{"id":2253,"date":"2022-07-14T11:23:00","date_gmt":"2022-07-14T11:23:00","guid":{"rendered":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/?p=2253"},"modified":"2022-07-14T11:23:00","modified_gmt":"2022-07-14T11:23:00","slug":"peste-e-impacto-social-la-epidemia-en-andalucia-a-mediados-del-siglo-xvii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/peste-e-impacto-social-la-epidemia-en-andalucia-a-mediados-del-siglo-xvii\/","title":{"rendered":"Peste e impacto social: La epidemia en Andaluc\u00eda a mediados del siglo XVII"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Las epidemias fueron una amenaza constante a lo largo de todo el Antiguo R\u00e9gimen y una realidad relativamente cotidiana para las sociedades modernas. De entre todas las enfermedades conocidas, la que m\u00e1s temor causaba, por su elevada mortalidad y alto \u00edndice de contagio, era la peste. Andaluc\u00eda hubo de sufrir varios brotes pest\u00edferos durante estos siglos, como el producido por la conocida \u201cpeste atl\u00e1ntica\u201d, que asol\u00f3 Castilla entre 1596 y 1602. El paso de una epidemia de estas caracter\u00edsticas ten\u00eda hondas consecuencias en las poblaciones que la sufr\u00edan por lo que las autoridades se mantuvieron atentas ante posibles indicios de contagio para intentar evitar que el mal se propagase. Pero esto no siempre fue posible y en no pocas ocasiones la enfermedad logr\u00f3 abrirse paso, como aconteci\u00f3 en M\u00e1laga el a\u00f1o de 1637, cuando la regi\u00f3n sufri\u00f3 un brote que acabar\u00eda con varios miles de vidas. Sin embargo, nada podr\u00eda compararse con las calamidades sufridas durante los a\u00f1os centrales del Seiscientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de que llegase la peste, las clases populares andaluzas ven\u00edan sufriendo numerosas adversidades. Las malas cosechas que se dieron a lo largo de la d\u00e9cada de los cuarenta debido a sequ\u00edas, heladas e inundaciones, provocaron la carest\u00eda y subida de precios del trigo y el pan, dificultando el acceso de los m\u00e1s pobres a los v\u00edveres. Estos problemas de subsistencia sol\u00edan encontrarse en la precuela de las epidemias de mayores dimensiones pues la mala <a href=\"http:\/\/www2.ual.es\/ideimand\/la-alimentacion-en-andalucia-en-la-edad-moderna\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">alimentaci\u00f3n<\/a> debilitaba a la poblaci\u00f3n haci\u00e9ndola m\u00e1s vulnerable ante las enfermedades. En momentos como este, muchos hombres y mujeres con pocos recursos acud\u00edan a los n\u00facleos urbanos m\u00e1s grandes en busca de oportunidades o al amparo de la caridad. Al mismo tiempo, las implicaciones b\u00e9licas de la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica, a punto de firmar la paz de Westfalia pero a\u00fan en guerra con Francia y con los rebelados catalanes y portugueses, manten\u00edan una elevada presi\u00f3n fiscal sobre los s\u00fabditos y precisaban la realizaci\u00f3n de levas para nutrir al ej\u00e9rcito. Todo ello en medio de una creciente tensi\u00f3n social que dar\u00eda lugar a los primeros motines del conocido ciclo de <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/las-alteraciones-andaluzas-de-mediados-del-siglo-xvii\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\u201calteraciones andaluzas\u201d en Ardales, Lucena o Granada.<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras meses conviviendo con las sospechas, en septiembre de 1647 Valencia alert\u00f3 a la corte y a los lugares cercanos de que se hab\u00eda detectado que la peste, posiblemente llegada de Argel, estaba presente a orillas del Turia. Durante el a\u00f1o siguiente, el contagio se propag\u00f3 por el levante, pasando por Murcia y Lorca, hasta llegar a Andaluc\u00eda. En verano de 1648, el Puerto de Santa Mar\u00eda parec\u00eda haber sucumbido tambi\u00e9n a la peste, que no pudo ser contenida, pasando a C\u00e1diz y a localidades cercanas como Sanl\u00facar de Barrameda a principios de 1649. En los meses siguientes el mal llegar\u00eda a las ciudades de Sevilla y C\u00f3rdoba, avanzando tambi\u00e9n en la Andaluc\u00eda oriental en poblaciones como M\u00e1laga, Cazorla o Ja\u00e9n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la corte se promovi\u00f3 la puesta en marcha de cordones sanitarios en los caminos y se difundieron algunas indicaciones generales para minimizar la expansi\u00f3n de la epidemia, no obstante, la verdadera gesti\u00f3n y aplicaci\u00f3n de las medidas concretas quedaban en manos de las autoridades locales. Incluso antes de llegar a una poblaci\u00f3n, el impacto de la peste en