{"id":1128,"date":"2022-05-11T15:46:31","date_gmt":"2022-05-11T15:46:31","guid":{"rendered":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/?p=1128"},"modified":"2022-05-11T15:47:31","modified_gmt":"2022-05-11T15:47:31","slug":"mujeres-con-nombre-las-licencias-de-embarque-femeninas-en-el-siglo-xviii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/mujeres-con-nombre-las-licencias-de-embarque-femeninas-en-el-siglo-xviii\/","title":{"rendered":"Mujeres con nombre: las licencias de embarque femeninas en el siglo XVIII"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por todos es sabido que la Casa de la Contrataci\u00f3n fue creada en Sevilla en 1503 y que, al igual que el Consejo de Indias, su misi\u00f3n fue \u201catender los asuntos indianos\u201d. Muchas fueron sus funciones, pero la que aqu\u00ed nos interesa y que viene al hilo de este trabajo es su papel como reguladora de la emigraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, podemos afirmar que la Corona no oblig\u00f3 a nadie a trasladarse a los territorios indianos, pero tampoco dej\u00f3 estos al libre albedr\u00edo de posibles pobladores. Por ello, para regular y controlar este posible flujo migratorio, fue preciso obtener de esta instituci\u00f3n un documento denominado <em>Licencia de embarque<\/em>, requisito imprescindible para viajar a Am\u00e9rica de forma legal y que a la saz\u00f3n conten\u00eda en su interior los siguientes documentos: en primer lugar, la solicitud expresa del emigrante donde especificaba sus datos personales de filiaci\u00f3n como su nombre, estado civil, lugar de procedencia, edad y el destino, adem\u00e1s de manifestar su expreso deseo de viajar a Am\u00e9rica para realizar una determinada actividad. Junto a \u00e9l, aparec\u00eda la Real Orden que posibilitaba el viaje y que fue cambiando a lo largo del periodo colonial: m\u00e1s permisiva en el siglo XVI, m\u00e1s restrictiva en el XVII, a consecuencia de la crisis espa\u00f1ola y m\u00e1s selectiva en el XVIII como consecuencia de la Reformas Borb\u00f3nicas. A continuaci\u00f3n, se a\u00f1ad\u00eda la demostraci\u00f3n de ser cristiano viejo, es decir, doscientos a\u00f1os de antig\u00fcedad cristiana, documento que ven\u00eda avalado por tres individuos de la localidad de procedencia del emigrante adjuntando tambi\u00e9n a veces la partida de bautismo. Si el emigrante era casado, la Corona le obligaba a adjuntar un permiso de la esposa v\u00e1lido solo por un periodo de tres a\u00f1os, al cabo del cual deb\u00eda reunirse de nuevo con ella en Espa\u00f1a o en Am\u00e9rica para hacer \u201cvida maridable\u201d. Por \u00faltimo, a veces, y no con car\u00e1cter obligatorio, los futuros emigrantes inclu\u00edan, a su petici\u00f3n, cartas privadas, con la intenci\u00f3n de demostrar que ten\u00edan en Am\u00e9rica amigos, familiares o paisanos que pod\u00edan proporcionar casa y trabajo, al menos en los primeros momentos de su llegada. Estas \u201ccartas de llamada\u201d -como las denomin\u00f3 Enrique Otte- nos han permitido ver el lado humano de esta emigraci\u00f3n aproxim\u00e1ndonos a lo que sent\u00edan al abandonar su tierra para dirigirse a otras de las que -se afirmaba- estaban \u201cplagadas de riquezas\u201d. Son, pues, documentos que transmiten lo personal, lo sensible y lo cotidiano de los hombres y mujeres que vivieron el fen\u00f3meno migratorio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a la cuantificaci\u00f3n de este \u00e9xodo a lo largo del siglo XVIII, podemos aportar los siguientes datos: para la primera mitad del siglo, Isabelo Mac\u00edas nos informa que viajaron a Am\u00e9rica de manera legal un total de 8203 emigrantes, de los cuales 7580 eran hombres (92,4%) y solo el 7,5% fueron mujeres (623). Del estado civil de estas \u00faltimas conocemos que el 47% eran casadas, un 49% solteras y un 4% de viudas. Por su parte, la otra mitad de la centuria y los primeros a\u00f1os del siglo XIX fueron trabajados por Rosario M\u00e1rquez Mac\u00edas que