{"id":316,"date":"2018-06-11T16:35:01","date_gmt":"2018-06-11T16:35:01","guid":{"rendered":"http:\/\/grupo.us.es\/derematerialia\/?page_id=316"},"modified":"2019-11-20T06:31:54","modified_gmt":"2019-11-20T06:31:54","slug":"la-piedra-de-magnesia","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/grupo.us.es\/derematerialia\/la-piedra-de-magnesia\/","title":{"rendered":"Ensayos: Materiales fant\u00e1sticos"},"content":{"rendered":"<p><em><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">La piedra de Magnesia<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Juan Manuel Montes y F\u00e1tima Ternero <\/em><\/strong>(10-06-2018)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00ab<em>[\u2026]\u00bfQu\u00e9 ley de la naturaleza causa<\/em><br \/><em>que la piedra llamada de Magnesia,<\/em><br \/><em>pues en aquella regi\u00f3n fue hallada,<\/em><br \/><em>sobre un trozo de hierro atracci\u00f3n ejerza?<\/em><br \/><em>Adm\u00edranse los hombres de esta haza\u00f1a [\u2026]<\/em>\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00abDe rerum natura\u00bb<\/em><br \/><em>Tito Lucrecio Caro (siglo I a.C.)<\/em><br \/><em>(traducci\u00f3n de los autores)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">I<\/span>mag\u00ednense una piedra que tuviera el poderoso don de orientarse, siempre que gozase de la suficiente libertad, en una determinada direcci\u00f3n y siempre la misma. Y que, adem\u00e1s, dicho don fuera insensible a la ausencia de luz, a la lluvia y a cuantos desplazamientos o giros someti\u00e9ramos a la piedra. En \u00e9pocas pasadas, semejante don habr\u00eda ser calificado como m\u00e1gico. Pero sabemos bien que no hay nada de magia en \u00e9l\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuenta una leyenda que, en el siglo VI a.C., un pastor de la regi\u00f3n de Magnesia, en el Asia Menor, encontr\u00f3 una piedra capaz de atraer al hierro. Por su origen fue denominada <em>piedra de Magnesia<\/em>. Algo m\u00e1s tarde empez\u00f3 a conoc\u00e9rsela como <em>magnetita<\/em> y a la extraordinaria virtud que pose\u00eda, la de atraer al hierro, se la llam\u00f3 <em>magnetismo<\/em>. (En espa\u00f1ol, la <em>piedra de Magnesia<\/em> tambi\u00e9n es conocida como <em>piedra im\u00e1n<\/em> o simplemente <em>im\u00e1n<\/em>. El t\u00e9rmino <em>im\u00e1n<\/em> es un pr\u00e9stamo del franc\u00e9s, a trav\u00e9s del vocablo <em>aimant<\/em> \u2015le\u00eddo \/<em>em\u00e1n<\/em>\/\u2015 que en uno de sus significados puede traducirse como \u00abque atrae\u00bb. De ese t\u00e9rmino derivan <em>imanar<\/em> e <em>imantar<\/em>, hoy d\u00eda algo desplazados por el t\u00e9rmino <em>magnetizar<\/em>.<\/p>\n\n\n<table class=\"wp-block-table aligncenter\" style=\"width: 50%;\"><tbody><tr><td><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/grupo.us.es\/derematerialia\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/cristales-de-magnetita.jpg\" alt=\"cristales de magnetita\"><\/td><\/tr><tr><td class=\"pie_img\" style=\"text-align: justify;\">Cristales de magnetita, la piedra de Magnesia, que qu\u00edmicamente hablando no es m\u00e1s que \u00f3xido ferroso-f\u00e9rrico (Fe3O4). Imagen tomada de <a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Magnetita#\/media\/File:Magnetita.JPG\" target=\"_blank\">Wikipedia<\/a>.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table>\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\">La extra\u00f1a propiedad de esta piedra fascin\u00f3 a Tales de Mileto (hacia el 550 a.C.). Experimentando con ella descubri\u00f3 que no solo era capaz de atraer a piezas de hierro, sino que, adem\u00e1s, era capaz de transferirles su virtud \u2014de <em>magnetizarlas<\/em>\u2014 por simple contacto. Tras ello, las piezas de hierro eran capaces de atraer a otras piezas de hierro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La curiosidad quiz\u00e1s llev\u00f3 a Tales a descubrir algo m\u00e1s: si a una de esas piedras (o a una aguja de hierro magnetizada) se le permit\u00eda libertad de giro, entonces siempre se\u00f1alar\u00eda