la econom\u00eda local era importante. Entre las medidas preventivas se inclu\u00eda la limpieza de las calles, el cese del comercio procedente de los lugares contagiados o sospechosos de estarlo, el control de los desplazamientos de personas o el cerco de las ciudades y cierre de puertas. Tales acciones ayudaban a contener la enfermedad pero tambi\u00e9n provocaban el desabastecimiento y el recrecimiento de los gastos municipales, como indicaba el concejo de Puerto Real que, con la ciudad a\u00fan sana y afectada por el cierre de su entorno, se\u00f1alaba que \u201cse perecer\u00e1 de hambre por la falta de comercio\u201d de no guardarse el suministro de harina y trigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se confirmaba que la enfermedad estaba dentro de un municipio, este quedaba definitivamente aislado del resto, deteni\u00e9ndose los tratos comerciales y personales. Entonces, los esfuerzos de las autoridades locales se encaminaban a contener la transmisi\u00f3n, cuidar a los enfermos y mantener, en la medida de lo posible, la provisi\u00f3n de mantenimientos a precios asequibles. Para alojar a los contagiados se emplearon lazaretos y hospitales, existentes y provisionales, donde los escasos m\u00e9dicos y religiosos presentes asist\u00edan f\u00edsica y espiritualmente a los all\u00ed recogidos. En C\u00f3rdoba, el centro principal en el cuidado de los apestados fue el <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/los-hospitalarios-de-san-juan-de-dios-en-andalucia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Hospital de San L\u00e1zaro<\/a>, instituci\u00f3n que recibi\u00f3 la colaboraci\u00f3n de los vecinos mediante cuantiosas donaciones.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas medidas respond\u00edan a las experiencias acumuladas en otras epidemias similares, que quedaban en la memoria y recogidas en la rica literatura producida sobre el tema. No obstante, en el siglo XVII era muy poco lo que se sab\u00eda sobre la enfermedad. Por entonces, el mal se asociaba a un castigo divino por los pecados cometidos, lo que explica la cantidad de rogativas y procesiones realizadas, incluso cuando no hab\u00eda poblaci\u00f3n suficiente para llevarlas a cabo como se acostumbraba. En M\u00e1laga se hab\u00eda encargado a los caballeros que informasen de \u201cla gente de mal vivir que hubieren en dichos partidos y pecados p\u00fablicos\u201d. Estaba extendido el pensamiento de que la peste se transmit\u00eda por el aire, el cual pod\u00eda corromperse por distintos factores, mientras otros cre\u00edan que el contagio se daba por contacto con el enfermo o con objetos infectados, como la ropa, e, incluso, por comer alimentos corruptos, como el \u201cpan de \u00c1frica\u201d o el trigo malogrado. Aunque hubo otros temores, pues en Cabra o C\u00f3rdoba se dictaron medidas contra la cr\u00eda de gusanos de seda. Tambi\u00e9n se proyect\u00f3 una relaci\u00f3n directa entre la epidemia y la situaci\u00f3n de los astros, extremo reconocido por m\u00e9dicos tan reputados como el cordob\u00e9s Alonso de Burgos. Un desconocimiento de la realidad de la transmisi\u00f3n que motiv\u00f3 que las medidas adoptadas no siempre fuesen las mejores para frenar la afecci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciudades como Sevilla o M\u00e1laga consiguieron desprenderse de la peste despu\u00e9s del verano de 1649 mientras que en C\u00f3rdoba, tras un relajamiento, se vivi\u00f3 un rebrote que no finaliz\u00f3 hasta julio de 1650. La epidemia no hab\u00eda acabado en Andaluc\u00eda, haci\u00e9ndose sentir en municipios como Priego o Cabra a la altura de 1651. Una vez pasado el mal, los concejos municipales se dedicaron a mantener las prevenciones, a tratar de establecer las relaciones comerciales interrumpidas y a que aquellos que se hab\u00edan destacado en el combate contra la peste recibieran el reconocimiento y la recompensa pertinente por sus servicios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El impacto socioecon\u00f3mico sobre las villas y ciudades andaluzas fue demoledor. La detenci\u00f3n del comercio provoc\u00f3 el desajuste del mercado, por lo que a la peste le sigui\u00f3 una subida de precios en el trigo y el pan, motivada por la persistencia de las malas cosechas y las repercusiones de la epidemia en el mundo campesino, lo que se sum\u00f3 a la ya de por s\u00ed complicada situaci\u00f3n general. Los fondos de propios de los concejos municipales se vieron gravemente afectados por los gastos destinados al cuidado de enfermos, la limpieza y guarda de la ciudad o el abastecimiento. De este modo, las poblaciones afectadas quedaron