerza de r\u00e9gimen diet\u00e9tico, de higiene y de deporte, podr\u00e1n llevar algunos a\u00f1os una mala vida, pero su cuerpo despu\u00e9s se cansa, y tienen que venirse a buenas. \u00c9sta es la raz\u00f3n f\u00edsica. La raz\u00f3n metaf\u00edsica es que el vicioso, al final, es un hombre que acepta los dones de Dios; podr\u00e1 abusar de ellos, podr\u00e1 ser ego\u00edsta o desagradecido, podr\u00e1 ser hip\u00f3crita, pero no es soberbio. El soberbio no tiene vicios, el soberbio es pulcro e impecable. Por esta causa, los hombres, conforme se vayan alejando de Dios, tendr\u00e1n menos vicios, y por eso ves que triunfan las Sociedades de Temperancia y las instituciones de fomento de la moral p\u00fablica. Ya ver\u00e1s como se va a prohibir la prostituci\u00f3n, se va a perseguir el opio y la morfina y la coca\u00edna, y no va a haber bailes, ni teatros, ni cabar\u00e9s. Los hombres futuros ser\u00e1n abstemios, vegetarianos, castos, honrados, tolerantes, bien pensados y bien hablados, y las mujeres honestas y trabajadoras. Parecer\u00e1n santos y ser\u00e1n verdaderos endemoniados.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Ya dicen que el Anticristo va a imitar al Cristo.<br \/>\nDijo \u00e9l:<br \/>\n-Estamos divagando. Vamos a tu segunda pregunta, de por qu\u00e9 no busco el Santuario en mi Tierra. Respondo: del mismo modo que huyo de la Cruz, huyo de mi raza. Primero, porque la raza es una atadura y yo quiero ser libre; segundo, porque mi raza es la imagen viva de Cristo y yo quiero ser la imagen del Anticristo. Sigo respondiendo: del mismo modo que huyo de mi raza, huyo de mi tierra. Primero, porque mi alma se ahogaba en ella&#8230;<br \/>\nCort\u00e9 yo:<br \/>\n-Eso le pasa a todos los literatoides de provincia. Cuanto m\u00e1s peque\u00f1a es el alma, m\u00e1s espacio requiere.<br \/>\nDijo \u00e9l:<br \/>\n-Por cierto. No puedo negar que me parezco a los literatoides de provincia. Ya s\u00e9 que es un defecto, una pena. No ser\u00eda quien soy si no tuviese mancha; entonces no podr\u00eda haber nacido de mujer.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Tambi\u00e9n Maldoror pensaba que era m\u00e1s que eso&#8230;<br \/>\nDijo \u00e9l:<br \/>\n-No me compares con aquel pobre hombre, que seg\u00fan Le\u00f3n Bloy no mereci\u00f3 ir al infierno. Yo soy otra cosa: por propia voluntad, con toda conciencia, lleno de juicio, con mi carne mortal entera, con mis cinco sentidos corporales, con las tres potencias de mi alma, escog\u00ed la condenaci\u00f3n. Tengo ya medio cuerpo sumergido en el infierno; de un instante a otro, mi padre adoptivo de all\u00e1 abajo tirar\u00e1 de m\u00ed, \u00a1y adi\u00f3s!&#8230; No me cortes m\u00e1s, si quieres que te responda a las preguntas. Mi tierra era para m\u00ed un nudo de silencio en la garganta, una mortaja en el cuerpo, y unos grilletes en los pies y en las manos. Adem\u00e1s, aquellos hombres quieren ser, y yo quiero no ser; aquellos hombres sue\u00f1an y hacen una patria, y yo soy un hombre que no quiso arrodillarse delante de mi madre muerta.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Tambi\u00e9n aqu\u00ed hay una madre muriendo, y muchos hijos que no se quieren arrodillar delante de ella.<br \/>\nDijo \u00e9l:<br \/>\n-Ya s\u00e9. Ya no necesitas que te explique tu tercera pregunta.<br \/>\nDichas estas palabras, seguimos los dos en silencio hasta el final de la calle sonorosa de tan callada. Por la Conga, la Quintana, las Plater\u00edas, la Plaza del Hospital -Montero R\u00edos estaba aquel d\u00eda invisible- y por debajo del arco, de nuevo a la Azabacher\u00eda, y un rato por los soportales que dan a la parte superior de la terraza de la Catedral.