El turismo de selfis en el arte urbano actual: Agente Naranja/Desideratum (2023), de San (Daniel Muñoz)

 

Turismo de selfies na arte de rua atual: Agent Orange/Desideratum (2023), de San (Daniel Muñoz) | Selfie Tourism in Contemporary Street Art: Agent Orange/Desideratum (2023), by San (Daniel Muñoz)

 

Angélica García-Manso· angmanso@unex.es  

Universidad de Extremadura · España

https://orcid.org/0000-0002-9068-9379  

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Recibido · Recebido · Received: 02/02/2025 | Aceptado · Aceito · Accepted: 03/04/2025  

Cómo citar este artículo · Como citar este artigo · How to cite this article: García-Manso, A. (2025). El turismo de selfis en el arte urbano actual: Agente Naranja/Desideratum (2023), de San (Daniel Muñoz). Communiars. Revista de Imagen, Artes y Educación Crítica y Social. Online First.

Artículo bajo licencia Creative Commons BY-NC-SA · Artigo sob licença Creative Commons BY-NC-SA · Article under Creative Commons license BY-NC-SA.

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Resumen:

San (Daniel Muñoz), uno de los creadores más destacados del panorama actual del arte urbano o street art, ha plasmado en Mérida un mural en el que se mezclan elementos culturales del entorno patrimonial de los museos de la antigua capital de Lusitania con una reflexión sobre la reacción de los turistas ante las piezas artísticas, preocupados únicamente en hacerse selfis ante estas, como si ellos mismos se integraran en la exposición. El mural se encuentra en un barrio periférico, aunque tradicional, que se pretende recuperar mediante su potenciación visual. Se enmarca en un proyecto de museo abierto denominado MUMCO, auspiciado por el ayuntamiento de la localidad, ya que dicho barrio es aledaño a la zona arqueológica del antiguo circo. En este contexto, el mural de San tiene un valor que va más allá de la reflexión sociológica sobre la presencia turística o el barrio en que se ubica, ya que incluye un trampantojo de estatuas y referencias mitológicas no solo en el mural de Mérida, sino también en otros trabajos previos del artista y en el paralelismo que ofrece un conocido bajorrelieve clásico dedicado a la Apoteosis de Homero.

Palabras clave:

Arte urbano. Daniel Muñoz. Fotografía turística. Tradición clásica. Tradición grecolatina. Trampantojo.

Resumo:

Daniel Muñoz (San), uma das figuras mais proeminentes da cena urbana e da arte de rua, criou um mural em Mérida que combina elementos culturais do património museológico da antiga capital da Lusitânia com uma reflexão sobre as reações dos turistas às obras de arte. Os turistas só estão interessados em tirar selfies em frente à arte, como se eles próprios fizessem parte da exposição. O mural está localizado num bairro tradicional que está a ser revitalizado através de melhorias visuais. Faz parte de um projeto de museu ao ar livre chamado MUMCO, patrocinado pela Câmara Municipal, uma vez que o bairro é adjacente ao antigo sítio arqueológico do circo. Para além da sua reflexão sociológica sobre a presença turística e o bairro em que se encontra, o mural de San inclui um trompe l'oeil de estátuas e referências mitológicas, não só no próprio mural de Mérida, mas também em obras anteriores do artista e no paralelismo oferecido por um conhecido baixo-relevo clássico dedicado à Apoteose de Homero.

Palavras-chave:

Arte de rua. Daniel Muñoz. Fotografia turística. Tradição clássica. Tradição greco-latina. Trompe l'oeil.

Abstract:

Daniel Muñoz (San), one of the most prominent figures in the urban and street art scenes, has created a mural in Mérida that combines cultural elements from the ancient capital of Lusitania's museum heritage with a reflection on tourists' reactions to artworks. The tourists are only interested in taking selfies in front of the art, as if they were part of the exhibition themselves. The mural is located in a traditional suburb that is undergoing revitalisation through visual enhancement. It is part of an open-air museum project called MUMCO, sponsored by the local council, as the neighbourhood is adjacent to the ancient circus archaeological site. Beyond its sociological reflection on tourist presence and the neighbourhood in which it is located, San's mural includes a trompe l'oeil of statues and mythological references not only in the Mérida mural itself, but also in the artist's previous works and in the parallelism offered by a well-known classical bas-relief dedicated to the Apotheosis of Homer.

