{"id":3013,"date":"2022-10-05T13:37:28","date_gmt":"2022-10-05T13:37:28","guid":{"rendered":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/?p=3013"},"modified":"2022-10-05T13:37:28","modified_gmt":"2022-10-05T13:37:28","slug":"desertores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/desertores\/","title":{"rendered":"Desertores"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p style=\"text-align: justify;\">En su obra cl\u00e1sica sobre el ej\u00e9rcito de Flandes, Geoffrey Parker sostiene que el mot\u00edn y la deserci\u00f3n fueron los dos principales canales a trav\u00e9s de los que se hizo sentir el descontento militar y las dos v\u00e1lvulas de seguridad para la soldadesca desesperada. Las causas para la deserci\u00f3n en el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol de los siglos XVI y XVII fueron las mismas o muy similares a las que el propio Parker describe para los motines: la falta de paga, la fatiga y la frustraci\u00f3n de la guerra, la penuria de las condiciones de vida en la milicia, la desesperaci\u00f3n, el desarraigo, las humillaciones sufridas por parte de los superiores, se cuentan entre las m\u00e1s importantes. El ej\u00e9rcito de Flandes sufri\u00f3 cuantiosas mermas a causa de las deserciones. Mart\u00ednez Ruiz indica que, aunque no existe un estudio general, el fen\u00f3meno fue m\u00e1s frecuente de lo que a primera vista pudiera pensarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la deserci\u00f3n no constituy\u00f3 s\u00f3lo un problema ligado a la dureza de los escenarios b\u00e9licos. Represent\u00f3 tambi\u00e9n un fen\u00f3meno vinculado a los sistemas de <a href=\"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/el-reclutamiento-en-andalucia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">reclutamiento<\/a>. Como ha puesto de manifiesto I. A. A. Thompson, en muchas ocasiones el alistamiento s\u00f3lo respond\u00eda a la oportunidad de tomar la paga, para luego desertar a la primera oportunidad y, en no pocos casos, volver a alistarse, por lo que la deserci\u00f3n y la transmigraci\u00f3n de una compa\u00f1\u00eda a otra se verificaron a escala masiva. El problema no se redujo al ej\u00e9rcito terrestre, sino que tambi\u00e9n estuvo muy presente entre las tripulaciones de la Armada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La deserci\u00f3n alcanza como fen\u00f3meno una escala europea. Hale estima que en la \u00e9poca del Renacimiento hac\u00eda perder entre un tercio y un s\u00e9ptimo de los efectivos en el camino al punto de destino y m\u00e1s de un cuarto de los nuevos reclutas cuando la campa\u00f1a estaba ya avanzada. Anderson constata tambi\u00e9n p\u00e9rdidas elevad\u00edsimas en los ej\u00e9rcitos a causa de las deserciones en la Europa de los siglos XVII y XVIII. Francisco And\u00fajar tambi\u00e9n trata el fen\u00f3meno a nivel europeo, poniendo de relieve su alcance y contraponiendo la deserci\u00f3n como respuesta individual a los motines como respuesta colectiva.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XVIII, la introducci\u00f3n del sistema de reclutamiento por quintas trajo consigo un incremento de las deserciones, que se generalizaron considerablemente seg\u00fan Cristina Borreguero. El problema, a tenor de las continuas repeticiones de las ordenanzas dirigidas a atajarlo, debi\u00f3 convertirse en end\u00e9mico. Tambi\u00e9n estuvo presente, como no pod\u00eda dejar de esperarse, en las colonias americanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la Guerra de Sucesi\u00f3n, como en la etapa anterior, las deserciones fueron frecuentes. El marqu\u00e9s de Bedmar tuvo presente este hecho cuando redact\u00f3 las ordenanzas que promulgar\u00eda Felipe V en 1701 bajo el t\u00edtulo <em>Forma en que se ha de hacer el Consejo de Guerra entre los Coroneles y dem\u00e1s Oficiales<\/em>. Las penas previstas para los desertores eran muy severas, aunque generalmente no se ejecutaban debido a que primaba la necesidad de hombres para nutrir ej\u00e9rcitos siempre mermados de efectivos.