{"id":708,"date":"2022-04-30T09:24:57","date_gmt":"2022-04-30T09:24:57","guid":{"rendered":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/?p=708"},"modified":"2022-04-30T09:26:00","modified_gmt":"2022-04-30T09:26:00","slug":"el-modelo-evolutivo-de-una-ciudad-cadiz-y-su-proyeccion-americana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/el-modelo-evolutivo-de-una-ciudad-cadiz-y-su-proyeccion-americana\/","title":{"rendered":"El modelo evolutivo de una ciudad: C\u00e1diz y su proyecci\u00f3n americana"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La raz\u00f3n de ser de C\u00e1diz ha sido a lo largo de la historia, desde los remotos tiempos de su fundaci\u00f3n en \u00e9poca fenicia hasta nuestros d\u00edas, el mar. Bien sea en su dimensi\u00f3n comercial, sin lugar a dudas la preponderante; la construcci\u00f3n naval o la Marina. Su fundaci\u00f3n, en lo que era entonces un archipi\u00e9lago de islas, se debi\u00f3 a la percepci\u00f3n que se tuvo, dado su emplazamiento geogr\u00e1fico, de las ventajas comerciales: su cercan\u00eda a las minas de la antigua Tarsis y la f\u00e1cil conexi\u00f3n con el Norte de \u00c1frica, el Mediterr\u00e1neo y el Atl\u00e1ntico hasta entonces conocido. Con el paso del tiempo, la relaci\u00f3n con el \u201cMare Nostrum\u201d fue quedando en un segundo plano, mientras la orientaci\u00f3n atl\u00e1ntica crec\u00eda en importancia, a la vez que ampliaba sus contactos a tierras m\u00e1s lejanas. En la Edad Moderna, de la que nos vamos a ocupar aqu\u00ed, tendr\u00e1 lugar precisamente, de manera gradual, este cambio de gran alcance, base del crecimiento y desarrollo de la ciudad a lo largo de dicho per\u00edodo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El inicio del mismo coincide con dos hechos que conviene recordar aqu\u00ed. Por un lado, el cambio de villa se\u00f1orial, perteneciente a la casa de los Ponce de Le\u00f3n, a villa de realengo, es decir, de posesi\u00f3n de la Corona. El segundo: su ventajosa posici\u00f3n en las rutas atl\u00e1nticas, coincidiendo con los tiempos de la expansi\u00f3n mar\u00edtima europea y, m\u00e1s concretamente, con la llegada al nuevo continente americano de los espa\u00f1oles. No en vano dos de los viajes de Col\u00f3n tomaron como base la Bah\u00eda. Ambos hechos se conjugan para dar origen a uno de los per\u00edodos m\u00e1s brillantes de la historia de C\u00e1diz. \u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El modelo de ciudad portuaria mercantil usufructuaria del monopolio espa\u00f1ol con Am\u00e9rica comienza a forjarse precisamente a partir del inicio del proceso de descubrimiento y conquista, cuya data debemos situar en la bisagra entre los siglos XV y XVI. Por fijar unas fechas concretas: el a\u00f1o de 1492, Colon inauguraba un gran ciclo de ampliaci\u00f3n y expansi\u00f3n de las rutas atl\u00e1nticas y, al siguiente a\u00f1o, se produc\u00eda asimismo el cambio de titularidad referido. \u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El modelo es, pues, un producto de la combinaci\u00f3n de ambos hechos, pues gracias a ellos, C\u00e1diz pudo llegar a ser lo que fue: una ciudad privilegiada por la Monarqu\u00eda, estrechamente vinculada al Nuevo Mundo. Veamos ahora lo que todo ello implicar\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sorprendida la Corona, que hab\u00eda patrocinado las primeras empresas americanas, por los territorios de dimensiones crecientes hallados por sus s\u00fabditos al otro lado del Oc\u00e9ano y conquistados en su nombre, desde los primeros momentos tratar\u00e1 de articular y organizar los nuevos espacios. El trasplante de los organismos administrativos hispanos a Am\u00e9rica es una de las soluciones primeras que se tom\u00f3. Vinculado a esto, el establecimiento de un sistema econ\u00f3mico capaz de asegurar el abastecimiento de los territorios americanos, los intercambios comerciales con ellos y el aprovechamiento cremat\u00edstico de los mismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mejor forma de lograr todo esto era recurrir a una combinaci\u00f3n de control del Estado con la actividad de los particulares. La f\u00f3rmula hab\u00eda sido ya probada por los portugueses en su expansi\u00f3n mar\u00edtima con resultados positivos, y se hallaba adem\u00e1s dentro de la corriente de ideas que