Keywords:

Street Art. Daniel Muñoz. Tourist Photography. Classical Tradition. Greco-Latin Tradition. Trompe l'oeil.

 

1. Introducción: Singularidad de la estética muralista de San

De acuerdo con la nomenclatura de los colectivos o crews en el amplio panorama del arte urbano o street art (según se descubre en estudios generales sobre el fenómeno como Abarca, 2016; Ganz, 2004; Lewisohn, 2008; Marín, 2006; McCormick, 2010; Waclawek, 2011), San es el “escritor” o “firma” del muralista Daniel Muñoz “San” (Moraleja [Cáceres], 1980), quien se formó en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. San cuenta con una amplia trayectoria como creador relacionado tanto con el espacio público como con su obra personal (sobre todo dibujo) y libros de artista, en los que también tiene cabida la fotografía. Entre las características primordiales de su trabajo como artista de arte urbano se percibe el trasvase del dibujo a la pared, de forma que, frente a otros creadores para los que el muro se convierte en un lienzo, San lo percibe como hoja de papel, como cuaderno y como álbum. De ahí el recurso a bocetos a lápiz (con el consiguiente predominio de tonalidades grises), así como a la reproducción de miniaturas y de recortes serializados, como metonimia de la comunicación sea en el sentido técnico sea en lo referido a las relaciones interpersonales.

Al igual que otros muralistas de su generación, San lleva a cabo una reinterpretación de la cultura occidental y de la Historia del Arte desde perspectivas híbridas, a partir de la contaminación de influencias de toda índole, desde las más populares a las más reflexivas. Por poner un par de ejemplos, tal se percibe en el recurso al latín como lengua presente en alguna de sus propuestas, de la que hace un uso desigual, en principio ajeno a un dominio normativo de la antigua lengua de Roma; más bien parece tratarse de un conocimiento marcado por la influencia de la serie de novelas y filmes protagonizados por Harry Potter, personaje creado por Joanne K. Rowling, cuya primera aparición remonta al año 1997. Así, se recurre a lemas breves, que poseen una fonética concomitante a una percepción aproximada del reconocimiento de una lengua sobre todo en las sílabas finales, o, en otras palabras, de una jerigonza o algarabía, si bien, en ocasiones, tales lemas pueden contar con referentes pertinentes, a lo que es posible conferir una rica interpretación a partir de su carácter polisémico.

La hibridación también se descubre en el tratamiento de referencias mitológicas de origen clásico o grecolatino, donde un Cupido (o Eros, Putto, amorcillo o angelote) se aleja de una percepción simpática y adorable y se aproxima más a una visión dramática, casi martirial o sacrificial, en consonancia con un entorno taurino, como si sus atributos derivaran en un rito cruento. De nuevo se trata de una síntesis sugerente a partir de referentes que son simultáneamente de carácter culto y popular.

Sendas tesituras concurren en la obra de San. En el presente estudio se ofrece una aproximación a la estética de San a partir de los referentes iconográficos de Tradición Clásica o grecolatina (también a la lengua latina) a los que el muralista recurre al tiempo que los transforma en un contexto contemporáneo, según revela una de sus obras de su etapa más reciente, que lleva por título Agente Naranja/Desideratum (2023), marcada por su relación con el turismo que visita Mérida, población de orígenes romanos.


2. El mural como proyección de un museo

En el marco de un proyecto del consistorio de la ciudad que tiene como objetivo la recuperación de barrios en peligro de degradación denominado MUMCO (Museo del Muralismo Contemporáneo), el Ayuntamiento de Mérida interviene en la barriada de La Antigua, ajena al entorno monumental, aunque colindante con la esplanada que define el entorno arqueológico del circo romano, en la que se han llevado a cabo diferentes propuestas de arte urbano. Los murales, a cargo de diversos artistas, se sitúan sobre paramentos laterales lisos de edificios de viviendas. De manera tangencial al mencionado circo, el mural de San se caracteriza, en el conjunto de las obras que decoran el barrio, por una impronta inspirada en el arte escultórico antiguo, si bien con un anacronismo fuertemente irónico: las figuras se están autorretratando con teléfonos móviles al tiempo que se ven adornadas con una pegatina que indica su precio.