la direcci\u00f3n Norte-Sur. Pero no tenemos prueba de que hiciera tal descubrimiento. En cambio, s\u00ed nos consta que los antiguos chinos llegaron a percatarse de esa propiedad, por las referencias encontradas en libros chinos que datan del siglo II d.C. Sabemos tambi\u00e9n que los chinos, que no destacaron nunca como marinos, no vieron la ventaja que ello supondr\u00eda para la navegaci\u00f3n en alta mar (esto es, alejada de la costa). Los \u00e1rabes pudieron aprender de ellos aquel fen\u00f3meno, que tampoco vieron \u00fatil, debido a las excelentes condiciones de navegaci\u00f3n, con cielos despejados, que son habituales en el golfo P\u00e9rsico y en el oc\u00e9ano \u00cdndico. No sabemos c\u00f3mo ese conocimiento lleg\u00f3 a Europa; tal vez durante la campa\u00f1a de algunas de las cruzadas cristianas, pero m\u00e1s probablemente, a trav\u00e9s de la Espa\u00f1a mora (Al-\u00c1ndalus).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo cierto es que en 1180, el sabio ingl\u00e9s Alexander Neckam (1157-1217) fue el primer europeo que mencion\u00f3 esa capacidad de la piedra im\u00e1n o de las agujas de hierro magnetizadas para se\u00f1alar la direcci\u00f3n Norte-Sur. A diferencia de los chinos, los europeos s\u00ed vieron su provecho para la navegaci\u00f3n, y no tardaron en perfeccionar el instrumento. Al poco, la aguja magn\u00e9tica, siempre con libertad de giro, se situaba sobre un grabado con varias direcciones (la <em>rosa de los vientos<\/em>), lo que permit\u00eda calcular mejor el rumbo. Al dispositivo se le dio el nombre de <em>br\u00fajula<\/em>, palabra que deriva del t\u00e9rmino italiano <em>bussola<\/em>, y este a su vez del t\u00e9rmino latino <em>bruxis<\/em>, que significa \u00abcaja\u00bb. Puede decirse que el continente pas\u00f3 a designar el contenido. (En nuestro idioma, sin embargo, no puede ignorarse la similitud del t\u00e9rmino con la palabra <em>bruja<\/em>, con la que quiz\u00e1s se contamin\u00f3 de forma intencionada, porque a nadie se le escapaba que la virtud de esa aguja parece cosa propia de brujer\u00eda.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las br\u00fajulas permitieron a los europeos, encabezados por espa\u00f1oles y portugueses, guiarse a trav\u00e9s de los oc\u00e9anos dando comienzo as\u00ed a la gran era europea de las grandes exploraciones, iniciada hacia el a\u00f1o 1420. Ello la creaci\u00f3n de enormes imperios, tan grandes como nunca antes hab\u00edan existido, ni (con toda probabilidad) volver\u00e1n a existir. Al menos, as\u00ed lo cuenta la historia oficial\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque todo el mundo parece no querer ver que hay algo dif\u00edcil de creer en toda esta historia. Si, siendo conservadores, aceptamos que la piedra de Magnesia fue descubierta en el siglo VI a.C., tal como les he contado, parece extra\u00f1o que la br\u00fajula no fuera inventada (al menos oficialmente) hasta el siglo XI d.C. \u00bfNo parece un lapso de tiempo demasiado largo \u201417 siglos\u2014 para un descubrimiento tan sencillo? S\u00ed, ya s\u00e9, puede arg\u00fcirse que todos los inventos parecen simples una vez conocidos, que lo dif\u00edcil es hacerlo la primera vez. Pero yo creo que esto no es aplicable a este caso. Y lo digo bas\u00e1ndome en mi propia experiencia personal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando yo no ten\u00eda m\u00e1s de siete a\u00f1os hice un descubrimiento notable que, sin embargo, podr\u00eda haber hecho cualquier otro ni\u00f1o. Mi madre, costurera adem\u00e1s de madre, usaba tener un im\u00e1n en el suelo, para recoger los alfileres de acero que all\u00ed ca\u00edan. Bastaba arrastrar el im\u00e1n para que recuperar f\u00e1cilmente el preciado bot\u00edn. Naturalmente, tuve oportunidad de jugar con esos alfileres. Uno de esos juegos, como no pod\u00eda ser de otro modo, pasaba por atar un hilo a un alfiler (ya magnetizado por contacto con el im\u00e1n) y tratar de atrapar con \u00e9l los dem\u00e1s, como si de una gr\u00faa levadiza se tratara. Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, que no puedo precisar, pues los lapsos de tiempo durante la infancia son enga\u00f1osos, <em>lo<\/em> <em>descubr\u00ed<\/em>: ca\u00ed en la cuenta de que el alfiler suspendido de un hilo por su mitad, giraba y se mov\u00eda, pero terminaba apuntando siempre en la misma direcci\u00f3n. No importaba en qu\u00e9 habitaci\u00f3n de la casa me situara. Tampoco si sal\u00eda al patio o a la calle. No supe que esa direcci\u00f3n privilegiada era la Norte-Sur, pero eso no era lo importante. La direcci\u00f3n, fuera la que fuera, no cambiaba nunca. Como si el alfiler tuviera una pertinaz memoria. Todav\u00eda recuerdo v\u00edvidamente ese momento de sorpresa y de incredulidad, porque lo he revivido muchas veces. Cuando a\u00f1os m\u00e1s tardes, el maestro de turno me habl\u00f3 de la br\u00fajula, me dije para mis adentros: \u00ab\u00a1eso es!\u00bb. Y no pude menos que sentir una profunda pena porque lo que yo cre\u00eda un secreto era ya conocido desde hac\u00eda mucho tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De modo que, como estoy convencido que mi descubrimiento podr\u00eda haberlo hecho cualquier ni\u00f1o, no alcanzo a entender c\u00f3mo llev\u00f3 tantos a\u00f1os dar el paso de crear una br\u00fajula (ni c\u00f3mo los historiadores avalan, o no cuestionan, esa creencia). La historia de la Ciencia y de la Ingenier\u00eda est\u00e1 llena de ejemplos en los que cosas extraordinariamente m\u00e1s complejas se han inventado y descubierto no una, sino incluso varias veces, y en distintos lugares. Yo creo que la idea de la br\u00fajula, al menos en su montaje m\u00e1s elemental, debi\u00f3 de ser conocida muy poco despu\u00e9s del descubrimiento de la piedra de Magnesia, \u00bfc\u00f3mo si no podr\u00edan haberse descubierto tan tempranamente las islas Canarias o las Azores?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Perm\u00edtanme que les cuente una historia real\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los fenicios, un pueblo de comerciantes y navegantes con una visi\u00f3n del mercado global muy adelantada a su tiempo, transitaron el Mediterr\u00e1neo desde los tiempos de Homero. Lo hac\u00edan para comerciar. Compraban y vend\u00edan no solo lo que ellos produc\u00edan, sino tambi\u00e9n lo que otros produc\u00edan. Con todo, consegu\u00edan riqueza, que es de lo que se trataba. Se aplicaron a ello con inter\u00e9s e ingenio. Y les fue muy bien. Fue vital para su empresa disponer de medios de transportes eficaces y seguros. Fueron ellos quienes establecieron las normas de construcci\u00f3n de barcos que se mantendr\u00edan inalterables durante milenios. Una de sus naves (siempre de color negro porque las calafateaban con brea), a la que los griegos denominaban <em>gaulos<\/em> (ba\u00f1era), era pesada y muy ancha \u2015como gata pre\u00f1ada\u2015, para dar cabida a un buen n\u00famero de hombres y a grandes cargamentos. Naturalmente, se impulsaba con el viento por medio de dos velas cuadradas de lino, una grande central y otra menor situada a proa (una disposici\u00f3n inspirada en los dise\u00f1os egipcios, pero mejorada, y mucho, por ellos mismos). La vela grande se instalaba sobre una verga m\u00f3vil, lo que le permit\u00eda aprovechar todas las direcciones del viento. La vela peque\u00f1a, que era fija, solo serv\u00eda para recoger los vientos transversales, pero aportaba control. La nave era f\u00e1cilmente gobernada gracias a dos timones de madera, a modo de remos, situados sobre los costados de la nave, uno a proa y otro a popa. Es el barco que ven representado en la figura siguiente:<\/p>\n\n\n<table class=\"wp-block-table aligncenter\" style=\"width: 50%;\"><tbody><tr><td><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/grupo.us.es\/derematerialia\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/gaulos-300x220.jpg\" alt=\"gaulos\"><\/td><\/tr><tr><td class=\"pie_img\" style=\"text-align: justify;\">Embarcaci\u00f3n fenicia (gaulos) para trasporte de grandes cargamentos. La foto es un bajorrelieve de un sarc\u00f3fago sidonio que se expone en el museo de Beirut.