circulaban por Europa, que se han venido adscribiendo al Mercantilismo. Respond\u00eda igualmente a una l\u00f3gica: el atractivo pol\u00edtico y econ\u00f3mico de las nuevas tierras hab\u00eda ya sobrepasado a las dos potencias que hab\u00edan propiciado las conquistas, afectando asimismo a otras competidoras con ellas. La mejor forma de contrarrestar a los intrusos era mediante la protecci\u00f3n y la defensa de los barcos y las rutas. En otras palabras, que aquellos que hiciesen la traves\u00eda viajaran agrupados (en conserva, se dice en la documentaci\u00f3n de la \u00e9poca) y protegidos, tarea esta encomendada por la Corona a la Armada. Tal misi\u00f3n se sustanciar\u00e1, primero t\u00edmidamente, m\u00e1s tarde de manera claramente decidida (a impulso de Jos\u00e9 Pati\u00f1o b\u00e1sicamente), a partir de 1717, con la creaci\u00f3n del departamento mar\u00edtimo y el establecimiento de los unos avanzados industrialmente astilleros en San Fernando, localidad por entonces bajo tutela y administraci\u00f3n del duque de Medinaceli y del cabildo gaditano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho modelo asumi\u00f3 asimismo la f\u00f3rmula monopol\u00edstica: solo los habitantes de la antigua Corona de Castilla (aunque con el paso del tiempo accediesen tambi\u00e9n los del resto de los territorios peninsulares), los extranjeros naturalizados, y aquellos a quienes el Estado se lo concediese, pod\u00edan participar en el comercio con Am\u00e9rica. Todav\u00eda m\u00e1s: dicha participaci\u00f3n a trav\u00e9s de la salida autorizada de los barcos tendr\u00eda que hacerse desde una sola ciudad portuaria designada por la Corona, Sevilla en un primer momento, C\u00e1diz a partir de 1679-1680, aunque, muy tempranamente, esta \u00faltima compartiera a acci\u00f3n de cargar y descargar los nav\u00edos. Por \u00faltimo, el sistema escogido para la navegaci\u00f3n era el de convoyes o flotas, a excepci\u00f3n de aquellos a\u00f1os \u2013en fecha ya m\u00e1s tard\u00eda- en que fue sustituido por el de nav\u00edos de registro o nav\u00edos sueltos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuera Sevilla la cabecera del monopolio comercial o C\u00e1diz, la suerte acompa\u00f1\u00f3 a esta ciudad a lo largo de la Edad Moderna, pues incluso cuando a\u00fan no la pose\u00eda, su posici\u00f3n geoestrat\u00e9gica y sus condiciones favorables para el atraque, le otorgaron un puesto preferente en el monopolio sevillano, obligando a este a compartir su privilegiada prerrogativa con C\u00e1diz y su bah\u00eda.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta forma, se perfila el modelo gaditano, que va a alcanzar su \u00e9poca de madurez en el siglo XVIII. El monopolio o la proximidad a \u00e9l hab\u00eda permitido a muchos habitantes de la ciudad, espa\u00f1oles o extranjeros, participar en el mercado cautivo americano en condiciones ventajosas. Por tanto, en puridad, m\u00e1s que en la iniciativa privada este comercio se fundamenta en la intervenci\u00f3n del Estado, estableciendo, seg\u00fan avanz\u00e1bamos, el marco dentro del cual habr\u00edan de desarrollarse los intercambios. Su acci\u00f3n no se limita con todo \u2013 a pesar de su indudable importancia- a establecer un control m\u00e1s o menos exitoso sobre ellos, sino a detraer una parte variable y oscilante de las riquezas americanas a trav\u00e9s de un imperfecto sistema impositivo y de penalizaci\u00f3n. Consustancial al sistema ser\u00e1 la pervivencia cr\u00f3nica del fraude y el contrabando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante largo tiempo, en este modelo no solo estuvo delimitado lo que tocaba a cada una de las partes, Corona y s\u00fabditos; sino tambi\u00e9n las relaciones entre los s\u00fabditos espa\u00f1oles, verdaderos privilegiados en este comercio, y los extranjeros, naturalizados y sin naturalizar, a cuyo cargo quedar\u00e1 el mantenimiento de una parte importante de los abastecimientos de g\u00e9neros manufacturados, as\u00ed como la capitalizaci\u00f3n de este comercio necesitado de fuertes inversiones y de largos espacios de espera para la recogida de beneficios. En cambio, los espa\u00f1oles, si bien participan igualmente en estas actividades, ejercen fundamentalmente el puesto de intermediarios o testaferros indispensables para que los extranjeros puedan