{"id":2788,"date":"2022-09-14T13:41:31","date_gmt":"2022-09-14T13:41:31","guid":{"rendered":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/?p=2788"},"modified":"2022-09-14T13:41:31","modified_gmt":"2022-09-14T13:41:31","slug":"la-pena-de-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/la-pena-de-muerte\/","title":{"rendered":"La pena de muerte"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La del Antiguo R\u00e9gimen era una justicia de hierro. El sistema penal contemplaba castigos muy duros para los delitos, muchos de los cuales estaban sancionados con la pena capital. Aunque reservada para los cr\u00edmenes m\u00e1s atroces y escandalosos, un gran n\u00famero de delitos estaban penados por la ley con la muerte: el homicidio, el parricidio, el robo, el bandidismo, la falsificaci\u00f3n de sellos y monedas, el incendio intencionado, el forzamiento de mujeres, la herej\u00eda, la sodom\u00eda, la traici\u00f3n al rey e, incluso, el adulterio, las asonadas, el desaf\u00edo, la resistencia a la justicia y la profanaci\u00f3n violenta de sepulturas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La potestad para sentenciar a la pena capital resid\u00eda en los jueces de la justicia real ordinaria, incluidos los de primera instancia, pero tambi\u00e9n en los tribunales pertenecientes a otras jurisdicciones exentas o espec\u00edficas. En el caso de que el reo fuese religioso deb\u00eda ser degradado antes de su ejecuci\u00f3n. Los tribunales eclesi\u00e1sticos, tanto ordinarios como especiales (caso de la Inquisici\u00f3n), no pod\u00edan aplicar la pena de muerte, por lo que los sentenciados a ella deb\u00edan ser relajados, es decir, entregados para su ejecuci\u00f3n al brazo secular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las formas de ejecuci\u00f3n de la pena de muerte variaban en funci\u00f3n de las diversas jurisdicciones y tribunales. La justicia real ordinaria ajusticiaba habitualmente a los condenados en la horca, pero si el reo era noble era degollado o decapitado, dado que la muerte por soga era considerada infamante. La Santa Hermandad ejecutaba por asaetamiento, siempre fuera de las ciudades, pues su jurisdicci\u00f3n se limitaba a las zonas rurales. Los condenados por la Inquisici\u00f3n, en cambio, eran quemados vivos, pero si en el \u00faltimo momento abjuraban de sus creencias eran estrangulados antes de ser entregados a las llamas. En casos excepcionales, los sentenciados a la pena capital eran encubados, es decir, metidos en una cuba y arrojados al agua, donde mor\u00edan por asfixia o ahogamiento. Para el parricidio, la ley preve\u00eda que los reos fuesen encubados o metidos en un saco de cuero con un gallo, una mona, un perro y una v\u00edbora, y arrojados al mar o al r\u00edo m\u00e1s cercano, pero esta brutal pr\u00e1ctica fue cayendo progresivamente en desuso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas penas y el ritual de su ejecuci\u00f3n estaban dotados de un fuerte significado simb\u00f3lico. Serv\u00edan como medio de reafirmaci\u00f3n de la superioridad del poder, al mismo tiempo que como espect\u00e1culo p\u00fablico ejemplarizante. Como afirma Jos\u00e9 Luis de las Heras:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Si bien es verdad que la reparaci\u00f3n del da\u00f1o privado, causado por el delito, deb\u00eda ser proporcionada en una sentencia equitativa, la ejecuci\u00f3n p\u00fablica de la pena capital no se realizaba para ofrecer el espect\u00e1culo de la mesura, sino el del desequilibrio. En la liturgia de la pena de muerte exist\u00eda una afirmaci\u00f3n enf\u00e1tica del poder mon\u00e1rquico y de su superioridad intr\u00ednseca. Superioridad que no pretend\u00eda circunscribirse al campo de lo moral, y alcanzaba su mejor reflejo en el cuerpo vencido y roto del condenado.