{"id":590,"date":"2013-05-07T14:40:14","date_gmt":"2013-05-07T14:40:14","guid":{"rendered":"http:\/\/grupo.us.es\/atlas\/?page_id=590"},"modified":"2013-05-07T14:40:14","modified_gmt":"2013-05-07T14:40:14","slug":"los-origenes-de-la-estratificacion-social-patrones-de-desigualdad-en-la-edad-del-bronce-del-suroeste-de-la-peninsula-iberica","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/temas\/arqueologia-de-la-desigualdad-social\/los-origenes-de-la-estratificacion-social-patrones-de-desigualdad-en-la-edad-del-bronce-del-suroeste-de-la-peninsula-iberica\/","title":{"rendered":"Los Or\u00edgenes de la Estratificaci\u00f3n Social. Patrones de Desigualdad en la Edad del Bronce del Suroeste de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row el_position=\u00bbfirst last\u00bb] [vc_column] [vc_text_separator title=\u00bbLos Or\u00edgenes de la Estratificaci\u00f3n Social. Patrones de Desigualdad en la Edad del Bronce del Suroeste de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica (Sierra Morena Occidental c. 1700-1100 a.n.e.\/2100-1300 A.N.E.).\u00bb title_align=\u00bbseparator_align_left\u00bb el_position=\u00bbfirst\u00bb] [vc_column_text el_position=\u00bblast\u00bb]<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/librolgs2_g.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-591\" alt=\"Los Or\u00edgenes de la Estratificaci\u00f3n Social. Patrones de Desigualdad en la Edad del Bronce del Suroeste de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica.\" src=\"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/librolgs2_g-213x300.jpg\" width=\"213\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p>Garc\u00eda Sanju\u00e1n, L. (1999): <em>Los Or\u00edgenes de la Estratificaci\u00f3n Social. Patrones de Desigualdad en la Edad del Bronce del Suroeste de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica (Sierra Morena Occidental c. 1700-1100 a.n.e.\/2100-1300 A.N.E.)<\/em>. British Archaeological Reports International Series. S823 Oxford. <a href=\"http:\/\/www.archaeopress.com\" target=\"_blank\">Archaeopress<\/a>. 307 P\u00e1ginas, 170 Figuras, 57 Tablas. ISBN 1-84171-035-0.<\/p>\n<h4>Introducci\u00f3n<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin duda, uno de los rasgos que de forma m\u00e1s inmediata destacan acerca de la sociedad humana actual a escala planetaria es el de la desigualdad social, siempre acompa\u00f1ada de su ineludible reverso, la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica. Ambos fen\u00f3menos se hacen visibles con brutal crudeza al comparar las condiciones materiales de la existencia entre diferentes pa\u00edses o regiones, o entre razas o etnias, o en el seno de diferentes clases y castas dentro del mismo pa\u00eds o regi\u00f3n. Cualquiera que sea el \u00e1mbito o la escala de an\u00e1lisis que se escoja para la comparaci\u00f3n, se comprobar\u00e1 que las diferencias en el acceso a los recursos subsistenciales b\u00e1sicos (no digamos ya la riqueza material, el bienestar o la calidad de vida) de los seres humanos actuales son enormes: seg\u00fan las estad\u00edsticas de la ONU, en 1998, 1600 millones de personas no ten\u00edan acceso a agua limpia para consumo, 2000 millones padec\u00edan anemia y 800 millones presentaba deficiencias nutricionales graves para la supervivencia humana. Al mismo tiempo, mientras el 20% m\u00e1s rico de la poblaci\u00f3n mundial engordaba consumiendo casi el 50% de la carne y el pescado que se consume en el mundo y gastaba el 60% de la energ\u00eda mundial, el 20% m\u00e1s pobre de la poblaci\u00f3n del mundo apenas dispon\u00eda del 5% de las prote\u00ednas y empleaba menos del 4% de la energ\u00eda disponible (UNDP, 