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La presencia de tropas sobre el territorio constituy\u00f3 una fuente permanente de problemas y conflictos para los vecinos de los lugares por donde transitaban o se alojaban. La existencia de soldados indisciplinados y de desertores inquiet\u00f3 a menudo la vida de la poblaci\u00f3n. No era infrecuente que estos elementos se dedicaran a robar por los campos y que cometieran m\u00faltiples fechor\u00edas, a menudo agrupados en partidas. Para una \u00e9poca algo posterior, L\u00f3pez Cordero se refiere, en este sentido, a un informe del corregidor de \u00dabeda a Campomanes, en el que describ\u00eda a Sierra Morena como un lugar \u201cfrecuentado por ladrones, desertores, contrabandistas y toda clase de forajidos\u201d que supon\u00edan un riesgo para la seguridad de los caminantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los conflictos provocados por los soldados desertores fueron frecuentes. Estos actuaron a menudo impunemente, protagonizando numerosos episodios de violencia y frecuentes casos de delincuencia. El acto de desertar supon\u00eda situarse fuera de la disciplina castrense y al margen de la ley. El desertor se colocaba por el efecto de su acto en una posici\u00f3n marginal, pasando a representar una amenaza hacia el orden establecido. Era un pr\u00f3fugo y un perseguido que viv\u00eda en las fronteras de la delincuencia. Perdido, o m\u00e1s bien abandonado, su encuadramiento en el orden militar y social, por precaria que su posici\u00f3n fuese, el desertor se ve\u00eda privado tambi\u00e9n de su medio de subsistencia, a cambio de una dudosa libertad. De ah\u00ed que tuviese que vivir sobre el terreno, obteniendo por medios ileg\u00edtimos los recursos para mantenerse. Reproduc\u00eda de este modo y reconduc\u00eda al \u00e1mbito del beneficio personal, al margen de los cauces tolerados, los usos institucionales del ej\u00e9rcito, que no hac\u00eda otra cosa que expropiar para su subsistencia los medios de vida de la poblaci\u00f3n civil, interfiriendo como un cuerpo extra\u00f1o e inquietante la vida cotidiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para hacerlo posible, la deserci\u00f3n precisaba frecuentemente de solidaridades horizontales entre iguales, al margen de la jerarqu\u00eda militar. Por ello fue tan frecuente la actuaci\u00f3n delictiva de peque\u00f1as partidas de desertores, especialmente en tiempos de guerra, cuando las condiciones de vida en la milicia se volv\u00edan m\u00e1s extremas. La calificaci\u00f3n de la deserci\u00f3n como acto individual frente al mot\u00edn colectivo requiere desde este punto vista algunos matices, pues, en efecto, aunque la deserci\u00f3n no constituyera un acto de fuerza colectivo, s\u00ed requer\u00eda a menudo para su \u00e9xito complicidades, una cierta planificaci\u00f3n y el desarrollo de estrategias comunes a varios individuos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La deserci\u00f3n presupone la existencia de condiciones inaceptables para individuos y grupos en el marco de la organizaci\u00f3n militar, exacerbadas hasta l\u00edmites intolerables en tiempos de guerra. Pero, a menudo, frente a la utop\u00eda individual de restauraci\u00f3n de la normalidad trastornada por el alistamiento y la guerra, implicaba tambi\u00e9n la aceptaci\u00f3n de una vida marginal, con todos los inconvenientes y riesgos que esto conllevaba. Implicaba asimismo la activaci\u00f3n de tensiones bidireccionales entre autoridades militares y civiles. Justicias locales obstaculizadas por el fuero militar en las tareas de mantener el orden p\u00fablico y la paz vecinal, por un lado, y autoridades militares imperativas respecto a las exigencias de colaboraci\u00f3n de la justicia local en el control y persecuci\u00f3n de los desertores, por el otro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tales exigencias representaban