{"id":3732,"date":"2023-01-13T11:20:12","date_gmt":"2023-01-13T11:20:12","guid":{"rendered":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/?p=3732"},"modified":"2023-01-13T15:45:02","modified_gmt":"2023-01-13T15:45:02","slug":"el-auto-de-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/el-auto-de-fe\/","title":{"rendered":"El auto de fe"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El auto de fe fue una de las ceremonias p\u00fablicas de mayor impacto en la \u00e9poca moderna, hasta convertirse en el acto judicial y festivo m\u00e1s representativo del Santo Oficio. En su singularidad ceremonial, tan ajena de las pr\u00e1cticas religiosas cotidianas del com\u00fan, resid\u00eda su poderoso atractivo. Era el \u00faltimo acto del proceso judicial, as\u00ed lo defini\u00f3 Juan Antonio Llorente:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>lectura p\u00fablica y solemne de los sumarios de procesos del Santo Oficio y de las sentencias que los inquisidores pronuncian estando presentes los reos o efigies que los representen, concurriendo todas las autoridades y corporaciones respetables del pueblo, y particularmente el juez real ordinario, a quien entregan all\u00ed mismo las personas y estatuas condenadas a relajaci\u00f3n, para que luego pronuncie sentencias de muerte y fuego conforme a las leyes del reino contra los herejes, y en seguida las haga ejecutar, teniendo a este fin preparados el quemadero, la le\u00f1a, los suplicios de garrote y verdugos necesarios, a cuyo fin se le anticipan los avisos oportunos por parte de los inquisidores.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llorente distingu\u00eda, adem\u00e1s, entre <em>auto general de fe<\/em> (\u201cel que se celebra con gran n\u00famero de reos\u201d), <em>auto particular de fe<\/em> (\u201cel que se celebra con algunos reos sin aparato ni solemnidad de auto general, por lo que no concurren todas las autoridades y corporaciones respetables\u201d), <em>auto singular de fe<\/em> (\u201cel que se celebra con un solo reo, sea en el templo, sea en la plaza p\u00fablica\u201d) y el <em>autillo<\/em> (\u201cque se celebra dentro de las salas del tribunal de la Inquisici\u00f3n\u201d).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer auto general de fe de la Inquisici\u00f3n espa\u00f1ola se celebr\u00f3 en Sevilla el 6 de febrero de 1481. Los grandes autos generales de 1559, organizados en Valladolid y en Sevilla para escarmiento de herejes protestantes, fueron los primeros en los que el <a href=\"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/fernando-de-valdes-arzobispo-de-sevilla-inquisidor-general-1483-1568\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Inquisidor General, Fernando de Vald\u00e9s<\/a>, introdujo una serie de regulaciones que dieron lugar a la gran ceremonia que se consolid\u00f3 durante la segunda mitad del XVI, se acrecent\u00f3 durante el Seiscientos -aunque manera cada vez m\u00e1s espaciada-, hasta que se extinguieron en las primeras d\u00e9cadas del siglo XVIII<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El auto de fe pod\u00eda ser contemplado como una representaci\u00f3n del Juicio Final<em>. <\/em>Era en esencia una ceremonia religiosa, ritual y espectacular, que en la pr\u00e1ctica se convert\u00eda en una extraordinaria fiesta que deambulaba entre el v\u00e9rtice de lo sacro y lo profano, una fiesta multidimensional que era utilizada como un modelo ejemplificador para mentalizar fieles-s\u00fabditos. Como fiesta barroca, en el auto general de fe se desplegaron medios ostentosos y fastuosos, dotando al hecho festivo de un car\u00e1cter plurisensorial, m\u00faltiple, en el que convivieron lo sacro y lo profano, lo popular y lo culto, los privilegiados y los plebeyos, la crueldad y la alegr\u00eda, el drama y el consuelo, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al concebirse el auto general de fe como una fiesta por contemplaci\u00f3n, diferente a la fiesta por participaci\u00f3n, adquiri\u00f3 una extraordinaria importancia la elecci\u00f3n del espacio para exaltar el sentido teatral. Un espacio que la Inquisici\u00f3n ostentosa y efectista necesitaba amplio, abierto como las grandes plazas (La Corredera en C\u00f3rdoba, San Francisco en Sevilla, Bib Rambla en Granada). Despu\u00e9s de 1665, los autos particulares se realizaron en recintos m\u00e1s peque\u00f1os y cerrados, como iglesias o claustros, habitualmente de dominicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ritual del auto se iniciaba con los preparativos que comenzaban, entre ocho y quince d\u00edas antes y excepcionalmente un mes, con un preg\u00f3n p\u00fablico en el que se anunciaba la celebraci\u00f3n y la concesi\u00f3n de indulgencias por cuarenta d\u00edas a todos los asistentes. El