1998). Diversos estudios han mostrado c\u00f3mo la riqueza de unos pa\u00edses y regiones del mundo <i>se basa<\/i> en la pobreza y la explotaci\u00f3n de otras, de igual modo que dentro de muchas naciones o estados el bienestar de unas clases se basa en los bajos salarios y la miseria de muchos. En el caso de Europa o Estados Unidos, el alto nivel de bienestar y riqueza material actual se sustenta en buena parte en unas acumulaciones originales de capital y riqueza que se derivaron de la depredaci\u00f3n y el expolio de amplias regiones, como por ejemplo Am\u00e9rica Latina (Am\u00edn, 1986:241; Galeano, 1996:42).<\/p>\n<p>La paradoja es que, al tiempo que la humanidad ha desarrollado en los dos \u00faltimos siglos una serie de principios te\u00f3ricos igualitaristas (derechos humanos, igualdad de g\u00e9neros, credos, razas, etc.) que resultan a todas luces extraordinarios y enorgullecedores desde una perspectiva temporal amplia (principios, eso s\u00ed, perfectamente te\u00f3ricos), la desigualdad parece no haber dejado de recorrer una senda de silencioso y cruel estancamiento o incluso crecimiento (Vidal, 1990:358).<\/p>\n<p>\u00bfDe donde procede tan ingente desigualdad? Durante mucho tiempo, b\u00e1sicamente antes de los estudios de K. Marx en el siglo XIX, se cre\u00eda que la desigualdad social era un don natural (o divino) <i>regalado<\/i> a la humanidad para su m\u00e1s eficiente organizaci\u00f3n. Seg\u00fan esta visi\u00f3n, desde el origen mismo de la Historia, los individuos m\u00e1s aptos, preparados y capaces (los nobles, la aristocracia) hab\u00edan venido ocupando los cargos de mayor responsabilidad, asumiendo su alto destino como gestores de la producci\u00f3n y la riqueza colectivas. En la sociedad feudal europea se pensaba que la organizaci\u00f3n de la comunidad en tres estamentos estancos era el armonioso resultado de la voluntad inmutable de Dios. En la actualidad el progreso de las Ciencias Sociales ha mostrado que los estamentos, como las clases o las castas, lejos de ser el regalo de un Dios <i>bondadoso<\/i>, son un artefacto creado por la activa mano del ser humano, y que no son en absoluto inmutables, aunque las clases y estamentos siguen de hecho existiendo. Hoy d\u00eda (no sin mucho debate, que a\u00fan contin\u00faa y continuar\u00e1), las Ciencias Sociales van siendo capaces de mostrar las formas cambiantes que la desigualdad han ido asumiendo dentro de la sociedad humana desde el nacimiento mismo de \u00e9sta, como tambi\u00e9n han mostrado que las formas m\u00e1s violentas, extremas y crueles de desigualdad aparecieron en un momento relativamente reciente de nuestro Pasado, como consecuencia y resultado de unas circunstancias hist\u00f3ricas y condiciones materiales muy concretas.<\/p>\n<p>No ha existido ninguna sociedad humana <i>perfectamente<\/i> igualitaria, donde nadie tuviera ning\u00fan poder sobre nadie y donde todos los individuos gozaran de exactamente los mismos derechos. Incluso en las formas de organizaci\u00f3n m\u00e1s sencillas que ha conocido la humanidad, las mujeres sol\u00edan tener menos derechos que los hombres, y los ni\u00f1os\/as menos derechos que los adultos\/as. Pero estas formas de desigualdad y explotaci\u00f3n eran tan tenues y benignas comparadas con las que aparecer\u00edan y se desarrollar\u00edan posteriormente que bien podr\u00edan recibir el apelativo de <i>igualitaristas<\/i>. En ciertas regiones del planeta, a partir de un momento entre los milenios IX y VIII antes de nuestra era, comenzaron a consolidarse unos patrones de organizaci\u00f3n social que en poco tiempo (o lo que los prehistoriadores consideramos <i>poco<\/i> tiempo, unos tres o cuatro mil a\u00f1os) dar\u00edan lugar a formas verdaderamente feroces de dominaci\u00f3n y explotaci\u00f3n de unos humanos por otros. Luego de su aparici\u00f3n original, estas formas de explotaci\u00f3n y desigualdad se han expandido muy deprisa por el planeta, fagocitando en apenas otros 4000 a\u00f1os a todas las sociedades menos desigualitarias (o m\u00e1s <i>igualitaristas<\/i> si se prefiere) que quedaban, sin importar la distancia a la que se encontraran.