sometidas a grandes tensiones, la corona exig\u00eda el pago de las pesadas cargas fiscales que demandaba la maltrecha Hacienda Real, mientras, las necesidades de un pueblo da\u00f1ado no solo no disminuir\u00edan sino que habr\u00edan de aumentar ante la crisis frumentaria y las alteraciones monetarias que tendr\u00edan lugar durante los a\u00f1os sucesivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los sectores populares fueron los que m\u00e1s sufrieron la epidemia. Los grupos privilegiados gozaban, por lo general, de un mejor estado de salud y contaban con residencias en el campo a las que pod\u00edan huir en caso de amenaza, como hizo \u201cmucha gente principal y caudalosa\u201d de Sevilla, escapando a los campos circunvecinos y a sus casas en el Aljarafe, \u201caunque no por eso se preservaron de morir muchos\u201d. Normalmente, los brotes de mayor virulencia comenzaron en los arrabales o en los barrios m\u00e1s humildes de la ciudad, o al menos eso reflejaron las noticias y cr\u00f3nicas contempor\u00e1neas. Tal fue el caso del barrio marinero de Triana, en Sevilla, o de la parroquia de Santa Marina en C\u00f3rdoba, donde se iniciaron las epidemias de 1583, 1602 y 1649. De cualquier modo, fue en estas zonas urbanas humildes donde encontramos mayor fatalidad debido, entre otros factores, a la mala salud que de por s\u00ed ten\u00edan sus vecinos, al hacinamiento en las viviendas y a la abundancia de suciedad, ratas y pulgas portadoras de la enfermedad. En Sevilla, el porcentaje de muertes en el modesto barrio perif\u00e9rico de San Roque (51\u201982%) fue, proporcionalmente, m\u00e1s del doble que en el de Santa Cruz (23\u201944%), m\u00e1s acomodado. Pero los efectos tambi\u00e9n se dejaron notar en el mundo rural, como sucedi\u00f3 en el campo malague\u00f1o, espacio en el que el fallecimiento de campesinos y la movilidad de la poblaci\u00f3n provocaron la aparici\u00f3n de despoblados y el abandono de las tierras que ofrec\u00edan menos rendimiento, permitiendo el avance de dehesas y montes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Huelga decir que el impacto demogr\u00e1fico fue descomunal, dej\u00e1ndose sentir m\u00e1s en las grandes ciudades, donde exist\u00eda una mayor densidad de poblaci\u00f3n y m\u00e1s posibilidades de contagio. En <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/el-desarrollo-urbano-de-la-sevilla-moderna\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sevilla<\/a> pereci\u00f3 en torno a la mitad de sus pobladores, unas 60.000 personas, en C\u00f3rdoba las p\u00e9rdidas fueron de unas 15.000 vidas para una ciudad de 30.000 a 40.000 habitantes mientras que M\u00e1laga, a\u00fan renqueante tras el brote de 1637, tuvo que ver como fallec\u00eda un cuarto de su poblaci\u00f3n. Dom\u00ednguez Ortiz estim\u00f3 que esta epidemia de peste se cobr\u00f3 en total la vida de unas 200.000 v\u00edctimas solo en la baja Andaluc\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s all\u00e1 de estas exorbitadas cifras de fallecimientos, la peste dej\u00f3 a su paso a una poblaci\u00f3n herida que tuvo que enfrentarse a una crisis de mentalidad de la que muchos hallaron salida a trav\u00e9s de la devoci\u00f3n y el recogimiento. El contagio, aunque con diferente intensidad, provoc\u00f3 la desestructuraci\u00f3n social y econ\u00f3mica de las comunidades que atraves\u00f3. Las numerosas muertes quebrantaron abruptamente muchos de los v\u00ednculos de parentesco y clientela, forjados durante a\u00f1os o generaciones, sobre los que se asentaban las relaciones interpersonales modernas. Donde estas rupturas fueron m\u00e1s profundas, las sociedades tuvieron que reconfigurarse creando nuevas relaciones en un complejo proceso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta reconstrucci\u00f3n fue especialmente sensible en Sevilla, donde la epidemia cambi\u00f3 el devenir de la ciudad, aunque hay quien precisa que la peste solo vino a acelerar una decadencia inevitable. La urbe qued\u00f3 mermada, muchos de los trabajadores que desempe\u00f1aban los empleos m\u00e1s modestos hab\u00edan fallecido y no hab\u00eda quien ocupase su lugar, lo que motiv\u00f3 a un aumento de la cotizaci\u00f3n de la mano de obra. Esto dio lugar a que trabajadores de diferentes partes, desarraigados y ajenos a esos v\u00ednculos locales, acudiesen a la ciudad del Betis, muchos de los cuales parecen haber estado detr\u00e1s del multitudinario <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/las-alteraciones-andaluzas-de-mediados-del-siglo-xvii\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">mot\u00edn de mayo de 1652<\/a>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Autor: <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/tag\/juan-jose-jimenez-sanchez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Juan Jos\u00e9 Jim\u00e9nez S\u00e1nchez<\/a><\/p>\n<hr \/>\n<h4><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/h4>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>AGUADO DE LOS REYES, Jes\u00fas, \u201cLa peste de 1649: las collaciones de Santa Cruz y San Roque\u201d, en <em>Archivo hispalense: Revista hist\u00f3rica, literaria y art\u00edstica<\/em>, 72\/219, 1989, pp. 45-56.