d\u00eda antes se hac\u00eda p\u00fablico un nuevo preg\u00f3n en el que se convocaba en esa misma tarde a la poblaci\u00f3n a la primera procesi\u00f3n, la de la cruz verde que cubierta por un velo negro (s\u00edmbolos de esperanza y luto por los pecadores no reconciliados), y junto a los s\u00edmbolos del Santo Oficio (espada y rama de olivo), ocupaba el altar del auto custodiado durante toda la noche por familiares y soldados. El cortejo era en la pr\u00e1ctica una procesi\u00f3n general de los religiosos de la ciudad, de miembros del Santo Oficio y de autoridades civiles y nobles. Si el tribunal dispon\u00eda de la cruz blanca (esplendor de la fe) est\u00e1 se llevaba extramuros para presidir el quemadero, fuese en el Prado de San Sebasti\u00e1n en Sevilla, en el Marrubial en C\u00f3rdoba o en el Campo del Pr\u00edncipe en Granada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No exist\u00eda una normativa com\u00fan para el orden y composici\u00f3n de estos cortejos, lo que dio lugar a numerosos conflictos de protocolo para la ubicaci\u00f3n, tanto en el palenque como en la gran procesi\u00f3n que comenzaba en la madrugada del d\u00eda se\u00f1alado. Acompa\u00f1ados por familiares y religiosos, desfilaban los reos perfectamente identificados con sambenitos, capirotes, sogas o bozales en funci\u00f3n de sus penas: absueltos <em>ad cautelam<\/em>, penitenciados, reconciliados de <em>levi<\/em>, de <em>vehementi<\/em>, relajados (en persona, en estatua y cajones de huesos). La procesi\u00f3n se cerraba con los miembros del Santo Oficio y el inquisidor que lo presid\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La exaltaci\u00f3n del acto mediante la solemnidad procesional, las luminarias, la m\u00fasica, los olores, la misa, el serm\u00f3n, el juramento de los presentes y la lectura de las sentencias eran una continua apelaci\u00f3n a los sentidos. Una vez en el tablado se le\u00edan las sentencias y se entregaba los relajados (condenados a morir en la hoguera) a la justicia civil. Se produc\u00eda un receso en el auto para el almuerzo de inquisidores y autoridades invitadas. Acabada la comida, los reos que quedaban en el tablado abjuraban, y el auto finalizaba con el regreso de la comitiva a las casas inquisitoriales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las lecturas de las sentencias estaban perfectamente ordenadas, as\u00ed se abreviaban o extend\u00edan con el fin de aliviar la excesiva tensi\u00f3n que pod\u00eda crear la tragedia de las ejecuciones, que en esos momentos ocurr\u00eda en el quemadero. En el auto cordob\u00e9s de 1655 \u201ca las cuatro de la tarde remitidos los relajados y estatuas, quedaban muchas causas, y porque d\u00eda de tanto lucimiento no mendigase horrores en la noche, se fue abreviando con los procesos, al sonoro precepto de una campanilla\u201d. \u00a0Ya en el quemadero, lejos del espacio del auto de fe que continuaba con sus ceremonias, los relajados los sub\u00edan al brasero muertos -porque si en el \u00faltimo momento se arrepent\u00edan se les aplicaba el garrote vil antes de ser quemados- o vivos, para ser devorados lentamente por las llamas. Unos de los relatos m\u00e1s precisos y estremecedores sobre la muerte de dos reos condenados por judaizantes lo escribi\u00f3 Juan Jos\u00e9 del Castillo, escribano del <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/el-ayuntamiento-de-sevilla\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ayuntamiento de Sevilla<\/a>, el dos de diciembre de 1692. El portugu\u00e9s Baltasar de Castro resisti\u00f3 a todos los intentos de conversi\u00f3n por parte de religiosos de diversas \u00f3rdenes durante el trayecto al quemadero:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">y habi\u00e9ndole pegado fuego a mucha le\u00f1a que hab\u00eda al pie de dicho palo, luego que se quemaron los cordeles con que ten\u00eda atados y afianzados los pies, con un pie se descalz\u00f3 el otro, y con el otro el otro, y escupi\u00f3 por dos o tres veces, y por tantas alz\u00f3 los ojos al sol, busc\u00e1ndolo con alg\u00fan trabajo porque iba ya al ocaso por ser las cuatro de la tarde poco m\u00e1s, y habi\u00e9ndose quemado los cordeles con que estaba afianzado a dicho palo y abierto los eslabones de la cadena, cay\u00f3 sobre las llamas, donde se acab\u00f3 de quemar vivo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro portugu\u00e9s relajado por judaizante, Juan Antonio de Medina, ofreci\u00f3 una extraordinaria resistencia no s\u00f3lo a las amonestaciones de los cl\u00e9rigos, tambi\u00e9n al fuego. Al quem\u00e1rsele los cordeles y aflojarse un eslab\u00f3n de la cadena cay\u00f3 al brasero, de donde fue recogido y de nuevo exhortado a la conversi\u00f3n, intent\u00f3 huir