En el caso concreto de San, la inserción del mural en un entorno de barrio que se potencia como museo al aire libre permite otras claves de reflexión que van más allá de lo expresamente artístico, en un marco teórico de índole sociológica en el que convergen la expresión de identidad asociada al contenido de la obra, el sentido de pertenencia comunitaria y la participación y colaboración que tal conciencia colectiva conlleva (más si se convierte en punto de encuentro en un enclave de plazoleta) o, por citar un tercer rasgo, la implicación con la preservación del entorno y, por consiguiente, de la pintura; también como concienciación crítica (que, en el caso concreto del mural objeto de análisis, permite la reflexión sobre la presencia del turismo y la gentrificación sea del barrio sea del conocimiento de un museo que puede devenir banalizante). En síntesis, es posible plantear la existencia de diálogo entre mural o murales y su entorno más inmediato y con la percepción que se tiene de un fenómeno global como es el del turismo que refleja la oportunidad de la pintura emeritense de San, que es una pieza más en el conjunto de dispares piezas que adornan el barrio, y, a la vez, alude a la presencia de turistas volcados en registrar fotos de un enclave que es colindante con el circo romano.

En tal contexto, San propone una estantería de varias alturas y peanas donde se sitúan aparentes bustos de inspiración clásica o grecolatina. Más en detalle se aprecia que gestos y poses responden a personas haciéndose un selfi, como turistas que ocupan el espacio de los monumentos. Se trata de una aproximación eminentemente irónica, reforzada por el título, Agente naranja, que designa un gas letal como arma de guerra y que se aplica en el mural a las etiquetas de precios que se adhieren a los productos a la venta, único motivo en color en el conjunto de la pintura. Sobre las figuras aparece una palabra en latín, también como título que encabeza la obra. Se trata de la palabra desideratum, en tipografía de letra capital romana elegante. En español su sentido se aplica a la idea de aspiración o anhelo; ahora bien, tal interpretación se revela como una especie de acertijo, que refuerza el trampantojo visual. Otra posible traducción es la de “souvenir”, toda vez que se trata de un deseo de preservar un instante o una presencia. En este contexto, el sujeto del souvenir se convierte en objeto, en testimonio de sí mismo, en una especie de inconsciente afán de convertirse en pieza expositiva.


Figura 1. Agente Naranja/Desideratum (mural). Fuente: San (Mérida, 2023). https://merida.es/servicios-municipales/cultura/mumco/.

 

Por lo demás, el mural emeritense, favorecido por la caída a dos aguas del tejado del edificio, posee un aspecto piramidal, ascendente, que hace legible el recorrido visual culmine sobre una especie de frontón, aunque aparecen otras pirámides menores insertas en el acervo de escenas. El catálogo de tamaños y posturas de las figuras es amplio, hasta el punto de que cada unidad podría tener un referente en la historia de la escultura, desde bustos a piezas tendidas. El rasgo común de todas las figuras en su ensimismamiento, además de posturas tendidas, de espaldas o de rostros cubiertos y, por descontado, brazos extendidos para hacerse autofotografías.

San parece volcado en sus obras en el dibujo de miniaturas, de forma que estas se alinean sobre un trasfondo que las supera y empequeñece, como si fueran letras de una escritura sobre una página de mayor calibre. Algo semejante sucede con Agente Naranja/Desideratum, donde cada pieza dispuesta forma parte de un texto maquetado, en un bajorrelieve. El molde de tal maquetación guarda relación con la inspiración de las figuras en sus referentes museísticos, de fondo de esculturas romanas de un museo o de una tienda de reproducciones que tiene las piezas a la venta, con una disposición aparentemente azarosa. En este contexto, las únicas figuras que no se hacen un selfi son las que coronan el conjunto, un trío fotografiado por alguien tendido a sus pies.