<br \/>\nStephen D\u00e9dalus volvi\u00f3 a hablar:<br \/>\n-Por eso que has dicho antes es por lo que yo, huyendo de los hombres de mi tierra, vengo aqu\u00ed a buscar a los hombres de mi raza. Mira: all\u00e1, en mi tierra, mis hermanos caminan hacia el ser. Aqu\u00ed todo camina hacia el no ser, por la voluntad y por el trabajo de \u00e9stos mis hermanos de aqu\u00ed. \u00c9stos son los m\u00edos. Vengo aqu\u00ed a gozarme en el suicidio de mi raza. Por eso, porque aqu\u00ed todo corre hacia la perdici\u00f3n, quiero venir aqu\u00ed a morir, viviendo entre muertos mis \u00faltimos d\u00edas. La suya, que ellos ya no son de aqu\u00ed, es mi patria verdadera.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Ser\u00e1 la patria de los sin patria.<br \/>\nDijo Stephen:<br \/>\n-Mi patria es la patria de los sin patria.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Los sin patria no son dignos de amor.<br \/>\nDijo Stephen:<br \/>\n-Ni los quiero ni los odio. Siendo el calor la propiedad del amor y del odio, y siendo el fr\u00edo la propiedad de la soberbia; siendo el calor y el fr\u00edo dos accidentes contradictorios que mutuamente se excluyen el uno al otro, de modo que no se puede dar cosa alguna que sea al mismo tiempo fr\u00eda y caliente, como mi naturaleza es fr\u00eda, no puedo sentir el calor del amor ni el del odio. Tampoco puede ser, porque no son soberbios, y por lo tanto no ofrecen raz\u00f3n objetiva ni para el amor ni para el odio. Ellos no lo hacen por soberbia, sino por inconsciencia; van movidos por la inducci\u00f3n de la gran m\u00e1quina oficial en cuyo campo magn\u00e9tico viven aunque no est\u00e9n directamente conectados con ella, o sencillamente por mimetismo, como los monos. Yo me divierto con ellos, y por eso voy a tomar caf\u00e9 en su compa\u00f1\u00eda al Quiqui Bar.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 en este caf\u00e9 precisamente?<br \/>\nDijo Stephen:<br \/>\n-Porque es de una arquitectura odiosa.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Vulgar, nada m\u00e1s.<br \/>\nDijo Stephen:<br \/>\n-No es verdad. Aquella arquitectura realiza bastante bien la contra-est\u00e9tica.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 entiendes por contra-est\u00e9tica?<br \/>\nDijo Stephen:<br \/>\n-Hay que distinguir entre contra-est\u00e9tica y an-est\u00e9tica. La primera, inconsciente e involuntaria, es un fen\u00f3meno universal en nuestros d\u00edas: est\u00e1 en las manos de cualquier americano que vuelve de all\u00e1, como de cualquier dictador oriental, ll\u00e1mese Mustaf\u00e1 Kemal o Amanullah. La segunda no puede ser alcanzada m\u00e1s que por naturalezas geniales, como Le Corbusier: esas casas que hace Le Corbusier, que parecen c\u00f3modas con cajones abiertos, son la an-est\u00e9tica realizada en la arquitectura. Una y otra se oponen a la belleza: la an-est\u00e9tica la suprime, la contra-est\u00e9tica la derrama. Es el caso del Quiqui Bar&#8230; Tambi\u00e9n me gusta una casa que hay en el Preguntoiro, y algunas otras m\u00e1s.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-La belleza es el esplendor de la Faz de Dios espej\u00e1ndose en las criaturas.<br \/>\nDijo Stephen:<br \/>\n-Por eso hoy los hombres la quieren desechar por completo&#8230; Pero vamos a la Catedral. Yo gozo corriendo riesgo, por eso ando siempre alrededor de la pila de agua bendita: beber\u00eda en ella de buena gana, como el caballo de Almanzor&#8230; Si no estuviese llena de microbios&#8230;<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Pero el demonio se regocija en lo podrido y la suciedad. Dijo Stephen:<br \/>\n-Tambi\u00e9n eso era en otro tiempo. El demonio ahora se hizo muy pulcro. Esta es la palabra.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Esta palabra la emplean aqu\u00ed todos los fil\u00f3sofos.