pero<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>lo arroj\u00f3 el ejecutor encima de la hoguera que estaba ardiendo. Se levant\u00f3 de ella y se arroj\u00f3 del quemadero abajo, y habi\u00e9ndole vuelto a subir y a exhortar repet\u00eda llorando como de miedo las mismas palabras, y habi\u00e9ndole vuelto a arrojar a la hoguera con un cordel atado a los pies y estado en ella m\u00e1s tiempo de un credo, luego que se quem\u00f3 el cordel volvi\u00f3 a salir de ella y a arrojarse del quemadero abajo, donde uno de los soldados que hab\u00eda en dicho sitio le dio con un ca\u00f1\u00f3n de un mosquete en la cabeza y lo atolondr\u00f3 y se volvi\u00f3 a subir y a echar en las llamas vivo, siendo las cuatro de la tarde poco m\u00e1s donde se quem\u00f3 y convirti\u00f3 en cenizas, las cuales con una pala se esparcieron por el aire, durando todo ello hasta las dos de la tarde del d\u00eda siguiente.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Santo Oficio siempre estuvo muy interesado en controlar medi\u00e1ticamente las descripciones de lo que acaec\u00eda en dichos actos, y desde mediados del siglo XVII promovi\u00f3 la elaboraci\u00f3n e impresi\u00f3n de discursos a posteriori en forma de <em>relaciones<\/em> que permitiese, en principio, al que hab\u00eda asistido revivir el auto, as\u00ed como darlo a conocer todos los detalles de la celebraci\u00f3n al ausente. Estos impresos propagand\u00edsticos y oficiosos conten\u00edan una minuciosa y singular descripci\u00f3n de lo ocurrido (preparativos, procesiones, asistencias, delitos\/pecados cometidos contra la fe, nombres y apellidos de los reos, castigos, comentarios apolog\u00e9ticos o edificantes, etc.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evoluci\u00f3n en la producci\u00f3n de estos impresos fue inversa al proceso que experimentaron los autos. Las <em>relaciones<\/em> se multiplicaron a lo largo del siglo XVIII, copiando los modelos del siglo anterior, precisamente en el tiempo que los autos decrecen en n\u00famero, desaparecen de las plazas y se sit\u00faan en espacios cerrados como las iglesias, claustros o las salas del tribunal. Esta parad\u00f3jica evoluci\u00f3n se explicar\u00eda no s\u00f3lo para ensalzar la ceremonia, sino tambi\u00e9n por la voluntad de recuperar y reconstruir la memoria de una ceremonia y un ritual ante la discontinuidad de una pr\u00e1ctica que incid\u00eda directamente en la p\u00e9rdida de autoridad carism\u00e1tica de la Inquisici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En definitiva, la Inquisici\u00f3n entendi\u00f3 como un hecho festivo el auto de fe, y como tal lo utiliz\u00f3 como instrumento de propaganda, de ostentaci\u00f3n y de catarsis social, como una manifestaci\u00f3n evidente del poder inquisitorial, una forma de memoria institucional al tiempo que de fijaci\u00f3n de la memoria colectiva. Esta extraordinaria expresi\u00f3n institucional y ritual, fue esencialmente una ceremonia punitiva en la que se escenificaron los mecanismos de conservaci\u00f3n del orden establecido, y que como ocurr\u00eda con otras ceremonias festivas y p\u00fablicas, fue un veh\u00edculo para la defensa de una serie de principios de car\u00e1cter pol\u00edtico, social, religioso e ideol\u00f3gico. El auto de fe fue tambi\u00e9n un disputado espacio donde se expresaron las tensiones entre poderes y donde los inquisidores se obsesionaron por representar continuamente las legitimaciones de su poder aut\u00f3nomo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Autor: <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/tag\/manuel-pena-diaz\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Manuel Pe\u00f1a D\u00edaz<\/a><\/p>\n<hr \/>\n<h4><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONTRERAS, Jaime, \u201cFiesta y auto de fe: Un espacio sagrado y profano\u201d, en GARC\u00cdA DE ENTERR\u00cdA, M\u00aa. Cruz, ETTINGHAUSEN, Henry y REDONDO, August\u00edn (eds.), <em>Las relaciones de sucesos en Espa\u00f1a (1500-1700)<\/em>, Alcal\u00e1 de Henares, Universidad de Alcal\u00e1-La Sorbonne,1996, pp. 79-90.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CUADRO, Ana Cristina, \u201cEl auto de fe en la Andaluc\u00eda Moderna (C\u00f3rdoba, 1665)\u201d, en <em>Actas del III Congreso de Historia de Andaluc\u00eda. Historia Moderna III<\/em>, C\u00f3rdoba, CajaSur, 2003, pp. 97-113.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LLORENTE, Juan Antonio Llorente, <em>Historia cr\u00edtica de la Inquisici\u00f3n en Espa\u00f1a<\/em>, Madrid, Hiperi\u00f3n, 1981 (1\u00aa ed. Par\u00eds, 1817).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MORENO, Doris, \u201cCirios, trompetas y altares. El auto de fe como fiesta\u201d, en <em>Espacio, Tiempo y Forma. Serie IV, Historia Moderna<\/em>, 10, 1997, pp. 143-172.