Un primer vistazo remite a la estatuaria clásica o grecolatina (el cromatismo evoca además la textura del mármol); sin embargo, una mirada más en detalle permite ubicar en la contemporaneidad las figuras más allá del gesto del selfi. En otro orden de cosas, existe una fuerte alternancia de poses y tamaños, desde bustos a cuerpos completos, desde figuritas de tamaño reducido a otros de tamaño natural, de grupos. De esta manera, se quiebran las proporciones a la vez que se establece una disposición de las piezas que tampoco se corresponde con la de la exposición de objetos en una tienda de réplicas para su venta al público, a pesar de las etiquetas adhesivas de los precios.

En este contexto resulta llamativo que Mérida sea sede no solamente del Museo Nacional de Arte Romano (y de su extensión visigótica), sino también de la colección del escultor Juan de Ávalos, nacido en la ciudad, que se custodia en “El costurero”, inmueble con que se conoce el Museo de Mérida, una institución de índole local. Juan de Ávalos donó parte de su legado a los fondos del museo, de forma que en alguna de sus salas se pueden apreciar entremezcladas esculturas en diversos formatos y con diferentes inspiraciones así como bocetos y moldes previos; entre sus piezas se cuenta la escultura yacente de Los amantes de Teruel (1955) así como danzantes con los brazos extendidos, que anticipan disposiciones tendidas y gestos en el mural de San; la convivencia de tamaños dispares de las piezas, situadas sobre peanas y estantes, se aprecia en el eco que la colección de Ávalos presta a Agente naranja.

Es decir, San conecta en su pintura el patrimonio de dos museos a pesar de que el de más trayectoria sea el de arte romano; en uno y otro busca gestos de brazos levantados que evoquen los ademanes de levantar el teléfono móvil para autorretratarse. De esta manera, la estatuaria que ofrece en el mural presenta tres referentes: clásicos, contemporáneos y selfis que sintetizan a los anteriores.

No obstante, sin que sea nuestro objetivo un desglose pormenorizado de las escenas y figuras que se descubren en el mural, se reconocen ejemplos de proximidad como es el caso del busto velado en el centro de la segunda línea, que remite a la figura de Anquises en la Tríada de Eneas del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida; es decir, con un contexto al fin y al cabo de cultura clásica, que es el que, a priori, desde la palabra “desideratum” que preside la pintura prevalece sobre la irónica inspiración en escultores como Juan de Ávalos.

Ahora bien, la superposición vertical de piezas con una estructura piramidal remarcada por la cubierta a dos aguas del edificio, a la manera de frontón, responde a una disposición elaborada, a pesar de que las proporciones por separado no sean en apariencia congruentes. En este contexto se hace necesaria una propuesta de conjunto más allá de la idea de estanterías de un local comercial con productos a la venta. De hecho, el mural, al potenciar el volumen de las figuras con sombras, posee el aspecto de entretalla al generar un trampantojo que se justifica también por la disposición de figuradas baldas fijadas horizontalmente a una pared.

Al respecto de la expresión en lengua latina, según se ha señalado ya en líneas precedentes, una palabra como “desideratum” confirma la marcada tendencia a generar seudoexpresiones para las que basta un final silábico en “um”. Es lo que se desprende del mural firmado conjuntamente con Spok Brillor (Félix Reboto) en el silo de Manzanares (Ciudad Real), del año 2019, un espacio, por así decir, “condecorado” con medallas con lemas pseudolatinos que no significan nada, como Quantum repelum plus. El propio San titula en el mismo año 2019 el volumen impreso que sirve de antología de su producción mural Quid tum, que, de manera llamativa, evoca un medallón-emblema del humanista italiano León Battista Alberti con dicha divisa en latín, aunque correcta en este segundo caso, al igual que sucede con el mural titulado Guía de supervivencia fuera de mi barrio, en Moraleja (Cáceres) del año 2019. Una obra que juega con un carácter polisémico: un pañuelo de tela de inspiración militar transformado en pintura; un tema de normas militares coloniales presentado como un juego de mesa; y, finalmente, un lema en latín que aparece como una banda en el cuartel central del pañuelo en el que se lee un conocido palíndromo, In girum imus nocte et consumimur igni de época imperial romana, cuyo sentido se refiere a un extravío nocturno o a cómo vuelan unas mariposas ante una antorcha. Por lo demás, el mural aparece comentado por el propio artista en su libro Quid Tum, antes mencionado.