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ensa\u00f1amiento con el cuerpo del reo formaba parte de esa macabra l\u00f3gica. Michel Foucault se refiere a ello a trav\u00e9s del ejemplo de la ejecuci\u00f3n del regicida Robert-Fran\u00e7ois Damiens, que atent\u00f3 contra la vida de Luis XV de Francia. En Espa\u00f1a los tribunales tambi\u00e9n decretaron en ocasiones penas accesorias a la muerte, tales como el atenazamiento (arrancar trozos de carne o quemarla con tenazas) o la mutilaci\u00f3n, que se practicaban durante el traslado del reo hasta el lugar de la ejecuci\u00f3n. Despu\u00e9s de esta, en ocasiones el cuerpo del ajusticiado era hecho cuartos o se seccionaba alguna parte de \u00e9l (la mano con la que hab\u00eda sido cometido el crimen, por ejemplo) con la finalidad de exponerlos en lugares p\u00fablicos para aviso y ejemplo de la poblaci\u00f3n. Para ciertos tipos de delitos (herej\u00eda, sodom\u00eda, bestialismo) estaba previsto quemar el cuerpo del reo hasta reducirlo a cenizas, lo que constitu\u00eda un evidente acto simb\u00f3lico de purificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El traslado desde la prisi\u00f3n hasta el cadalso se hac\u00eda p\u00fablicamente \u201cpor las calles acostumbradas\u201d, para verg\u00fcenza p\u00fablica del condenado, que era conducido a lomos de una mula, en una carreta o arrastrado en un cesto, mientras era pregonado el delito por el cual hab\u00eda sido sentenciado. Aunque a veces ten\u00edan lugar en el interior de la propia c\u00e1rcel, las ejecuciones eran por lo general p\u00fablicas, y a menudo contempladas por una gran concurrencia de gente. En Sevilla ten\u00edan lugar en diversos lugares, como Triana, la puerta de la Macarena o la plaza de San Francisco, donde tambi\u00e9n se celebraban los autos de fe del Santo Oficio, aunque los condenados a muerte por este eran posteriormente trasladados al quemadero de Tablada. Excepcionalmente, tambi\u00e9n se ejecut\u00f3 a alg\u00fan reo del tribunal de la Contrataci\u00f3n en la plaza del mismo nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juristas y te\u00f3logos justificaban la pena capital. La Iglesia la admit\u00eda y colabor\u00f3 activamente con vistas a lograr el arrepentimiento y la salvaci\u00f3n de los condenados. A este fin, los miembros de determinadas \u00f3rdenes religiosas masculinas acompa\u00f1aban a los reos durante su permanencia en capilla y en su traslado hasta el cadalso. Determinadas cofrad\u00edas piadosas participaron tambi\u00e9n en la asistencia de los condenados y se ocuparon de su posterior entierro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es dif\u00edcil calcular cu\u00e1ntas personas fueron sentenciadas a la pena capital y ejecutadas en Andaluc\u00eda durante los siglos modernos. El jesuita Pedro Le\u00f3n asisti\u00f3 en Sevilla a m\u00e1s de trescientos condenados entre 1578 y 1616, a\u00f1os en los que, aunque con algunos par\u00e9ntesis temporales, desempe\u00f1\u00f3 este encargo de su orden. Las memorias del padre Le\u00f3n constituyen un testimonio estremecedor de la realidad de la pena de muerte en la Andaluc\u00eda del Siglo de Oro, y han sido utilizadas por diversos autores que se han ocupado de esta tem\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el siglo XVIII, las nuevas ideas penalistas de la Ilustraci\u00f3n fueron amortiguando la dureza de las sentencias, en general, y las condenas a la pena capital, en particular, a pesar de que subsist\u00edan a\u00fan las leyes que las contemplaban expresamente. As\u00ed, por ejemplo, el <em>Manual alfab\u00e9tico de delitos y penas<\/em> de Echebarr\u00eda dice lo siguiente por lo que respecta al adulterio: \u201cEl ad\u00faltero deb\u00eda morir (\u2026), pero es bien notorio que no se halla en pr\u00e1ctica y se suele dar el castigo de reclusi\u00f3n a la ad\u00faltera y presidio al ad\u00faltero, u otras penas graduando los casos y circunstancias\u201d. Ello es el resultado de la moderna concepci\u00f3n del derecho penal que se extendi\u00f3 a partir de la obra del jurista italiano Cesare Beccaria, difundida en Espa\u00f1a, entre otros, por Manuel de Lardiz\u00e1bal.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Autor: <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/tag\/juan-jose-iglesias-rodriguez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Juan Jos\u00e9 Iglesias Rodr\u00edguez<\/a><\/p>\n<hr \/>\n<h4><strong>Documentos<\/strong><\/h4>\n<ul>\n<li>Pedro Le\u00f3n, S. I.