{"id":1383,"date":"2022-05-20T18:48:05","date_gmt":"2022-05-20T18:48:05","guid":{"rendered":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/?p=1383"},"modified":"2022-05-20T18:48:05","modified_gmt":"2022-05-20T18:48:05","slug":"las-mujeres-y-el-honor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/las-mujeres-y-el-honor\/","title":{"rendered":"Las mujeres y el honor"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Es bien sabido que el concepto \u201chonor\u201d aplicable a los tiempos del Antiguo R\u00e9gimen ten\u00eda connotaciones diferentes a las asumidas en la actualidad. En efecto, en la Edad Moderna, el honor reflejaba los criterios de diferenciaci\u00f3n social, entendi\u00e9ndose como principio defensivo de aquella sociedad estamental y desigual, marcando, as\u00ed, las distancias entre quienes lo gozaban (privilegiados) y quienes carec\u00edan de \u00e9l, y generando, a su vez, un amplio abanico de derechos, funciones y obligaciones. El honor no era opinable, ya que pose\u00eda un car\u00e1cter objetivo y, en su manifestaci\u00f3n legal (la \u00fanica admisible), establec\u00eda claramente los l\u00edmites y las distancias entre grupos. Su significaci\u00f3n selectiva pod\u00eda suponer la exclusi\u00f3n, de entrada, de cualquier consideraci\u00f3n de car\u00e1cter individual; ahora bien, la expansi\u00f3n y divulgaci\u00f3n del t\u00e9rmino, ampliando su significaci\u00f3n sem\u00e1ntica y traslad\u00e1ndolo a la vida cotidiana, har\u00eda que se entendiesen por tal (por honor y, a su vez, por honra) aspectos que afectaban a las formas de estimaci\u00f3n m\u00e1s b\u00e1sicas y, por consiguiente, a la propia convivencia social. De estima legal pasar\u00eda a significar, simplemente, estima.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si aplicamos una perspectiva de g\u00e9nero, el concepto se diversifica, traspasa las barreras estamentales y aporta otros factores de diferenciaci\u00f3n social y moral. As\u00ed, a las distancias legales entre los grupos (nobleza, clero y estado llano), y \u00e9tnicas, se a\u00f1ad\u00eda la que ten\u00eda que ver con las diferencias entre hombres y mujeres, aceptadas desde antiguo (herencia cl\u00e1sica, judeocristiana y feudo-caballeresca). Se daba por hecho que unos y otras eran, no solo distintos, sino tambi\u00e9n desiguales, y que tales desigualdades supon\u00edan estimas y valoraciones diferentes. En efecto, los hombres eran superiores a las mujeres en base a justificaciones diversas: en primer lugar, las derivadas de su constituci\u00f3n biol\u00f3gica (a favor del var\u00f3n); por capacidad cerebral y por combinaci\u00f3n de sus naturalezas: c\u00e1lido y seco \u00e9l, h\u00fameda y fr\u00eda ella. En este sentido, las aportaciones de Galeno, reformuladas en \u00e9poca moderna precisamente por un m\u00e9dico de Baeza, de origen franc\u00e9s (Juan Huarte de San Juan. <em>Examen de los ingenios<\/em>. Baeza, 1575), arrastraron durante siglos una estimaci\u00f3n desigual de hombres y mujeres; no todos serv\u00edan para los mismos oficios, pero quedaba claro que los ejercidos por ellos figuraban en la cima de la pir\u00e1mide social. Por su constituci\u00f3n, las mujeres estaban capacitadas para las labores dom\u00e9sticas, crianza de los hijos y algunas tareas memor\u00edsticas, en tanto que los hombres se orientar\u00edan a ministerios racionales. Hablamos de mujeres, en plural, ya que las reputadas por sangre, herencia o rol, como las santas fundadoras habr\u00edan sido distinguidas por un don otorgado por Dios, obviamente de manera singular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las justificaciones religiosas se a\u00f1ad\u00edan a las propias de la naturaleza, as\u00ed, las interpretaciones de las Escrituras B\u00edblicas, esencialmente los textos que realzaban el orden de la creaci\u00f3n, contenidos en el G\u00e9nesis, insistieron en el origen de Eva (hueso curvo, costilla de Ad\u00e1n); en la responsabilidad de su pecado y en sus consecuencias: la expulsi\u00f3n del Para\u00edso y el hundimiento temporal de la especie humana. De naturaleza \u201cflaca\u201d (d\u00e9bil) e irracional, la mujer como concepto ser\u00eda definida tambi\u00e9n por sus inclinaciones: impulsivas, pasionales y emotivas, condiciones que, atribuidas a la Eva b\u00edblica, le confer\u00edan, seg\u00fan San Agust\u00edn entre otros, una imagen sensual (a veces libidinosa), que podr\u00eda llevar a escenas de seducci\u00f3n carnal y de lo que de ello se podr\u00eda derivar, de manera que, seg\u00fan en qu\u00e9 casos y en qu\u00e9 familias, las armas de las mujeres, herederas de Eva, eran capaces de alcanzar objetivos en la escala social poco acordes con el orden establecido. Mujer as\u00ed entendida como \u201cprincipio de disoluci\u00f3n social\u201d (Maravall, 1979).