{"id":3653,"date":"2023-01-10T09:58:50","date_gmt":"2023-01-10T09:58:50","guid":{"rendered":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/?p=3653"},"modified":"2023-01-10T10:00:09","modified_gmt":"2023-01-10T10:00:09","slug":"la-poesia-sevillana-del-siglo-de-oro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/la-poesia-sevillana-del-siglo-de-oro\/","title":{"rendered":"La poes\u00eda sevillana del Siglo de Oro"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La poes\u00eda sevillana del <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/controversias-sobre-el-teatro-en-la-sevilla-del-siglo-de-oro\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Siglo de Oro<\/a> constituye un riqu\u00edsimo patrimonio literario, cuya reconocida val\u00eda, cualitativa y cuantitativa, ha venido siendo puesta de manifiesto sin excepci\u00f3n desde los comienzos de la historiograf\u00eda literaria en el siglo XVIII hasta los estudios actuales de cr\u00edtica e historia literaria. La forja del concepto de <em>escuela po\u00e9tica sevillana<\/em> se debe a Manuel Jos\u00e9 Quintana, primero en su pr\u00f3logo al volumen <em>Poes\u00edas in\u00e9ditas de Francisco de Rioja y otros poetas andaluces<\/em> (1797) y luego en el estudio introductorio de su antolog\u00eda <em>Poes\u00edas selectas castellanas desde el tiempo de Juan de Mena hasta nuestros d\u00edas<\/em> (1808). De las varias ideas avanzadas por Quintana, dos iban a ser claves en el posterior desenvolvimiento cr\u00edtico del concepto (aunque tambi\u00e9n muy matizadas): que el lenguaje po\u00e9tico sevillano se caracterizaba por la pompa, la elevaci\u00f3n y la vehemencia; y que en el binomio <em>Herrera, maestro\/Rioja, mejor disc\u00edpulo<\/em> descansaba centro de gravedad de la escuela. Desde Quintana esas apreciaciones llegar\u00e1n a Men\u00e9ndez Pelayo y, a partir de \u00e9l, entrar\u00e1n por la puerta grande en manuales e historias de la literatura espa\u00f1ola.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero entre uno y otro se suceden un sinf\u00edn de testimonios a lo largo del XIX que van perfilando la noci\u00f3n de escuela sevillana. Los ambientes po\u00e9ticos y eruditos sevillanos ser\u00e1n indudablemente su principal caldo de cultivo, comenzando por un grupo de j\u00f3venes escritores que comulgaban de pleno con los ideales de Quintana, cuyos nombres m\u00e1s representativos a los efectos que vamos considerando fueron Manuel Mar\u00eda de Arjona y F\u00e9lix Jos\u00e9 Reinoso. Al primero le debemos un curioso <em>Plan para una historia filos\u00f3fica de la poes\u00eda espa\u00f1ola <\/em>(1806), que fue seguido de unas <em>Reflexiones <\/em>de Reinoso. Dicho <em>Plan<\/em> supone el primer intento de organizar el legado po\u00e9tico espa\u00f1ol por <em>escuelas<\/em>, quedando la sevillana entronizada como \u00abya enteramente perfecta en su g\u00e9nero\u00bb. Rodando el siglo, la idea de la escuela sevillana de poes\u00eda fue aupada por personalidades de la talla de Alberto Lista y respaldada por una instituci\u00f3n tan representativa de los intereses art\u00edsticos locales como la <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/real-academia-sevillana-de-buenas-letras\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Academia Sevillana de Buenas Letras<\/a>, que abre concurso en 1839 sobre \u00absi podr\u00edan clasificarse en escuelas los poetas espa\u00f1oles, como los pintores se clasificaban\u00bb. El premio qued\u00f3 desierto, pero la Academia vuelve a abrir nuevo concurso en 1867, ganando ahora la memoria presentada por \u00c1ngel Lasso de la Vega y Arg\u00fcelles <em>Historia y juicio cr\u00edtico de la escuela po\u00e9tica sevillana en los siglos XVI y XVII<\/em>, que, publicada cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, se convertir\u00eda en el libro \u00aboficial\u00bb sobre el tema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro de Lasso contiene una abultada colecci\u00f3n de lugares comunes sobre la escuela