<br \/>\nDijo Stephen:<br \/>\n-Ya s\u00e9. Pero esta palabra de cuarto de ba\u00f1o, que evoca el grifo, el inodoro, el irrigador, el bid\u00e9 y el rollo de papel, les viene del materialismo pr\u00e1ctico. Con relaci\u00f3n a lo podrido, el demonio no lo puede amar, porque es la descomposici\u00f3n de la materia, y adem\u00e1s porque, por una parte, lo podrido produce nueva vida, y por otra, porque en ella, como en el sufrimiento, la materia se espiritualiza: es el caso tan conocido del Cristo de Gr\u00fcnewald y del cuadro de Vald\u00e9s Leal en el Hospital de la Misericordia de Sevilla&#8230;<br \/>\nCruz\u00e1bamos la terraza de la Azabacher\u00eda. Entramos en la Catedral, dimos la vuelta por el P\u00f3rtico de la Gloria, sin que Stephen mirase siquiera las figuras. Solamente, volvi\u00e9ndose hacia el lado de la Ep\u00edstola y mirando la pared lisa, dijo:<br \/>\n-\u00c9ste es el lugar de San Crist\u00f3bal. Aqu\u00ed no lo hay; vosotros, en cambio, lo teneis en Ourense. Dicen que San Crist\u00f3bal ten\u00eda cara de perro; el que me va a llevar a m\u00ed tiene cara de conejo&#8230;<br \/>\nAnduvimos hacia la cabecera y entramos en la girola. La puertecita por donde uno baja hacia el sepulcro estaba abierta, y bajamos los dos.<br \/>\nDelante del arca de plata, las luces ardiendo quietas e inm\u00f3viles, que alumbran sin que se oigan arder, parecen l\u00e1mparas perpetuas.<br \/>\nStephen enmudeci\u00f3 a la entrada, y se puso blanco como el papel. Con la voz temblorosa y baja, dijo enseguida:<br \/>\n-No. Vamos, v\u00e1monos de aqu\u00ed. Pronto.<br \/>\nSalimos, y cuando se repuso, dijo:<br \/>\n-No puedo estar abajo. All\u00ed hay algo; de all\u00ed sale una fuerza que no puedo aguantar. Ah\u00ed se siente la Eternidad.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n&#8211; Se siente la eternidad del Esp\u00edritu y la eternidad de la Tierra. F\u00edjate entonces que no importa todo lo que hagan los descastados, porque no van a poder suprimir lo que es eterno en la mente de Dios. La Tierra es eterna en el recuerdo, y el alma es de la naturaleza del recuerdo que es su esencia, y el lugar del recuerdo es el Entendimiento divino, realidad de las realidades. Ah\u00ed abajo tenemos la promesa de que el recuerdo va a reencarnar, y da igual que las almas de hoy est\u00e9n olvidadas, porque esas almas no van a estar siempre en este mundo, y otras van a venir, y algunas ya est\u00e1n aqu\u00ed, anunciando los tiempos. Y tus tiempos van a pasar, y quiz\u00e1s todav\u00eda antes de que mueras vas a ver la equivocaci\u00f3n y el error en tu camino.<br \/>\nEntonces Stephen ya se hab\u00eda repuesto, y respondi\u00f3:<br \/>\n-Mi camino est\u00e1 escogido de una vez para siempre. Da igual que sea bueno que malo. Si es una cosa u otra, ni t\u00fa lo sabes, ni yo tampoco. Para cualquier lado que me lleve, he de ir sin remordimiento. Lo que te digo con certeza es que ah\u00ed abajo no hay m\u00e1s que una cueva donde todo recuerdo y toda esperanza quedan enterradas para siempre. Por eso, aunque huyo de ella, yo amo esa cueva, y desde aqu\u00ed la piso con mis pies.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Aunque as\u00ed fuese, olvidas la resurrecci\u00f3n de la carne y la restauraci\u00f3n que ha de venir de todas las cosas en el tercer Reino: el Apocat\u00e1stasis.<br \/>\nDijo \u00e9l:<br \/>\n-Eso huele a doctrina plat\u00f3nica. Y adem\u00e1s t\u00fa dijiste una vez que nosotros no pod\u00edamos comprender a Plat\u00f3n.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Pero podemos comprender a San Agust\u00edn.<br \/>\nDijo \u00e9l:<br \/>\n-Lo que yo digo es que el tercer Reino va a ser el del Anticristo.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-\u00c9se no es un convencimiento, sino un deseo. Yo comprendo bien que el que escogi\u00f3 el infierno quiera que todos vayan a \u00e9l, que es lo que quiere Satan\u00e1s.