{"id":1425,"date":"2022-05-23T18:12:20","date_gmt":"2022-05-23T18:12:20","guid":{"rendered":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/?p=1425"},"modified":"2022-05-23T18:13:29","modified_gmt":"2022-05-23T18:13:29","slug":"capitanes-de-milicia-en-la-andalucia-moderna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/capitanes-de-milicia-en-la-andalucia-moderna\/","title":{"rendered":"Capitanes de milicia en la Andaluc\u00eda moderna"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El cargo de capit\u00e1n era fundamental en la estructura militar de la Monarqu\u00eda Cat\u00f3lica. Con similitudes y diferencias entre s\u00ed, estaba presente tanto en el ej\u00e9rcito profesional como en las milicias, por lo que es importante no confundir al capit\u00e1n de una compa\u00f1\u00eda de milicias con el capit\u00e1n del tercio ni con el de una compa\u00f1\u00eda profesional ordinaria que sirviese en Andaluc\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dada la heterogeneidad que caracterizaba las milicias locales, encontramos distintas particularidades en Andaluc\u00eda en funci\u00f3n de los privilegios de la ciudad que levantaba la milicia, de si se encontraba en la costa o en el interior y del inter\u00e9s de su cabildo en los asuntos militares. La irregularidad con la que se formaban las compa\u00f1\u00edas de milicia local hac\u00eda que el cargo de capit\u00e1n de compa\u00f1\u00eda no fuese permanente, como lo era con la milicia territorial, sino que cuando llegaba el aviso de peligro y ten\u00eda que formarse la compa\u00f1\u00eda se debat\u00eda en cabildo qui\u00e9n ostentar\u00eda dicho cargo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez designado, el capit\u00e1n pod\u00eda tomar parte en las labores de reclutamiento de la compa\u00f1\u00eda o dejarlas en manos de un jurado. En cualquier caso, iba asistido por otra justicia local y un escribano. Era el principal responsable de su compa\u00f1\u00eda desde que quedaba conformada y, si ten\u00eda que desplazarse para defender otro lugar que no fuese la propia ciudad, deb\u00eda velar por mantenerla unida y evitar tanto las deserciones como los des\u00f3rdenes durante el camino o cuando se aposentasen. As\u00ed, quedaba tambi\u00e9n encargado de entenderse con el gobierno de las ciudades por las que pasaba la compa\u00f1\u00eda, para lo que dispon\u00eda de un documento que expon\u00eda las circunstancias del servicio y la necesidad que ten\u00edan de ser asistidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la milicia local defend\u00eda su propio terru\u00f1o era habitual que se organizase un alarde, donde el capit\u00e1n ten\u00eda un puesto destacado frente a sus vecinos. En caso de que la milicia se hubiese desplazado, tampoco era extra\u00f1o efectuar una muestra ante la autoridad militar en la ciudad de destino. En ambos casos quedaban a la espera de \u00f3rdenes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la milicia local el cargo de capit\u00e1n era codiciado por la regidur\u00eda. Las razones no eran \u00fanicamente de \u00edndole econ\u00f3mica, pues el cargo no estaba mal pagado teniendo en cuenta que el peligro aparejado no sol\u00eda ser elevado, sino que principalmente reportaba beneficios en t\u00e9rminos de prestigio y superioridad social. La oligarqu\u00eda local que dominaba el cabildo se reservaba el cargo de capit\u00e1n para s\u00ed misma, sin orden expresa para hacerlo, al tener potestad para ello. Esto supon\u00eda prestar servicio como capit\u00e1n y no como un caballero m\u00e1s, a diferencia de otros hidalgos que pod\u00edan servir al lado de pecheros como los cuantiosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este inter\u00e9s no se mantuvo constante a lo largo de tres siglos. En \u00e9poca de los Austrias hubo episodios concretos en los que la regidur\u00eda no tuvo inter\u00e9s en ocupar el cargo. En Ja\u00e9n, durante la Guerra de la Alpujarra, el capit\u00e1n y regidor Pedro Ponce volvi\u00f3 del frente a los pocos meses para no volver a capitanear la milicia local alegando enfermedad. Para el siglo xvii disponemos de un caso similar con la milicia de Sevilla, que tras ser utilizada para controlar la frontera con Portugal (1640-1642) ten\u00eda a varios capitanes desentendidos de sus compa\u00f1\u00edas. Se trata de episodios en los que el riesgo de una guerra aut\u00e9ntica superaba los beneficios que preve\u00edan obtener. En este sentido, se hace preciso destacar las facilidades que, desde su posici\u00f3n, ten\u00edan para resistirse a prestar estos servicios incluso despu\u00e9s de haberse