{"id":3344,"date":"2022-11-11T09:55:45","date_gmt":"2022-11-11T09:55:45","guid":{"rendered":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/?p=3344"},"modified":"2022-11-11T09:55:45","modified_gmt":"2022-11-11T09:55:45","slug":"mujeres-y-matrimonio-en-los-tratados-moralistas-y-libros-de-avisos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/mujeres-y-matrimonio-en-los-tratados-moralistas-y-libros-de-avisos\/","title":{"rendered":"Mujeres y matrimonio en los tratados moralistas y libros de avisos"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Naturaleza sacramental, car\u00e1cter divino y nuevos significados a la conducta moral en la <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/el-rito-matrimonial-la-mujer-desposada\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">uni\u00f3n de los esposos<\/a> son conceptos que se consolidan tras la celebraci\u00f3n del Concilio de Trento. Junto a la erradicaci\u00f3n de la heterodoxia religiosa, la Iglesia Cat\u00f3lica tratar\u00e1 de imponer un determinado modo de vida, homogeneizar las pr\u00e1cticas cotidianas y procurar el acatamiento colectivo de normas y prohibiciones. Noviazgo y matrimonio constituyeron focos de atenci\u00f3n prioritarios de las filas eclesi\u00e1sticas, ya que es a trav\u00e9s de ellos como se regular\u00e1 la vida familiar y se fijar\u00e1 el modelo social ideal a imitar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Moralistas y te\u00f3logos dedicaron cuantiosas p\u00e1ginas a desarrollar los modelos de comportamiento considerados adecuados para cada uno de los esposos. Unos y otros emplearon t\u00e9rminos semejantes a la hora de referirse a los dos sexos en lo que respecta al momento de la conformaci\u00f3n del matrimonio; no obstante, cuando toc\u00f3 describir la vida y las obligaciones de hombres y mujeres en el espacio conyugal el panorama sufri\u00f3 considerables modificaciones. Toda la literatura moral se afana entonces en demostrar la existencia de unas relaciones de g\u00e9nero, no igualitarias, encaminadas a manifestar la superioridad del var\u00f3n sobre la mujer y a asegurar la adecuada transmisi\u00f3n del apellido y de la propiedad a los hijos leg\u00edtimos. Al esposo corresponde el papel de cabeza de familia; posici\u00f3n que, adem\u00e1s de conferir al var\u00f3n autoridad plena sobre esposa, hijos, familiares y criados, exige el desempe\u00f1o de ciertas responsabilidades relacionadas con la protecci\u00f3n, cuidado y abastecimiento de todos aquellos puestos a su cargo. A ella, a la esposa, ata\u00f1e por el contrario obediencia, amor desinteresado, laboriosidad dom\u00e9stica y capacidad reproductiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Analizando por partes algunas de las cuestiones tratadas en los textos morales de los Tiempos Modernos, resulta de inter\u00e9s comenzar haciendo referencia al deber de fidelidad conyugal. La doctrina general de la Iglesia considera adulterio cualquier <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/mujeres-e-infidelidad-matrimonial\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">relaci\u00f3n sexual extramatrimonial<\/a>, tanto para el hombre como para la mujer. No obstante, a pesar de las voces levantadas por algunos Padres a favor de la condena de esta conducta para ambos sexos, las mujeres siguen sin ser consideradas de la misma manera que sus maridos. La infidelidad masculina, aunque criticada por los te\u00f3logos, fue tolerada y s\u00f3lo vagamente censurada, mientras que la cometida por la mujer fue objeto de continuas reprobaciones y duros castigos. Las esposas lascivas constitu\u00edan una lacra social pues convert\u00edan a sus maridos en cornudos, ofend\u00edan a sus familias y descuidaban las responsabilidades propias de su estado y condici\u00f3n. Los constructores y valedores de este discurso justificaban la escandalosa discriminaci\u00f3n en las conductas de unos y