la ocasi\u00f3n de reconducir al \u00e1mbito de responsabilidad de la justicia local ordinaria un problema, como el de la deserci\u00f3n, originado en el seno del ej\u00e9rcito y que, estrictamente considerado, era de pura naturaleza militar. Los oficiales pod\u00edan lograr exonerarse de la culpa resultante de la deserci\u00f3n de soldados de las compa\u00f1\u00edas a su mando responsabilizando a las justicias locales de falta de colaboraci\u00f3n en el control de las licencias y en la detenci\u00f3n y entrega de los desertores a sus superiores. Ello, como es l\u00f3gico suponer, a\u00f1ad\u00eda mayores tensiones a las ya habituales en la relaci\u00f3n entre el ej\u00e9rcito y las comunidades vecinales derivadas de las exigencias de quintas, alojamientos, financiaci\u00f3n y aprovisionamiento de ej\u00e9rcitos y armadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El marco de tensas relaciones descrito explica que se abrieran <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/el-procedimiento-judicial-en-primera-instancia-como-fuente-para-la-historia-de-la-criminalidad-y-la-conflictividad-social\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">actuaciones judiciales <\/a>en un caso de deserci\u00f3n con violencia acaecido en Puerto Real (C\u00e1diz) en 1707, aunque la justicia ordinaria deb\u00eda inhibirse en las causas en las que resultaban implicados militares, en lo respectivo a \u00e9stos, a favor de la jurisdicci\u00f3n militar. El caso fue como sigue. En la ma\u00f1ana del d\u00eda 17 de septiembre del citado a\u00f1o, el sargento Juan Ferm\u00edn, de la compa\u00f1\u00eda de don Gregorio del Corral, regimiento de Santa Fe, segundo cuerpo de Granada, que se hallaba de guarnici\u00f3n en el castillo de Santa Cruz de Matagorda a cargo del capit\u00e1n don Juan de Tablada, se traslad\u00f3 a Puerto Real al mando de un cabo de escuadra y de seis soldados m\u00e1s, con objeto de comprar carne y otros bastimentos necesarios a la guarnici\u00f3n. En las carnicer\u00edas y en otros lugares de la villa en los que estuvieron para cumplir con su encargo, el sargento observ\u00f3 a los soldados hablar entre s\u00ed con secreto, hasta que uno de ellos se dirigi\u00f3 a \u00e9l y le propuso: \u201cSe\u00f1or sargento, \u00bfno fuera bueno que nos fu\u00e9ramos?\u201d. A lo que el sargento, ya sobre aviso por la sospechosa actitud de la tropa, contest\u00f3 con severidad: \u201cVamos al castillo y dej\u00e9monos de cuentos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los soldados siguieron conspirando entre s\u00ed despu\u00e9s de este episodio. En un momento de confusi\u00f3n, uno de ellos se apart\u00f3 del grupo y se dio a la fuga, pero fue perseguido y alcanzado al poco rato por el sargento. Ya de regreso al castillo, fuera de la poblaci\u00f3n, como a mitad de camino, los soldados solicitaron permiso para descansar. El sargento concedi\u00f3 el descanso y se sent\u00f3 en el suelo junto a los soldados. Al poco tiempo, uno de ellos que deliberadamente se hab\u00eda quedado atr\u00e1s le arrebat\u00f3 por sorpresa la alabarda. Dicho soldado y otros cinco se amotinaron en ese momento, infligiendo diferentes golpes al sargento con la alabarda y con varios espadines anchos que llevaban. Dejaron al sargento malherido, sin que el cabo ni otro soldado que no se sum\u00f3 al mot\u00edn alcanzaran a impedir esta acci\u00f3n ni la posterior fuga de los amotinados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez informado del suceso, el alcalde ordinario de la villa mand\u00f3 que un ministro de la justicia y una partida de vecinos particulares salieran a la b\u00fasqueda de los soldados fugitivos. Tambi\u00e9n dispuso enviar requisitorias a las justicias de las villas y lugares circunvecinos para que los prendieran si fuesen hallados en sus jurisdicciones. Por \u00faltimo, orden\u00f3 que se tomara declaraci\u00f3n al sargento, que hab\u00eda sido llevado a la villa para ser curado de sus heridas, y al