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consideradas \u201cflacas\u201d e inferiores, la misi\u00f3n de las mujeres (reproducci\u00f3n, crianza y, sobre todo, transmisi\u00f3n del patrimonio gen\u00e9tico y material del var\u00f3n), resultaba, sin embargo, imprescindible. Su funci\u00f3n ser\u00eda la de conservar la pureza de la progenie y, con ella, la estima del hombre mediante su fidelidad en el matrimonio y su virginidad (doncellez) antes de \u00e9l, un alto cometido para seres de naturaleza inferior. Preciso era, por tanto, que los hombres (\u201csus\u201d hombres) las guiasen, enderezasen, guardasen o, si llegaba a ser necesario, las encerrasen. El que entre los insultos de entonces primara el de ser mujer \u201cventanera\u201d, \u201ccallejera\u201d, \u201clibre\u201d o, a\u00fan peor, \u201cdesenvuelta\u201d, aclara cu\u00e1les eran los criterios de desestimaci\u00f3n. En contraposici\u00f3n, aquellas que cumplieron con su misi\u00f3n, ser\u00edan honestas, guardadas y modestas. El honor, as\u00ed entendido, pese a a ser gen\u00e9rico, se particularizaba en el seno familiar, es decir, se volv\u00eda dom\u00e9stico, conectando claramente con el segundo de los criterios de diferenciaci\u00f3n social: la mencionada superioridad del var\u00f3n. De este modo, las mujeres, por su condici\u00f3n, formaban parte de sociedades doblemente desiguales: por estamentales y por patriarcales. De su pertenencia o no a los grupos privilegiados depender\u00eda su estatus, ahora bien, ello no les libraba de su condici\u00f3n inferior por el hecho de ser mujer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si las mujeres en general cumplieron, o no, su misi\u00f3n, dan cuenta los textos; no tanto los normativos (moralistas entre ellos), dirigidos mayoritariamente a las clases medias de las sociedades urbanas y limitados a reiterar modelos que intuimos que, por repetitivos, no fueron alcanzados; sino los que recogieron en su d\u00eda la realidad de tantas experiencias transgresoras que desdicen el seguimiento del camino recto. En sociedades como aquella, en donde la confesionalidad de los Estados identifica delito y pecado, no pocas mujeres ser\u00edan procesadas por conductas denominadas \u201cdesviadas\u201d: de nuevo el vocabulario aclara el concepto del bien y de la virtud. As\u00ed pues, las mujeres de comportamientos \u201cdesarreglados\u201d o \u201cdesordenados\u201d no eran otras que las que atentaban contra las buenas costumbres, siendo tales conductas las referentes a la moral sexual, aqu\u00ed cat\u00f3lica, y protestante en otros Estados de Europa, pero semejante en todos ellos, ya que en todos se persegu\u00eda el mismo fin: la defensa de la instituci\u00f3n del matrimonio. En consecuencia, el honor de las mujeres marcaba el de \u201csus\u201d hombres, fuesen ellos maridos, padres o hermanos. Por su parte, en lo que hace a la honra, la de los varones depend\u00eda de la honestidad de \u201csus\u201d mujeres, porque la estima que con sus conductas perd\u00edan ellas se expand\u00eda por la familia como una mancha de aceite, tanto mayor cuanto m\u00e1s conocida fuese la falta\/delito o pecado cometidos. Valga un ejemplo ilustrativo: cuando D. Gaspar Garc\u00eda, de la localidad sevillana de Alcal\u00e1 de Guadaira, se quejaba, a comienzos del siglo XVIII, del incumplimiento de la promesa de matrimonio a su hija por quien luego ser\u00eda cl\u00e9rigo, D. Lorenzo Pis\u00f3n, habiendo sido \u201cgozada\u201d y estuprada, a\u00f1ad\u00eda entre sus lamentos: \u201cno excus\u00e1ndose de cometer otro grave delito, como es el de haberlo publicado\u201d (Candau, 2005). Los tribunales, compuestos por hombres, entendieron el da\u00f1o y la afrenta, de manera que una sentencia favorable y la condena del reo devolvieron a la mujer (y a su familia) el honor perdido, recuperando as\u00ed promesa, matrimonio y honra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cierto que, en la