{"id":1294,"date":"2022-05-18T16:29:58","date_gmt":"2022-05-18T16:29:58","guid":{"rendered":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/?p=1294"},"modified":"2022-05-18T16:29:58","modified_gmt":"2022-05-18T16:29:58","slug":"una-emigrante-singular-la-monja-alferez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/una-emigrante-singular-la-monja-alferez\/","title":{"rendered":"Una emigrante singular: la monja alf\u00e9rez"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Es algo sabido que durante la Edad Moderna la condici\u00f3n y el estatus de las mujeres estaban determinados por su relaci\u00f3n respecto al hombre, existiendo un discurso patriarcal que reduc\u00eda sus espacios, te\u00f3ricamente, a la casa o el convento y que le dibujaba un papel social limitado. Al sexo femenino se le exig\u00eda una serie de valores b\u00e1sicos tales como la obediencia, la castidad y el silencio; adem\u00e1s, sus conocimientos deb\u00edan limitarse a las consideradas como funciones propias de su sexo: las tareas dom\u00e9sticas, la crianza de sus hijos y el resguardo de su honestidad. Tales eran los discursos de la teolog\u00eda moral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La existencia de libros y tratados que insist\u00eda en el cumplimiento de estos postulados te\u00f3ricos nos hace pensar que la realidad no era totalmente acorde con ellos: una cosa era el modelo y otra su pr\u00e1ctica cotidiana. No debieron escasear las mujeres que trataran de buscar alternativas vitales o, al menos, de evitar sus l\u00edmites de dependencia con respecto a los varones. Tal fue el caso de Catalina de Erauso, popularmente conocida como la Monja Alf\u00e9rez; he aqu\u00ed una mujer que transgredi\u00f3 por completo el papel asignado a sus cong\u00e9neres en la \u00e9poca, viviendo una vida repleta de aventuras y haza\u00f1as, entre otras, la de emigrar al Nuevo Mundo en busca de mejor fortuna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Catalina de Erauso fue monja, militar y escritora. Naci\u00f3 en San Sebasti\u00e1n (Guip\u00fazcoa), existiendo dudas acerca del a\u00f1o en cuesti\u00f3n: 1585 -como ella misma indica en su autobiograf\u00eda- o 1592, seg\u00fan figura en su partida de bautismo. Era hija de un importante militar llamado Miguel de Erauso y de Mar\u00eda P\u00e9rez de Galarraga y Arte; fue criada junto a sus hermanos en la casa familiar hasta que cumpli\u00f3 cuatro a\u00f1os, tiempo en el que ella y sus hermanas Isabel y Mar\u00eda fueron internadas en un convento dominico en San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed todo coincide con la vida normal de una ni\u00f1a\/doncella de la \u00e9poca, siendo algo com\u00fan el ser enviadas a conventos, ya fuese para recibir una educaci\u00f3n adecuada que les permitiese posteriormente conseguir un buen matrimonio, ya para terminar profesando los votos religiosos: la mujer solo contaba con estas dos alternativas vitales: el convento o el matrimonio. Sin embargo, muy pronto sali\u00f3 a relucir su car\u00e1cter no acorde con las normas establecidas, por lo que ser\u00eda trasladada al Monasterio de San Bartolom\u00e9 de la misma localidad, donde las reglas ser\u00edan m\u00e1s estrictas; all\u00ed vivir\u00e1 hasta los 15 a\u00f1os, cuando, tras una discusi\u00f3n que lleg\u00f3 a las manos con una monja profesa -y su consecuente encerramiento en una celda- decidir\u00e1 huir. As\u00ed narrar\u00e1 Catalina dicho suceso:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estando en el a\u00f1o de noviciado, ya cerca del fin, me ocurri\u00f3 una reyerta con una monja profesa llamada do\u00f1a Catalina de Aliri, que, siendo viuda, entr\u00f3 y profes\u00f3. Era ella robusta y yo muchacha; me maltrat\u00f3 de mano y yo lo sent\u00ed. A la noche del 18 de marzo de 1600, v\u00edspera de San Jos\u00e9, levantose el convento