{"id":786,"date":"2022-05-05T15:07:16","date_gmt":"2022-05-05T15:07:16","guid":{"rendered":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/?p=786"},"modified":"2022-12-15T09:13:31","modified_gmt":"2022-12-15T09:13:31","slug":"ignacia-ortiz-de-abreu-hija-esposa-madre-y-mayorazga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/ignacia-ortiz-de-abreu-hija-esposa-madre-y-mayorazga\/","title":{"rendered":"Ignacia Ortiz de Abreu: hija, esposa, madre y mayorazga"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p style=\"text-align: justify;\">No pose\u00eda una belleza que inspirase a los poetas, como la gaditana <a href=\"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/maria-gertrudis-hore-ley-dramaturga-1742-1801\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Mar\u00eda Gertrudis Hore<\/a>, tampoco fue una gran mecenas de las artes, como Mar\u00eda Josefa Pimentel, ni se distingui\u00f3 nunca por su ilustraci\u00f3n, a diferencia de <a href=\"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/rosario-de-cepeda-y-mayo-escritora-1756-1816\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Mar\u00eda Rosario Cepeda Mayo<\/a>, parienta lejana de su esposo. A decir verdad, Ignacia Ortiz de Abreu era una mujer ordinaria que carec\u00eda de cualquiera de los rasgos excepcionales que en su tiempo pod\u00edan justificar notoriedad para las de su sexo, y en vida nunca fue conocida m\u00e1s que por sus familiares, allegados y vecinos. Sin embargo, los caprichos del destino la convirtieron en la \u00faltima heredera de su linaje y por ello su vida fue singular aunque no rompiera en modo alguno con las limitaciones que el discurso patriarcal hegem\u00f3nico impon\u00eda a las mujeres, lo que en s\u00ed mismo justifica que su experiencia sea rescatada del olvido de los tiempos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nacida el 4 de junio de 1736 en el caser\u00f3n que su familia materna ten\u00eda en Villalba del Alcor, en la actual provincia de Huelva, la primog\u00e9nita de Manuel Ortiz de Abreu y Mar\u00eda de Paz recibir\u00eda las aguas bautismales unos d\u00edas despu\u00e9s como Ignacia Francisca Joaquina. No obstante, para los suyos fue siempre Ignacia a secas y as\u00ed firm\u00f3 durante toda su vida, como antes que ella hab\u00edan hecho varios de sus familiares en cada generaci\u00f3n hasta remontarse a la de su bisabuelo, el primero en ser conocido con ese nombre tras recuperarse milagrosamente de una grave enfermedad gracias a la intercesi\u00f3n de San Ignacio. As\u00ed pues, su nombre era en cierto modo parte del patrimonio inmaterial de la familia, como tambi\u00e9n lo eran la distinci\u00f3n y la condici\u00f3n hidalga que disfrutaban al menos desde comienzos del siglo XVII: alejados del boato de la Corte o de la cosmopolita Sevilla, los Ortiz de Abreu no ten\u00edan igual en muchos kil\u00f3metros a la redonda incluso compar\u00e1ndolos con otras familias hidalgas de fortuna parecida, pues afectaban unas costumbres aristocr\u00e1ticas que deb\u00edan de resultar muy extravagantes en el medio rural en que viv\u00edan. As\u00ed, hac\u00edan que sus criados se uniformasen con libreas, se exhib\u00edan en p\u00fablico con sus esclavos negros, se desplazaban por los contornos en lujosas berlinas y se adornaban con peluquines y capas de piel de camello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Curiosamente, sin embargo, Ignacia creci\u00f3 en un ambiente relativamente sobrio y austero: tras la muerte de su madre en el tercer puerperio, ella y su hermana Mar\u00eda Antonia fueron enviadas al convento de dominicas de Almonte, del que su padre era patrono, para que se criasen \u201cen santo temor de Dios y fuera de los peligros del mundo\u201d, como recomendaba el franciscano Antonio Arbiol en <em>La religiosa instruida <\/em>(Zaragoza: Herederos de Manuel Rom\u00e1n, 1717). All\u00ed permanecieron nueve a\u00f1os y cuando finalmente lo abandonaron su situaci\u00f3n familiar hab\u00eda cambiado mucho: para empezar, su padre se hab\u00eda ordenado de cuarto grado