{"id":1132,"date":"2022-05-11T16:06:47","date_gmt":"2022-05-11T16:06:47","guid":{"rendered":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/?p=1132"},"modified":"2022-05-11T16:06:47","modified_gmt":"2022-05-11T16:06:47","slug":"violencia-contra-la-mujer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/violencia-contra-la-mujer\/","title":{"rendered":"Violencia contra la mujer"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-8f761849 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Se denomina \u201cviolencia contra la mujer\u201d a la ejercida contra una o m\u00e1s mujeres, por alg\u00fan miembro del sexo opuesto, el masculino. Ciertamente, y para el caso de la Edad Moderna, las agresiones as\u00ed entendidas pueden ser encuadradas en el contexto general de una sociedad, en t\u00e9rminos generales, con tasas de violencia interpersonal mayores que las actuales. Pero ello no obsta para que, en atenci\u00f3n a las circunstancias propias que concurren en la primera, se permita un an\u00e1lisis particular y separado de su realidad. La historiograf\u00eda feminista y de g\u00e9nero ha acu\u00f1ado para ella la denominaci\u00f3n de \u201cviolencia de g\u00e9nero\u201d, poniendo el acento en las relaciones de poder entre sexos que, a su entender, manifiesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La violencia contra la mujer, m\u00faltiple en sus circunstancias y manifestaciones, encontrar\u00e1 una triple v\u00eda de manifestaci\u00f3n preferente en la Modernidad: f\u00edsica, verbal y sexual. Todas ellas, contrarias a la integridad f\u00edsica y moral de la v\u00edctima, quedan referenciadas en los testimonios de la \u00e9poca, aunque con un tratamiento dispar. Las dos primeras tipolog\u00edas \u2013f\u00edsica y verbal- se limitan al \u00e1mbito matrimonial, recibiendo atenci\u00f3n legal, moral y judicial espec\u00edfica, diferenciada a la del conjunto de la sociedad, al proceder del esposo y ser recibida por la mujer. En el caso de la violencia sexual, y descartada en los documentos judiciales como tal la producida entre casados, se abre un camino legal distinto que sol\u00eda estar asociado al estupro, o abuso \u2013a veces con asentimiento femenino- conseguido bajo enga\u00f1o. Nosotros nos referiremos aqu\u00ed, manteniendo el sentir de la propia sociedad moderna, a los dos primeros tipos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta imposible determinar con precisi\u00f3n, siquiera cercana, el n\u00famero de mujeres v\u00edctimas de violencia f\u00edsica o verbal durante la Modernidad. Los episodios de menor entidad no pasar\u00edan nunca a una documentaci\u00f3n analizable en la actualidad, y solo una parte de las de mayor peso ser\u00edan dadas a conocer a terceros y, finalmente, puestas por escrito ante las autoridades, bien buscando una sentencia favorable en un proceso de divorcio, bien la defensa de la propia vida. Las fuentes s\u00ed se\u00f1alan, por el contrario, un protagonismo porcentual entre ciertas categor\u00edas documentales que permite prever una extensi\u00f3n nada desde\u00f1able al conjunto de la sociedad. Con frecuencia, la historiograf\u00eda ha resaltado la importancia de las \u201ccifras negras\u201d -casos nunca descubiertos a terceros- en una realidad tan delicada como la de la violencia marital. Las fuentes disponibles para su discernimiento actual pasan por las de tipo judicial (especialmente, las eclesi\u00e1sticas, entendiendo los tribunales diocesanos en los casos de divorcio), junto a otras menos trascendentes para este estudio como la literatura coet\u00e1nea (moral o de ficci\u00f3n).