a media\u00a0\u00a0 noche a maitines. Entr\u00e9 en el coro y hall\u00e9 all\u00ed arrodillada a mi t\u00eda, la cual me llam\u00f3, y d\u00e1ndome la llave de su celda, me mand\u00f3 traerle el breviario. Yo fui por \u00e9l. Abr\u00ed y lo tom\u00e9, y viendo en un clavo colgadas las llaves del convento, dejeme la celda abierta y volvile a mi t\u00eda su llave y el breviario. Estando ya las monjas en el coro y comenzados los maitines con solemnidad, a la primera lecci\u00f3n llegu\u00e9 a mi t\u00eda y le ped\u00ed licencia, porque estaba mala. Mi t\u00eda, toc\u00e1ndome con la mano en la cabeza, me dijo: \u00abAnda, acu\u00e9state\u00bb. Sal\u00ed del coro, tom\u00e9 una luz y fuime a la celda de mi t\u00eda; tom\u00e9 all\u00ed unas tijeras, hilo y una aguja; tom\u00e9 unos reales de a ocho que all\u00ed estaban, y tom\u00e9 las llaves del convento y me sal\u00ed. Fui abriendo puertas y emparej\u00e1ndolas, y en la \u00faltima dej\u00e9 mi escapulario y me sal\u00ed a la calle, que nunca hab\u00eda visto, sin saber por d\u00f3nde echar ni ad\u00f3nde ir. Tir\u00e9 no s\u00e9 por d\u00f3nde, y fui a dar en un casta\u00f1ar que est\u00e1 fuera y cerca de la espalda del convento. All\u00ed acogime y estuve tres d\u00edas trazando, acomodando y cortando de vestir. H\u00edceme, de una basqui\u00f1a de pa\u00f1o azul con que me hallaba, unos calzones, y de un faldell\u00edn verde de perpetu\u00e1n que tra\u00eda debajo, una ropilla y polainas; el h\u00e1bito me lo dej\u00e9 por all\u00ed, por no saber qu\u00e9 hacer con \u00e9l. Corteme el pelo, que tir\u00e9 y a la tercera noche, deseando alejarme, part\u00ed no s\u00e9 por d\u00f3nde<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras decidir vivir como un hombre para no ser descubierta, Catalina inicia una vida como pr\u00f3fuga, instal\u00e1ndose en distintas ciudades espa\u00f1olas con una falsa identidad y distintos nombres masculinos, hasta que, finalmente, en 1603, decide enrolarse como grumete en una flota con destino a Am\u00e9rica que part\u00eda desde Sanl\u00facar de Barrameda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez en el continente, se ganar\u00e1 la vida ejerciendo varios oficios, para finalmente alistarse en el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol y participar en las distintas guerras de conquista que estaban llevando a cabo: por su domino de las armas y sus artes en el combate le concedieron el grado de alf\u00e9rez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como era de esperar, por su car\u00e1cter y trayectoria, la vida de esta mujer vendr\u00e1 marcada por la inestabilidad y la originalidad. Participando en reyertas, discusiones y conflictos, siempre habr\u00eda de huir de un lugar a otro para no ser detenida. Finalmente, una de sus disputas en una casa de juegos, la llevar\u00eda a ser arrestada en Per\u00fa en el a\u00f1o 1623 tras ser reconocida por un corregidor, ya que todos sus litigios hab\u00edan hecho que fuese buscada constantemente: era considerada homicida, al haber matado en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n; ser\u00eda declarada culpable y condenada a morir. Ser\u00e1 en este momento cuando Catalina decida confesar la verdad sobre su condici\u00f3n de mujer ante el obispo Agust\u00edn de Carvajal; seg\u00fan sus escritos estas fueron sus palabras:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y vi\u00e9ndolo tan santo var\u00f3n, pareci\u00e9ndome estar ya en la presencia de Dios, desc\u00fabrome y d\u00edgole: \u00abSe\u00f1or, todo esto que he referido a Vuestra Se\u00f1or\u00eda Ilustr\u00edsima no es as\u00ed. La verdad es \u00e9sta: que soy mujer, que nac\u00ed en tal parte, hija de Fulano y Zutana; que me entraron de tal edad en tal convento, con Fulana mi t\u00eda; que all\u00ed me crie; que tom\u00e9 el h\u00e1bito y tuve noviciado; que estando para profesar, por tal ocasi\u00f3n me sal\u00ed; que me fui a tal parte, me desnud\u00e9, me vest\u00ed, me cort\u00e9 el cabello, part\u00ed all\u00ed y acull\u00e1; me embarqu\u00e9, aport\u00e9, trajin\u00e9, mat\u00e9, her\u00ed, male\u00e9, correte\u00e9, hasta venir a parar en lo presente, y a los pies de Su Se\u00f1or\u00eda Ilustr\u00edsima.