 

3. Antecedentes mitológicos: Marduk, Atis y Mitra en Bangkok, Perugia y Moraleja (Cáceres)  

En el año 2013, en Bangkok, en el marco de un festival de arte urbano llamado “Bukruk”, el muralista plasmó una escena basada en una composición llamativa: una serie de estrafalarios jóvenes turistas de origen occidental posan para una fotografía mientras aparecen subidos sobre una peana que, a su vez, se apoya, en miniaturas arquitectónicas tanto de inspiración medieval occidental como propiamente orientales. Los protagonistas aparecen embriagados, con botellas y copas en sus manos, además de portar diademas, guirnaldas, coronas, máscaras e incluso tiaras, como en una fiesta de disfraces irreverente; no en vano, el título con el que se conoce el mural es el de Look, Mum. I am a Vandal (2013). Al margen de la actitud gamberra, destaca la presencia de un busto a los pies de los personajes, levemente descentrado, como elemento realmente desconcertante en un contexto en apariencia arbitrario. La escultura posee una inspiración occidental clásica, aunque eso no impide cierto aire híbrido; es decir, puede asemejarse tanto a una divinidad grecolatina como Júpiter como a otra oriental, caso de Marduk, o, acaso, Serapis o Zoroastro, aunque no budista. ¿Qué sentido tiene esta alusión? El extrañamiento de lo absurdo de un lado y la ofrenda votiva de otro (pues se vierte vino sobre el busto al tiempo que se le adorna con flores, aunque se trate de un gesto grotesco). De esta manera, las figuras, con su actitud, no hacen sino rendir homenaje y parodia a una forma de turismo actual que encubre con aspectos culturales comportamientos banales, sin llegar a comprender la esencia de la cultura a la que acceden, pero a la que hacen sus libaciones. Se trata de un mural que, además de abordar el tema del turismo, gracias al busto anticipa en buena medida la propuesta emeritense.

 

Figura 2. Look, Mum. I am a Vandal (mural). Fuente: San (2013) http://lagrullasierradegata.com/moraleja-paraisos-ocultos-daniel-munoz-san/.

 

En relación con el recurso al bajorrelieve, en un mural anterior al de Bangkok como el pintado en la ciudad italiana de Perugia en el año 2012, el artista presenta un medallón con dicha forma escultórica. El mural fue pintado sobre la pared de la antigua cárcel de mujeres de la localidad y la cabeza emergente del trampantojo tiene un evidente aspecto femenino. El medallón aparece desconchado y fragmentado, rodeado de los restos de una especie de guirnalda de bombillas y otros colgantes, cuyos hilos y cables se enredan entre las grietas y partes rotas del medallón, como si se tratara de los restos de una fiesta. La figura porta un gorro frigio. Es importante la idea del gorro frigio toda vez que, al igual que sucede con el mural de Bangkok y el que se va a considerar a continuación a propósito de un mural en Moraleja, su iconografía se aplica a deidades sincréticas, es decir, en las que se funden rasgos grecolatinos y egipcios o mesopotámicos. No obstante, desde la iconografía contemporánea el gorro frigio se asocia sobre todo a los movimientos revolucionarios, según se aprecia en el imaginario nacido de la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII. Las claves de lectura que se superponen son, por consiguiente, múltiples y polisémicas: un medallón roto con motivos de emancipación dibujado sobre una antigua cárcel implica la rotura de muros y la liberación del mismo muro sobre el que se ha pintado.

Pero existen otras claves. De hecho, la escultura se inspira en representaciones de Atis, un semidios frigio caracterizado por su condición de eunuco, tras haberse castrado a sí mismo enamorado de su señora, la diosa Cibeles, también frigia. Existe un llamativo medallón de Atis en el Museo Arqueológico de Toulouse, procedente de una villa próxima fechada en la Antigüedad Tardía (a partir del siglo III d.C.), que casi parece replicado por los pinceles de San en Perugia. Se trata de deidades sincretizadas: es decir, adoptadas por el sistema político romano a pesar de sus orígenes orientales; de forma que la propuesta resulta en su hibridación paralela a la del mural de Bangkok antes referido. El mural resulta realmente impactante en el enclave. Es más, la mirada de San hacia la figura de Atis se hará extensiva no sólo a una deidad como Marduk en el mural de Bangkok, sino a Mitra, según se considerará acto seguido.