soldado que lo condujo, mientras que el cabo de escuadra marchaba al castillo para dar parte del suceso a los responsables de la guarnici\u00f3n. Aunque no consta el resultado final de las diligencias practicadas, lo cierto es que las autoridades locales justificaron mediante ellas su obligaci\u00f3n de colaboraci\u00f3n y, en apariencia, no se produjeron posteriores episodios de tensi\u00f3n con la autoridad militar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No sucedi\u00f3 as\u00ed, en cambio, unos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1711, cuando el juzgado de Guerra fulmin\u00f3 una causa criminal contra el alcalde y el teniente de alguacil mayor de Puerto Real con motivo de la deserci\u00f3n de diez soldados que estaban de guardia en el castillo de Matagorda. La noche del 27 al 28 de octubre, en torno a las cuatro de la madrugada, se fugaron del castillo diez soldados de los treinta que compon\u00edan el destacamento, situado a las \u00f3rdenes del capit\u00e1n de infanter\u00eda don Luis de Aponte y J\u00e1uregui. Los fugados fueron los cuatro soldados que estaban de centinela y seis m\u00e1s que se les sumaron. Aprovechando que el cabo de guardia se hab\u00eda quedado dormido, los desertores salieron por una tronera\u00a0 inmediata al camino de Puerto Real, poblaci\u00f3n situada a m\u00e1s de una legua de distancia, hacia la que se dirigieron. Descubierta la fuga, el capit\u00e1n, acompa\u00f1ado del alf\u00e9rez y el sargento, se puso en camino hacia la villa en busca de los fugitivos. Una vez que lleg\u00f3, requiri\u00f3 la colaboraci\u00f3n de las autoridades locales, que no actuaron, seg\u00fan denunci\u00f3 posteriormente el capit\u00e1n, con mucha diligencia. Como resultado, los desertores no pudieron ser capturados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los mecanismos de colaboraci\u00f3n y conflicto entre milicia y justicia local no desaparecieron con la conclusi\u00f3n de la <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/andalucia-durante-la-guerra-de-sucesion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Guerra de Sucesi\u00f3n<\/a>, antes bien el sistema de reclutamiento por quintas introducido por los Borbones increment\u00f3 las exigencias sobre las autoridades locales. Estas no s\u00f3lo se vieron compelidas a ocuparse de las quintas, que conllevaban tensiones internas en el seno de las comunidades vecinales, sino que tambi\u00e9n fueron obligadas a responder por los desertores. V\u00e9ase como ejemplo la orden dada por el intendente de Sevilla en 1731. El motivo de esta orden fue el notable n\u00famero de desertores registrado en la \u00faltima quinta, aplicada al regimiento de infanter\u00eda de Granada, as\u00ed como el hecho de que las justicias locales inclu\u00edan en los reemplazos a los hombres \u201cque hacen menos falta en sus mismos pueblos\u201d, cogiendo a hijos de viudas y a pobres sin recursos y facilitando la deserci\u00f3n al ocultar a los desertores en los cortijos o emplearlos en el servicio de poderosos locales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante esta situaci\u00f3n, el intendente dispuso medidas excepcionales que reca\u00edan sobre las autoridades locales. En primer lugar, les conminaba a buscar a los desertores, usando de jurisdicci\u00f3n especial. De no lograr capturarlos, deb\u00edan reemplazar a los desertores con igual n\u00famero de mozos solteros hijos de los propios alcaldes o de los regidores y, de no haberlos en cantidad suficiente, con hijos de los alcaldes y regidores de a\u00f1os anteriores, a no ser que hubiese en el pueblo mozos voluntarios dispuestos a ocupar el puesto de los que desertaron. En caso de faltar a estas \u00f3rdenes, se llevar\u00eda preso a uno de los alcaldes, a los que se prohib\u00eda tambi\u00e9n expresamente presentar gente in\u00fatil para el servicio, ya que ser\u00edan rechazados, ocasionando con ello un mayor gasto de conducciones, que correr\u00edan a cargo de los propios alcaldes. Se trata, como puede comprobarse, de medidas duras y expeditivas tendentes a que los alcaldes respondieran personalmente mediante sus hijos, libertad y hacienda a las exigencias de las quintas y al problema de la deserci\u00f3n. Medidas que intentaban frenar tambi\u00e9n la actuaci\u00f3n de los mecanismos locales de solidaridad y las complicidades verticales para conseguir librar o al menos aliviar a los vecinos de las quintas, ya que \u00e9stas alteraban los equilibrios comunales y generaban tensiones en el \u00e1mbito vecinal.