otras aludiendo en sus escritos al argumento de la \u201cturbaci\u00f3n de la sangre\u201d que ten\u00eda lugar cuando era la esposa quien manten\u00eda relaciones fuera del v\u00ednculo conyugal. Con este t\u00e9rmino hacen referencia a la ignominia que para el esposo y para la pureza de su linaje supon\u00eda la conducta ad\u00faltera de su mujer cuando, siendo f\u00e9rtil, sembraba dudas acerca de la paternidad de los hijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro asunto abordado por los moralistas es el de los <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/violencia-contra-la-mujer\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">malos tratamientos<\/a>. Los da\u00f1os sufridos por las mujeres en su integridad f\u00edsica y psicol\u00f3gica evidencian la posici\u00f3n pasiva y sumisa de las esposas en la uni\u00f3n matrimonial, tanto en lo que respecta a su sometimiento a la potestad del c\u00f3nyuge, como en lo referido a la confinaci\u00f3n en la casa para dedicarse de pleno a los quehaceres dom\u00e9sticos sin concesi\u00f3n alguna a sus necesidades personales. En efecto, la obediencia fue parte del precio que la mujer debi\u00f3 pagar en el matrimonio. Sus consecuencias: la admisi\u00f3n de la supervisi\u00f3n de su conducta por parte del marido. Este orden encuentra su justificaci\u00f3n en las ideas de la natural debilidad femenina y la superioridad intelectual y moral del hombre; argumentos que fueron empleados de forma recurrente por muchos humanistas y te\u00f3logos. De hecho, fueron pocos los pensadores que plantearon de manera frontal el deber de obediencia mutua. Que el esposo debiera obediencia a la mujer no estaba en la conciencia de casi nadie, ni mucho menos en la realidad material del d\u00eda a d\u00eda de ning\u00fan hogar. Tal posibilidad amenazaba los cimientos de la sociedad patriarcal, entendi\u00e9ndose por tales los valores de autoridad legal y control del cabeza de familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto al modo en el que deb\u00eda ejercerse el derecho de supervisi\u00f3n de la conducta femenina, los libros de moral coinciden en la licitud del castigo cuando es moderado, convenientemente justificado y destinado a la salvaguarda de la <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/las-mujeres-y-el-honor\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">honestidad de la esposa<\/a>. Son numerosos los moralistas que muestran su disconformidad con los correctivos corporales desmedidos y arbitrarios, recomendando a los esposos que en ello sean prudentes y traten a sus mujeres con estima, respeto y aprecio. Suelen compeler, adem\u00e1s, a los maridos a dar buenos avisos, sermones, ejemplos y buena doctrina a sus mujeres, con el prop\u00f3sito de encaminarlas al servicio de Dios y, con ello, a la vida ordenada. Se entiende, adem\u00e1s, que es deber del esposo comprender y aceptar la debilidad propia de su compa\u00f1era. Parece asimilado que en el origen de estos \u201ccorrectivos\u201d est\u00e1n los vicios propios de la mujer, que no son sino dolencias o defectos nacidos de su natural \u201cimbecilidad y flaqueza\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfY en qu\u00e9 circunstancias est\u00e1 justificada la \u201ccorrecci\u00f3n\u201d de las mujeres? La literatura moral repite que tal proceder no est\u00e1 justificado cuando las faltas de conducta son leves o de una magnitud que no turba en exceso al marido, la paz del hogar o la reputaci\u00f3n familiar. Entrar en pendencias sin razones de peso s\u00f3lo conduce a mayores disgustos y ofensas mutuas. Siendo esto as\u00ed, no se muestra el menor reparo en aconsejar el empleo de la violencia si \u00e9sta resulta ser el \u00fanico procedimiento disponible para preservar la autoridad masculina cuando es puesta en entredicho. Siendo m\u00e1s concretos, est\u00e1 justificado el castigo f\u00edsico en el caso de aquellas