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTras de toda esta procesi\u00f3n iba Mar\u00eda Ana de Sotomayor, la mujer del ba\u00f1ero de junto a San Juan de la Palma, para quemarla con su esclavo Jer\u00f3nimo (\u2026), a quien iban atenazando encima de un carret\u00f3n. Y yo, all\u00ed con \u00e9l, iba limpiando y regalando las llagas que le hac\u00edan las tenazas ardiendo; y a la misma puerta del ba\u00f1o le cortaron la mano derecha; y despu\u00e9s de ahorcados los cuatro en la Plaza de San Francisco, fuimos con los dos, ama y esclavo, a la chamiza, adonde los quemaron. Todos murieron como muy buenos cristianos. Pero lo que m\u00e1s me espant\u00f3 fue la paciencia del Jer\u00f3nimo, que ni las tenazas, ni al cortar de la mano, jam\u00e1s hizo el menor sentimiento del mundo, sino como si se hiciera aquello en alg\u00fan palo, sino solamente: Sea por amor de Dios, m\u00e1s merec\u00eda yo. Y cuando le dec\u00eda al verdugo que no le lastimase tanto con el fuego de las tenazas, dec\u00eda el Jer\u00f3nimo: D\u00e9jelo, Padre, que hace su oficio y todo esto no es nada para lo que yo merezco\u201d.<\/p>\n<ul>\n<li>Padre Le\u00f3n, S. I.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cA\u00f1o de 1611. Francisco Garc\u00eda, y por mal nombre \u201cManotas\u201d, a 7 de abril, ahorcado. Dec\u00eda el preg\u00f3n: por facineroso y que le cortasen la cabeza y le pusiesen en una jaula all\u00ed mismo en la Puerta de la Macarena adonde lo ahorcaron. Este era de los valentones de la Feria y llam\u00e1ronle \u201cManotas\u201d porque las ten\u00eda muy grandes para hacer mil insultos y travesuras. Sali\u00f3 toda Sevilla a verlo, que semejantes hombres mueren en paz y en paz de toda la ciudad. Muri\u00f3 con mucha contrici\u00f3n y dolor de sus pecados y mala vida\u201d.<\/p>\n<h4><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">AMIGO V\u00c1ZQUEZ, Lourdes, \u201cLa justicia en escena. Ejecuciones p\u00fablicas en el Valladolid del Antiguo R\u00e9gimen\u201d, en JIM\u00c9NEZ ESTRELLA, Antonio y LOZANO NAVARRO, Juli\u00e1n J. (coord.), <em>Actas de la XI Reuni\u00f3n Cient\u00edfica de la Fundaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Historia Moderna. Comunicaciones<\/em>, vol. 2, <em>Conflictividad y violencia en la Edad Moderna<\/em>, Granada, Universidad de Granada, 2012, pp. 23-40.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FOUCAULT, Michel, <em>Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisi\u00f3n<\/em>, Madrid, Siglo Veintiuno, 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HERAS SANTOS, Jos\u00e9 Luis de las, <em>La justicia penal de los Austrias en la Corona de Castilla<\/em>, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">HERRERA PUGA, Pedro, <em>Sociedad y delincuencia en el Siglo de Oro<\/em>, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1974.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">LE\u00d3N, Pedro de, <em>Grandeza y Miseria en Andaluc\u00eda. Testimonio de una encrucijada hist\u00f3rica (1578 a 1616)<\/em>, edici\u00f3n de Pedro Herrera Puga, Granada, Facultad de Teolog\u00eda, 1981.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MANTEC\u00d3N MOVELL\u00c1N, Tom\u00e1s, \u201cLas culturas criminales portuarias en las ciudades atl\u00e1nticas: Sevilla y \u00c1msterdam en su edad dorada\u201d, en FORTEA, Jos\u00e9 Ignacio y GELABERT, Juan Eloy (coord.), <em>La ciudad portuaria atl\u00e1ntica en la historia, siglos XVI-XIX<\/em>, Santander, Universidad de Cantabria, 2006, pp. 159-194.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RODR\u00cdGUEZ S\u00c1NCHEZ, \u00c1ngel, \u201cLa soga y el fuego. La pena de muerte en Espa\u00f1a en los siglos XVI y XVII\u201d, en <em>Cuadernos de Historia Moderna<\/em>, 15, 1994, pp. 13-40.