{"id":270,"date":"2018-05-22T05:42:04","date_gmt":"2018-05-22T05:42:04","guid":{"rendered":"http:\/\/grupo.us.es\/derematerialia\/?page_id=270"},"modified":"2019-11-14T09:13:19","modified_gmt":"2019-11-14T09:13:19","slug":"el-quinto-elemento","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/grupo.us.es\/derematerialia\/el-quinto-elemento\/","title":{"rendered":"Ensayos: Materiales fant\u00e1sticos"},"content":{"rendered":"<p><em><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">El Quinto elemento<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p><strong><em>Juan Manuel Montes <\/em><\/strong>(21-05-2018)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">L<\/span>os fil\u00f3sofos presocr\u00e1ticos de la antigua Grecia se devanaron los sesos elucubrando sobre la posibilidad de que la diversidad que nos rodea era solo aparente y que, en realidad, todo hab\u00eda sido originado a partir de una \u00fanica sustancia primigenia. Her\u00e1clito de \u00c9feso hab\u00eda defendido que dicho ingrediente primordial debi\u00f3 de ser el <em>fuego<\/em>. En opini\u00f3n de Tales de Mileto debi\u00f3 de ser el <em>agua<\/em>. Para Anax\u00edmenes de Mileto el ingrediente esencial fue el <em>aire<\/em>. Tal vez buscando lo que hoy denominar\u00edamos \u00abuna soluci\u00f3n de consenso\u00bb, Emp\u00e9docles de Agrigento propuso que todo lo que nos envuelve se origin\u00f3 a partir de cuatro componentes: <em>fuego<\/em>, <em>tierra<\/em>, <em>aire<\/em> y <em>agua<\/em>, a los que denomin\u00f3 \u00abra\u00edces\u00bb. Plat\u00f3n asumi\u00f3 con entusiasmo la hip\u00f3tesis de Emp\u00e9docles, pero emple\u00f3 el t\u00e9rmino \u00abelemento\u00bb (<em>stoicheion<\/em>, algo as\u00ed como \u00abdivisi\u00f3n m\u00e1s peque\u00f1a\u00bb) para referirse a las cuatro <em>ra\u00edces<\/em> de Emp\u00e9docles.<\/p>\n\n\n<table class=\"wp-block-table aligncenter\" style=\"width: 50%;\"><tbody><tr><td><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/grupo.us.es\/derematerialia\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/los-cuatro-elementos.jpg\" alt=\"\" \/><\/td><\/tr><tr><td class=\"pie_img\">Imagen mostrando los cuatro elementos de Plat\u00f3n y las cualidades que ellos originan.<\/td><\/tr><\/tbody><\/table>\n\n\n\n<p style=\"text-align: justify;\">Arist\u00f3teles, disc\u00edpulo de Plat\u00f3n, desarroll\u00f3 esa idea hasta sus \u00faltimas consecuencias. Concibi\u00f3 un universo originado a partir de <em>cinco<\/em> elementos. Cuatro de ellos \u2014la <em>tierra<\/em>, el <em>agua<\/em>, el <em>aire<\/em> y el <em>fuego<\/em>\u2014 constitu\u00edan el llamado \u00abmundo sublunar\u00bb, el mundo que habitamos los hombres. Una esfera de tierra ocupaba el mism\u00edsimo centro del universo; en torno a ella, dispuestas como sucesivas c\u00e1scaras, se situaban los otros tres elementos: agua, aire y fuego. M\u00e1s all\u00e1 de la corteza de fuego, se suced\u00edan una serie de esferas cristalinas todas hechas del quinto de los elementos (el incorruptible y eterno <em>\u00e9ter<\/em>). En la primera de las esferas se hallaba encastrada la Luna. Tras ella, Arist\u00f3teles dispuso una serie de cinco esferas cristalinas m\u00e1s, correspondientes al Sol y a las cinco estrellas errantes (los cinco planetas conocidos entonces): Mercurio, Venus, Marte, J\u00fapiter y Saturno. Por \u00faltimo, cerr\u00e1ndolo todo, se hallaba la esfera cristalina de las estrellas fijas. Cada esfera giraba a su propio ritmo, armoniosamente, siempre y para siempre. La palabra <em>\u00e9ter<\/em> procede de un t\u00e9rmino griego que significa \u00ababrasador\u00bb (de hecho, todo lo que hay m\u00e1s all\u00e1 del mundo sublunar, brilla.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Arist\u00f3teles el universo se compon\u00eda de dos partes: el mundo sublunar, nuestro mundo, y el de los cielos. Hizo esta divisi\u00f3n motivado por el hecho de que aqu\u00ed abajo, en el mundo sublunar, todo cambia o perece: los hombres envejecen y mueren, los edificios se deterioran y se vuelven ruinosos, el mar se agita, los vientos llevan y traen nubes, el fuego prende y se extingue, y la Tierra misma tiembla con los terremotos. En los cielos, por el contrario, nada parece cambiar, reinando en ellos la serenidad y la inmutabilidad. El Sol sale y se pone puntualmente. La Luna desgrana sus fases en orden regular, y las estrellas brillan sin desmayo. (Cierto es que el movimiento de los planetas merec\u00eda una explicaci\u00f3n m\u00e1s detenida, pero Arist\u00f3teles supo encontrarle una, al menos cualitativa.