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Autor: <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/tag\/juan-jose-iglesias-rodriguez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Juan Jos\u00e9 Iglesias Rodr\u00edguez<\/a><\/p>\n<hr \/>\n<h4><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">AND\u00daJAR CASTILLO, Francisco, <em>Ej\u00e9rcitos y militares en la Europa moderna<\/em>, Madrid, S\u00edntesis, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IGLESIAS RODR\u00cdGUEZ, Juan Jos\u00e9, \u201cDeserci\u00f3n y conflicto. Soldados fugitivos en el contexto de la Guerra de Sucesi\u00f3n\u201d, en JIM\u00c9NEZ ESTRELLA, Antonio y LOZANO NAVARRO, Juli\u00e1n J. (coords.), <em>Conflictividad y violencia en la Edad Moderna. Actas de la XI Reuni\u00f3n Cient\u00edfica de la Fundaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Historia Moderna<\/em>, vol. 2, Granada, Editorial Universidad de Granada, 2012, pp. 1112-1123.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MANTEC\u00d3N MOVELL\u00c1N, Tom\u00e1s, A., \u201cCivilizaci\u00f3n y brutalizaci\u00f3n del crimen en una Espa\u00f1a de Ilustraci\u00f3n\u201d, en GARC\u00cdA HURTADO, Manuel-Reyes (ed.), <em>La vida cotidiana en la Espa\u00f1a del siglo XVIII<\/em>, Madrid, S\u00edlex, 2009, p\u00e1gs. 95-124.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MART\u00cdNEZ RUIZ, Enrique, <em>Los soldados del rey. Los ej\u00e9rcitos de la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica (1480-1700)<\/em>, Madrid, Actas, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MART\u00cdNEZ RUIZ, Enrique, \u201cLa deserci\u00f3n en el siglo XVIII. Una aproximaci\u00f3n\u201d, en JIM\u00c9NEZ ESTRELLA, Antonio y LOZANO NAVARRO, Juli\u00e1n J. (coords.), <em>Conflictividad y violencia en la Edad Moderna. Actas de la XI Reuni\u00f3n Cient\u00edfica de la Fundaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Historia Moderna<\/em>, vol. 2, Granada, Editorial Universidad de Granada, 2012, pp. 1137-1149.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PARKER, Geoffrey, <em>El ej\u00e9rcito de Flandes y el Camino Espa\u00f1ol, 1567-1659<\/em>, Madrid, Alianza Editorial, 1986.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">THOMPSON, I. A. A., <em>Guerra y decadencia. Gobierno y administraci\u00f3n en la Espa\u00f1a de los Austrias, 1560-1620<\/em>, Barcelona, Cr\u00edtica, 1981.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">        <div class=\"wp-block-visual-portfolio\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio vp-uid-3b4ab7f0 vp-id-2d16JC\"\n    data-vp-layout=\"masonry\" data-vp-items-style=\"emerge\" data-vp-items-click-action=\"popup_gallery\" data-vp-items-gap=\"15\" data-vp-items-gap-vertical=\"\" data-vp-pagination=\"load-more\" data-vp-next-page-url=\"\" data-vp-masonry-columns=\"1\" >\n    <div class=\"vp-portfolio__preloader-wrap\">\n        <div class=\"vp-portfolio__preloader\">\n            <img decoding=\"async\" loading=\"eager\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/plugins\/visual-portfolio\/assets\/images\/logo-dark.svg\" alt=\"Visual Portfolio, Posts &amp; Image Gallery para WordPress\" width=\"20\" height=\"20\" data-skip-lazy>\n        <\/div>\n    <\/div>\n        <div class=\"vp-portfolio__items-wrap\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio__items vp-portfolio__items-style-emerge vp-portfolio__items-show-overlay-hover