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">        <div class=\"wp-block-visual-portfolio\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio vp-uid-5703014b vp-id-ZsImrT\"\n    data-vp-layout=\"masonry\" data-vp-items-style=\"emerge\" data-vp-items-click-action=\"popup_gallery\" data-vp-items-gap=\"15\" data-vp-items-gap-vertical=\"\" data-vp-pagination=\"load-more\" data-vp-next-page-url=\"\" data-vp-masonry-columns=\"1\" >\n    <div class=\"vp-portfolio__preloader-wrap\">\n        <div class=\"vp-portfolio__preloader\">\n            <img decoding=\"async\" loading=\"eager\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/plugins\/visual-portfolio\/assets\/images\/logo-dark.svg\" alt=\"Visual Portfolio, Posts &amp; Image Gallery para WordPress\" width=\"20\" height=\"20\" data-skip-lazy>\n        <\/div>\n    <\/div>\n        <div class=\"vp-portfolio__items-wrap\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio__items vp-portfolio__items-style-emerge vp-portfolio__items-show-overlay-hover vp-portfolio__items-show-img-overlay-hover\">\n\n        <div class=\"vp-portfolio__item-wrap vp-portfolio__item-uid-65f719d1\" data-vp-filter=\"\">\n                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup\"\n                style=\"display: none;\"\n                data-vp-popup-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/penamuerte1.jpg\"\n                data-vp-popup-img-srcset=\"\"\n                data-vp-popup-img-size=\"383x669\"\n                data-vp-popup-md-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/penamuerte1.jpg\"\n                data-vp-popup-md-img-size=\"383x669\"\n                data-vp-popup-sm-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/penamuerte1.jpg\"\n                data-vp-popup-sm-img-size=\"383x669\"\n            >\n                                    <h3 class=\"vp-portfolio__item-popup-title\">Detalle de la obra de Pedro Berruguete, Auto de fe presidido por Santo Domingo de Guzm\u00e1n, Museo del Prado<\/h3>\n                                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup-description\">Detalle de la obra de Pedro Berruguete, Auto de fe presidido por Santo Domingo de Guzm\u00e1n, Museo del Prado. Fuente: Wikipedia, Dominio p\u00fablico (https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Auto_de_Fe_presidido_por_Santo_Domingo_de_Guzm%C3%A1n#\/media\/Archivo:Pedro_Berruguete_Saint_Dominic_Presiding_over_an_Auto-da-fe_1495.jpg)<\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/penamuerte1.jpg\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"383\" height=\"669\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/penamuerte1.jpg\" class=\"wp-image-2790\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/penamuerte1.jpg\" >Detalle de la obra de Pedro Berruguete, Auto de fe presidido por Santo Domingo de Guzm\u00e1n, Museo del Prado<\/a><\/h2>\n            <\/div>\n        <\/div>\n    <\/figcaption>\n            <\/figure>\n                    <\/div>\n        \n        <div class=\"vp-portfolio__item-wrap vp-portfolio__item-uid-2f9000f7\" data-vp-filter=\"\">\n                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup\"\n                style=\"display: none;\"\n                data-vp-popup-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/penamuerte2.jpg\"\n                data-vp-popup-img-srcset=\"\"\n                data-vp-popup-img-size=\"976x702\"\n                data-vp-popup-md-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/penamuerte2.jpg\"\n                data-vp-popup-md-img-size=\"976x702\"\n                data-vp-popup-sm-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/penamuerte2.jpg\"\n                data-vp-popup-sm-img-size=\"976x702\"\n            >\n                                    <h3 class=\"vp-portfolio__item-popup-title\">Francisco de Goya, Ahorcamiento. 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Fuente: Wikipedia, Dominio p\u00fablico (https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Archivo:Goya-Guerra_%2836%29.jpg)<\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/penamuerte2.jpg\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"976\" height=\"702\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/penamuerte2.jpg\" class=\"wp-image-2791\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/penamuerte2.jpg\" >Francisco de Goya, Ahorcamiento. 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