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arist\u00f3teles concluy\u00f3 que las dos partes del universo funcionaban de acuerdo con \u00abreglas\u00bb o \u00ableyes\u00bb de distinta especie. Hab\u00eda una ley natural para los objetos del mundo sublunar y otra para los objetos celestes. Una piedra soltada al aire ca\u00eda derecha hacia abajo. Y en un d\u00eda sin viento, el humo sub\u00eda recto hacia lo alto. Todos los movimientos terrestres, librados a su suerte, parec\u00edan avanzar o hacia arriba o hacia abajo. No ocurr\u00eda as\u00ed en el cielo. El Sol, la Luna y las estrellas no ca\u00edan hacia el mundo, movi\u00e9ndose <em>en c\u00edrculos<\/em> en torno a \u00e9l, retenidos (encastrados) por sus esferas cristalinas. As\u00ed pues, si el <em>movimiento natural<\/em> para las cosas sublunares era <em>rectil\u00edneo<\/em>, hacia arriba o directo hacia abajo, para los objetos celestes, era <em>circular<\/em>. A diferencia del movimiento hacia arriba o hacia abajo, el movimiento circular no tiene principio ni fin. Es perfecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero hab\u00eda otra diferencia, y es que en la Tierra los objetos en movimiento terminaban por pararse. La piedra ca\u00eda al suelo y se deten\u00eda. Un bloque de madera que deslizara pendiente abajo, o un carro sobre ruedas, o una piedra lanzada, todos terminaban par\u00e1ndose. Inclusive un caballo al galope acababa por cansarse y pararse. Arist\u00f3teles pens\u00f3, por tanto, que el <em>estado natural<\/em> de las cosas en la Tierra era el <em>reposo<\/em>. Cualquier objeto en movimiento regresaba a ese estado natural de reposo lo antes posible. Y ello, unido a la naturaleza propia del objeto (a su constituci\u00f3n), condicionaba el sentido y la direcci\u00f3n de su movimiento. Arist\u00f3teles argument\u00f3 que dependiendo de qu\u00e9 proporci\u00f3n ten\u00eda un objeto de tierra, agua, aire y fuego, as\u00ed ser\u00eda su movimiento natural. Seg\u00fan \u00e9l, todo objeto en el universo ten\u00eda un lugar propio, determinado por su naturaleza, y cualquier objeto que no estuviera en su lugar propio tender\u00eda a moverse para alcanzarlo: una piedra (constituido esencialmente por tierra) no sujetada, cae al suelo; una columna de humo (mezcla de aire y fuego) tiende a elevarse; una pluma (mezcla de tierra y aire, pero principalmente de tierra) cae al suelo. Adem\u00e1s, la pluma caer\u00eda al suelo, pero no con tanta rapidez como una piedra. Afirmaba que los objetos deben caer a rapideces proporcionales a sus pesos: mientras m\u00e1s pesado fuera un objeto (esto es, cuanta mayor proporci\u00f3n de tierra posea), m\u00e1s r\u00e1pido deb\u00eda caer. As\u00ed pues, la pesantez de los objetos solo era el resultado de la tendencia de los cuerpos a ocupar su sitio natural (la tierra). Los cuerpos eran tanto m\u00e1s pesados cuanto mayor fuera su proporci\u00f3n del elemento tierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en el mundo sublunar, adem\u00e1s del movimiento natural, tambi\u00e9n exist\u00eda otro tipo de movimiento que Arist\u00f3teles denomin\u00f3 <em>violento<\/em>. Este movimiento violento se deb\u00eda a fuerzas de empuje o de tracci\u00f3n; era, por tanto, impuesto, <em>forzado<\/em>. Una persona que empuja un carro o levanta un objeto impone movimiento. El viento impone movimiento a los barcos. Las olas imponen movimiento a las rocas. Lo esencial del movimiento violento es que es causado externamente y se imparte a los objetos. Estos no se mueven por s\u00ed mismos ni por su naturaleza, sino por medio de empujes o de tirones (tracciones).