po\u00e9tica sevillana (pervivencia del elemento oriental, esp\u00edritu religioso, influencia del medio, rivalidad con la escuela salmantina, etc.), junto a una acumulaci\u00f3n indiscriminada de autores, que si comienza razonablemente bien (Herrera, Rioja, Medrano, Arguijo, Quir\u00f3s\u2026), da paso luego a un <em>totum revolutum<\/em> que engloba a cuantos sevillanos o visitantes cabe cobijar en una especie de galer\u00eda de sevillanos ilustres en letras de los siglos XVI y XVII, sin m\u00e1s determinaci\u00f3n cr\u00edtica que el lazo geogr\u00e1fico. Sin embargo, y como intentar\u00e9 resumir en las l\u00edneas siguientes, la rica producci\u00f3n po\u00e9tica sevillana del Siglo de Oro desborda la idea de una organizaci\u00f3n unitaria en torno al concepto restringido de <em>escuela.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, el panorama de la poes\u00eda sevillana de ese tiempo muestra una realidad po\u00e9tica tan densa como variada. Y, aunque es una evidencia innegable que el paisanaje obliga por las redes personales de amistad y cercan\u00eda que se establecen, sobre todo si viene propiciadas -como es el caso sevillano- por encuentros organizados en reuniones o tertulias, lo que sin duda favorece de modo natural una musa compartida, tambi\u00e9n es muy cierto que la poes\u00eda sevillana, como en general toda la espa\u00f1ola de la \u00e9poca, queda ahormada por modelizaciones m\u00e1s poderosas y determinantes: los modelos estr\u00f3fico-gen\u00e9ricos. La vinculaci\u00f3n que estos establecen entre patrones ret\u00f3ricos-tem\u00e1ticos y modelos m\u00e9tricos s\u00ed son los que se imitan y s\u00ed son los que establecen magisterios y filiaciones, <em>escuelas<\/em> si as\u00ed lo queremos llamar, m\u00e1s all\u00e1 de las demarcaciones geogr\u00e1ficas. Entre los m\u00faltiples ejemplos, podr\u00eda recordarse el magisterio de Fernando de Herrera para las canciones heroicas de tono celebrativo, sean sus autores castellanos o andaluces, como puede observarse desde Cervantes hasta G\u00f3ngora; o que cuando se escriben odas horacianas existe un patr\u00f3n com\u00fan reconocible que abarca tanto al salmantino fray Luis como al sevillano Francisco de Medrano; lo mismo que existe un marco gen\u00e9rico indiscutible para la ep\u00edstola moral, escrita por sevillanos como Fern\u00e1ndez de Andrada o por aragoneses como los Argensola, y todos ellos seguir\u00e1n la senda marcada m\u00e1s de medio siglo antes por un andaluz cosmopolita, Hurtado de Mendoza, y por un catal\u00e1n, Bosc\u00e1n; Y as\u00ed podr\u00edamos seguir\u2026, aunque sin dejar de recordar que magisterios y seguimientos no son, por lo general, totalizantes en el conjunto de la producci\u00f3n de un autor, que suele ofrecer perfiles gen\u00e9ricos distintos, siendo en unos m\u00e1s innovador y en otros m\u00e1s epigonal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La convivencia de tendencias po\u00e9ticas distintas en la poes\u00eda sevillana del Siglo de Oro es demostraci\u00f3n palmaria de que su parnaso goz\u00f3 de excelente vitalidad, manifiesta tanto en la abundancia como en la diversidad, por lo que en una s\u00edntesis de esta naturaleza solo ser\u00e1 posible esbozar un panorama que al menos pretenda no olvidar los autores de referencia. El periodo de mayor cultivo po\u00e9tico abarca unos sesenta a\u00f1os y se sit\u00faa en el marco temporal que va de 1560 a 1620. La primera fecha viene marcada por el ambiente de colaboraci\u00f3n entre humanistas, bajo los auspicios de Juan de Mal (1524-1571), que marca el desarrollo de la cultura y la literatura sevillanas en la segunda mitad del siglo XVI, de la que Fernando de Herrera (1534-1597) emerge como la voz po\u00e9tica de mayor alcance. En los finales del siglo comienza a brillar la pl\u00e9yade de poetas sevillanos que s\u00ed constituyen un grupo de rasgos compartidos (Juan de Arguijo, Francisco de Medrano, Francisco de Rioja, Juan de J\u00e1uregui, Rodrigo Caro, Andr\u00e9s Fern\u00e1ndez de Andrada, Francisco