 

Figura 3. Abandoned Women of the Perugia Prison (mural). Fuente: San (2012) http://lagrullasierradegata.com/moraleja-paraisos-ocultos-daniel-munoz-san/.

 

Así, en el año 2014 y en colaboración con el muralista alicantino Javier Demsky, San pintó a dos manos un mural que, aunque actualmente desaparecido (el carácter efímero del arte urbano constituye, de alguna manera, una de sus señas de identidad, si bien actualmente existe un debate académico en torno a su posible preservación: García Gayo, 2018; Navarro de Zuvillaga, 2022; San Juan, 2018; Truchado, 2014;), refleja una doble hibridación: de un lado, un fondo geométrico, obra de Demsky; de otro, un bajorrelieve con figuras labradas sobre una especie de cemento u hormigón, como pieza fragmentada o rota tras la que se descubre un fondo de líneas y colores planos con dominios de azules y manchas rojas y blancas; de otro, en los extremos, dos angelotes sobre dos toros, portando y clavando un cuchillo sobre el lomo del animal en una iconografía que se inspira nítidamente en la figura de Mitra, a pesar de que la divinidad persa romanizada no cuenta en su iconografía con alas, sí con una capa.

La hibridación entre un eros alado sobre un toro al que clava una daga resulta fuertemente original, toda vez que se transforma la flecha, atributo de los cupidos, por un cuchillo que es hincado en un símbolo eminentemente violento si se enfrenta a su inspiración icónica sobre el deseo amoroso. Este contexto resulta más enfático desde el momento en que son dos las figuras que sacrifican un toro, al tiempo que una y otra parecen retarse en los extremos de la pieza fragmentada, bajo cuyos restos emerge una especie de geometría fuertemente extrañante en el contexto, como si bajo la pieza se ocultara un mundo diferente, de geometrías rectas quebradas y colores planos (azules, rojo y blanco), que dibujan una especie de cielo en coincidencia con el mito solar asociado a Mitra. La muerte del toro y la fragmentación de la pieza parecen responder pues a una misma clave de lectura: el renacimiento tras el sacrificio. Dicha clave se añade a la que se desprende de la hibridación icónica de los cupidos que actúan como celebrantes del sacrificio.


Figura 4. BullSacrifice (mural). Fuente: San y Demsky (2014) https://www.facebook.com/GraffitiAroundTheClock/posts/dems-333/872322549462725/.

 

En otro orden de cosas, con aspecto de bajorrelieve en bronce San había pintado en el año 2020 en la fachada del Instituto de Bachillerato Al-Qazeres, de Cáceres, una obra en la que establece un juego nuevamente irónico sobre los medios de difusión contemporáneos -el bajorrelieve se presenta como la pantalla de un smartphone a la vez que como un juego de rompecabezas deslizante-, aunque con contenido político y dramático, como homenaje a una persona de raza negra asesinada en el mismo año 2020 por un policía estadounidense que le hunde su rodilla en el cuello una vez ya detenido. La estructura de monitor distribuido en cuadrados, además de ser apreciable en otras obras de San, responde al falso relieve que ofrecen los iconos de las pantallas de los teléfonos móviles.

En fin, al margen de la producción expresamente mural, significativo puede resultar también la pintura titulada Barricada (2017), conocida por el lema en latín que ocupa parte del dibujo, por Liberum Arbitrium. Se trata de una obra en la que, además de otros referentes iconográficos, se añade un cuadro interior en el que se aboceta la escultura el Toro Farnesio que se custodia en el Museo Arqueológico de Nápoles. La obra muestra tres autobuses en vertical con escenas postapocalípticas de neumáticos quemados, coronada por dos cuadros pequeños, con una cabeza canina o de lobo, una columnata de capiteles clásicos y, finalmente, en el centro de la pintura, un esbozo llamativo, por cuanto se recrea la citada escultura clásica. Esta última referencia es importante puesta en relación con las obras con alusiones a Marduk, Atis o Mitra, dado que el mural Agente Naranja/Desideratum evoca también la estatuaria clásica o grecolatina más allá de que los protagonistas sean expresamente contemporáneos.