secular con dispensa a los tres a\u00f1os de quedar viudo, iniciando as\u00ed una acelerada carrera eclesi\u00e1stica que en pocos meses lo elevar\u00eda al grado de presb\u00edtero, y su hermano peque\u00f1o hab\u00eda fallecido poco antes de cumplir ocho a\u00f1os, en la Navidad de 1746. As\u00ed pues, con apenas doce a\u00f1os Ignacia era ya la \u00faltima heredera de su linaje: en ella hab\u00edan de confluir los tres mayorazgos centenarios que a\u00fan pose\u00eda su abuelo y de su matrimonio depender\u00eda que las se\u00f1as de identidad de los Ortiz de Abreu se conservaran perpetuamente sin confundirse con las del linaje de su futuro marido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, el matrimonio generalmente implicaba muchas cosas adem\u00e1s de la mera reproducci\u00f3n biol\u00f3gica, por m\u00e1s que esta se antoje su raz\u00f3n natural de ser: en el plano puramente relacional, supon\u00eda entablar alianzas con otras familias que a partir de entonces quedaban integradas en una misma red de parentesco, ligadas entre s\u00ed por una conciencia de grupo que se nutr\u00eda del principio de responsabilidad colectiva y solidaria a favor de su propia perpetuaci\u00f3n. En el plano material, sentaba las bases necesarias para transmitir el patrimonio familiar de una generaci\u00f3n a otra y asegurar as\u00ed que cada uno de sus miembros contase con los medios necesarios para vivir con la decencia y honor correspondiente a su calidad, y a todo ello se sumaban las posibilidades de movilidad social que entra\u00f1aba un enlace y el hecho de que, aunque el casamiento se produjera entre iguales, siempre se corr\u00eda cierto riesgo cuando se establec\u00edan nuevas alianzas con familias extra\u00f1as a la sangre propia debido al complejo juego de solidaridades y reciprocidades que adobaban los v\u00ednculos relacionales de cada consorte, por no mencionar el trasvase de caudal, que en muchas ocasiones ven\u00eda a significar su p\u00e9rdida definitiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues, teniendo en cuenta las posibles implicaciones del matrimonio y su trascendencia en el proyecto de perpetuaci\u00f3n social, m\u00e1s a\u00fan teniendo en cuenta la delicada situaci\u00f3n de los Ortiz de Abreu, no resulta del todo sorprendente que su padre decidiera casarla con su primo hermano por parte de madre, Vicente de Cepeda y Paz. El enlace se produjo el 4 de febrero de 1755, cuando Ignacia no hab\u00eda cumplido a\u00fan diecinueve a\u00f1os y \u00e9l apenas ten\u00eda quince: atr\u00e1s quedaban por fin los tediosos tr\u00e1mites para conseguir la dispensa pontificia, concluidos a finales del verano anterior, y las negociaciones sobre el montante de la dote, que solo la ma\u00f1ana del casamiento se hab\u00edan cerrado de manera oficial ante el escribano p\u00fablico de Villalba del Alcor. No cabe duda de que el proceso habr\u00eda podido ser mucho m\u00e1s largo, pero la estrechez del trato entre los futuros consuegros, el entendimiento previo y la solidez de sus respectivas fortunas hab\u00edan aligerado mucho los tr\u00e1mites para casar a la pareja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, nada de todo esto garantizaba el entendimiento entre los dos c\u00f3nyuges y, en efecto, el trato entre marido y mujer parece haber sido inestable, marcado por largas ausencias, recelos y reconvenciones mal encubiertas, aunque ello no les impidi\u00f3 engendrar quince hijos en la veintena de a\u00f1os que hicieron vida maridable. Por las escrituras notariales y el expediente eclesi\u00e1stico que se form\u00f3 para dispensar su parentesco sabemos que la pareja pas\u00f3 sus primeros a\u00f1os de matrimonio en la casa familiar de los Osorno, junto a la iglesia parroquial de Villalba, donde depend\u00edan de los padres de Vicente y conviv\u00edan con los hermanos de este, ni\u00f1os todav\u00eda. Luego, en vez de emanciparse y fundar una nueva unidad dom\u00e9stica, acabaron traslad\u00e1ndose a la casa de Manuel Ortiz de Abreu, donde sin duda hab\u00eda m\u00e1s espacio para acomodar a los