aporta la siguiente cuantificaci\u00f3n: el total de emigrados en este periodo ascendi\u00f3 a 17231 emigrantes, con esta distribuci\u00f3n: 14513 hombres (84,23%), con lo que sigue manteni\u00e9ndose en predominio masculino de la primera etapa, ascendiendo el n\u00famero de mujeres a un 15,7% (2718). En cuanto a su distribuci\u00f3n por estados, las casadas aumentan hasta un considerable 50,88%, sin duda reclamadas por sus maridos ya asentados en el continente, frente a un 43,49% de solteras y un 5,63% de viudas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero retomemos el asunto principal: la emigraci\u00f3n femenina. Es una evidencia que la emigraci\u00f3n americana tuvo un claro protagonismo masculino a lo largo de todo el periodo colonial. La consulta de algunas obras referidas al siglo XVIII y XIX as\u00ed lo ponen de manifiesto. Sabemos que las limitaciones jur\u00eddicas y econ\u00f3micas que constre\u00f1\u00edan el espacio femenino del periodo moderno, haciendo de la mujer un ser dependiente del var\u00f3n, marcar\u00edan sus vidas cuando este decida emprender la aventura americana. Pues las condiciones en que quedaron estas mujeres no eran nada alentadoras; as\u00ed Mar\u00eda Jos\u00e9 de la Pascua las defin\u00eda bien en su libro como \u201cMujeres solas. Historias de amor y abandono en el mundo hisp\u00e1nico\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El principal problema era de \u00edndole econ\u00f3mica, ya que los que emprend\u00edan la aventura americana lo hac\u00edan para huir de la miseria, probando fortuna en unas tierras lejanas que se promet\u00edan plagadas de riqueza, por lo que, antes que nada, deb\u00edan realizar un desembolso econ\u00f3mico que costeara un viaje que no estaba al alcance de todos los bolsillos. Pues las ayudas econ\u00f3micas -en el mejor de los casos- tardaban al menos dos a\u00f1os en llegar, por lo que la familia afrontaba un largo periodo de penuria econ\u00f3mica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para salvar esta situaci\u00f3n, las mujeres de los emigrados sol\u00edan acogerse al amparo de familiares directos, que no siempre recib\u00edan con agrado esta nueva carga; otras intentaban tomar las riendas de la econom\u00eda familiar desempe\u00f1ando alg\u00fan trabajo -para el que no siempre estaban preparadas- en tanto la otra opci\u00f3n pasaba por la reuni\u00f3n definitiva con sus maridos al otro lado del oc\u00e9ano. No debemos olvidar que cuando el hombre que part\u00eda era casado, la ley limitaba su tiempo de permanencia en Indias. Siendo la protecci\u00f3n de la familia y la convivencia marital una de las preocupaciones de la Monarqu\u00eda Hispana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en este contexto donde incluimos las cartas privadas que a continuaci\u00f3n se detallan, donde los esposos, inspirados por la soledad, el abandono o por la fuerza de la propia ley mandaban llamar a sus mujeres con frases como estas: \u201cY as\u00ed amada Dionisia\u2026 no te detengas de venir a consolar a este pobre inc\u00f3gnito con tu amable compa\u00f1\u00eda y la de nuestra amada hija\u201d (Carta privada de Antonio de Torquemada a su esposa Dionisia Buitrago y su hija Mar\u00eda Francisca, 1789. AGI, M\u00e9xico, 2494. Stangl, Ib\u00eddem, p. 322).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluimos a continuaci\u00f3n algunos de los p\u00e1rrafos de estas cartas que derrochan ternura, a\u00f1oranza, consejos, recomendaciones -o simple protocolo- para la anhelada reuni\u00f3n familiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed Antonio de Torquemada escrib\u00eda a Dionisia, su esposa, en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Amada esposa m\u00eda de mi coraz\u00f3n\u2026 por lo que te suplico rendidamente que no desmayes en tan noble empresa y santa resoluci\u00f3n de embarcarte con nuestra amada hija\u2026 En el anterior correo recibi\u00f3 mi se\u00f1or amo carta (de difunto) quien le comunicaba que en todo