de Calatayud, Hernando de Soria Galvarro, etc.), grupo que se puede dar por finiquitado hacia 1620, bien por el fallecimiento de algunos (en 1607 lo hace prematuramente Medrano, en 1622 Arguijo), pero sobre todo por el cambio de escenario a Madrid. La partida se efect\u00faa bajo la protecci\u00f3n del Conde-Duque de Olivares, que durante su estancia en Sevilla entre 1607 y 1615 hab\u00eda ejercido un mecenazgo proverbial entre artistas y escritores y que, tras su regreso a la corte en 1615, tira de sus amigos sevillanos, como J\u00e1uregui o Calatayud, siendo el caso m\u00e1s paradigm\u00e1tico el de Francisco de Rioja, que se convertir\u00e1 a partir de 1621 en mano derecha del Conde-Duque, ya todopoderoso valido de Felipe IV.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Empezando por el principio, en la d\u00e9cada de 1560 se produce una agrupaci\u00f3n de ingenios sevillanos impulsada por Juan de Mal Lara y materialmente realizada al amparo de don \u00c1lvaro Col\u00f3n y Portugal, segundo conde de Gelves. Esta iniciativa se har\u00e1 consustancial a la cultura human\u00edstica y literaria sevillana, surgida al margen de la Universidad (al contrario de lo que ocurr\u00eda en Salamanca o en Alcal\u00e1 de Henares), lo que orient\u00f3 los lugares de la cultura sevillana hacia foros privados, ll\u00e1mense tertulias o \u00abacademias\u00bb, que fueron con frecuencia amparadas por mecenas, como el mencionado conde de Gelves, que dispuso para ello su finca la Merlina, o del joven marqu\u00e9s de Tarifa, don Fernando Enr\u00edquez de Ribera, desde su palacio sevillano, hoy Casa de Pilatos. Tambi\u00e9n el impulso vino de hombres de letras, caso de las reuniones en casa del can\u00f3nigo Francisco Pacheco, en un ambiente que luego heredar\u00e1 su sobrino en su taller de pintor. A veces se un\u00eda la doble condici\u00f3n, como en el caso del poeta y hacendado Juan de Arguijo, famoso por su prodigalidad, poseedor de un hermoso palacio y anfitri\u00f3n de afamados como Lope de Vega. Aunque estas reuniones no ten\u00edan por qu\u00e9 tener forzosamente signo palaciego: es el caso de la finca de Francisco de Medrano en el Aljarafe sevillano, conocida como pago de Mirarbueno por ser heredad de hermosas vistas, incluyendo las de las ruinas de It\u00e1lica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues bien, ese ambiente human\u00edstico de redes tendidas de colaboraci\u00f3n y amistad se inicia con Juan de Mal Lara, ciudadano distinguido de Sevilla, en tanto profesor en su estudio de Gram\u00e1tica y Humanidades o en tanto realizador de encargos p\u00fablicos como el <em>Recibimiento<\/em> de Felipe II o la <em>Descripci\u00f3n<\/em> de la Galera Real de don Juan de Austria, adem\u00e1s de autor de poes\u00eda latina y castellana, con dos grandes poemas en la senda heroica m\u00e1s prestigiada, uno mitol\u00f3gico-aleg\u00f3rico, la <em>Psiqu\u00e9<\/em>, y otro \u00e9pico-aleg\u00f3rico, el <em>H\u00e9rcules animoso<\/em>. Pero su obra m\u00e1s reconocida es la <em>Filosof\u00eda vulgar <\/em>(1568), \u00abdeclaraci\u00f3n\u00bb o glosa de un millar de refranes, que viene a representar una <em>summa<\/em> de doctrina o filosof\u00eda moral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su propia naturaleza, la <em>Filosof\u00eda vulgar<\/em> resultaba una obra muy id\u00f3nea para la colaboraci\u00f3n colectiva, seg\u00fan deseo expresado por el propio Mal Lara en el pr\u00f3logo \u00abA los lectores\u00bb, animando a la participaci\u00f3n abierta: \u00abAunque esto no se usa en Espa\u00f1a, es loable costumbre de otras naciones ayudar todos los hombres doctos al que escribe y aun leer los autores sus obras en las Academias para ellos concertadas, y todos dar sus pareceres, y decir cosas notables\u2026\u00bb. \u00c9l mismo lo puso en pr\u00e1ctica reuniendo un parnaso (Jer\u00f3nimo de Carranza, Fernando de Herrera, S\u00e1ez de Zumeta, Crist\u00f3bal de las Casas, Mosquera de Figueroa\u2026) en la amplia biblioteca que el conde de Gelves