vida cotidiana, la existencia de hogares sin var\u00f3n, bien por efectos de la emigraci\u00f3n masculina, bien por temas de labores agrarias y migraciones de corta y media distancia, pod\u00eda originar variaciones en los efectos del discurso patriarcal. Las mujeres que rigieron sus hogares y hubieron de hacerse cargo de ellos no debieron experimentar, por l\u00f3gica, los \u201crigores\u201d de una desestimaci\u00f3n que nac\u00eda en el abandono de la castidad perpetua correspondiente a aquellas \u201cviudas de vivos\u201d. Esto, que es v\u00e1lido sobre todo para las mujeres del Norte de Espa\u00f1a (Ofelia Rey, 2014), no excluye la reflexi\u00f3n acerca de los l\u00edmites en los que debieron moverse y subsistir los diferentes grupos femeninos, porque el honor, en su vertiente sexual y dom\u00e9stica, se mantuvo vigente a lo largo de la Modernidad; y con variantes, despu\u00e9s. A\u00f1adamos que a aquella estima de las mujeres nacida en lo \u201csabido\u201d de sus comportamientos -la fama, en realidad- se un\u00eda una valoraci\u00f3n diferente en funci\u00f3n de la \u201ccalidad social\u201d, a saber, el estatus. Por ello, cuando las honras se perd\u00edan como consecuencia del conocimiento de relaciones sexuales \u201cil\u00edcitas\u201d, cuando florec\u00edan los embarazos y se conoc\u00edan \u201clos abortos\u201d de las mujeres solteras o de las casadas sin var\u00f3n, o cuando las novias \u201cusadas\u201d fueron dejadas solas atr\u00e1s, su vida se \u201cdesordenaba\u201d. En algunos casos el abandono primero y la honra despu\u00e9s se recompon\u00edan, repar\u00e1ndose materialmente: son las compensaciones, manifiestas en acuerdos extrajudiciales, conciertos que tasaban el honor de las mujeres y de sus familias en funci\u00f3n de su posici\u00f3n social, as\u00ed como de sus cualidades morales. Un ejemplo: cuando Josepha Soto, a fines del XVII, fue abandonada por Juan Antonio de Castro, pese a existir palabra de matrimonio, su \u201cp\u00e9rdida\u201d ser\u00eda tasada en unos 50 ducados; por los mismos a\u00f1os, en Utrera (Sevilla), Francisca Gordillo obtendr\u00eda 600; aun as\u00ed, protestar\u00eda por su cortedad, pues dec\u00eda \u201cno es dote con se le admita en ning\u00fan convento\u201d. No le faltaba raz\u00f3n, ya que las dotes conventuales de su ciudad para las \u201creligiosas de coro\u201d sobrepasaban los 800 ducados de vell\u00f3n. As\u00ed pues, observamos que, en los mismos tiempos, las \u201ccalidades\u201d se tasaron de manera diferente: Josepha hab\u00eda llevado una vida, en relaci\u00f3n con los hombres, cuando menos \u201csuelta\u201d; Francisca pretend\u00eda recomponer la suya pero, al ingresar el antiguo novio en la carrera eclesi\u00e1stica, su futuro solo podr\u00eda recuperarse siguiendo un modelo de vida semejante: obteniendo plaza de monja de coro en un convento de su ciudad donde hallar\u00eda otro \u201cpasar\u201d, desempe\u00f1ando una funci\u00f3n en la que s\u00ed estaba reconocida la estima de las mujeres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como las demandas por palabras de matrimonio incumplidas que saturan los archivos civiles y eclesi\u00e1sticos, tambi\u00e9n las denominadas \u201cescrituras de perd\u00f3n\u201d florecen en los notariales. Aqu\u00ed los documentos nos hablan de compensaciones por p\u00e9rdida de virginidad y estupro, de desistimientos de querellas por abandono de la \u201cpalabra\u201d dada y, en grado menor, de \u201cperdones de insultos\u201d y ofensas, obviamente realizados en la v\u00eda p\u00fablica. As\u00ed el honor ten\u00eda su precio, convirti\u00e9ndose en moneda de cambio, en la medida en que pod\u00eda repararse previo acuerdo monetario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumen, a las distancias de sangre y de grupos, se un\u00eda, en las mujeres, las consideraciones de honor y honra, lo que, sobre todo en ellas, seguir\u00eda dependiendo claramente de su comportamiento sexual y de las formas de su relaci\u00f3n, adecuadas o no, con los guardianes del sistema: los hombres. Tales criterios se reforzaban en los tiempos de crisis; el honor, entonces, ejerc\u00eda de muralla de contenci\u00f3n de estimas sociales y morales, y las mujeres, como grupo, se contemplaban, por naturaleza y discurso ideol\u00f3gico, en un orden inferior.