mujeres que den muestra de insubordinaci\u00f3n, deshonra, libertinaje o esc\u00e1ndalo, especialmente cuando a pesar de haber sido previamente amonestadas, persisten en su actitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los textos morales tambi\u00e9n se\u00f1alan c\u00f3mo han de actuar las esposas que sufren actitudes desviadas de sus maridos. A la mujer corresponde mantener a su esposo en el buen camino mediante el ejemplo y la oraci\u00f3n. Careciendo de autoridad para reprenderlo en casa, distracciones, vicios o desatenciones habr\u00edan de ser corregidos con \u201camorosas razones\u201d, muestras de vida virtuosa y plegarias al Alt\u00edsimo. Los propios moralistas refieren que para apaciguar la ira del marido m\u00e1s val\u00edan dos l\u00e1grimas y una palabra amorosa que cualquier pr\u00e9dica o reprimenda. Al respecto aportan mucha relaci\u00f3n de consejos que incluye mitigar con gracia los disgustos del marido, escuch\u00e1ndole sin r\u00e9plicas ni signos de altivez o arrogancia; mostrarse paciente en toda situaci\u00f3n; esperarle levantada si siendo jugador o teniendo amante regresa tarde a casa; no quejarse nunca del trato desconsiderado; hablar bien de \u00e9l en su ausencia; no salir de casa si \u00e9l as\u00ed lo desea; no tratar con ning\u00fan hombre; no preguntarle qu\u00e9 hace. En todo ello el marido reconocer\u00e1 en su esposa una mujer virtuosa cuyas dulces maneras amansar\u00e1n su car\u00e1cter y corregir\u00e1n sus rudos modales. De no actuar as\u00ed, por el contrario, se entender\u00e1 que ella provoca intencionadamente su ira, sus juramentos y maldiciones, como forma de manifestar su falta de sumisi\u00f3n. Esta actitud sufrida, humilde y de servicio al var\u00f3n, en la cual las mujeres aventajaban largamente a los hombres seg\u00fan los textos morales, les garantizaba una gran recompensa en el cielo. Recogen los tratados de la \u00e9poca que cuanto mayor fuese el trabajo que llevasen encima y la pena que sintiesen, mayor ser\u00eda su merecimiento delante del Se\u00f1or y la recompensa en la vida futura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo con otro de los temas abordados por los moralistas modernos, cabe ahora referir los deberes conyugales de convivencia y d\u00e9bito. El esp\u00edritu del matrimonio insiste en que, una vez celebrado el enlace, los c\u00f3nyuges quedan unidos para siempre, perdiendo el estado de \u201clibertad\u201d y quedando ligados de por vida sin poder apartarse el uno del otro. Por tal raz\u00f3n deb\u00edan convivir bajo un mismo techo, habida cuenta de que s\u00f3lo viviendo juntos pod\u00edan criar, mantener y adoctrinar a sus hijos correctamente, al tiempo que ayudarse en los trabajos y necesidades que tuviesen. Debe pues el matrimonio evitar el vivir apartados. Separaci\u00f3n que no alude exclusivamente a la habitaci\u00f3n en distintas casas, sino tambi\u00e9n al estar distanciados en la mesa, lecho o trato bajo un mismo techo. La producci\u00f3n moral de los siglos Modernos proclama de forma un\u00e1nime las bondades y beneficios derivados de la armon\u00eda conyugal. La adaptaci\u00f3n mutua de los c\u00f3nyuges es presentada de forma generalizada como fuente de notables provechos, puesto que, se entiende, genera una relaci\u00f3n emp\u00e1tica de cooperaci\u00f3n entre los componentes de la unidad marital en la que cada uno adquiere la facultad de sentir los dolores, pesares, alegr\u00edas y gozos del otro, y, en consecuencia, de actuar evitando hacer cosas que al otro causen desvelos. Por el contrario, de la separaci\u00f3n derivan odios, rencores, guerras y desasosiegos; conflictos que nacen de la afrenta que para el c\u00f3nyuge \u201cdesechado\u201d y su familia suponen el abandono y las explicaciones difamatorias con que tales acciones pod\u00edan justificarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto a la cuesti\u00f3n del control sobre los cuerpos, la