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se describen en los procesos historias desiguales, desde las realmente crueles y degradantes, con graves palizas y humillaciones incluidas, hasta otras menos severas, quiz\u00e1s con alg\u00fan encuentro subido de tono y palabras malsonantes. Porque, tambi\u00e9n en estos asuntos, la \u201ccalidad\u201d de la v\u00edctima situaba en niveles distintos el umbral de lo aceptable, en la percepci\u00f3n social, legal y de la propia v\u00edctima. He aqu\u00ed algunos ejemplos. La joven portuense do\u00f1a Mar\u00eda Petronila Charril Vidarte sustentaba su demanda de divorcio (1704) en los muchos \u201c<em>disgustos<\/em>\u201d provocados por su esposo, el tambi\u00e9n joven don Antonio Reinoso; pero la exposici\u00f3n de motivos situar\u00eda el origen de las quimeras en los intentos de este por apartar casa y esposa de la suegra:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2026 comenz\u00f3 el dicho don Antonio a faltarle a la amistad y cari\u00f1o que deb\u00eda, por raz\u00f3n de quererse separar de la dicha casa, sacando a mi parte de ella para que dejara la correspondencia que deb\u00eda tener con la dicha su madre y parientes, no trat\u00e1ndolos sino s\u00f3lo a los padres y parientes del susodicho (AGAS. Fondo Arzobispal. Secci\u00f3n Justicia. Legajo 14.190. Pleito de divorcio entre do\u00f1a Mar\u00eda Petronila Charril y Vidarte y don Antonio Reinoso, caballero de la orden de Santiago. El Puerto de Santa Mar\u00eda, 1704).<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Necesaria para armar jur\u00eddicamente la propuesta, la sevicia se imputar\u00e1 a un episodio, con amenazas y exhibici\u00f3n de arma blanca incluida, en el que prevalecer\u00edan las voces y el esc\u00e1ndalo sobre supuestos ataques f\u00edsicos. Estos se limitaron, al parecer, a un \u201c<em>empuj\u00f3n<\/em>\u201d a la esposa, mientras las amenazas cuchillo en mano se dirig\u00edan a la suegra y su servicio. Pese a lo endeble de las acusaciones, por cierto, el caso recibir\u00eda una sentencia favorable de divorcio, en claro contraste con otras historias, claramente m\u00e1s descarnadas, que terminar\u00edan con sentencia negativa o abandono judicial del caso. As\u00ed ocurrir\u00eda con las aspiraciones de Nicolasa Mar\u00eda Caro (Alcal\u00e1 de Guadaira, 1757), v\u00edctima de malos tratos severos a manos de su marido, como los padecidos en una ocasi\u00f3n en que<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u2026 sobre las palabras injuriosas y denigrativas de su honor, con que la estaba maltratando, tom\u00f3 una aguijada, instrumento con que se castigan los bueyes, y le dio con ella distintos palos, siendo tanta su sevicia que, sin embargo de los lamentos y l\u00e1grimas con que lo procuraba aplacar, dici\u00e9ndole con humildad que por qu\u00e9 la castigaba, no contento con lo referido fue a herirla con la punta de hierro [que] dicha aguijada tiene, y lo hubiera ejecutado, a no haber estado pronta la persona que lo impidi\u00f3 arroj\u00e1ndose a \u00e9l y sujet\u00e1ndole dicho instrumento <\/em>(AGAS. Fondo Arzobispal. Secci\u00f3n Justicia. Legajo 13.848. Pleito de divorcio entre Mar\u00eda Nicolasa Caro y Bartolom\u00e9 Calzado. Alcal\u00e1 de Guadaira, 1757).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En t\u00e9rminos te\u00f3ricos, la literatura moral moderna no justific\u00f3 la \u201cfuerza\u201d del var\u00f3n sobre la mujer. Al menos, no lo hizo de ejercerse esta de forma abierta, descarnada y desligada de otras circunstancias o, espec\u00edficamente, de otros fines. Los autores de tales obras -entre los que abundan los religiosos, y rastreamos alg\u00fan que otro pedagogo- refieren, al tratar los asuntos maritales y de conducta femenina, los mecanismos de defensa de la virtud, personal o conyugal, a poner en pr\u00e1ctica. Y, entre ellos, se contar\u00e1 el denominado ejercicio de la \u201ccorrecci\u00f3n\u201d, que puede incluir castigo f\u00edsico, por parte del marido. El tratamiento no repugna la fuerza, sino su exceso y, con especialidad, un posible objetivo torcido: el marido recto debe enmendar, el col\u00e9rico solo golpea por ira o simple deleite. Agredir a la esposa ser\u00e1 reprobable; recurrir