<\/p>\n<p>MAQUEDA, Consuelo, <em>El auto de fe<\/em>, Madrid, Istmo, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PE\u00d1A, Manuel, \u201cEl auto de fe y las ceremonias inquisitoriales\u201d en GONZ\u00c1LEZ, David (coord.), <em>Ritos y Ceremonias en el Mundo Hisp\u00e1nico durante la Edad Moderna<\/em>, Huelva, Universidad de Huelva, 2002, pp. 245-259.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">        <div class=\"wp-block-visual-portfolio\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio vp-uid-7037d537 vp-id-1Ojkzm\"\n    data-vp-layout=\"masonry\" data-vp-items-style=\"emerge\" data-vp-items-click-action=\"popup_gallery\" data-vp-items-gap=\"15\" data-vp-items-gap-vertical=\"\" data-vp-pagination=\"load-more\" data-vp-next-page-url=\"\" data-vp-masonry-columns=\"1\" >\n    <div class=\"vp-portfolio__preloader-wrap\">\n        <div class=\"vp-portfolio__preloader\">\n            <img decoding=\"async\" loading=\"eager\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/plugins\/visual-portfolio\/assets\/images\/logo-dark.svg\" alt=\"Visual Portfolio, Posts &amp; Image Gallery para WordPress\" width=\"20\" height=\"20\" data-skip-lazy>\n        <\/div>\n    <\/div>\n        <div class=\"vp-portfolio__items-wrap\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio__items vp-portfolio__items-style-emerge vp-portfolio__items-show-overlay-hover vp-portfolio__items-show-img-overlay-hover\">\n\n        <div class=\"vp-portfolio__item-wrap vp-portfolio__item-uid-b9c0039d\" data-vp-filter=\"\">\n                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup\"\n                style=\"display: none;\"\n                data-vp-popup-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/autofe1.jpg\"\n                data-vp-popup-img-srcset=\"\"\n                data-vp-popup-img-size=\"3466x1742\"\n                data-vp-popup-md-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/autofe1.jpg\"\n                data-vp-popup-md-img-size=\"3466x1742\"\n                data-vp-popup-sm-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/autofe1.jpg\"\n                data-vp-popup-sm-img-size=\"3466x1742\"\n            >\n                                    <h3 class=\"vp-portfolio__item-popup-title\">Lucas Vald\u00e9s, Auto de fe con San Fernando. Fresco de la Iglesia de la Magdalena de Sevilla<\/h3>\n                                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup-description\">Lucas Vald\u00e9s, Auto de fe con San Fernando. Fresco de la Iglesia de la Magdalena de Sevilla. Fuente: \u00c1lvaro Cabezas Garc\u00eda, Identidad e Imagen de Andaluc\u00eda en la Edad Moderna (ISSN: 2605-0315, http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/portfolio-items\/auto-de-fe-con-san-fernando-de-lucas-valdes\/#)<\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/autofe1.jpg\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"3466\" height=\"1742\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/autofe1.jpg\" class=\"wp-image-3737\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/autofe1.jpg\" >Lucas Vald\u00e9s, Auto de fe con San Fernando. Fresco de la Iglesia de la Magdalena de Sevilla<\/a><\/h2>\n            <\/div>\n        <\/div>\n    <\/figcaption>\n            <\/figure>\n                    <\/div>\n        \n<\/div>\n        <\/div>\n        \n<\/div>\n        <\/div>\n        <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El auto de fe fue una de las ceremonias p\u00fablicas de mayor impacto en la \u00e9poca moderna, hasta convertirse en el acto judicial y festivo m\u00e1s representativo del Santo Oficio. En su singularidad ceremonial, tan ajena de las pr\u00e1cticas religiosas cotidianas del com\u00fan, resid\u00eda su poderoso atractivo. Era el \u00faltimo acto del proceso judicial, as\u00ed [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3737,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_vp_format_video_url":"","_vp_image_focal_point":[],"footnotes":""},"categories":[6,101],"tags":[230],"class_list":["post-3732","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-fiestas-y-ceremoniales","tag-manuel-pena-diaz","entry","has-media"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3732","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3732"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3732\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3739,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3732\/revisions\/3739"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3737"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3732"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3732"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3732"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}