marzo o abril qued\u00e1bais embarcadas cuya noticia me fue tan plausible que no cab\u00eda mi triste coraz\u00f3n en su lugar de contento y te aseguro a la ley de hombre de bien que no he tenido en mi vida noticia m\u00e1s llena de j\u00fabilo y alegr\u00eda\u2026 pero la fortuna me ha demorado un poco m\u00e1s en esta dicha y no por eso resfriar\u00e1 mi voluntad ni por todas las contingencias del mundo pues creo firmemente que as\u00ed nos convendr\u00e1 y que dios quiere mortificarme pero no desampararme que espero en su misericordia sant\u00edsima que nos ha de proporcionar todo lo necesario para que logremos esta misi\u00f3n feliz<\/em> (carta privada de Antonio de Torquemada a su esposa Dionisia Buitrago y su hija Mar\u00eda Francisca 1789, AGI, M\u00e9xico 2494, Stangel p. 322).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras que Manuel de Vidamia informaba a su esposa Matea de lo siguiente:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Esposa y querida m\u00eda: luego que esta recibas te vas aprontando para irte a C\u00e1diz a casa de D. Manuel L\u00f3pez Bartolom\u00e9 a quien escribo en esta flota para que te tenga en su casa y te facilite embarcaci\u00f3n, te suministre todo lo necesario hasta que llegues a Veracruz que as\u00ed lo tengo avisado en dos que te he escrito. En ellas te digo c\u00f3mo no puedo ir yo por ti que se me origina mucha p\u00e9rdida dejar esta hacienda en administraci\u00f3n y mayormente entre la gente que me hallo que son todos indios. Bien sabe dios lo que siento no ir en persona por ti, pero quedo con el consuelo que vienes segura por la conducta de nuestro paisano D. Manuel<\/em> (carta privada de Manuel Vidamia a su esposa Matea Fern\u00e1ndez 1758. AGI Indiferente General 2019. Stangel p. 70).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sabedor de la llegada de su esposa, Asensio Altolaguirre informa a su esposa Mar\u00eda Josefa que:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mi estimada esposa: Me ratifica Jos\u00e9 \u00c1ngel (hijo) en su apreciable de 16 de mayo escrita en Olite tu venida en su compa\u00f1\u00eda con los dos sobrinos y sobrina B\u00e1rbara Antonia quien te servir\u00e1 aqu\u00ed para un todo y m\u00e1s si sabe coser bien. T\u00fa pasar\u00e1s buena vida en mi compa\u00f1\u00eda porque tengo dos indias viejas que saben cu\u00e1nto es necesario en una casa\u2026 Deseo verte tanto que no eres capaz de<\/em> <em>considerar los tantos motivos favorables que le resultan a tu prenda que bajara a Veracruz o Jalapa luego que sepa de tu llegada a darte las gracias\u201d<\/em> (carta privada de Asensio Altolaguirre a su esposa Mar\u00eda Josefa Ansorena 1796, AGI M\u00e9xico 2497, Stangel p. 62).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El significado de esta carta tiene especial protagonismo ya que hac\u00eda veintid\u00f3s a\u00f1os que Jos\u00e9 Nogales, su emisor, hab\u00eda marchado a Am\u00e9rica; de ah\u00ed su desespero ante la larga ausencia de su esposa Rosa Nogales a la que suplicaba su viaje en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mi muy estimada esposa y se\u00f1ora de todo mi aprecio. No podr\u00e9 decirte el incomparable placer con que he visto tus deseadas de 11 de febrero de este presente a\u00f1o, pues deseaba sobre toda ponderaci\u00f3n lograr esta ventura y cuando pensaba tener el feliz anuncio no solo de tu cabal salud sino de la mejor disposici\u00f3n para emprender el viaje que te facilito todo para el logro de nuestra reuni\u00f3n, veo (sabe Dios con cuan sensible dolor m\u00edo y de las personas distinguidas que me estiman y desean mis m\u00e1s pr\u00f3speras ventajas que temes el mar) y recelas agravarte de los achaques que padeces y te amenazan (\u2026) No niego tu raz\u00f3n, pero debo no obstante hacerte presente que no habr\u00e1 para m\u00ed felicidad que verdaderamente pueda ser feliz sin disfrutarla en tu amable compa\u00f1\u00eda (\u2026) Dios nuestro Sr ha sido servido de proporcionarme con que pasar