al castigo cuando las circunstancias as\u00ed lo recomienden, moralmente aceptable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Defensas escritas de este tipo de violencia perviven a lo largo de toda la Modernidad, pero los matices introducidos nos hablan de modificaciones temporales subrayables. En el Quinientos, las referencias al uso de la violencia conyugal son m\u00e1s frecuentes y menos contemporizadoras con otras medidas correctivas o de acercamiento de posturas entre casados (\u00bfpor herencia de la literatura mis\u00f3gina bajomedieval?). Fray Francisco de Osuna, en su c\u00e9lebre <em>Norte de los estados<\/em> (1541), ofrece algunos detalles pr\u00e1cticos para el ejercicio del correctivo f\u00edsico, alej\u00e1ndolo de posibles esc\u00e1ndalos p\u00fablicos que pusieran en entredicho el cr\u00e9dito de la familia. Antes, la <em>Instrucci\u00f3n a la mujer cristiana<\/em> (1523) de Juan Luis Vives, ya hab\u00eda colaborado en la extensi\u00f3n de una lectura pesimista de la excesiva autonom\u00eda femenina, y la necesidad de su sujeci\u00f3n. Con todo, debe indicarse que, aun en fechas tan tempranas, la atenci\u00f3n principal de los autores, al tratar de la moral conyugal, estuvo lejos de centrarse en tales violencias. Y que, al tiempo que se arropaba moralmente la correcci\u00f3n marital, se condenaban los excesos y, de forma particular, las ejecuciones de esposas infieles \u2013y de sus amantes- por los maridos enga\u00f1ados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siglo XVII ser\u00e1 testigo de una cierta evoluci\u00f3n discursiva. En paralelo a la denominada \u201cguerra de los sexos\u201d entablada en los escritorios, crecen las matizaciones a la violencia marital, delimit\u00e1ndola de forma m\u00e1s espec\u00edfica a casos extremos; aunque, como recoger\u00eda el c\u00e9lebre padre Corella en su <em>Pr\u00e1ctica del Confesionario<\/em> (1690), bajo una \u201c<em>causa leg\u00edtima<\/em>\u201d la fuerza moderada segu\u00eda amparada moralmente. En el XVIII el cambio ser\u00e1 ya evidente, reflejo de una sociedad incorporada, de forma progresiva, a las nuevas normas de civilidad, m\u00e1s refinadas y menos violentas. No desaparecer\u00e1n nunca, de forma completa, las menciones al \u201cfraterno\u201d castigo conyugal, pero pierden terreno frente a opciones menos escabrosas como remedio de las conductas torcidas. Si las reflexiones de Francisco de Sales, el santo obispo de Ginebra, son de una radicalidad \u2013por lo positivo- sobre las bondades del amor matrimonial dif\u00edcilmente semejables a las de otros autores de su \u00e9poca (inicios del siglo XVII), s\u00ed encontrar\u00e1n cierto reflejo entre las de la centuria siguiente. Para el caso espa\u00f1ol, sirva como ejemplo el de fray Antonio de Arbiol y su <em>Familia regulada<\/em> (1715): reconociendo la licitud de la fuerza como m\u00e9todo coercitivo, quedar\u00e1 esta relegada a una posici\u00f3n muy secundaria en las relaciones entre esposos, prim\u00e1ndose con decisi\u00f3n la racionalizaci\u00f3n y la tibieza entre ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ley civil y eclesi\u00e1stica acompa\u00f1ar\u00e1 al discurso moral. La integridad f\u00edsica y moral de la mujer es asegurada por el legislativo, y procurada por la Justicia y los agentes del orden, en t\u00e9rminos semejantes a los del var\u00f3n. La comparaci\u00f3n con, por ejemplo, la violencia femenina contra los maridos \u2013tambi\u00e9n existente- demuestra una protecci\u00f3n de la esposa superior a la masculina, asociada al mayor desamparo esperado entre ellas. No obstante, no es deducible de esta aseveraci\u00f3n una respuesta realmente eficaz contra la violencia hacia las casadas. La denuncia, normalmente por sevicias y acompa\u00f1ada de la solicitud de divorcio, deb\u00eda recorrer un doble camino: civil, para el castigo del agresor y el arreglo de los asuntos materiales o monetarios; y