acceder, legal o ilegalmente, al mercado cautivo y surtir el internacional con los flujos de plata americana, producto de las ventas realizadas en las ferias del Nuevo Continente, divisa internacional para las transacciones mercantiles, cuyo \u00e1mbito de extensi\u00f3n llegaba hasta la propia Asia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ninguno de los dos grupos citados sobra. A pesar de la aparente competencia, ambos conviven y participan conjuntamente para hacer posible los intercambios comerciales con las Indias Occidentales seg\u00fan el r\u00e9gimen de monopolio. De ah\u00ed, asimismo, el relevante papel que los extranjeros desempe\u00f1an en la sociedad y la econom\u00eda gaditanas. El n\u00famero de estos, al igual que su labor, son m\u00e1s relevantes en C\u00e1diz que en otras ciudades portuarias hispanas, dando as\u00ed a la urbe un sesgo peculiar de cosmopolitismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad con su bah\u00eda se configurar\u00e1 como un lugar de relevo de mercanc\u00edas, de informaci\u00f3n sobre los mercados, e intercambios monetarios, as\u00ed como un verdadero <em>entrep\u00f4t<\/em> de los productos procedentes de las expediciones comerciales iniciadas en otros lugares de la costa peninsular, singularmente del Mediterr\u00e1neo, y de otros territorios de Europa, en especial del Norte (Francia, Pa\u00edses Bajos o Inglaterra). En su seno se produc\u00eda a la vez el almacenamiento de los productos provenientes del resto de Europa y de Espa\u00f1a a la espera de ser embarcados, as\u00ed como la recepci\u00f3n de una parte de los metales preciosos y productos ultramarinos llegados de Am\u00e9rica. La propia Bah\u00eda era un buen mercado, por su buen nivel econ\u00f3mico, la falta de producci\u00f3n propia de alimentos y de manufacturas y su poblaci\u00f3n numerosa para el consumo de toda una gama variada de productos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este car\u00e1cter eminentemente econ\u00f3mico lo complet\u00f3 la ciudad con su constituci\u00f3n como presidio militar, consecuencia l\u00f3gica de su protagonismo mercantil en su calidad de cabecera del monopolio, de forma plena desde 1717, tras adquirir el derecho a poseer dos de los tres organismos rectores m\u00e1s importantes del comercio con Am\u00e9rica: la Casa de la Contrataci\u00f3n y el Consulado de cargadores a Indias. En uni\u00f3n a este beneficio, a instancias del propio Pati\u00f1o, se produce la uni\u00f3n, en el mismo hinterland \u00a0de la Bah\u00eda, de la cabecera de las flotas con la construcci\u00f3n naval y la presencia de la Armada, cuyos barcos deb\u00edan proteger a los barcos mercantes. Esta doble condici\u00f3n se traduce en el amurallamiento pleno de la ciudad, pr\u00e1cticamente concluido a principios del siglo XVIII.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El modelo gaditano de ciudad portuaria alcanzar\u00e1 su apogeo demogr\u00e1fico y econ\u00f3mico entre los a\u00f1os sesenta a noventa del siglo XVIII, no sin haber antes experimentado algunos reajustes. Los datos del comercio as\u00ed lo avalan especialmente. El m\u00e1s importante de los cambios se produce en torno a la liberalizaci\u00f3n del comercio espa\u00f1ol con Am\u00e9rica en 1778. A pesar de los esfuerzos de la administraci\u00f3n local y de los hombres del Consulado, las tesis que, entre otros, defendieran Ensenada, Esquilache y Campomanes terminar\u00edan imponi\u00e9ndose. Sin embargo, la ciudad logr\u00f3 capear bastante bien el temporal, como lo hiciera poco tiempo antes con la supresi\u00f3n de la flota de Nueva Espa\u00f1a, con una cierta \u201cdemocratizaci\u00f3n\u201d del comercio hispanoamericano, la retenci\u00f3n de algunos privilegios comerciales y aprovechando la experiencia y la log\u00edstica que le procuraran los largos a\u00f1os de experiencia en la cercan\u00eda y en la cabecera del monopolio respectivamente. De esta forma, el puerto de C\u00e1diz continuar\u00eda siendo durante algunas d\u00e9cadas despu\u00e9s de la liberalizaci\u00f3n el de mayor movimiento mercantil de la Pen\u00ednsula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Menos resistente se mostrar\u00eda el modelo a los avatares pol\u00edticos experimentados por Espa\u00f1a, con repercusi\u00f3n en C\u00e1diz, a lo largo de los noventa y de las tres