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras su confesi\u00f3n, dos matronas confirmaron su sexo; siendo reconocida como doncella y virgen, su condici\u00f3n de mujer al fin le salvar\u00eda la vida. Si\u00e9ndole conmutada la pena de muerte por la reclusi\u00f3n en un convento. En 1624 ser\u00eda enviada de regreso a Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Llegada al viejo continente, ser\u00eda recibida por el rey Felipe IV, deseoso de conocerla por haber o\u00eddo de sus haza\u00f1as, permiti\u00e9ndole mantener su calidad de alf\u00e9rez como su vestimenta masculina si as\u00ed lo deseaba; autorizaci\u00f3n reiterada por el papa Urbano VIII tras una audiencia en Roma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1630, Catalina de Erauso decidir\u00e1 embarcar nuevamente a Indias, pidiendo licencia para ello ante la Casa de la Contrataci\u00f3n. All\u00ed vivir\u00eda los siguientes a\u00f1os de su vida hasta su muerte en la localidad de Cuitlaxtla (M\u00e9xico) en 1650, iniciando una nueva vida mucho m\u00e1s desconocida para el historiador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las andanzas de esta mujer, fuera de todas las funciones asignadas a su sexo, se convirtieron en una leyenda, public\u00e1ndose distintas ediciones de sus memorias o pint\u00e1ndose retratos suyos; e incluso Juan P\u00e9rez de Montalb\u00e1n, dramaturgo disc\u00edpulo de Lope de Vega, escribir\u00e1 una obra de \u00e9xito: \u201cLa monja Alf\u00e9rez\u201d. No cabe la menor duda que Catalina nunca estuvo dispuesta a someterse al papel que la sociedad le hab\u00eda asignado por su condici\u00f3n de mujer: su vida en s\u00ed fue la b\u00fasqueda de un nuevo rol ajeno al que le pertenec\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Autora: <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/tag\/palmira-garcia-hidalgo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Palmira Garc\u00eda Hidalgo<\/a><\/p>\n<hr \/>\n<h4><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">CASTRO MORALES, Bel\u00e9n, \u201cCatalina de Erauso, la monja amazona\u201d, en <em>Revista de Cr\u00edtica Literaria Latinoamericana<\/em>, 52, 2000, pp. 227-242.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ERAUSO, Catalina, <em>Historia de la Monja Alf\u00e9rez<\/em>, Biblioteca Nacional de Per\u00fa, 1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FERN\u00c1NDEZ, Tom\u00e1s y TAMARO, Elena, \u201cBiografia de Catalina Erauso\u201d, en <em>Biograf\u00edas y Vidas. La enciclopedia biogr\u00e1fica en l\u00ednea<\/em>\u201d, Barcelona, 2004. <a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/e\/erauso.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Disponible en l\u00ednea<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">FERRER VALERO, Sandra, \u201cLa Monja Alf\u00e9rez, Catalina de Erauso (1592-1650), en <em>Mujeres en la Historia<\/em>, 2011. <a href=\"https:\/\/www.mujeresenlahistoria.com\/2011\/05\/la-monja-alferez-catalina-de-erauso.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Disponible en l\u00ednea<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">IB\u00c1\u00d1EZ, Ricard, <em>La Monja Alf\u00e9rez: La juventud travestida de Catalina de Erauso<\/em>, Barcelona, S.L. DEVIR CONTENIDOS, 2004.