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table>\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo importante es que esta nave, con su avanzado dise\u00f1o y mejor hechura, a lo que contribu\u00edan sus buenas maderas (de cedro, roble y boj) y buen calafateado con estopa y brea, estaba tan capacitada para navegar por el Atl\u00e1ntico como la mejor de las carabelas de Col\u00f3n. Pero, seg\u00fan los historiadores, los fenicios solo practicaban <em>navegaci\u00f3n de cabotaje<\/em>, esto es, navegaban sin perder de vista la costa. Ese tipo de navegaci\u00f3n les permiti\u00f3 moverse por todo el Mediterr\u00e1neo, e incluso, como est\u00e1 confirmado documentalmente, circunnavegar el continente africano por encargo del fara\u00f3n Necao II, quien los contrat\u00f3 por su pericia marinera, de la que los egipcios no andaban sobrados. Sin embargo, tambi\u00e9n hay pruebas de que los fenicios se adentraron en el Atl\u00e1ntico, m\u00e1s all\u00e1 de las columnas de H\u00e9rcules (el estrecho de Gibraltar), llegando a descubrir las islas Canarias, la de Madeira e incluso las Azores (donde en 1747 se descubri\u00f3 un tesoro con monedas fenicias). Esto es algo incre\u00edble porque una cosa es navegar pegado a la costa y otra bien distinta, surcar oc\u00e9anos donde toda referencia se pierde. Bueno, no toda; quedan las estrellas, que hay que saber \u00ableer\u00bb. Pero los fenicios, gracias a los conocimientos astron\u00f3micos aprendidos de caldeos y sumerios, sab\u00edan orientarse por medio de la estrella Polar, que por algo era conocida en la antig\u00fcedad como la <em>estrella fenicia<\/em>. No obstante, las estrellas solo ayudan en las noches despejadas. \u00bfY durante el d\u00eda? \u00bfHacia d\u00f3nde ir? Ten\u00edan la ingenier\u00eda naval adecuada, pericia y valor, pero eso no bastaba; hac\u00eda falta la br\u00fajula\u2026 Sus m\u00faltiples logros sugieren que debieron conocerla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teniendo en cuenta la inmensidad del Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico es obvio que ninguna isla se descubre por casualidad, sino solo a trav\u00e9s de una estrategia bien ideada de batida y rastreo de toda una amplia zona, alcanzando distancias cada vez m\u00e1s largas, y con una cantidad suficiente de v\u00edveres que garanticen el retorno. Solo as\u00ed es posible buscar rutas de vientos propicias, y, muy de cuando en cuando, encontrar una isla con cuyos habitantes mercadear. Es posible que en ese af\u00e1n de explorar lo desconocido incluso alcanzasen costas americanas. De ser as\u00ed, la haza\u00f1a de Crist\u00f3bal Col\u00f3n en 1492 resultar\u00eda menos intrigante. Porque es obvio que Col\u00f3n conoc\u00eda no solo la duraci\u00f3n del viaje de ida, sino tambi\u00e9n un mapa de vientos con las rutas favorables tanto de ida como de vuelta (por cierto, bien distintas). Un mapa de vientos no se improvisa en un \u00fanico viaje. Quien sufraga y corre con los gastos de semejante viaje, tildado de loco por un consejo de sabios, debe recibir garant\u00edas (o cuando menos, indicios fiables) de que la empresa es factible. Y Col\u00f3n debi\u00f3 mostr\u00e1rselas a los reyes Cat\u00f3licos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No cabe duda de que los fenicios fueron los mejores navegantes de la antig\u00fcedad, due\u00f1os de la tecnolog\u00eda naval m\u00e1s avanzada de su \u00e9poca, y capaces de cruzar el Atl\u00e1ntico de haber tenido una simple br\u00fajula. Si alguien pudo hacerlo, fueron ellos, sin duda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mi opini\u00f3n, los fenicios debieron de utilizar todos los conocimientos a su alcance, aprendidos de todos los pueblos que visitaban. Mercadearon con todo, salvo con el secreto t\u00e9cnico que permit\u00eda la navegaci\u00f3n segura en alta mar. Ese secreto lo guardaron celosamente para que no fuera conocido por la competencia. Al tiempo, se encargaron de difundir todo tipo de