hijos que iban llegando uno detr\u00e1s de otro a un ritmo matem\u00e1tico, y all\u00ed vivieron en su compa\u00f1\u00eda hasta que el anciano falleci\u00f3. Con los a\u00f1os, la principal ausencia fue la del propio Vicente, obligado a residir en Osuna por una de las cl\u00e1usulas del principal mayorazgo que acabar\u00eda heredando de su t\u00edo, mientras que Ignacia y sus hijos permanecieron casi todo el tiempo en Villalba, visit\u00e1ndolo en muy contadas ocasiones. As\u00ed transcurrieron varias d\u00e9cadas y por ello no sorprende que entre la pareja hubiera cierto distanciamiento, confirmado por una nota escrita de pu\u00f1o y letra de Vicente que a\u00fan hoy en d\u00eda contin\u00faa cosida al borrador del testamento de su esposa:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: right;\">Osuna, 24 de septiembre de 99<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muy estimada Ignacia: ayer tuve oportunidad de leer, con el secreto que me encargas, el adjunto papel que reservado me entreg\u00f3 Angulo: hoy lo vuelvo a cerrar en su cubierta con \u00e9sta para tenerlo pronto y remit\u00edrtelo con \u00e9l mismo, para que por demora m\u00eda no retardes el cumplimiento de tus buenas intenciones. Y nada tengo de consideraci\u00f3n que prevenirte sobre \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dios haga, si conviene, que, otorgado y cerrado que sea, pasen muchos a\u00f1os sin abrirse porque t\u00fa vivas los dilatados que con salud espiritual y corporal desea \u00e9ste, que, a pesar de la desconfianza que de \u00e9l siempre has tenido, te ha querido, quiere y querr\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vicente<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que la armon\u00eda conyugal entre Ignacia Ortiz de Abreu y su marido fuera m\u00e1s o menos sincera, como parece desprenderse de esta nota, en poco afectaba al objetivo que persegu\u00eda su estrat\u00e9gica uni\u00f3n, porque en cualquier caso se renovaron los lazos que un\u00edan a sus respectivas familias, se logr\u00f3 una extraordinaria concentraci\u00f3n de mayorazgos y se logr\u00f3 dar continuidad biol\u00f3gica a su l\u00ednea. No obstante, las vicisitudes de esta pareja ofrecen un claro ejemplo de los desencuentros que pod\u00edan producirse entre los planes de perpetuaci\u00f3n de una familia y las preferencias personales de sus miembros, m\u00e1s a\u00fan considerando la indisolubilidad de los lazos matrimoniales. Sin rebelarse abiertamente contra la suerte que su padre hab\u00eda planificado para ella, Ignacia fue capaz de aprovechar los canales que le estaban permitidos dentro de su aparente sumisi\u00f3n a los varones de la familia para expresar de alg\u00fan modo su descontento, pese a que en todo lo dem\u00e1s parec\u00eda el paradigma perfecto de mujer, fiel cumplidora de sus deberes como hija, esposa y madre, capaz de sufrir con estoicismo una separaci\u00f3n conyugal de m\u00e1s de treinta a\u00f1os y la muerte de la mayor\u00eda de sus hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, de su faceta como madre destaca sobre todo el empe\u00f1o en dejar por escrito en su testamento los nombres de todos y cada uno de los hijos que alumbr\u00f3 entre 1757 y 1778: Ana Mar\u00eda, Manuel, Dolores, Teresa, Francisco, Josefa, Rafael, Jos\u00e9, Rosa, Catalina, Joaquina, Francisco de Paula, Rosario, Ignacia y Felipe. Solo gracias a este documento sabemos que la pareja tuvo quince reto\u00f1os, porque de estos \u00fanicamente ocho vivieron para dejar constancia de su paso por este mundo en la documentaci\u00f3n que gener\u00f3 su familia; que insistiera en mencionarlos a todos y en el orden en que hab\u00edan nacido da muestras de una especial sensibilidad por su parte, pues en este tipo de documentos de nada serv\u00eda traer a colaci\u00f3n a los ni\u00f1os que hab\u00edan fallecido prematuramente si su muerte no entra\u00f1aba consecuencias materiales. Quiz\u00e1 su gesto se debi\u00f3 a que hab\u00eda visto morir a once de sus hijos mientras los a\u00f1os segu\u00edan pasando por ella sin