comprometido a ello. Una situaci\u00f3n muy diferente a la de los milicianos, para quienes la deserci\u00f3n supon\u00eda importantes penas que iban desde lo econ\u00f3mico a pasar varios a\u00f1os en galeras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los planes de milicia general qued\u00f3 claro desde un primer momento que los cabildos, como \u00f3rgano cuya colaboraci\u00f3n era indispensable para su puesta en marcha, no iban a perder la oportunidad de designar los mandos como ven\u00edan haciendo con sus milicias locales. La Corona tuvo que ceder y dar m\u00e1s autonom\u00eda a la elite local para conseguir su colaboraci\u00f3n. As\u00ed, el cabildo propon\u00eda una terna de candidatos al Consejo de Guerra y era el rey quien nombraba a uno de ellos como capit\u00e1n tras una consulta. En la pr\u00e1ctica no siempre se cumpli\u00f3 este sistema ni tampoco lo hicieron las premisas que el cabildo ten\u00eda que tener en cuenta para la proposici\u00f3n de esa terna, donde pesaron m\u00e1s los lazos familiares que la experiencia en el \u00e1mbito castrense. Para ser capit\u00e1n se requer\u00eda ser natural de la ciudad, hombre noble y notorio y contar con servicios previos al monarca o con parientes distinguidos en pol\u00edtica o en el ej\u00e9rcito. As\u00ed, estos requisitos se prestaban para que el cargo entrara dentro del reparto de influencias de la elite municipal. De esta manera, adem\u00e1s de algunos soldados retirados que llegaban ennoblecidos a su tierra, encontramos como capitanes a los propios regidores, a miembros de su familia \u2013no era extra\u00f1a la patrimonializaci\u00f3n del cargo\u2013 y clientela, que frecuentemente no hab\u00edan desempe\u00f1ado antes cargos militares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La funci\u00f3n del capit\u00e1n era fundamental para el correcto funcionamiento de la milicia. En el escalaf\u00f3n se encontraba por encima del alf\u00e9rez y por debajo del sargento mayor, ante cuyas ausencias su responsabilidad aumentaba. Su desempe\u00f1o era esencial no solo para la instrucci\u00f3n de las compa\u00f1\u00edas, sino que los lazos directos que pod\u00edan establecer los capitanes con los milicianos eran cruciales para que no mermase la compa\u00f1\u00eda. Por ello, el hecho de que el cargo fuese ocupado por miembros del cabildo, en muchas ocasiones sin experiencia militar y que poco o ning\u00fan inter\u00e9s ten\u00edan en el adiestramiento de sus vecinos, tuvo mucho impacto en algunas ciudades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caso de Granada, uno de los mejor estudiados por Prieto Guti\u00e9rrez, refleja una evoluci\u00f3n en la que el inter\u00e9s de los regidores por ocupar el cargo de capit\u00e1n decae conforme avanza el siglo XVII, de manera que los capitanes cada vez pertenecen en mayor porcentaje a bajas categor\u00edas de la nobleza. De las causas que explican este fen\u00f3meno destaca su aportaci\u00f3n sobre el cambio en la concepci\u00f3n de la milicia por parte de la oligarqu\u00eda local, que ve\u00eda cada vez m\u00e1s el modelo como una fuente de reclutamiento de hombres que como una fuente de honores, prestigio y privilegios. En este sentido, no conviene perder de vista ni los servicios de las milicias territoriales en el frente catal\u00e1n ni la propia colaboraci\u00f3n de los capitanes con los procesos de reclutamiento para el ej\u00e9rcito profesional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto en el siglo XVII como en el XVIII, el hecho de que las sustituciones en el cargo se diesen por la muerte del titular sugiere que resultaba muy provechoso para quienes lo ostentaban. Trat\u00e1ndose de un puesto en el que el beneficio econ\u00f3mico solo se produc\u00eda cuando la compa\u00f1\u00eda era movilizada y que ello sol\u00eda venir acompa\u00f1ado de las quejas y alegaciones de enfermedad de los capitanes, se evidencia que las motivaciones para ser nombrado capit\u00e1n estaban m\u00e1s ligadas al \u00e1mbito social y pol\u00edtico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las reformas introducidas en el siglo XVIII no alteraron mucho las caracter\u00edsticas fundamentales del capit\u00e1n de milicias. A diferencia de puestos de la oficialidad en un escalaf\u00f3n superior, solo cobraron por su ejercicio cuando la milicia era movilizada. No obstante, eran los encargados de aprobar las sustituciones de los milicianos por muerte o enfermedad. El cargo segu\u00eda reservado a los naturales de las provincias, la nobleza aut\u00f3ctona y militares retirados, con la posibilidad de llegar a \u00e9l por ascenso. De