eclesi\u00e1stico para la obtenci\u00f3n del permiso judicial de separaci\u00f3n. La historiograf\u00eda ha demostrado, igualmente, una doble respuesta, similar en ambas jurisdicciones: protecci\u00f3n inmediata a la v\u00edctima y socorro de su integridad f\u00edsica, con separaci\u00f3n incluida, primero; y reintegraci\u00f3n de la unidad conyugal, pasado el tiempo y calmados los \u00e1nimos, esperando una enmienda del agresor no siempre real, despu\u00e9s. El padecimiento de sevicias \u2013malos tratos graves e injustificados- daba derecho a la esposa, en efecto, a la separaci\u00f3n de vidas. As\u00ed lo estableci\u00f3 el derecho can\u00f3nico cat\u00f3lico y as\u00ed qued\u00f3 aceptado por el civil. Pero, como se ha indicado, el esp\u00edritu inicial de la norma qued\u00f3 pronto coartado por una realidad social que buscaba, antes que la seguridad definitiva de las v\u00edctimas, la prevenci\u00f3n contra abusos y la ruptura voluntaria o fraudulenta de los matrimonios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El acercamiento a la reacci\u00f3n de los testigos de la violencia conyugal e, incluso, de los discursos de las propias denunciantes, no se aleja en demas\u00eda de lo expuesto. Son frecuentes las intervenciones, como pacificadores de las quimeras entre casados, de sacerdotes, familiares, conocidos o simples testigos fortuitos de los hechos. De palabra o de forma activa, es constatable la existencia de una respuesta com\u00fan que, gen\u00e9ricamente, expresa la impresi\u00f3n social sobre la violencia marital: motivo de esc\u00e1ndalo y escarnio hacia el agresor movido por un genio altivo y freno moment\u00e1neo de la violencia; pero renuncia posterior a inmiscuirse en asuntos que, definitivamente, se consideraban de \u00e1mbito privado. Solo entre los sacerdotes y los agentes de la justicia, por las obligaciones de su cargo, se averigua un intento de apaciguamiento m\u00e1s o menos sostenido en el tiempo, aunque no implique necesariamente una mejor\u00eda final de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historiograf\u00eda moderna ha concedido un espacio relevante al estudio de la violencia contra la mujer en las \u00faltimas d\u00e9cadas; y mantiene hoy en d\u00eda, pese a los cambios tem\u00e1ticos de los \u00faltimos a\u00f1os, una presencia relevante. Esta aseveraci\u00f3n es extensible al caso andaluz, espa\u00f1ol y, m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fronteras, al hispanoamericano y europeo. Los resultados perfilan la imagen de un problema similar en la mayor\u00eda de tales espacios, m\u00e1s all\u00e1 de las l\u00f3gicas diferencias de detalles entre unos y otros, o entre unos momentos y otros a lo largo de la edad Moderna.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Autor: <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/tag\/alonso-manuel-macias-dominguez\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Alonso Manuel Mac\u00edas Dom\u00ednguez<\/a><\/p>\n<hr \/>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">CANDAU CHAC\u00d3N, M.L., <em>Entre procesos y pleitos: hombres y mujeres ante la justicia en la Edad Moderna<\/em>, Sevilla, EUS, 2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BARBAZZA, M.C., \u201cL&#8217;\u00e9pouse chr\u00e9tienne et les moralistes espagnols des XVIe et XVIIe si\u00e8cle\u201d, en <em>M\u00e9langes de la Casa de Vel\u00e1zquez<\/em>, 24, 1988, pp. 99-138.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">GIL AMBRONA, A., <em>Historia de la violencia contra las mujeres. Misoginia y conflicto matrimonial en Espa\u00f1a<\/em>, Madrid, C\u00e1tedra, 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">MAC\u00cdAS DOM\u00cdNGUEZ, A.M., <em>La ruptura matrimonial en la Andaluc\u00eda de \u201cLas Luces\u201d<\/em>, Huelva, Editorial Universidad, 2021.