 

4. El mural emeritense de San como apoteosis del turismo

Aunque irónico, el tratamiento de San en el mural emeritense no resulta despectivo, dado que mezcla el homenaje formal (un museo) con la descripción de una situación social contemporánea como es el viaje turístico globalizado. De alguna manera, San refleja en su mural la apoteosis del turismo, de un fenómeno de masas elevado a categoría de arte mural, si bien, al cabo, tan perecedero como el de los selfis. Dicha apoteosis se apoya en un falso bajorrelieve (en realidad, un trampantojo de bustos y figuras de espaldas, según se ha descrito en un epígrafe previo), es posible establecer una conexión con obras clásicas en virtud de una disposición concomitante, en escala vertical. Así, uno de los bajorrelieves de temática cultural más conocidos es La apoteosis de Homero, esculpido por Arquelao de Priene en el siglo III a.C., actualmente custodiado en el British Museum de Londres. Si se enfrentan sinópticamente el mural emeritense de San y la escultura helenística se descubre una llamativa disposición paralela. En efecto, en uno y otro se dispone una serie de escenas superpuestas horizontalmente a la vez que con un sentido ascendente o piramidal. Arquelao de Priene sitúa en la parte superior a Zeus, y, según se desciende, a las Musas; en una tercera línea aparece el dios Apolo (a cuyo cortejo pertenecen las Musas según algunas tradiciones), además de una especie de literato o escritor erigido sobre un pedestal; finalmente, en la línea inferior, aparece Homero al que rinden homenaje una cadena de géneros literarios con aspecto antropomorfo. En algunos puntos del bajorrelieve aparecen escaleras que permiten el descenso de algunas figuras, además de apartes como el de Apolo, en cada línea o escena en la cadena. Además, desde una perspectiva iconográfica, el brazo levantado como reconocimiento de triunfo aparece en algunos gestos, pero, sobre todo, se observa en la base, en la parte dedicada específicamente a Homero, cuyo triunfo da nombre a la escultura.

 

Figura 5. La apoteosis de Homero (bajorrelieve). Fuente: Archelao de Priene (s.III a.c).  https://en.wikipedia.org/wiki/Apotheosis_of_Homer#/media/File:Apotheosis_Homer_BM_2191.jpg.

 

En efecto, aunque sin una gradación aparente, San parece inspirarse en líneas generales en La apoteosis de Homero (como lo había hecho en lo que respecta a esculturas clásicas relativas a Marduk, Atis o Mitra) y lo hace como forma de ironizar, mediante su contraste, sobre la apoteosis del selfi como síntoma cultural contemporáneo. Así, de acuerdo con Agente Naranja/Desideratum cada individuo se presenta como su propia musa, simultáneamente creador y creado. La mordacidad del planteamiento deviene implacable, pues no solamente va más allá de la condición como turistas de los seres contemporáneos, al margen de presentarse como objetos a la venta, sino que se destruye el genio creador o se manifiesta como algo tan fugaz como invisible en las redes sociales toda vez que existe un evidente exceso de imágenes, que se abarrotan como las piezas que aparecen en el mural.

Por otra parte, al igual que en el mural del año 2017, titulado Quiero subrayar, pintado en el marco del Festival Cáceres Abierto, San presenta un catálogo de volantes adhesivos (a la manera de las pegatinas de precios del mural emeritense) como publicidad popular de panfletos de tiras y volantes, en una manifestación denominada Sticker Art. Se trata de algo fundamentalmente efímero, casi instantáneo, como el propio mural (actualmente desaparecido) y como el gesto del selfi que no se conservaría salvo porque el propio artista lo ha volcado en la pintura. Por lo demás, no son estas las líneas el lugar donde considerar en detalle la estética de San a propósito de figuras de espaldas y de diferentes tamaños, que van desde lo ciclópeo hasta las miniaturas, que pueblan sus murales. En Mérida, al cabo, San rinde un homenaje a un gesto popular al tiempo que invita a la reflexión sobre el gesto en unos tiempos saturados de turismo, donde la pieza queda tan en segundo plano que el protagonista de las fotografías es quien las hace a la vez que sale en ellas.