<br \/>\nDijo \u00e9l:<br \/>\n-Quiere, pero es por amor. Satan\u00e1s ama a los hombres con amor infinito, y quiere que todos sean para \u00e9l. Las penas del infierno son los espasmos del amor s\u00e1dico de Satan\u00e1s&#8230; Desde que uno empieza a servirlo, ya comienza a sufrir, porque Satan\u00e1s es una fuente sin fin de amor que da siempre sin agotarse, y como no tiene m\u00e1s que dolor, solamente da dolor. Yo que me entregu\u00e9 a \u00e9l sin pacto, por libre donaci\u00f3n graciosa de mi ser, no por eso qued\u00e9 sin paga: llevo conmigo su don; me dio el desasodiego para siempre. Lo que yo comenc\u00e9 a sentir cuando todav\u00eda era un santo en la Isla de los Santos y que me lleva por el mundo huyendo del recuerdo que viene siempre conmigo como un hada, punzante en el coraz\u00f3n como aquel clavo que llevaba Rosal\u00eda&#8230;<br \/>\nTengo miedo que este recuerdo no me deje entrar en el infierno, como el h\u00e1bito de los amortajados; quisiera dejar fuera toda mi sangre, toda la sustancia de mis c\u00e9lulas&#8230; Conozco un cura, cerca de Ferrol, que estudi\u00f3 las ciencias ocultas. Quiz\u00e1s \u00e9l, por el poder de la magia negra liberal que todo lo hace, pueda evocar el vampiro que deje mi cuerpo reseco como la momia de aquel Fara\u00f3n que pag\u00f3 en la aduana inglesa como pescado seco, seg\u00fan refieren E\u00e7a de Queiroz y Dimitri Merejkowski; pero importa poco, porque no hay un \u00e1tomo en mi cuerpo que no sea de sustancia ga\u00e9lica&#8230; Y despu\u00e9s de todo, \u00bfsi no hubiera infierno? \u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s dar\u00e1 que el infierno est\u00e9 en el centro de la tierra que que est\u00e9 aqu\u00ed?<br \/>\nDespu\u00e9s golpe\u00f3 con una mano la columna, y dijo:<br \/>\n-La piedra de grano es muy dura, muy comprimida, resiste bien. Parece que para ella no hay tiempo. El tiempo que roe, que deshace y que desmenuza. Todo lo otro es f\u00e1cil en esta tierra; pero no habr\u00e1 en el mundo quien quiera hacer el gasto preciso para destruir estas piedras a fuerza de dinamita. \u00bfCu\u00e1ntas toneladas har\u00edan falta? Parece esto una revuelta de la materia contra Satan\u00e1s. He aqu\u00ed otro punto dif\u00edcil que me preocupa.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Antes deshar\u00e1s la piedra grano por grano, que matar al esp\u00edritu que vive en ella y la mantiene erguida. Echa abajo todas estas torres y todas estas columnas: el esp\u00edritu volver\u00e1 a erguer otras tantas; quema todos los libros; el esp\u00edritu volver\u00e1 a hacer otros nuevos. Y contra el esp\u00edritu nada puede Satan\u00e1s.<br \/>\nDijo \u00e9l:<br \/>\n-Contra el esp\u00edritu combate el esp\u00edritu. Satan\u00e1s \u00e9s una parte del esp\u00edritu que se revolvi\u00f3 contra el esp\u00edritu todo.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Ese esfuerzo de negaci\u00f3n y de revuelta est\u00e1 hechizado y destinado a perderse en el propio vac\u00edo que est\u00e1 buscando.<br \/>\nDijo \u00e9l:<br \/>\n-En eso est\u00e1 su triunfo.<br \/>\nDije yo:<br \/>\n-Y en eso est\u00e1 la base de la paz \u00faltima.<br \/>\nEntonces Stephen D\u00e9dalus y yo hicimos las paces. Stephen sumergi\u00f3 los dedos en la pila de agua bendita y me la ofreci\u00f3, y yo hice la se\u00f1al de la Cruz.