<\/p>\n<p>Desde hace un siglo y medio, varias disciplinas de las Ciencias Sociales, dotadas de unos m\u00e9todos de investigaci\u00f3n y de unas teor\u00edas e hip\u00f3tesis cada vez m\u00e1s sofisticadas, vienen arrojando constante luz sobre la forma en que las diversas formas de organizaci\u00f3n social humana han cambiado y evolucionado en el tiempo desde su incepci\u00f3n en el Paleol\u00edtico Inferior, y sobre las maneras en que la desigualdad se metamorfoseado dentro de esas formas de organizaci\u00f3n social. A este campo de estudio y producci\u00f3n cient\u00edfica se le conoce como Evoluci\u00f3n Social, y una de las disciplinas que m\u00e1s activa y fecundamente ha contribuido (y contribuyen) a su desarrollo es la Arqueolog\u00eda.<\/p>\n<p>El estudio arqueol\u00f3gico de la Evoluci\u00f3n Social en la Prehistoria, y m\u00e1s concretamente el surgimiento de las primeras formas de desigualdad y explotaci\u00f3n agudas, constituye el dominio de conocimiento en el que se inserta este libro. En realidad, no obstante, podr\u00eda afirmarse que el tema concreto que se desarrolla (m\u00e1s adecuado y abarcable), es el del origen de la Estratificaci\u00f3n Social o de la Sociedad de Clases en el Viejo Continente y (todav\u00eda m\u00e1s espec\u00edficamente) en la zona Suroccidental de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. Es un estudio concreto, que se desenvuelve en unas coordenadas espacio temporales restringidas y concretas, pero que no obstante busca al mismo tiempo insertarse en un dominio de investigaci\u00f3n amplio y gen\u00e9rico.<\/p>\n<p>El periodo de la Prehistoria Reciente en el que se centra la investigaci\u00f3n de tal problema es la Edad del Bronce, entendida como el periodo comprendido entre <i>c<\/i>. 2100-1300 cal ANE, aunque en realidad, y por la vocaci\u00f3n procesualista que asumo, los periodos anterior y posterior a la Edad del Bronce, a los que me he referido gen\u00e9ricamente como Edad del Cobre (<i>c<\/i>. 3200-2100 cal ANE) y como Bronce Final (<i>c<\/i>. 1300-850 cal ANE), reciben un casi id\u00e9ntico tratamiento, de forma que, por ejemplo, pr\u00e1cticamente todas las categor\u00edas emp\u00edricas que son utilizadas en la contrastaci\u00f3n del marco hipot\u00e9tico de esta investigaci\u00f3n son aplicadas por igual a los registro arqueol\u00f3gicos de los tres periodos. En mi opini\u00f3n, en el estado actual de la investigaci\u00f3n no es posible comprender el problema del origen de la estratificaci\u00f3n social en la Prehistoria Reciente de ninguna regi\u00f3n Peninsular sin tratar de forma procesual todo el ciclo de surgimiento y consolidaci\u00f3n de la Complejidad Social entre finales del Neol\u00edtico y la I Edad del Hierro.<\/p>\n<p>En el Cap\u00edtulo I de este trabajo se discute el planteamiento epistemol\u00f3gico que lo informa y ordena; en \u00e9l he intentado articular mis particulares visiones sobre varios aspectos epistemol\u00f3gicos concernientes a la investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica en forma de un discurso que, aparte de resultar coherente, pudiera constituirse en un heur\u00edstico de utilidad para el conjunto del trabajo. En el Cap\u00edtulo II, y sobre la base de las premisas epistemol\u00f3gicas asumidas en el Cap\u00edtulo I, he intentado delimitar una serie de conceptos te\u00f3ricos relativos al origen de la sociedad estratificada y a la metodolog\u00eda de su identificaci\u00f3n y reconocimiento desde la Arqueol\u00f3gica.