historias, acerca de monstruos marinos all\u00e9n de los mares, capaces de meter miedo al m\u00e1s valiente. Todo con un fin disuasorio que asegurase que nadie se atrever\u00eda a repetir sus logros. Su negocio depend\u00eda de ello. Es l\u00f3gico que no trascendiese su secreto. \u00bfQu\u00e9 habr\u00edan hecho ustedes para zafarse de la competencia? De lo que s\u00ed podemos estar seguros es de que, aun cuando se hubieran servido de la br\u00fajula, nunca supieron por qu\u00e9 funcionaba. Y saberlo llevar\u00eda tiempo\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras los estudios de Tales sobre la <em>piedra de Magnesia<\/em>, no volvemos a tener referencias hist\u00f3ricas sobre el magnetismo hasta el siglo I a.C., cuando Lucrecio lo menciona en su famoso poema \u00ab<em>Sobre la naturaleza de las cosas<\/em>\u00bb, del que est\u00e1n tomados los versos que encabezan este ensayo. Siglos despu\u00e9s, en el a\u00f1o 1269, el erudito franc\u00e9s Petrus Peregrinus estudi\u00f3 sistem\u00e1ticamente la piedra im\u00e1n, encontrando que esta siempre posee dos polos opuestos inseparables, y que enfrentando polos de dos imanes, siempre resultaba que polos opuestos se atra\u00edan, y semejantes se repel\u00edan. Pero para encontrar una explicaci\u00f3n del funcionamiento de la br\u00fajula hay que esperar hasta principios del siglo XVII, cuando el cient\u00edfico ingl\u00e9s William Gilbert (1544-1603), en su obra magna <em>\u00abDe Magnete, Magneticisque corporibus, et de Magno Magnete Tellure\u00bb<\/em>, expuso los resultados de sus important\u00edsimos experimentos. Uno de ellos consisti\u00f3 en tornear un trozo de magnetita d\u00e1ndole forma de esfera y estudiar la orientaci\u00f3n que adoptaba una br\u00fajula sobre distintas partes de dicha esfera. Lleg\u00f3 as\u00ed a la conclusi\u00f3n de que se comportaba como una suerte de Tierra en miniatura, y que la Tierra deb\u00eda de ser un enorme im\u00e1n dirigido a lo largo del eje de rotaci\u00f3n de la Tierra. (Hoy sabemos que la coincidencia no es perfecta; el eje magn\u00e9tico ni siquiera pasa exactamente por el centro de la Tierra, y los meridianos magn\u00e9tico y geogr\u00e1fico no son paralelos, sino que forman un peque\u00f1o \u00e1ngulo llamado <em>declinaci\u00f3n magn\u00e9tica<\/em>, cuya magnitud o var\u00eda dependiendo de la posici\u00f3n sobre la Tierra. Sucede, adem\u00e1s, que las l\u00edneas del campo magn\u00e9tico terrestre no son paralelas a la superficie de la Tierra, por lo que la aguja magn\u00e9tica forma con la superficie un cierto \u00e1ngulo que se llama <em>inclinaci\u00f3n magn\u00e9tica<\/em>.)<\/p>\n\n\n<table class=\"wp-block-table aligncenter\" style=\"width: 50%;\"><tbody><tr><td><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/grupo.us.es\/derematerialia\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/polos-magneticos-tierra-300x300.png\" alt=\"polos magneticos tierra\"><\/td><\/tr><tr><td class=\"pie_img\" style=\"text-align: justify;\">Esquema mostrando los polos magn\u00e9ticos de la Tierra. Imagen tomada de <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Earth%27s_magnetic_field#\/media\/File:Geomagnetisme.svg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Wikipedia.<\/a><\/td><\/tr><\/tbody><\/table>\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\">La magnitud del campo magn\u00e9tico terrestre no es muy grande; en los polos magn\u00e9ticos alcanza el valor de 65\u00b7mT, y en el ecuador, 25\u00b7mT, resulta suficiente para reorientar a las agujas magn\u00e9ticas con libertad de movimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, \u00bfc\u00f3mo surge este campo magn\u00e9tico y qu\u00e9 hay en el interior de la Tierra que pueda generarlo? Naturalmente, una posibilidad es que hubiese un enorme roca de magnetita en las entra\u00f1as de la Tierra, orientada en direcci\u00f3n Norte-Sur, m\u00e1s o menos paralelamente al eje de rotaci\u00f3n. Pero en cuanto se empez\u00f3 a especular sobre la eventualidad de que el n\u00facleo de la Tierra pudiera ser de