Si se establece una disposición sinóptica entre el mural emeritense y el bajorrelieve del British Museum se aprecian llamativos paralelismos tanto estructurales como gestuales, aunque, ciertamente, el sentido último de cada una de las obras es distinto, y que la escultura referida a Homero no posee ningún tono irónico. El paralelismo, ciertamente, dignifica el contenido del mural, a la vez que hace más corrosivo el contraste entre forma y contenido, algo habitual en el muralista, como refleja incluso el rótulo del encabezamiento.

 

5. Conclusión: El bajorrelieve como síntesis entre escultura y trampantojo

El mural de San en el barrio de La Antigua en Mérida sintetiza en buena medida el sentido del conjunto de su obra, basada en la relectura irónica de los imaginarios de la Historia del Arte en contraste con las formas de vida contemporáneas, en las que, básicamente, se tergiversan las posiciones de sujeto y objeto, de contemplador y contemplado, en una especie de diálogo o conversación que está implícita en el grafiti actual (Garí, 1995) y, de alguna manera, en los márgenes de la paulatina institucionalización que ha adquirido esta manifestación (Berganzo, 2021), pues el artista mantiene un espíritu crítico (sea frente al turismo o, sobre todo, en ámbitos rurales como denuncia de la España vaciada García-Manso, 2021).

Por lo demás, desde una perspectiva estética el mural emeritense muestra una inspiración escultórica, como un catálogo de bustos que se presenta al tiempo como un trampantojo. La combinación entre escultura y trampantojo se resuelve mediante el aspecto de bajorrelieve, el cual le permite, además, integrar motivos e intenciones de muy diverso cariz o procedencia. De un lado, se percibe un afán iconoclasta presente en obras previas, como en el mural del año 2013 en Bangkok; de otro, también se produce una transposición cultural de religiones a caballo entre las clásicas y orientales en el mural de Moraleja del año 2014, que concierne al sacrificio de Mitra; y, finalmente, se descubre una rica polisemia nacida del enclave y de la idea de la libertad rota semejante a una fiesta que ha finalizado, con un medallón inspirado en la deidad Atis ya en el mural de Perugia del año 2012. Este triple enfoque se aprecia de manera creativa en el paralelismo que ofrece la escultura de triunfos, que se manifiesta habitualmente en bajorrelieves. En efecto, la disposición piramidal evoca una obra como la de Arquelao de Priene, solo que en San las musas y artes se convierten en turistas que, a su vez, reciben el homenaje del pintor. Es decir, es el muralista el que eleva irónicamente a categoría creativa tanto a los autofotógrafos como a los selfis.

Dado que el mural aparece encabezado por una palabra en latín, que, además, imita la letra capital romana, se constata cómo los recursos lingüísticos responden a paradigmas equivalentes a los mencionados en relación con el bajorrelieve, mediante la ironía y, sobre todo, la contaminación, en su sentido filológico. Ambos aspectos, inspiración en un bajorrelieve clásico y referencia textual en latín, corroboran la importancia de la Tradición Clásica o grecolatina, que se muestra a partir de una relectura que resulta, ante todo, contemporánea, no tanto irrespetuosa cuanto creativa.

El soporte mural permite esta creatividad, favorecida por el carácter efímero subyacente a estas manifestaciones. En el caso de San, dicho carácter efímero se confirma a partir del recurso a una estética del dibujo aplicado sobre un muro; es decir, como si la pared fuera la hoja de un cuaderno donde esbozar a lápiz una idea. En fin, en un mural como Agente Naranja/Desideratum subyace la idea metarreferencial de museo al aire libre implícita en toda creación mural; de ahí las estanterías, la acumulación y el juego que se establece con los visitantes que, con sus fotografías, pasan de sujetos a objeto.

 

Referencias

Abarca, J. (2016). From Street Art to murals, what have we lot? SAUC. Street Art & Urban Creativity Scientific Journal, (2), 60-67. https://doi.org/10.25765/sauc.v2i2.55

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