pose\u00eda en su finca la Merlina, \u00abcasa de placer y heredad junto a Gelves a una legua de Sevilla el r\u00edo abajo, la cual poseen los ilustr\u00edsimos se\u00f1ores Don \u00c1lvaro de Portugal y Do\u00f1a Leonor de Mil\u00e1n, condes de Gelves, se\u00f1ores y amigos grandes del autor en el a\u00f1o de 1565 que esto se escribe\u00bb (seg\u00fan deja constancia el propio Mal Lara en la tabla de nombres que acompa\u00f1a a su poema el <em>H\u00e9rcules<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el mismo ambiente de colaboraci\u00f3n que, pasados unos a\u00f1os, se reanudar\u00e1 en las <em>Anotaciones a Garcilaso<\/em> de Fernando de Herrera. Dado que esta obra resultaba muy propicia para el comentario colectivo, Herrera acoge en ella con frecuencia las doctas opiniones de sus amigos y, en muchas ocasiones tambi\u00e9n, sus composiciones po\u00e9ticas como ejemplos de buen hacer po\u00e9tico para ilustrar tal o cual pasaje. All\u00ed aparecen los nombres m\u00e1s representativos de los humanistas de la generaci\u00f3n. Es el caso del Licenciado Francisco Pacheco (c.1540-1599), erudito, poeta y latinista, cuyas dos obras po\u00e9ticas m\u00e1s significativas son la transgresora <em>S\u00e1tira contra la mala poes\u00eda<\/em>, y otra y escrita en lat\u00edn siguiendo el modelo del <em>sermo<\/em> horaciano, <em>De constituenda animi libertate<\/em>. Otro humanista insigne fue Francisco de Medina (1544-1615), profesor de lat\u00edn en varias ciudades andaluzas, aunque sus a\u00f1os de madurez transcurren en Sevilla, en estrecha relaci\u00f3n con el c\u00edrculo herreriano, de la que es buena prueba el encargo que le hace el propio Herrera de prologar sus <em>Anotaciones a Garcilaso<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De entre ellos el \u00fanico que rompe filas como gran poeta en castellano es Fernando de Herrera con una apuesta decidida hacia la exuberancia formal (\u00abes clar\u00edsima cosa que toda la excelencia de la poes\u00eda consiste en el ornato de la elocuci\u00f3n\u00bb, dice en las <em>Anotaciones<\/em>). Su po\u00e9tica ser\u00e1 fundamentalmente de base petrarquista (de un petrarquismo renovado) y de fondo eleg\u00edaco (de tradici\u00f3n latina) para cantar a un Amor tan grande como imposible, construyendo as\u00ed un cancionero amoroso que hubo de salvaguardar en el entorno de una generaci\u00f3n de humanistas que apostaban por el canon \u00e9pico y heroico como valor superior en la escala po\u00e9tica; salvaguarda y defensa que Herrera har\u00e1 por medio de la <em>excusatio<\/em> y la palinodia, pero sobre todo acudiendo al recurso tan rentable desde los cl\u00e1sicos latinos de la <em>recusatio<\/em> de la voz \u00e9pica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta tendencia del lenguaje herreriano ser\u00e1 modificada en la generaci\u00f3n siguiente de poetas hispalenses (Arguijo nace en 1567, Medrano en 1570, Caro en 1573, J\u00e1uregui en 1583, fecha probable tambi\u00e9n del nacimiento de Soria Galvarro, Calatayud <em>c<\/em>. 1584, Rioja en 1585\u2026). Son ahora poetas clasicistas en la forma y de tem\u00e1tica fundamentalmente moral o \u00e9tico-reflexiva, que se decantan por unos temas compartidos cuya idea b\u00e1sica es la aspiraci\u00f3n a la serenidad de \u00e1nimo, a la ecuanimidad (o <em>constantia<\/em> estoica), situaciones que s\u00f3lo se consiguen por el dominio de uno mismo a base del sometimiento de las pasiones como camino para la -tan horaciana- imperturbabilidad de \u00e1nimo. Una po\u00e9tica que combina el rigorismo estoico y la sabidur\u00eda vital ecl\u00e9ctica y epic\u00farea de saber acomodarse a las circunstancias; que revitaliza inveterados lugares comunes para expresar la renuncia al <em>negotium<\/em> de la vida, recreada mediante la figuraci\u00f3n de la tormenta marina, o se sirve de las ruinas y las flores para expresar la fugacidad y la <em>vanitas<\/em>; una po\u00e9tica, en fin, que proyecta y concreta las expectativas vitales en el cl\u00e1sico <em>beatus