Hacia una teoría cognitiva de la imaginación creadora desde fundamentos teóricos, estéticos y neurocientíficos

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Gustavo Ariel Schwartz (2019) Creativium. Una mirada creativa de la ciencia. Una mirada científica de la creatividad. Madrid: Libros de la Catarata

“Una idea es eso que se te ocurre mientras tú te empeñas en pensar otra cosa”, dice una de las muchas frases inteligentes que pueden leerse en Creativium, pensado como un diálogo entre un texto sobre creatividad artístico-científica y una colección de imágenes. El físico Gustavo Ariel Schwartz, coordinador del interesante programa Mestizajes del Donostia International Physics Center  —en el que se persigue aunar las ciencias con las humanidades, desde hace varios años—, y la fotógrafa Paula Arbide, que aporta sugestivas fotografías en blanco y negro de personas dedicadas a la ciencia, han aunado sus fortalezas para vertebrar un volumen perfecta y cuidadosamente editado, en el que palabra, maquetación e imagen dialogan en amena armonía, enriqueciendo la lectura.

Schwartz organiza el libro siguiendo las cuatro fases comúnmente aceptadas del proceso creador desde que nace el brote o chispa imaginativo hasta que se materializa la idea: preparación, incubación, iluminación y verificación. Esto no significa que el autor dé por buenas sin más las hipótesis generales sobre la creatividad; como buen científico, Schwartz pone en cuestión algunas de ellas, aclarando en diversas páginas la dificultad de sentar principios generales para algo tan difícil de asir como la epifanía creadora. Recuerda cómo varias aportaciones se lograron desde campos de especialización diferente (p. 29), o desde puntos de partida inesperados, e incluso algunos hallazgos científicos no se dieron por buenos por sus propios descubridores, precisamente porque ponían en cuestión sus propias ideas.

Claro defensor de la naturaleza en parte inconsciente o irracional de la actividad creativa —véase la enumeración de sueños creativos tenidos por científicos, escritores o artistas en la página 105—, el autor recomienda, para trabajar la imaginación creadora, “desarrollar actividades fuera de nuestro campo específico; viajar, leer, experimentar sensaciones y pensamientos nuevos, hablar de nuestro trabajo con personas de fuera del ámbito, romper las rutinas, abandonar ideas y cuestionar lo aprendido” (2022, p. 17). También recomienda Schwarz parar de vez en cuando, esto es: no obcecarse con el proceso creativo, porque no sólo se ha demostrado que puede ser contraproducente (p. 59), sino porque los resultados pueden ser mejores si se practica lo que la poeta Olvido García Valdés ha denominado “distracción cuidadosa” (“Escribir, I”, Dentro del animal la voz [Antología 1982-2012]; Madrid: Cátedra, 2020, p. 457).

Uno de los puntos fuertes del libro de Schwarz, que lo hacen extremadamente recomendable, es su pulcra argumentación, basada siempre que es posible en datos y estudios científicos experimentales. La condición de físico de Gustavo Ariel Schwartz no solo no está reñida con su faceta creativa, sino que ambas se retroalimentan y se alían para crear un libro espléndido, rico en ideas, riguroso en sus planteamientos y de hermosa factura, gracias a las notables fotografías de Paula Arbide.

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