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TORREMOCHA HERN\u00c1NDEZ, M. (ed.), <em>Violencia familiar y dom\u00e9stica ante los tribunales (siglos XVI-XIX)<\/em>, Madrid, S\u00edlex, 2021.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">USUN\u00c1RIZ GARAYOA, J.M. y ARELLANO AYUSO, I. (eds.), <em>El matrimonio en Europa y el mundo hisp\u00e1nico: siglos XVI y XVII<\/em>, Madrid, Visor Libros, 2005.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">        <div class=\"wp-block-visual-portfolio\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio vp-uid-c006dffc vp-id-ZtjVS9\"\n    data-vp-layout=\"masonry\" data-vp-items-style=\"emerge\" data-vp-items-click-action=\"popup_gallery\" data-vp-items-gap=\"15\" data-vp-items-gap-vertical=\"\" data-vp-pagination=\"load-more\" data-vp-next-page-url=\"\" data-vp-masonry-columns=\"1\" >\n    <div class=\"vp-portfolio__preloader-wrap\">\n        <div class=\"vp-portfolio__preloader\">\n            <img decoding=\"async\" loading=\"eager\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/plugins\/visual-portfolio\/assets\/images\/logo-dark.svg\" alt=\"Visual Portfolio, Posts &amp; Image Gallery para WordPress\" width=\"20\" height=\"20\" data-skip-lazy>\n        <\/div>\n    <\/div>\n        <div class=\"vp-portfolio__items-wrap\">\n            \n<div class=\"vp-portfolio__items vp-portfolio__items-style-emerge vp-portfolio__items-show-overlay-hover vp-portfolio__items-show-img-overlay-hover\">\n\n        <div class=\"vp-portfolio__item-wrap vp-portfolio__item-uid-f94ad688\" data-vp-filter=\"\">\n                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup\"\n                style=\"display: none;\"\n                data-vp-popup-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia1.jpeg\"\n                data-vp-popup-img-srcset=\"\"\n                data-vp-popup-img-size=\"714x995\"\n                data-vp-popup-md-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia1.jpeg\"\n                data-vp-popup-md-img-size=\"714x995\"\n                data-vp-popup-sm-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia1.jpeg\"\n                data-vp-popup-sm-img-size=\"714x995\"\n            >\n                                    <h3 class=\"vp-portfolio__item-popup-title\">\u00bfNo hay quien nos desate? (1799) Representaci\u00f3n sat\u00edrica de los problemas de pareja, por Francisco de Goya, inserta en Los Caprichos<\/h3>\n                                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup-description\">\u00bfNo hay quien nos desate? (1799) Representaci\u00f3n sat\u00edrica de los problemas de pareja, por Francisco de Goya, inserta en Los Caprichos. Fuente: National Gallery of Denmark, Denmark &#8211; CC0 (https:\/\/www.europeana.eu\/en\/item\/2020903\/KKS11245_75)<\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia1.jpeg\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"714\" height=\"995\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia1.jpeg\" class=\"wp-image-1135\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia1.jpeg\" >\u00bfNo hay quien nos desate? (1799) Representaci\u00f3n sat\u00edrica de los problemas de pareja, por Francisco de Goya, inserta en Los Caprichos<\/a><\/h2>\n            <\/div>\n        <\/div>\n    <\/figcaption>\n            <\/figure>\n                    <\/div>\n        \n        <div class=\"vp-portfolio__item-wrap vp-portfolio__item-uid-5d23ae82\" data-vp-filter=\"\">\n                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup\"\n                style=\"display: none;\"\n                data-vp-popup-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia2.png\"\n                data-vp-popup-img-srcset=\"\"\n                data-vp-popup-img-size=\"583x767\"\n                data-vp-popup-md-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia2.png\"\n                data-vp-popup-md-img-size=\"583x767\"\n                data-vp-popup-sm-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia2.png\"\n                