menoscabar una salud que se antojaba de hierro, o quiz\u00e1 era una manera de reprocharle su ausencia a Vicente, record\u00e1ndole hasta qu\u00e9 punto hab\u00eda cumplido con sus deberes de esposa mientras compartieron hogar y lecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo lo dem\u00e1s, sin embargo, actu\u00f3 siempre con total sometimiento a la autoridad patriarcal: a la muerte de su padre entr\u00f3 en posesi\u00f3n de los tres mayorazgos de los Ortiz de Abreu, as\u00ed como de uno reci\u00e9n creado con los bienes libres que el difunto hab\u00eda pose\u00eddo en Almonte, pero Ignacia jam\u00e1s hizo uso de sus derechos para administrarlos personalmente porque en su condici\u00f3n de mujer casada no era independiente desde el punto de vista jur\u00eddico, as\u00ed que no es de extra\u00f1ar que todas las actividades de administraci\u00f3n de sus mayorazgos las llevara a cabo su marido \u201cen cabeza y representaci\u00f3n\u201d de la correspondiente titular, y en ausencia de este alguno de sus hijos. No obstante, esto era as\u00ed solo desde el punto de vista legal, pues todo indica que Ignacia administraba las rentas que produc\u00edan sus bienes y los de su marido para costear el d\u00eda a d\u00eda de su hogar, o al menos as\u00ed fue desde que Vicente se traslad\u00f3 a Osuna en 1779, y si sabemos de esta gesti\u00f3n es gracias a una declaraci\u00f3n testamentaria de su hijo Rafael por la que asum\u00eda como propias las deudas que atenazaban el caudal vinculado de sus padres, as\u00ed como por ciertas noticias salpicadas en los protocolos notariales de comienzos del siglo XIX en las que la propia Ignacia reconoc\u00eda haber contra\u00eddo alguna deuda \u201cpara las urgencias de la casa en ausencia de mi marido\u201d y que no siempre pod\u00eda satisfacer sino en parte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ignacia Ortiz de Abreu falleci\u00f3 el 12 de agosto de 1814 en el caser\u00f3n que su familia pose\u00eda en Almonte desde hac\u00eda al menos un par de siglos. Ten\u00eda 78 a\u00f1os cumplidos, pose\u00eda una de las mayores fortunas de la regi\u00f3n y el reconocimiento social que le granjeaba su condici\u00f3n hidalga, pero los sinsabores de un matrimonio infeliz y el dolor causado por la muerte de casi todos sus hijos hicieron muy amargos sus \u00faltimos a\u00f1os. Siendo excepcional en muchos aspectos, en general su vida no constituye ning\u00fan modelo de transgresi\u00f3n, pero las peque\u00f1as muestras de rebeld\u00eda que se permiti\u00f3 con los a\u00f1os permiten intuir cu\u00e1n heterog\u00e9neas pod\u00edan ser las vivencias de las mujeres en su relaci\u00f3n con los modelos de g\u00e9nero imperantes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Autora: <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/tag\/cristina-ramos-cobano\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Cristina Ramos Cobano<\/a><\/p>\n<hr \/>\n<h4><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">AGO, Renata, \u00abJ\u00f3venes nobles en la \u00e9poca del absolutismo: autoritarismo paterno y libertad\u00bb, en LEVI, Giovanni y SCHMIT, Jean-Claude (coords.), <em>Historia de los j\u00f3venes. 1. De la Antig\u00fcedad a la Edad Moderna<\/em>, Madrid, Taurus, 1996, pp. 365-413.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CHAC\u00d3N JIM\u00c9NEZ, Francisco y BESTARD CAMPS, Joan (eds.), <em>Familias: Historia de la sociedad espa\u00f1ola (del final de la Edad Media a nuestros d\u00edas)<\/em>, Madrid, C\u00e1tedra, 2011.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GOODY, Jack, <em>La familia europea. Ensayo hist\u00f3rico-antropol\u00f3gico<\/em>, Barcelona, Cr\u00edtica, 2001.