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea de movimiento violento supuso para Arist\u00f3teles numerosas dificultades, porque no siempre resulta evidente qui\u00e9n empuja o tira de algo. Por ejemplo, la cuerda de un arco mueve la flecha hasta que sale del arco; despu\u00e9s, para seguir explicando el movimiento de la flecha se requiere que haya otro agente de empuje. Arist\u00f3teles tuvo que aguzar el ingenio y argument\u00f3 que, en su avance, la flecha hend\u00eda el aire, se originaba vac\u00edo en la parte de atr\u00e1s, lo que forzaba al aire de la punta regresar hacia atr\u00e1s, manteniendo el impulso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto es el tipo de cosas que puede llegar a hacerse con una mente despierta, curiosa y con ganas de explicar el mundo. Pese a estar completamente errada, nadie puede negar que la visi\u00f3n del mundo propugnada por Arist\u00f3teles fue extraordinariamente ingeniosa, y capaz de superar toda prueba argumentativa. Fr\u00e1gil, muy fr\u00e1gil, sin embargo, ante la m\u00ednima confrontaci\u00f3n experimental. Como esas pruebas nunca se hicieron, la teor\u00eda del movimiento que Arist\u00f3teles ide\u00f3 sedujo al mundo durante casi dos mil a\u00f1os. Luego vino Galileo con otras ideas mejores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco la idea de los cinco elementos era correcta, y con el tiempo ser\u00eda reemplazada por la <em>teor\u00eda atomista<\/em> (una herencia tambi\u00e9n de la Grecia antigua, defendida por el fil\u00f3sofo Dem\u00f3crito, sin mucho \u00e9xito, por cierto). No obstante, lo verdaderamente valioso de todos aquellos esfuerzos fue el intento de explicar la Naturaleza, de creer que el mundo era comprensible y que no se deb\u00eda a los caprichos de los dioses, que de existir, respetaban escrupulosamente las leyes con las que ellos mismos hab\u00edan dotado a la Naturaleza. La creencia en que el mundo se aten\u00eda a leyes comprensibles por el hombre lo cambi\u00f3 todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los fil\u00f3sofos griegos nos ense\u00f1aron a teorizar. Les falt\u00f3 tiempo para percatarse de que, adem\u00e1s de la argumentaci\u00f3n, la siguiente clave es la experimentaci\u00f3n y el descarte de teor\u00edas mediante el ensayo, algo que no alcanzaron a valorar en su breve paso por la historia. Tendr\u00edan que pasar miles de a\u00f1os para que el pensamiento retomara el punto donde ellos lo dejaron y se diera el paso siguiente. Entonces naci\u00f3 la Ciencia y el M\u00e9todo Cient\u00edfico. \u00a1Qu\u00e9 oportunidad desperdiciada!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo que respecta a los materiales, la Ciencia ha hecho posible la comprensi\u00f3n de conocimientos adquiridos desde anta\u00f1o por v\u00eda emp\u00edrica y azarosa. \u00bfPor qu\u00e9 sucede esto o aquello cuando caliento o enfr\u00edo el material? \u00bfDe qu\u00e9 est\u00e1n hechos los materiales? \u00bfC\u00f3mo se organizan internamente? \u00bfTiene eso que ver con su comportamiento? Es ese conocimiento el que nos ha conducido, y nos conduce, a mejoras continuas y a una ingente eclosi\u00f3n en el n\u00famero de materiales a nuestra disposici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No. El quinto elemento no existe. De hecho, hoy sabemos bien que los materiales de los que est\u00e1 hecho todo el Universo son semejantes a los que conforman nuestra Tierra. Y, sin embargo, el <em>\u00e9ter<\/em> tuvo su resurgir en el siglo XIX, cuando los cient\u00edficos apelaron a \u00e9l como medio necesario para la propagaci\u00f3n de la luz. De nuevo fue desterrado con el advenimiento de la Teor\u00eda de la Relatividad. Pero, cual ave F\u00e9nix, no deja de reaparecer bajo formas diversas, aunque los cient\u00edficos advertidos ya de sus idas y venidas, se cuidan mucho de llamarlo <em>\u00e9ter<\/em>, <em>quintaesencia<\/em> o <em>quinto elemento<\/em>. Pero el <em>campo de Higgs<\/em> o la <em>energ\u00eda oscura<\/em> no dejan de ser tan sutiles y elusivos como el invento de Arist\u00f3teles. Quiz\u00e1s \u00ab\u00e9ter\u00bb no sea m\u00e1s que el nombre que ponemos a nuestra ignorancia, desde los tiempos aristot\u00e9licos, para ocultar pudorosamente, nuestro insaciable deseo de saber y de comprender. Somos una especie curiosa y la Ciencia nos ha ense\u00f1ado la forma de canalizar adecuadamente esa curiosidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Quinto elemento Juan Manuel Montes (21-05-2018) Los fil\u00f3sofos presocr\u00e1ticos de la antigua Grecia se devanaron los sesos elucubrando sobre la posibilidad de que la diversidad que nos rodea era solo aparente y que, en realidad, todo hab\u00eda sido originado a partir de una \u00fanica sustancia primigenia. 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