pr\u00e1ctica social del Antiguo R\u00e9gimen y los escritos de los te\u00f3logos y moralistas de entonces defend\u00edan la entrega total de los esposos, despoj\u00e1ndose del se\u00f1or\u00edo propio y don\u00e1ndolo por completo al otro en lo tocante al uso del matrimonio. Esta mutua concesi\u00f3n hac\u00eda del matrimonio \u201cmedicinal remedio\u201d con que los casados pod\u00edan satisfacer su apetito sensual sin ofender a Dios. En sentido contrario si cada uno de los esposos conservaba el imperio sobre su propio cuerpo, el matrimonio no constituir\u00eda garant\u00eda para cubrir los apetitos, pues en la libre voluntad de cada uno estar\u00eda el satisfacer los deseos del otro. Mucha tinta se emple\u00f3 para aclarar las dudas e interrogantes acerca del uso del d\u00e9bito conyugal y sus debates de conciencia. Por regla general se consideraba que no hab\u00eda pecado en pedirlo ni en pagarlo, pues con ello se hac\u00eda \u201cjusticia\u201d al contrato matrimonial. M\u00e1s a\u00fan, algunos moralistas recalcaron que no s\u00f3lo no era pecado, sino que comportaba virtud y buena obra. Sin embargo, todos coincid\u00edan tambi\u00e9n en que la demanda pod\u00eda resultar pecaminosa si no era realizada con templanza y moderaci\u00f3n. En cuanto a la concesi\u00f3n (pago), \u00e9sta habr\u00eda de responder a los fines propios del matrimonio, es decir, al prop\u00f3sito de engendrar, o bien a evitar la codicia de mujeres ajenas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, marido y mujer se deb\u00edan amparo y asistencia en sus necesidades. Era \u00e9ste otro de los preceptos conyugales b\u00e1sicos recogidos en los escritos morales de los siglos Modernos. Necesidades que pod\u00edan pertenecer tanto al \u00e1mbito de lo material como de lo intangible. Pecaba, seg\u00fan estos textos, el marido que no cuidaba del gobierno de la casa y hacienda, que negaba los alimentos y vestidos necesarios a su esposa conforme a su estado y calidad, o que la desatend\u00eda en sus enfermedades; al igual que pecaba la mujer que faltaba a sus obligaciones gastando cantidades excesivas de dinero contra la voluntad del marido, desatend\u00eda los quehaceres del hogar y descuidaba las buenas costumbres de la familia, o no valoraba el trabajo de su esposo no recibi\u00e9ndole como merec\u00eda tras la jornada laboral. Asimismo, se indicaba a la mujer que ayudase al marido no pidi\u00e9ndole cosas que, siendo de su agrado, dificultasen la provisi\u00f3n de la casa. Incluso, pese a la disposici\u00f3n del marido a concederle cualquier regalo, agradeci\u00e9ndolo, como mujer prudente, habr\u00eda de rogarle el cumplimiento primero de su casa, esperando ella otro momento y circunstancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En definitiva, los autores de las distintas gu\u00edas espirituales, manuales pr\u00e1cticos, impresos de consejos y avisos y libros de conducta ten\u00edan claro para qu\u00e9 y para qui\u00e9n escrib\u00edan en cada ocasi\u00f3n. Los textos se compusieron y editaron teniendo presente en todo momento el g\u00e9nero, la edad y hasta el status del p\u00fablico al que iban dirigidos. En asuntos de matrimonio podemos afirmar que confeccionaron una \u201cmoral conyugal selectiva\u201d erigida sobre la idea de que las almas se perfeccionaban y consegu\u00edan la salvaci\u00f3n siguiendo caminos dispares, y de que las mujeres y los hombres, al ser imaginados de distinta naturaleza, condici\u00f3n, temperamento e ingenio, deb\u00edan recibir directrices dis\u00edmiles para garantizar el correcto discurrir de la sociedad tanto en su vertiente p\u00fablica como en la m\u00e1s privada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Autora: <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/tag\/marta-ruiz-sastre\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Marta Ruiz Sastre<\/a><\/p>\n<hr \/>\n<h4><strong>\u00a0<\/strong><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">ALFIERI, Fernanda, <em>Nella camera degli sposi. Tom\u00e1s S\u00e1nchez, il matrimonio, la sexualita (secoli XVI-XVII)<\/em>, Bologna, Il Mulino, 2010.