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ALFARO P\u00c9REZ, Francisco Jos\u00e9 y MARICHALAR VIGIER, Francisco Javier, \u201cLa peste en Espa\u00f1a a mediados del siglo XVII (1647-1654): Medidas profil\u00e1cticas y repercusiones comerciales\u201d, en <em>Investigaciones de Historia Econ\u00f3mica-Economic History Research<\/em>, 16\/4 (Special issue), 2020, pp. 23-34.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BALLESTEROS RODR\u00cdGUEZ, Juan, <em>La peste en C\u00f3rdoba<\/em>, C\u00f3rdoba, Diputaci\u00f3n Provincial de C\u00f3rdoba, 1982.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CARMONA GARC\u00cdA, Juan Ignacio, <em>La peste en Sevilla<\/em>, Sevilla, Ayuntamiento de Sevilla, 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DOM\u00cdNGUEZ ORTIZ, Antonio, <em>Historia de Sevilla: La Sevilla del siglo XVII<\/em>, Sevilla, Universidad de Sevilla, 1984.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FERN\u00c1NDEZ MART\u00cdN, Javier, \u201cAn\u00e1lisis sociodemogr\u00e1fico de la parroquia de San Andr\u00e9s de Sevilla (1632-1662)\u201d, en <em>Archivo hispalense: Revista hist\u00f3rica, literaria y art\u00edstica<\/em>, Tomo 96, 291-293, pp. 215-233.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IZCO REINA, Manuel Jes\u00fas, \u201cLa epidemia de peste de 1649 en Puerto Real\u201d, en <em>Matagorda: Revista de estudios puertorreale\u00f1os<\/em>, 1, 2015.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">RODR\u00cdGUEZ ALEM\u00c1N, Isabel, \u201cLa epidemia de peste de 1649 en M\u00e1laga\u201d, en <em>J\u00e1bega<\/em>\u00b8 49, 1985, 18-28.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">        <div class=\"wp-block-visual-portfolio\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio vp-uid-7e7ad104 vp-id-ZcQrNc\"\n    data-vp-layout=\"masonry\" data-vp-items-style=\"emerge\" data-vp-items-click-action=\"popup_gallery\" data-vp-items-gap=\"15\" data-vp-items-gap-vertical=\"\" data-vp-pagination=\"load-more\" data-vp-next-page-url=\"\" data-vp-masonry-columns=\"1\" >\n    <div class=\"vp-portfolio__preloader-wrap\">\n        <div class=\"vp-portfolio__preloader\">\n            <img decoding=\"async\" loading=\"eager\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/plugins\/visual-portfolio\/assets\/images\/logo-dark.svg\" alt=\"Visual Portfolio, Posts &amp; 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Fuente: Museo del Prado (https:\/\/www.museodelprado.es\/coleccion\/obra-de-arte\/el-triunfo-de-la-muerte\/d3d82b0b-9bf2-4082-ab04-66ed53196ccc)<\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/peste1.jpg\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1920\" height=\"1370\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/peste1.jpg\" class=\"wp-image-2256\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/peste1.jpg\" >El triunfo de la muerte, Pieter Brueghel El Viejo, (1562 \u2013 1563)<\/a><\/h2>\n            <\/div>\n        <\/div>\n    <\/figcaption>\n            <\/figure>\n                    <\/div>\n        \n        <div class=\"vp-portfolio__item-wrap vp-portfolio__item-uid-6c8d2825\" data-vp-filter=\"\">\n                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup\"\n                style=\"display: none;\"\n                data-vp-popup-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/peste3.jpg\"\n                data-vp-popup-img-srcset=\"\"\n                data-vp-popup-img-size=\"1025x1458\"\n                data-vp-popup-md-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/peste3.jpg\"\n                data-vp-popup-md-img-size=\"1025x1458\"\n                data-vp-popup-sm-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/peste3.jpg\"\n                data-vp-popup-sm-img-size=\"1025x1458\"\n            >\n                                    <h3 class=\"vp-portfolio__item-popup-title\">Alonso de Burgos, Tratado de peste: su esencia, prevencion y curacion, con observaciones muy particulares, C\u00f3rdoba, Andr\u00e9s Carrillo, 1651<\/h3>\n                                