ille<\/em>, que apela a un retiro material, pero sobre todo a un retiro interior lejos de las ambiciones mundanas. Es un lenguaje compartido que los agrupa a todos, a pesar de las discrepancias, pues late bajo el parnasianismo epigram\u00e1tico de Arguijo, bajo la sensualidad horaciana de Medrano, bajo las formulaciones simb\u00f3licas de Rioja, en la secuencia reposada y serena de la <em>Ep\u00edstola moral a Fabio<\/em>, en la melanc\u00f3lica evocaci\u00f3n de Rodrigo Caro, en los <em>desiderata<\/em> contenidos en las silvas de Calatayud, y desde luego en las escasas, pero apreciables, muestras po\u00e9ticas que tenemos de Fernando de Soria Galvarro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay todav\u00eda un motivo que los re\u00fane inevitablemente: su pareja mirada a las ruinas de It\u00e1lica (con el precedente del soneto herreriano \u00abEsta rota y cansada pesadumbre\u00bb) a las que todos cantaron: Arguijo, Medrano, Caro, Rioja, Francisco de Calatayud, Pedro de Quir\u00f3s, Francisco de Villal\u00f3n, Fernando de Guzm\u00e1n, Juan de Espinosa. El heredamiento de Mirarbueno de Francisco de Medrano ofrec\u00eda el panorama de unas ruinas id\u00f3neas para la reflexi\u00f3n po\u00e9tica: \u00aby alguna solitaria cabra viendo \/ pacer aquel teatro que alg\u00fan d\u00eda \/ tanta gente vio en s\u00ed y festivo estruendo, \/ de aquella muda soledad sal\u00eda \/ concento y voz que nos hablaba clara \/ y que a filosofar nos persuad\u00eda\u2026\u00bb, dec\u00eda Soria Galvarro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo dicho no empece que esta generaci\u00f3n de poetas sevillanos se forme culturalmente en el entorno herreriano anterior, pues los puentes de continuidad son incuestionables. Un ejemplo bastar\u00e1: el taller-estudio del pintor Pacheco, centro de culto a la poes\u00eda y un agente importante en su copia y en difusi\u00f3n, de lo que da buena muestra la edici\u00f3n p\u00f3stuma de los <em>Versos de Fernando de Herrera<\/em> en 1619, todo un acontecimiento, en el que se uni\u00f3 la colaboraci\u00f3n del pintor Pacheco, como principal responsable de la edici\u00f3n, ayudado por Francisco de Rioja y por el Licenciado Enrique Duarte; y todo ello orquestado por el patronazgo de don Gaspar de Guzm\u00e1n, conde de Olivares. El sevillano Herrera, el Divino, queda reivindicado all\u00ed como el gran poeta culto, el culto por excelencia, se vendr\u00eda a decir, que contrarrestar\u00eda la figura de G\u00f3ngora. Esta ser\u00eda la \u00faltima gran manifestaci\u00f3n del grupo sevillano antes de su disoluci\u00f3n en la d\u00e9cada siguiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se puede concluir esta apretada s\u00edntesis de la poes\u00eda sevillana del Siglo de Oro sin, al menos, mencionar otras manifestaciones, como la rica producci\u00f3n de poes\u00eda popular, mayormente reunida en cancioneros, y sobre todo sin dejar constancia de la pujanza de otra l\u00ednea po\u00e9tica tambi\u00e9n consustancial a la poes\u00eda sevillana: las numerosas y valiosas manifestaciones jocosas de la que se ha dado en llamar con acierto la <em>familia sevillana de la sal<\/em>. Baltasar del Alc\u00e1zar (1530-1606), reconocido como el Marcial espa\u00f1ol, con sus famos\u00edsimos, ingeniosos y divertidos epigramas marca el magisterio y encabeza la producci\u00f3n de otros importantes epigramatistas, sobre todo Juan de Salinas, Pedro de Quir\u00f3s (con imitaci\u00f3n concatenada entre ellos) y Rodrigo Fern\u00e1ndez de Ribera, a quien el descubrimiento reciente de la colecci\u00f3n <em>El rosal, <\/em>lo ha aupado como gran cultivador del g\u00e9nero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas manifestaciones jocoso-sat\u00edricas, y m\u00e1s propiamente jocoso-burlescas por su car\u00e1cter m\u00e1s intrascendente que cr\u00edtico, muestran la otra cara, esto es, el anticanon, de la poes\u00eda human\u00edstica, tanto en su deriva amorosa y eleg\u00edaca petrarquista, como en la reflexivo-moral horaciana y estoica. La