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CANDAU CHAC\u00d3N, Mar\u00eda Luisa, \u201cEl amor conyugal, el buen amor: Joan Estevan y sus Avisos de casados\u201d, en <em>Studia historica. Historia Moderna<\/em>, 25, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CANDAU CHAC\u00d3N, Mar\u00eda Luisa, \u201cLos libros de avisos: f\u00f3rmula de educaci\u00f3n y adoctrinamiento en la Edad Moderna\u201d, en CANDAU CHAC\u00d3N, Mar\u00eda Luisa (ed.), <em>Las mujeres y el honor en la Europa Moderna<\/em>, Huelva, Universidad de Huelva, 2014, pp. 29-81.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HERN\u00c1NDEZ BERMEJO, Mar\u00eda \u00c1ngeles, \u201cLa imagen de la mujer en la literatura moral y religiosa de los siglos XVI y XVII\u201d, en <em>Norba. Revista de historia<\/em>, 8-9, 1987-1988, pp. 175-188.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MORANT DEUSA, Isabel, <em>Discursos de la vida buena. Matrimonio, mujer y sexualidad en la literatura humanista<\/em>, Madrid, C\u00e1tedra, 2002.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">        <div class=\"wp-block-visual-portfolio\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio vp-uid-20d850d1 vp-id-EGjfr\"\n    data-vp-layout=\"masonry\" data-vp-items-style=\"emerge\" data-vp-items-click-action=\"popup_gallery\" data-vp-items-gap=\"15\" data-vp-items-gap-vertical=\"\" data-vp-pagination=\"load-more\" data-vp-next-page-url=\"\" data-vp-masonry-columns=\"1\" >\n    <div class=\"vp-portfolio__preloader-wrap\">\n        <div class=\"vp-portfolio__preloader\">\n            <img decoding=\"async\" loading=\"eager\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/plugins\/visual-portfolio\/assets\/images\/logo-dark.svg\" alt=\"Visual Portfolio, Posts &amp; Image Gallery para WordPress\" width=\"20\" height=\"20\" data-skip-lazy>\n        <\/div>\n    <\/div>\n        <div class=\"vp-portfolio__items-wrap\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio__items vp-portfolio__items-style-emerge vp-portfolio__items-show-overlay-hover vp-portfolio__items-show-img-overlay-hover\">\n\n        <div class=\"vp-portfolio__item-wrap vp-portfolio__item-uid-f6e5f99f\" data-vp-filter=\"\">\n                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup\"\n                style=\"display: none;\"\n                data-vp-popup-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/moralistas1.jpg\"\n                data-vp-popup-img-srcset=\"\"\n                data-vp-popup-img-size=\"2430x2604\"\n                data-vp-popup-md-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/moralistas1.jpg\"\n                data-vp-popup-md-img-size=\"2430x2604\"\n                data-vp-popup-sm-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/moralistas1.jpg\"\n                data-vp-popup-sm-img-size=\"2430x2604\"\n            >\n                                    <h3 class=\"vp-portfolio__item-popup-title\">Pieter de Hooch, Mujer con una ni\u00f1a en la despensa. Rijksmuseum, Netherlands<\/h3>\n                                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup-description\">Pieter de Hooch, Mujer con una ni\u00f1a en la despensa. Rijksmuseum, Netherlands. Fuente: Europeana, Dominio p\u00fablico (https:\/\/www.europeana.eu\/item\/90402\/SK_A_182)<\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/moralistas1.jpg\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2430\" height=\"2604\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/moralistas1.jpg\" class=\"wp-image-3343\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/moralistas1.jpg\" >Pieter de Hooch, Mujer con una ni\u00f1a en la despensa. 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