<br \/>\nPuede que alguien d\u00e9 como ap\u00f3crifas -como si fuesen de Stressemann- estas declaraciones de Stephen D\u00e9dalus. \u00c9l no las va a negar, porque aunque todos seamos hip\u00f3critas en este mundo cuando hablamos de nosotros mismos, Stephen D\u00e9dalus no debe ser hip\u00f3crita, si no quiere dejar de ser soberbio. Con relaci\u00f3n a los dem\u00e1s, yo no respondo de la autenticidad emp\u00edrica de estas declaraciones; respondo de su absoluta necesidad metaf\u00edsica. No hay m\u00e1s que juntar lo que sabemos de Stephen, para que deduzcamos l\u00f3gicamente con seguridad cr\u00edtica todas y cada una de las palabras que en este escrito le son imputadas. Adem\u00e1s, yo no soy tampoco culpable de haber le\u00eddo de principio a final el Portrait of the Artist as a Young Man, que el mismo D\u00e9dalus me oblig\u00f3 a comprar aquel d\u00eda en la tienda de libros de la R\u00faa Nova. Puede tambi\u00e9n que Stephen D\u00e9dalus hubiese hablado de otra manera en Dubl\u00edn o en Zurich; en Compostela es seguro que habl\u00f3 como yo digo, y no podr\u00eda hablar de otra suerte, sin dejar de ser \u00e9l quien es seg\u00fan el Portrait, y sin dejar de ser lo que es Compostela seg\u00fan la verdad.<br \/>\nTambi\u00e9n es cierto que por las circunstancias especiales de mi vida -lo anecd\u00f3tico- yo ten\u00eda forzosamente aquel d\u00eda que encontrar a Stephen D\u00e9dalus; y que si dije al comienzo que su presencia hab\u00eda adquirido realidad en el tercer mundo interior, lo que esto quiere decir es que fue en ese mundo donde yo lo percib\u00ed, no que fuera de mi ser no fuese la suya una presencia real en cuerpo y pensamiento, en carne y hueso, lo cual bien pudo suceder, a\u00fan cuando tampoco yo pueda asegurar la realidad emp\u00edrica del hecho.<br \/>\nY despu\u00e9s de todo, quiz\u00e1s, puede que no sea tan fiero como \u00e9l se quiere pintar&#8230;<br \/>\n1929<\/p>\n<p>El URL de este documento es http:\/\/www.ucm.es\/OTROS\/especulo\/numero7\/v_risco.htm <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vicente RISCO &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212; Publicado por primera vez en Garc\u00eda Tortosa, F. y de Toro Santos, A. R. eds. James Joyce en Espa\u00f1a (I). A Coru\u00f1a: Secretariado de Publicaci\u00f3ns. \u00a9 Universidade da Coru\u00f1a, cuyo permiso para la reproducci\u00f3n del texto fue amablemente concedido. Nota del editor: publicado en gallego por Editorial Galaxia en 1961. &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212; Lo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_genesis_hide_title":false,"_genesis_hide_breadcrumbs":false,"_genesis_hide_singular_image":false,"_genesis_hide_footer_widgets":false,"_genesis_custom_body_class":"","_genesis_custom_post_class":"","_genesis_layout":"","footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-281","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"entry"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/iberjoyce\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/281","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/iberjoyce\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/iberjoyce\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/iberjoyce\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/iberjoyce\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=281"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/iberjoyce\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/281\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":282,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/iberjoyce\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/281\/revisions\/282"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/iberjoyce\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=281"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/iberjoyce\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=281"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/iberjoyce\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=281"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}