la vida pero es con el azar que tu no seas part\u00edcipe de mi fortuna y esto no puedo verificarlo de otra suerte que abandonando t\u00fa los temores que te retraen y haciendo \u00e1nimo fuerte de poner de tu parte algo y es solo convenir con mis rendidas s\u00faplicas que lleno de amor y afecto te reitero (\u2026) A esta afectuosa pretensi\u00f3n me estimula no solo el amor natural forzoso y obligatorio hacia a ti que fuertemente me arrastra sino tambi\u00e9n la grave obligaci\u00f3n que en conciencia me exige (y no menos a ti) de vivir y morir unidos siendo el cumplimiento todo del matrimonio. Esta necesidad que en conciencia nos constri\u00f1e me precisa hacerte nueva instancia y rogarte con el mayor encarecimiento quiere venir a que viviendo y residiendo juntos llenemos el fin para el que la benignidad de la Sta madre iglesia nos uni\u00f3<\/em>. (carta privada de Jos\u00e9 Nogales a su esposa Rosa Nogales 1788, AGI M\u00e9xico 2496, Stangel p. 49).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">No siempre la reuni\u00f3n era posible; as\u00ed parec\u00eda ser el caso de la carta que Francisco de Celis enviara a Ana Aguilar, su esposa: \u201cHija de mi coraz\u00f3n\u2026 como ver\u00e1s si t\u00fa no te quieres o no te determinas venir no te hago fuerza, que yo cumplo con mi obligaci\u00f3n y procurar\u00e9 el cumplirla con ir en otro viaje que se ofrezca, aunque lo padezca por servir a Dios y darte gusto\u201d (carta privada de Francisco de Celis a su esposa Ana de Aguilar 1690, AGI, Contrataci\u00f3n 5454. Stangel p. 46).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En conclusi\u00f3n, la correspondencia privada se nos presenta como una fuente-revelaci\u00f3n que nos permite unir a los ausentes mostr\u00e1ndonos el lado humano de este flujo migratorio. Como hemos visto en las p\u00e1ginas precedentes, derrochan intimidad, cotidianidad y ternura, aspectos dif\u00edciles de detectar en cualquier otro tipo de documentaci\u00f3n que el historiador tenga a su alcance. Aportando as\u00ed un nuevo enfoque a los estudios ya existentes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Autora: <a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/encrucijada\/tag\/rosario-marquez-macias\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Rosario M\u00e1rquez Mac\u00edas<\/a><\/p>\n<hr \/>\n<h4><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">MAC\u00cdAS DOM\u00cdNGUEZ, Isabelo, <em>La llamada del Nuevo Mundo: la emigraci\u00f3n espa\u00f1ola a Am\u00e9rica (1701-1750),<\/em> Sevilla, Universidad de Sevilla, Secretariado de Publicaciones, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00c1RQUEZ MAC\u00cdAS, Rosario, \u201cCartas de mujeres emigrantes: nostalgias y recuerdos (siglos XVIII-XIX)\u201d, en CHIVITE DE LE\u00d3N, Mar\u00eda Jos\u00e9, HERN\u00c1NDEZ P\u00c9REZ, Mar\u00eda Beatriz y MONZ\u00d3N PERDOMO, Mar\u00eda Eugenia (coords.), <em>Frontera y g\u00e9nero: en los l\u00edmites de la multidisciplinariedad. <\/em>M\u00e9xico D. F., Plaza y Vald\u00e9s, 2011, pp. 171- 185.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00c1RQUEZ MAC\u00cdAS, Rosario, <em>La emigraci\u00f3n espa\u00f1ola a Am\u00e9rica, 1765-1824, <\/em>Oviedo, Universidad de Oviedo, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DE LA PASCUA, Mar\u00eda Jos\u00e9, <em>Mujeres solas. Historia de amor y de abandono en el mundo hisp\u00e1nico, <\/em>M\u00e1laga, <em>Diputaci\u00f3n<\/em> de M\u00e1laga, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">TEST\u00d3N NU\u00d1EZ, Isabel y S\u00c1NCHEZ RUBIO, Mar\u00eda Roc\u00edo, \u201cMujeres abandonadas, mujeres olvidadas\u201d, en <em>Cuadernos de Historia Moderna<\/em>, 19, pp. 91-119.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por todos es sabido que la Casa de la Contrataci\u00f3n fue creada en Sevilla en 1503 y que, al igual que el Consejo de Indias, su misi\u00f3n fue \u201catender los asuntos indianos\u201d. 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