vp-portfolio__items-show-img-overlay-hover\">\n\n        <div class=\"vp-portfolio__item-wrap vp-portfolio__item-uid-67dad2af\" data-vp-filter=\"\">\n                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup\"\n                style=\"display: none;\"\n                data-vp-popup-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/desertores1.jpg\"\n                data-vp-popup-img-srcset=\"\"\n                data-vp-popup-img-size=\"1920x1164\"\n                data-vp-popup-md-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/desertores1.jpg\"\n                data-vp-popup-md-img-size=\"1920x1164\"\n                data-vp-popup-sm-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/desertores1.jpg\"\n                data-vp-popup-sm-img-size=\"1920x1164\"\n            >\n                                    <h3 class=\"vp-portfolio__item-popup-title\">Antonio Gonz\u00e1lez Vel\u00e1zquez, Partida de soldados<\/h3>\n                                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup-description\">Antonio Gonz\u00e1lez Vel\u00e1zquez, Partida de soldados. Fuente: Museo Nacional del Prado (https:\/\/www.museodelprado.es\/coleccion\/obra-de-arte\/partida-de-soldados\/885a662d-e4e5-40bc-9ee4-0873124f64b6)<\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/desertores1.jpg\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1920\" height=\"1164\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/desertores1.jpg\" class=\"wp-image-3011\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/desertores1.jpg\" >Antonio Gonz\u00e1lez Vel\u00e1zquez, Partida de soldados<\/a><\/h2>\n            <\/div>\n        <\/div>\n    <\/figcaption>\n            <\/figure>\n                    <\/div>\n        \n        <div class=\"vp-portfolio__item-wrap vp-portfolio__item-uid-c3b3aaa5\" data-vp-filter=\"\">\n                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup\"\n                style=\"display: none;\"\n                data-vp-popup-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/desertores2.jpg\"\n                data-vp-popup-img-srcset=\"\"\n                data-vp-popup-img-size=\"977x440\"\n                data-vp-popup-md-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/desertores2.jpg\"\n                data-vp-popup-md-img-size=\"977x440\"\n                data-vp-popup-sm-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/desertores2.jpg\"\n                data-vp-popup-sm-img-size=\"977x440\"\n            >\n                                    <h3 class=\"vp-portfolio__item-popup-title\">Ahorcamiento de soldados. Jacques Callot, Las miserias de la guerra<\/h3>\n                                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup-description\">Ahorcamiento de soldados. Jacques Callot, Las miserias de la guerra. Fuente: Wikipedia, Dominio p\u00fablico (https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Jacques_Callot#\/media\/Archivo:Jacques_callot_miseres_guerre.gif)<\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/desertores2.jpg\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"977\" height=\"440\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/desertores2.jpg\" class=\"wp-image-3012\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/desertores2.jpg\" >Ahorcamiento de soldados. Jacques Callot, Las miserias de la guerra<\/a><\/h2>\n            <\/div>\n        <\/div>\n    <\/figcaption>\n            <\/figure>\n                    <\/div>\n        \n<\/div>\n        <\/div>\n        \n<\/div>\n        <\/div>\n        <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su obra cl\u00e1sica sobre el ej\u00e9rcito de Flandes, Geoffrey Parker sostiene que el mot\u00edn y la deserci\u00f3n fueron los dos principales canales a trav\u00e9s de los que se hizo sentir el descontento militar y las dos v\u00e1lvulas de seguridad para la soldadesca desesperada. 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