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">        <div class=\"wp-block-visual-portfolio\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio vp-uid-17fbd0d3 vp-id-ZEixhM\"\n    data-vp-layout=\"masonry\" data-vp-items-style=\"emerge\" data-vp-items-click-action=\"popup_gallery\" data-vp-items-gap=\"15\" data-vp-items-gap-vertical=\"\" data-vp-pagination=\"load-more\" data-vp-next-page-url=\"\" data-vp-masonry-columns=\"1\" >\n    <div class=\"vp-portfolio__preloader-wrap\">\n        <div class=\"vp-portfolio__preloader\">\n            <img decoding=\"async\" loading=\"eager\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/plugins\/visual-portfolio\/assets\/images\/logo-dark.svg\" alt=\"Visual Portfolio, Posts &amp; Image Gallery para WordPress\" width=\"20\" height=\"20\" data-skip-lazy>\n        <\/div>\n    <\/div>\n        <div class=\"vp-portfolio__items-wrap\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio__items vp-portfolio__items-style-emerge vp-portfolio__items-show-overlay-hover vp-portfolio__items-show-img-overlay-hover\">\n\n        <div class=\"vp-portfolio__item-wrap vp-portfolio__item-uid-efede177\" data-vp-filter=\"\">\n                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup\"\n                style=\"display: none;\"\n                data-vp-popup-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/monjaalferez3.jpeg\"\n                data-vp-popup-img-srcset=\"\"\n                data-vp-popup-img-size=\"537x800\"\n                data-vp-popup-md-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/monjaalferez3.jpeg\"\n                data-vp-popup-md-img-size=\"537x800\"\n                data-vp-popup-sm-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/monjaalferez3.jpeg\"\n                data-vp-popup-sm-img-size=\"537x800\"\n            >\n                                    <h3 class=\"vp-portfolio__item-popup-title\">Catalina de Erauso<\/h3>\n                                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup-description\">Catalina de Erauso. Fuente: Biblioteca Nacional de Austria, Dominio p\u00fablico.<\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/monjaalferez3.jpeg\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"537\" height=\"800\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/monjaalferez3.jpeg\" class=\"wp-image-1297\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/monjaalferez3.jpeg\" >Catalina de Erauso<\/a><\/h2>\n            <\/div>\n        <\/div>\n    <\/figcaption>\n            <\/figure>\n                    <\/div>\n        \n<\/div>\n        <\/div>\n        \n<\/div>\n        <\/div>\n        <\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es algo sabido que durante la Edad Moderna la condici\u00f3n y el estatus de las mujeres estaban determinados por su relaci\u00f3n respecto al hombre, existiendo un discurso patriarcal que reduc\u00eda sus espacios, te\u00f3ricamente, a la casa o el convento y que le dibujaba un papel social limitado. Al sexo femenino se le exig\u00eda una serie [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1297,"comment_status":"closed","ping_status":"","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_vp_format_video_url":"","_vp_image_focal_point":[],"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[147],"class_list":["post-1294","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-papel-mujeres","tag-palmira-garcia-hidalgo","entry","has-media"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1294","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1294"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1294\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1298,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1294\/revisions\/1298"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1297"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1294"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1294"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1294"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}