data-vp-popup-sm-img-size=\"583x767\"\n            >\n                                    <h3 class=\"vp-portfolio__item-popup-title\">Pleito de divorcio de Francisca de Pedraza, vecina de Alcal\u00e1 (1624), por sevicias<\/h3>\n                                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup-description\">Pleito de divorcio de Francisca de Pedraza, vecina de Alcal\u00e1 (1624), por sevicias. Fuente: Dominio p\u00fablico (https:\/\/commons.wikimedia.org\/wiki\/File:Francisca_de_Pedraza_(1624)_sentencia_de_la_Universidad_de_Alcal%C3%A1.png#mw-jump-to-license)<\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia2.png\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"583\" height=\"767\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia2.png\" class=\"wp-image-1136\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia2.png\" >Pleito de divorcio de Francisca de Pedraza, vecina de Alcal\u00e1 (1624), por sevicias<\/a><\/h2>\n            <\/div>\n        <\/div>\n    <\/figcaption>\n            <\/figure>\n                    <\/div>\n        \n        <div class=\"vp-portfolio__item-wrap vp-portfolio__item-uid-6d84e4c4\" data-vp-filter=\"\">\n                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup\"\n                style=\"display: none;\"\n                data-vp-popup-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia3.jpg\"\n                data-vp-popup-img-srcset=\"\"\n                data-vp-popup-img-size=\"688x1021\"\n                data-vp-popup-md-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia3.jpg\"\n                data-vp-popup-md-img-size=\"688x1021\"\n                data-vp-popup-sm-img=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia3.jpg\"\n                data-vp-popup-sm-img-size=\"688x1021\"\n            >\n                                    <h3 class=\"vp-portfolio__item-popup-title\">Retrato de fray Antonio de Arbiol, autor de La Familia Regulada (1715)<\/h3>\n                                        <div class=\"vp-portfolio__item-popup-description\">Retrato de fray Antonio de Arbiol, autor de La Familia Regulada (1715). Fuente: BNE, IH\/543 (http:\/\/bdh.bne.es\/bnesearch\/CompleteSearch.do?showYearItems=&amp;field=todos&amp;advanced=false&amp;exact=on&amp;textH=&amp;completeText=&amp;text=retrato+Antonio+de+Arbiol&amp;pageSize=1&amp;pageSizeAbrv=30&amp;pageNumber=2)<\/div>\n                                <\/div>\n                                    <figure class=\"vp-portfolio__item\">\n                \n<div class=\"vp-portfolio__item-img-wrap\">\n    <div class=\"vp-portfolio__item-img\">\n        <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia3.jpg\" >\n        <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"688\" height=\"1021\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia3.jpg\" class=\"wp-image-1137\" alt=\"\" \/>\n        <div class=\"vp-portfolio__item-img-overlay\"><\/div>\n\n        <\/a>    <\/div>\n<\/div>\n\n<figcaption class=\"vp-portfolio__item-overlay vp-portfolio__item-align-center\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta-wrap vp-portfolio__custom-scrollbar\">\n            <div class=\"vp-portfolio__item-meta\">\n                \n<h2 class=\"vp-portfolio__item-meta-title\">\n    <a  href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/violencia3.jpg\" >Retrato de fray Antonio de Arbiol, autor de La Familia Regulada (1715)<\/a><\/h2>\n            <\/div>\n        <\/div>\n    <\/figcaption>\n            <\/figure>\n                    <\/div>\n        \n<\/div>\n        <\/div>\n        \n<\/div>\n        <\/div>\n        <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se denomina \u201cviolencia contra la mujer\u201d a la ejercida contra una o m\u00e1s mujeres, por alg\u00fan miembro del sexo opuesto, el masculino. 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