hierro, aquello se vio como la gran explicaci\u00f3n. Aunque pronto surgieron dificultades. En 1895, Pierre Curie (1859-1906) descubri\u00f3 que el hierro pierde su magnetismo (en rigor, <em>ferromagnetismo<\/em>) por encima de 770 \u00baC (su <em>temperatura de Curie<\/em>). Dado que es muy probable que la temperatura del n\u00facleo supere \u2014con mucho\u2014 esa cifra, resulta obvio que dicho n\u00facleo no podr\u00eda ser un im\u00e1n. Lo que s\u00ed podr\u00eda una masa de hierro fundido es conducir corriente el\u00e9ctrica. Si el hierro l\u00edquido formara torbellinos, entonces se crear\u00edan corrientes cerradas que, como hoy d\u00eda sabemos, son las verdaderas fuentes del magnetismo. De modo que el magnetismo terrestre, m\u00e1s que ocasionado por un im\u00e1n, lo ser\u00eda por un electroim\u00e1n gigantesco. Aunque esta es la idea que actualmente sigue siendo aceptada, los problemas subsisten. El magnetismo terrestre sigue siendo uno de los fen\u00f3menos de la naturaleza no comprendidos del todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ejemplo, no tenemos hoy d\u00eda una explicaci\u00f3n solvente acerca de por qu\u00e9 los polos magn\u00e9ticos se desplazan lentamente, y de por qu\u00e9 el campo magn\u00e9tico gana o pierde intensidad con el tiempo, llegando, incluso, a anularse y a invertir el signo de los polos. Son muchos los detalles que todav\u00eda ignoramos acerca del campo magn\u00e9tico de la Tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero una cosa es cierta: aunque la <em>piedra de Magnesia<\/em> no sea un material fant\u00e1stico, sino muy real, no por ello deja ser menos fabulosa. Es una suerte que la Naturaleza nos haya brindado una piedra as\u00ed; ella jug\u00f3 un papel trascendental en la exploraci\u00f3n del mundo (y en el intercambio cultural que ello supuso) y, adem\u00e1s, nos puso en el camino correcto para comprender el complejo fen\u00f3meno del magnetismo. Es una pena, que la Naturaleza no haya sido tan generosa, sin embargo, con el fen\u00f3meno de la <em>superconductividad<\/em> a temperatura ambiente, si es que ello es posible. Por razones que a\u00fan desconocemos, nos ha privado de una piedra as\u00ed. Y es una pena\u2026<\/p>\n<figure class=\"wp-block-image\"><img alt=\"\" \/><\/figure>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La piedra de Magnesia Juan Manuel Montes y F\u00e1tima Ternero (10-06-2018) \u00ab[\u2026]\u00bfQu\u00e9 ley de la naturaleza causaque la piedra llamada de Magnesia,pues en aquella regi\u00f3n fue hallada,sobre un trozo de hierro atracci\u00f3n ejerza?Adm\u00edranse los hombres de esta haza\u00f1a [\u2026]\u00bb \u00abDe rerum natura\u00bbTito Lucrecio Caro (siglo I a.C.)(traducci\u00f3n de los autores) Imag\u00ednense una piedra que tuviera [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":679,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":"","_mc_calendar":[]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/derematerialia\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/316"}],"collection":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/derematerialia\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/derematerialia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/derematerialia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/derematerialia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=316"}],"version-history":[{"count":101,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/derematerialia\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/316\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1274,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/derematerialia\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/316\/revisions\/1274"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/derematerialia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/679"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/derematerialia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=316"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}