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Autora: <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/tag\/maria-luisa-candau-chacon\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Mar\u00eda Luisa Candau Chac\u00f3n<\/a><\/p>\n<hr \/>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">CANDAU CHAC\u00d3N, Mar\u00eda Luisa, \u201cHonras perdidas por conflictos de amor. El incumplimiento de las palabras de matrimonio en la Sevilla Moderna, un estudio cualitativo\u201d, en Revista <em>Fundaci\u00f3n. Fundaci\u00f3n para la Historia de Espa\u00f1a, <\/em>2005, pp. 179-192.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CANDAU CHAC\u00d3N, Mar\u00eda Luisa (ed.), <em>Las mujeres y el honor en la Europa Moderna<\/em>, Huelva, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Huelva, 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DE LA PASCUA S\u00c1NCHEZ, Mar\u00eda Jos\u00e9, <em>Mujeres solas. Historias de amor y abandono en el mundo hisp\u00e1nico, <\/em>M\u00e1laga, Diputaci\u00f3n provincial, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GASC\u00d3N UCEDA, Mar\u00eda Isabel, \u201cHonor masculino, honor femenino, honor familiar\u201d, en <em>Pedralbes. Revista d\u2019Historia Moderna, <\/em>28, 2008, pp. 635-648<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MARAVALL, Jos\u00e9 Antonio, <em>Poder, honor y \u00e9lites en el siglo XVII, <\/em>Madrid, Siglo XXI, 1979.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MAC\u00cdAS DOM\u00cdNGUEZ, Alonso Manuel y RUIZ SASTRE, Marta, <em>Noviazgo, sexo y abandono en la Andaluc\u00eda Moderna<\/em>, Huelva, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Huelva, 2018.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">REY CASTELAO, Ofelia, \u201cLas campesinas gallegas y el honor en la Edad Moderna\u201d, en <em>Las mujeres y el honor en la Europa Moderna<\/em>, Huelva, Servicio de Publicaciones de la Universidad de Huelva, 2014, pp. 417-440.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">        <div class=\"wp-block-visual-portfolio\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio vp-uid-6be41fc1 vp-id-Z13TSa3\"\n    data-vp-layout=\"masonry\" data-vp-items-style=\"emerge\" data-vp-items-click-action=\"popup_gallery\" data-vp-items-gap=\"15\" data-vp-items-gap-vertical=\"\" data-vp-pagination=\"load-more\" data-vp-next-page-url=\"\" data-vp-masonry-columns=\"1\" >\n    <div class=\"vp-portfolio__preloader-wrap\">\n        <div class=\"vp-portfolio__preloader\">\n            <img decoding=\"async\" loading=\"eager\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/plugins\/visual-portfolio\/assets\/images\/logo-dark.svg\" alt=\"Visual Portfolio, Posts &amp; Image Gallery para WordPress\" width=\"20\" height=\"20\" data-skip-lazy>\n        <\/div>\n    <\/div>\n        <div class=\"vp-portfolio__items-wrap\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio__items vp-portfolio__items-style-emerge vp-portfolio__items-show-overlay-hover vp-portfolio__items-show-img-overlay-hover\">\n\n        <div class=\"vp-portfolio__item-wrap vp-portfolio__item-uid-193adb2d\" data-vp-filter=\"\">\n                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup\"\n                style=\"display: none;\"\n                data-vp-popup-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/honormujeres2.jpg\"\n                data-vp-popup-img-srcset=\"\"\n                data-vp-popup-img-size=\"886x853\"\n                data-vp-popup-md-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/honormujeres2.jpg\"\n                data-vp-popup-md-img-size=\"886x853\"\n                data-vp-popup-sm-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/honormujeres2.jpg\"\n                data-vp-popup-sm-img-size=\"886x853\"\n            >\n                                    <h3 class=\"vp-portfolio__item-popup-title\">Conversaci\u00f3n galante, antes denominado La admonici\u00f3n paterna. Gerad ter Borc, ca. 1654, Rijksmuseum, Amsterdam, Pa\u00edses Bajos<\/h3>\n                                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup-description\">Conversaci\u00f3n galante, antes denominado La admonici\u00f3n paterna. Gerad ter Borc, ca. 1654, Rijksmuseum, Amsterdam, Pa\u00edses Bajos. Fuente: Dominio p\u00fablico (https:\/\/www.wikiart.org\/es\/gerard-ter-borch\/conversacion-galante-1654)<\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/honormujeres2.jpg\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"886\" height=\"853\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/honormujeres2.jpg\" class=\"wp-image-1385\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/honormujeres2.jpg\" >Conversaci\u00f3n galante, antes denominado La admonici\u00f3n paterna. Gerad ter Borc, ca. 1654, Rijksmuseum, Amsterdam, Pa\u00edses Bajos<\/a><\/h2>\n            <\/div>\n        <\/div>\n    <\/figcaption>\n            <\/figure>\n                    <\/div>\n        \n        <div class=\"vp-portfolio__item-wrap vp-portfolio__item-uid-bd53a327\" data-vp-filter=\"\">\n                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup\"\n                style=\"display: none;\"\n                data-vp-popup-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/honormujeres3.jpg\"\n                data-vp-popup-img-srcset=\"\"\n                data-vp-popup-img-size=\"886x993\"\n                data-vp-popup-md-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/honormujeres3.jpg\"\n                data-vp-popup-md-img-size=\"886x993\"\n                data-vp-popup-sm-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/honormujeres3.jpg\"\n                data-vp-popup-sm-img-size=\"886x993\"\n            >\n                                    <h3 class=\"vp-portfolio__item-popup-title\">El int\u00e9rprete del la\u00fad acariciando a una joven. Hendrick ter Brugghen (1588-1629). Colecci\u00f3n privada<\/h3>\n                                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup-description\">El int\u00e9rprete del la\u00fad acariciando a una joven. Hendrick ter Brugghen (1588-1629). Colecci\u00f3n privada. Fuente: Dominio p\u00fablico (https:\/\/www.wikiart.org\/es\/hendrick-ter-brugghen\/a-luteplayer-carousing-with-a-young-woman-holding-a-roemer)<\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/honormujeres3.jpg\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"886\" height=\"993\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/honormujeres3.jpg\" class=\"wp-image-1386\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/honormujeres3.jpg\" >El int\u00e9rprete del la\u00fad acariciando a una joven. Hendrick ter Brugghen (1588-1629). Colecci\u00f3n privada<\/a><\/h2>\n            <\/div>\n        <\/div>\n    <\/figcaption>\n            <\/figure>\n                    <\/div>\n        \n        <div class=\"vp-portfolio__item-wrap vp-portfolio__item-uid-55c24295\" data-vp-filter=\"\">\n                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup\"\n                style=\"display: none;\"\n                data-vp-popup-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/rebeldes1.jpg\"\n                data-vp-popup-img-srcset=\"\"\n                data-vp-popup-img-size=\"900x1080\"\n                data-vp-popup-md-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/rebeldes1.jpg\"\n                data-vp-popup-md-img-size=\"900x1080\"\n                data-vp-popup-sm-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/rebeldes1.jpg\"\n                data-vp-popup-sm-img-size=\"900x1080\"\n            >\n                                    <h3 class=\"vp-portfolio__item-popup-title\">Mujeres en la ventana, Murillo. Galer\u00eda Nacional de Arte. Washington<\/h3>\n                                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup-description\">Mujeres en la ventana, Murillo. Galer\u00eda Nacional de Arte. Washington. Fuente: Dominio p\u00fablico<\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/rebeldes1.jpg\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"1080\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/rebeldes1.jpg\" class=\"wp-image-1146\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/rebeldes1.jpg\" >Mujeres en la ventana, Murillo. Galer\u00eda Nacional de Arte. Washington<\/a><\/h2>\n            <\/div>\n        <\/div>\n    <\/figcaption>\n            <\/figure>\n                    <\/div>\n        \n<\/div>\n        <\/div>\n        \n<\/div>\n        <\/div>\n        <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es bien sabido que el concepto \u201chonor\u201d aplicable a los tiempos del Antiguo R\u00e9gimen ten\u00eda connotaciones diferentes a las asumidas en la actualidad. 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