primeras d\u00e9cadas del siglo XIX. Los bloqueos del puerto, la invasi\u00f3n de la Pen\u00ednsula por los franceses, la salida de importantes comerciantes y la disoluci\u00f3n de compa\u00f1\u00edas de origen extranjero o mixto, al igual que las guerras de independencia americana, cuestionaron la supervivencia del modelo forjado en los a\u00f1os de bonanza y cristalizado en los de apogeo. Las iniciativas de los comerciantes y negociantes privados resultaron a la postre insuficientes, y tampoco la industria se pudo erigir en alternativa a las p\u00e9rdidas que se ven\u00edan arrastrando en la actividad mercantil, a pesar de algunos t\u00edmidos intentos. Tampoco la ayuda estatal en t\u00e9rminos del establecimiento de un puerto franco dio fruto. Al igual que hizo el monarca con la constituci\u00f3n del 12, su actitud para con la ciudad fue ambigua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin el soporte de la Administraci\u00f3n y en plena crisis del Antiguo R\u00e9gimen y su correspondiente contracci\u00f3n econ\u00f3mica resultaba muy dif\u00edcil crear un modelo alternativo general capaz de mantener a la ciudad y sus habitantes en los mismos niveles de renta y de empleo logrados en buena parte del siglo XVIII. Su proyecci\u00f3n internacional disminuy\u00f3 notablemente y afloraron con fuerza las contraposiciones ideol\u00f3gicas que se hab\u00edan ido constituyendo en Europa durante el Ochocientos, que si bien colaboraron de forma importante a la configuraci\u00f3n de la \u00e9lite pol\u00edtica nacional durante el reinado de Isabel II y la Restauraci\u00f3n, no lograron en cambio beneficios econ\u00f3micos significativos para la ciudad. Y es que el tiempo de las glorias, vinculadas al modelo monopol\u00edstico y al comercio hispanoamericano, hab\u00eda llegado ya a su fin.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Autor: <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/tag\/manuel-bustos-rodriguez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Manuel Bustos Rodr\u00edguez<\/a><\/p>\n<hr \/>\n<h4><strong>Bibliograf\u00eda <\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">BUSTOS RODR\u00cdGUEZ, Manuel, <em>C\u00e1diz en el sistema atl\u00e1ntico. La ciudad, sus comerciantes y la actividad mercantil (1650-1830),<\/em> Madrid, S\u00edlex-Universidad de C\u00e1diz, 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BUSTOS RODR\u00cdGUEZ, Manuel, \u201cMaturit\u00e9 et crise d\u2019un mod\u00e8le de ville atlantique\u00a0: Cadix (1750-1840)\u201d, en SAUPIN, Guy (dir.), <em>Les villes atlantiques europ\u00e9ennes. Une comparaison entre l\u2019Espagne et la France (1650-1850)<\/em>, Rennes, Presses Universitaires, 2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CRESPO SOLANA, Ana, \u201cC\u00e1diz y comercio de Indias: Un paradigma del transnacionalismo econ\u00f3mico y social (siglos XVI-XVIII)\u201d, <em>E-Spania: Revue \u00e9lectronique d&#8217;\u00e9tudes hispaniques m\u00e9di\u00e9vales<\/em>,\u00a025, 2016.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CRESPO SOLANA, Ana, \u201cEl comercio holand\u00e9s y la integraci\u00f3n de espacios econ\u00f3micos entre C\u00e1diz y el B\u00e1ltico en tiempos de guerra (1699-1723)\u201d, <em>Investigaciones de Historia Econ\u00f3mica. Economic History Research<\/em>,\u00a03\/8, 2007,\u00a0pp.\u00a045-76.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GARC\u00cdA-BAQUERO GONZ\u00c1LEZ, Antonio, <em>C\u00e1diz y el Atl\u00e1ntico <\/em><em>(1717-1778): El comercio colonial espan\u0303ol bajo el monopolio gaditano<\/em>, C\u00e1diz, Diputaci\u00f3n Provincial de C\u00e1diz, 1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GARC\u00cdA-BAQUERO GONZ\u00c1LEZ, Antonio, \u201cEl comercio colonial en el cambio de siglo: de la apertura\u00a0 la quiebra del sistema monopol\u00edstico espa\u00f1ol\u201d, en MORALES MOYA, Antonio (coord.), <em>1808, Espa\u00f1a entre dos siglos<\/em>, <em>vol. 1 (Ciencia y econom\u00eda),<\/em> 2003, Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), pp. 345-376.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La raz\u00f3n de ser de C\u00e1diz ha sido a lo largo de la historia, desde los remotos tiempos de su fundaci\u00f3n en \u00e9poca fenicia hasta nuestros d\u00edas, el mar. 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