recurrencia epigram\u00e1tica en los temas er\u00f3ticos y en la perspectiva mis\u00f3gina a base del retrato de mozas disolutas llevadas por la lascivia o el inter\u00e9s, construyen el anticanon de la <em>donna angelicata<\/em> petrarquista; de la misma manera que los placeres de la vida, de la buena mesa y del vino, ofrecen el reverso al <em>sustine et abstine<\/em> de la moral estoica exaltada por los humanistas. En paralelo, estas manifestaciones jocosas ofrecen tambi\u00e9n el contrapunto formal: el ingenio triunfa en los conceptos y el octos\u00edlabo, con su ritmo \u00e1gil y cantar\u00edn, contribuye a la creaci\u00f3n de una po\u00e9tica diferenciada y de expectativas populares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, y para acabar de mostrar que en la poes\u00eda sevillana del Siglo de Oro hubo de todo, no podemos dejar de mencionar que tambi\u00e9n se dieron manifestaciones jocosas, sat\u00edricas y burlescas <em>a lo culto<\/em> que practicaron otros sevillanos, empezando por el poeta de la primera mitad del XVI Gutierre de Cetina, que construy\u00f3 una divertida po\u00e9tica anticortesana y <em>bernesca<\/em> en paralelo a la suya culta y petrarquista; ni podemos dejar de aludir a los juegos de ingenio que supon\u00edan los encomios parad\u00f3jicos, o elogios de lo despreciable, tan caros a los humanistas de la segunda mitad del XVI, en cuyo cultivo se emplearon muchos y destac\u00f3 Mosquera de Figueroa. Todo ello surgido en el caldo de cultivo de una cultura sevillana que en muchas de sus manifestaciones en prosa apostaba por el donaire y la gracia ingeniosa de chistes, facecias y dem\u00e1s construcciones narrativas cortas, que, aunque no son del caso ahora, contextualizan m\u00e1s y mejor la literatura de la <em>graciosidad<\/em> en la que se desarrolla la poes\u00eda jocosa. Poes\u00eda jocosa que resultaba ser el contrapunto de otra seria y human\u00edstica que marc\u00f3 el desarrollo de la poes\u00eda sevillana de los siglos XVI y XVII, cuyo patrimonio variopinto y riqu\u00edsimo no puede quedar encorsetado en los esquemas de una po\u00e9tica unitaria, o de una \u00fanica <em>escuela<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Autora: <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/tag\/begona-lopez-bueno\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Bego\u00f1a L\u00f3pez Bueno<\/a><\/p>\n<hr \/>\n<h4><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">BONNEVILLE, Henri, \u201cLa poes\u00eda sevillana en el Siglo de Oro\u201d, en <em>Bulletin Hispanique<\/em>, 66, 1964, pp. 311-348; <em>Archivo Hispalense<\/em>, 55, 1972, pp. 79-112 (trad. de B. L\u00f3pez Bueno).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ESCOBAR, Francisco Javier, \u201cNoticias in\u00e9ditas sobre Fernando de Herrera y la <em>Academia <\/em>sevillana en el <em>H\u00e9rcules animoso, <\/em>de Juan de Mal Lara\u201d, en <em>Epos. Revista de Filolog\u00eda, <\/em>16 2000, pp. 133-155.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00d3PEZ BUENO, Bego\u00f1a, <em>La po\u00e9tica cultista de Herrera a G\u00f3ngora<\/em>, Sevilla, Ediciones Alfar, 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00d3PEZ BUENO, Bego\u00f1a, \u201cLa poes\u00eda sevillana del Siglo de Oro: generaciones y semblanzas\u201d, en S\u00c1NCHEZ ROBAYNA, Andr\u00e9s (ed.), <em>Literatura y territorio. Hacia una geograf\u00eda de la creaci\u00f3n literaria en los Siglo de Oro<\/em>, Las Palmas de Gran Canaria, Academia Canaria de la Historia, 2010, pp. 487-512.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00d3PEZ BUENO, Bego\u00f1a (dir.), <em>La \u00abidea\u00bb de la poes\u00eda sevillana en el Siglo de Oro (X Encuentros Internacionales sobre Poes\u00eda del Siglo de Oro)<\/em>, Sevilla, Secretariado de Publicaciones de la Universidad\/Grupo PASO, 2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LLE\u00d3, Vicente, <em>Ut pictura poesis (Pintores y Poetas en la Sevilla del Siglo de Oro)<\/em>, Discurso de entrada en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, Sevilla, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">N\u00da\u00d1EZ RIVERA, Valent\u00edn, \u201cOtra poes\u00eda sevillana del Siglo de Oro. Entre sales y graciosidad\u201d, en S\u00c1NCHEZ ROBAYNA, Andr\u00e9s (ed.), <em>Literatura y territorio. Hacia una geograf\u00eda de la creaci\u00f3n literaria en los Siglo de Oro<\/em>, Las Palmas de Gran Canaria, Academia Canaria de la Historia, 2010, pp. 513-537.