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup-description\">Alonso de Burgos, Tratado de peste: su esencia, prevencion y curacion, con observaciones muy particulares, C\u00f3rdoba, Andr\u00e9s Carrillo, 1651. Fuente: Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid, CC BY-NC-SA 4.0 (https:\/\/patrimoniodigital.ucm.es\/s\/patrimonio\/item\/587300)<\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/peste3.jpg\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1025\" height=\"1458\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/peste3.jpg\" class=\"wp-image-2257\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/peste3.jpg\" >Alonso de Burgos, Tratado de peste: su esencia, prevencion y curacion, con observaciones muy particulares, C\u00f3rdoba, Andr\u00e9s Carrillo, 1651<\/a><\/h2>\n            <\/div>\n        <\/div>\n    <\/figcaption>\n            <\/figure>\n                    <\/div>\n        \n        <div class=\"vp-portfolio__item-wrap vp-portfolio__item-uid-bb924f64\" data-vp-filter=\"\">\n                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup\"\n                style=\"display: none;\"\n                data-vp-popup-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/peste4.jpg\"\n                data-vp-popup-img-srcset=\"\"\n                data-vp-popup-img-size=\"1500x2230\"\n                data-vp-popup-md-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/peste4.jpg\"\n                data-vp-popup-md-img-size=\"1500x2230\"\n                data-vp-popup-sm-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/peste4.jpg\"\n                data-vp-popup-sm-img-size=\"1500x2230\"\n            >\n                                    <h3 class=\"vp-portfolio__item-popup-title\">Pedro L\u00f3pez de San Rom\u00e1n Ladr\u00f3n de Guevara, Copiosa relaci\u00f3n de lo sucedido en el tiempo que dur\u00f3 la epidemia en la grande y augustissima ciudad de Sevilla, a\u00f1o de 1649, Juan Malparida de las Alas, \u00c9cija, 1649<\/h3>\n                                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup-description\">Pedro L\u00f3pez de San Rom\u00e1n Ladr\u00f3n de Guevara, Copiosa relaci\u00f3n de lo sucedido en el tiempo que dur\u00f3 la epidemia en la grande y augustissima ciudad de Sevilla, a\u00f1o de 1649, Juan Malparida de las Alas, \u00c9cija, 1649. Fuente: Dep\u00f3sito de Investigaci\u00f3n Universidad de Sevilla, CC BY-NC-ND 4.0 (https:\/\/idus.us.es\/handle\/11441\/128105?locale-attribute=en)<\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/peste4.jpg\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1500\" height=\"2230\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/peste4.jpg\" class=\"wp-image-2258\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/peste4.jpg\" >Pedro L\u00f3pez de San Rom\u00e1n Ladr\u00f3n de Guevara, Copiosa relaci\u00f3n de lo sucedido en el tiempo que dur\u00f3 la epidemia en la grande y augustissima ciudad de Sevilla, a\u00f1o de 1649, Juan Malparida de las Alas, \u00c9cija, 1649<\/a><\/h2>\n            <\/div>\n        <\/div>\n    <\/figcaption>\n            <\/figure>\n                    <\/div>\n        \n<\/div>\n        <\/div>\n        \n<\/div>\n        <\/div>\n        <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las epidemias fueron una amenaza constante a lo largo de todo el Antiguo R\u00e9gimen y una realidad relativamente cotidiana para las sociedades modernas. De entre todas las enfermedades conocidas, la que m\u00e1s temor causaba, por su elevada mortalidad y alto \u00edndice de contagio, era la peste. Andaluc\u00eda hubo de sufrir varios brotes pest\u00edferos durante estos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2256,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_vp_format_video_url":"","_vp_image_focal_point":[],"footnotes":""},"categories":[117,3],"tags":[180],"class_list":["post-2253","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-poblacion-y-demografia","category-sociedad","tag-juan-jose-jimenez-sanchez","entry","has-media"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2253","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2253"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2253\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2259,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2253\/revisions\/2259"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2256"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2253"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2253"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2253"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}