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N\u00da\u00d1EZ ROLD\u00c1N, Francisco, <em>En los confines del reino: Huelva y su tierra en el siglo XVIII<\/em>, Sevilla, Universidad de Sevilla, 1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAMOS COBANO, Cristina, <em>Familia, poder y representaci\u00f3n en Andaluc\u00eda: los Cepeda entre el Antiguo y el Nuevo R\u00e9gimen (1700-1850)<\/em>, Tesis doctoral, Universidad de Huelva, 2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RAMOS COBANO, Cristina, <em>La familia en femenino. Pr\u00e1cticas sociales y relaciones de g\u00e9nero entre los Cepeda en el tr\u00e1nsito a la contemporaneidad<\/em>, Madrid, Fundaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Historia Moderna, 2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">SORIA MESA, Enrique. <em>La nobleza en la Espa\u00f1a moderna: cambio y continuidad<\/em>, Madrid, Marcial Pons, 2007.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">        <div class=\"wp-block-visual-portfolio\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio vp-uid-a00108c9 vp-id-Z1oX4Q1\"\n    data-vp-layout=\"masonry\" data-vp-items-style=\"emerge\" data-vp-items-click-action=\"popup_gallery\" data-vp-items-gap=\"15\" data-vp-items-gap-vertical=\"\" data-vp-pagination=\"load-more\" data-vp-next-page-url=\"\" data-vp-masonry-columns=\"1\" >\n    <div class=\"vp-portfolio__preloader-wrap\">\n        <div class=\"vp-portfolio__preloader\">\n            <img decoding=\"async\" loading=\"eager\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/plugins\/visual-portfolio\/assets\/images\/logo-dark.svg\" alt=\"Visual Portfolio, Posts &amp; Image Gallery para WordPress\" width=\"20\" height=\"20\" data-skip-lazy>\n        <\/div>\n    <\/div>\n        <div class=\"vp-portfolio__items-wrap\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio__items vp-portfolio__items-style-emerge vp-portfolio__items-show-overlay-hover vp-portfolio__items-show-img-overlay-hover\">\n\n        <div class=\"vp-portfolio__item-wrap vp-portfolio__item-uid-f5054134\" data-vp-filter=\"\">\n                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup\"\n                style=\"display: none;\"\n                data-vp-popup-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ignaciaortiz1.jpg\"\n                data-vp-popup-img-srcset=\"\"\n                data-vp-popup-img-size=\"413x819\"\n                data-vp-popup-md-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ignaciaortiz1.jpg\"\n                data-vp-popup-md-img-size=\"413x819\"\n                data-vp-popup-sm-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ignaciaortiz1.jpg\"\n                data-vp-popup-sm-img-size=\"413x819\"\n            >\n                                    <h3 class=\"vp-portfolio__item-popup-title\">Nota cosida al dorso del borrador del testamento cerrado de Ignacia Ortiz de Abreu, otorgado en Villalba del Alcor el 16\/03\/1804 ante Juan Jos\u00e9 Trabado<\/h3>\n                                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup-description\">Nota cosida al dorso del borrador del testamento cerrado de Ignacia Ortiz de Abreu, otorgado en Villalba del Alcor el 16\/03\/1804 ante Juan Jos\u00e9 Trabado. Fuente: Archivo de Protocolos Notariales de La Palma del Condado, leg. 1.685, ff. 107r-119v. <\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ignaciaortiz1.jpg\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"413\" height=\"819\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ignaciaortiz1.jpg\" class=\"wp-image-3547\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ignaciaortiz1.jpg\" >Nota cosida al dorso del borrador del testamento cerrado de Ignacia Ortiz de Abreu, otorgado en Villalba del Alcor el 16\/03\/1804 ante Juan Jos\u00e9 Trabado<\/a><\/h2>\n            <\/div>\n        <\/div>\n    <\/figcaption>\n            <\/figure>\n                    <\/div>\n        \n<\/div>\n        <\/div>\n        \n<\/div>\n        <\/div>\n        <\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No pose\u00eda una belleza que inspirase a los poetas, como la gaditana Mar\u00eda Gertrudis Hore, tampoco fue una gran mecenas de las artes, como Mar\u00eda Josefa Pimentel, ni se distingui\u00f3 nunca por su ilustraci\u00f3n, a diferencia de Mar\u00eda Rosario Cepeda Mayo, parienta lejana de su esposo. 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