esta \u00faltima v\u00eda se dan contados casos, ya que los alf\u00e9reces se toparon con que el cargo estaba monopolizado por la oligarqu\u00eda municipal que controlaba el cabildo y segu\u00eda obteniendo r\u00e9ditos de \u00e9l. Asimismo, se aprovech\u00f3 el puesto para colocar a familiares en puestos destacados y que as\u00ed iniciasen la carrera militar dentro de la milicia provincial, una v\u00eda que era tan v\u00e1lida como el ej\u00e9rcito profesional, pero menos peligrosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1737, Felipe V limit\u00f3 las pretensiones honor\u00edficas de los oficiales que desempe\u00f1aban empleos militares y pol\u00edticos, de manera que los capitanes ya no quedaban distinguidos en la sesi\u00f3n del cabildo. Esto se sum\u00f3 a la creciente aversi\u00f3n en los propios ayuntamientos por su absentismo y a la progresiva merma de la importancia del cabildo en las decisiones de la milicia, de manera que solo acabaron refrendando las medidas que nac\u00edan de los propios regimientos andaluces. As\u00ed, se produjo una paulatina profesionalizaci\u00f3n de los cuadros de mando a lo largo del Setecientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las milicias urbanas de Andaluc\u00eda en el siglo XVIII la oficialidad sigui\u00f3 proviniendo de la corporaci\u00f3n municipal. Los aspirantes se postulaban y se debat\u00eda qui\u00e9n ser\u00eda el elegido en la sesi\u00f3n. Como anteriormente, las decisiones no estaban exentas de presiones, negociaciones e intereses personales por beneficiar con el cargo a familiares y clientes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Autor: <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/tag\/jose-antonio-cano-arjona\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Jos\u00e9 Antonio Cano Arjona<\/a><\/p>\n<hr \/>\n<h4><strong>Documentos<\/strong><\/h4>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">Descripci\u00f3n de la entrada de Fernando de Aranda, regidor y capit\u00e1n de la milicia local de Alcal\u00e1 la Real, en M\u00e1laga, 1543 (AMAR, Legajo 145, pieza 7. Trascripci\u00f3n de Jos\u00e9 Antonio Cano Arjona):<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abYo, el li\u00e7en\u00e7iado Nicol\u00e1s Beltr\u00e1n, alcalde mayor de M\u00e1laga, digo que el s\u00e1bado a las quatro oras de la tarde en la pla\u00e7a de la dicha \u00e7ibdad vi entrar en ordenanza con su vandera y a tambor a Fernando de Aranda, capit\u00e1n y regidor de Alcal\u00e1, con noventa y seys soldados armados de sus vallestas y arcabuzes a manera de guerra y dieron vuelta en la dicha pla\u00e7a y se presentaron ante m\u00ed y yo como justicia les di la ynstru\u00e7i\u00f3n de lo que av\u00edan de velar e guardar y ellos as\u00ed lo guardaron y velaron como cumple al servicio de su magestad y a la guarda e defensi\u00f3n desta \u00e7ibdad. Fecho a veynte de noviembre de myll e quinientos y quarenta y tres a\u00f1os. El li\u00e7en\u00e7iado Beltr\u00e1n\u00bb.<\/p>\n<h4><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">CANO ARJONA, Jos\u00e9 Antonio, <em>Las milicias locales del reino de Ja\u00e9n en el siglo XVI: \u00dabeda, Baeza, Ja\u00e9n y Alcal\u00e1 la Real<\/em>, Granada, Trabajo de Fin de M\u00e1ster in\u00e9dito, 2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONTRERAS GAY, Jos\u00e9, <em>Las milicias provinciales de la Corona de Castilla en la Edad Moderna (1598-1766)<\/em>, Granada, Tesis Doctoral in\u00e9dita, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CONTRERAS GAY, Jos\u00e9, <em>Las milicias provinciales en el Siglo XVIII. Estudio sobre los regimientos de Andaluc\u00eda<\/em>, Granada, Instituto de Estudios Almerienses, 1993.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CORONA MARZOL, Mar\u00eda del Carmen, \u201cLas milicias urbanas de la Baja Andaluc\u00eda en el siglo XVIII\u201d, en MAR\u00cdN MARINA, Ignacio, GAL\u00c1N DELGADO, Jos\u00e9 Juan y CASTA\u00d1EDA DELGADO, Paulino (coords.), <em>Milicia y Sociedad en la Baja Andaluc\u00eda (siglos xviii y xix)<\/em>, Madrid, Deimos, 1999, pp. 377-390.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PEZZI CRIST\u00d3BAL, Pilar, \u201cLa milicia local en la jurisdicci\u00f3n de V\u00e9lez-M\u00e1laga.: provisi\u00f3n de cargos y reparto de privilegios\u201d, en <em>Ba\u00e9tica: Estudios de Historia Moderna y Contempor\u00e1nea<\/em>, 26, 2004, pp. 353-368.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cargo de capit\u00e1n era fundamental en la estructura militar de la Monarqu\u00eda Cat\u00f3lica. 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