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">        <div class=\"wp-block-visual-portfolio\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio vp-uid-002a90ff vp-id-Z1J5A7p\"\n    data-vp-layout=\"masonry\" data-vp-items-style=\"emerge\" data-vp-items-click-action=\"popup_gallery\" data-vp-items-gap=\"15\" data-vp-items-gap-vertical=\"\" data-vp-pagination=\"load-more\" data-vp-next-page-url=\"\" data-vp-masonry-columns=\"1\" >\n    <div class=\"vp-portfolio__preloader-wrap\">\n        <div class=\"vp-portfolio__preloader\">\n            <img decoding=\"async\" loading=\"eager\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/plugins\/visual-portfolio\/assets\/images\/logo-dark.svg\" alt=\"Visual Portfolio, Posts &amp; Image Gallery para WordPress\" width=\"20\" height=\"20\" data-skip-lazy>\n        <\/div>\n    <\/div>\n        <div class=\"vp-portfolio__items-wrap\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio__items vp-portfolio__items-style-emerge vp-portfolio__items-show-overlay-hover vp-portfolio__items-show-img-overlay-hover\">\n\n        <div class=\"vp-portfolio__item-wrap vp-portfolio__item-uid-995ffeba\" data-vp-filter=\"\">\n                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup\"\n                style=\"display: none;\"\n                data-vp-popup-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/poesiasevilla1.jpg\"\n                data-vp-popup-img-srcset=\"\"\n                data-vp-popup-img-size=\"962x1513\"\n                data-vp-popup-md-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/poesiasevilla1.jpg\"\n                data-vp-popup-md-img-size=\"962x1513\"\n                data-vp-popup-sm-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/poesiasevilla1.jpg\"\n                data-vp-popup-sm-img-size=\"962x1513\"\n            >\n                                    <h3 class=\"vp-portfolio__item-popup-title\">Portada de la obra Versos de Fernando de Herrera: emendados y divididos por \u00e9l en tres libros, Sevilla, 1619<\/h3>\n                                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup-description\">Portada de la obra Versos de Fernando de Herrera: emendados y divididos por \u00e9l en tres libros, Sevilla, 1619. Fuente: Instituto de Educaci\u00f3n Secundaria Alfonso X el Sabio (Murcia), Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliogr\u00e1fico (https:\/\/bvpb.mcu.es\/es\/consulta\/registro.do?id=477002)<\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/poesiasevilla1.jpg\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"962\" height=\"1513\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/poesiasevilla1.jpg\" class=\"wp-image-3656\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/poesiasevilla1.jpg\" >Portada de la obra Versos de Fernando de Herrera: emendados y divididos por \u00e9l en tres libros, Sevilla, 1619<\/a><\/h2>\n            <\/div>\n        <\/div>\n    <\/figcaption>\n            <\/figure>\n                    <\/div>\n        \n<\/div>\n        <\/div>\n        \n<\/div>\n        <\/div>\n        <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La poes\u00eda sevillana del Siglo de Oro constituye un riqu\u00edsimo patrimonio literario, cuya reconocida val\u00eda, cualitativa y cuantitativa, ha venido siendo puesta de manifiesto sin excepci\u00f3n desde los comienzos de la historiograf\u00eda literaria en el siglo XVIII hasta los estudios actuales de cr\u00edtica e historia literaria. 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