<\/p>\n<p>En el Cap\u00edtulo III se procede a la pre-contrastaci\u00f3n del marco hipot\u00e9tico desarrollado en el cap\u00edtulo precedente. El cuadro de indicadores arqueol\u00f3gicos de la Estratificaci\u00f3n Social es confrontado con el registro emp\u00edrico de las formaciones sociales del periodo <i>c<\/i>. 3200-850 cal ANE en el Suroeste peninsular con el objeto de producir un marco interpretativo preliminar que respalde el an\u00e1lisis posterior de un caso espec\u00edfico. El an\u00e1lisis de la configuraci\u00f3n medioambiental de Sierra Morena occidental y de su Historia reciente (siglos XIV a XX d.n.e.) en el Cap\u00edtulo IV permite el rastreo de las invariantes que caracterizan los sistemas productivos hist\u00f3ricamente documentados al objeto de proceder a la construcci\u00f3n de un marco de contrastaci\u00f3n diacr\u00f3nico. Al final de ese mismo cap\u00edtulo se describen las muestras de datos y variables arqueol\u00f3gicas seleccionadas, as\u00ed como las t\u00e9cnicas de an\u00e1lisis de datos empleadas.<\/p>\n<p>En el Cap\u00edtulo V, este conjunto de t\u00e9cnicas es aplicado al examen de las implicaciones contrastatadoras de la hip\u00f3tesis y del cuadro de indicadores de la estratificaci\u00f3n social para el registro habitacional, lo mismo que se hace en el Cap\u00edtulo VI con respecto al registro funerario. Finalmente, en el Capitulo VIII se realiza un an\u00e1lisis del registro habitacional desde una escala de inferior precisi\u00f3n (nivel macro), visualiz\u00e1ndose los patrones de relaciones de los asentamientos entre s\u00ed, de los asentamientos con los dep\u00f3sitos funerarios y otras categor\u00edas de localizaciones, y de los asentamientos con los principales rasgos configuradores del medio ambiente.<\/p>\n<p>La mayor dificultad que he encontrado en la realizaci\u00f3n de esta investigaci\u00f3n ha derivado del \u00e1mbito emp\u00edrico. A pesar de que este estudio cuenta con la ventaja inicial de disponer de los datos generados por un Proyecto de Investigaci\u00f3n Sistem\u00e1tica, en conjunto puede decirse que ha resultado casi imposible sustraer el alcance de la misma a las limitaciones impuestas por un registro arqueol\u00f3gico producto de una trayectoria disciplinar previa ordenada por y orientada hacia la resoluci\u00f3n de problemas completamente diferentes.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n del origen y desarrollo primitivo de la sociedad de clases constituye un fascinante un \u00e1mbito de an\u00e1lisis arqueol\u00f3gico que, por su novedad y escasa maduraci\u00f3n, presenta numerosos problemas epistemol\u00f3gicos, te\u00f3ricos y metodol\u00f3gicos. El intento de resolver los mismos, efectuado en la primera parte de este trabajo, puede ser considerado relativamente independiente del resultado de su contrastaci\u00f3n contra un universo observacional seleccionado por razones muy concretas.<\/p>\n<p>Este trabajo tiene como base una Tesis Doctoral realizada entre Diciembre de 1992 y Junio de 1996 en el Departamento de Prehistoria y Arqueolog\u00eda de la Universidad de Sevilla, bajo la direcci\u00f3n del Dr. V. Hurtado P\u00e9rez, merced a una Beca Predoctoral (FPI) de la Consejer\u00eda de Educaci\u00f3n y Ciencia de la Junta de Andaluc\u00eda y a diversas ayudas para la realizaci\u00f3n de estancias breves de formaci\u00f3n e investigaci\u00f3n en el Reino Unido, Portugal y Dinamarca. A todas las instituciones que han mostrado su confianza en esta l\u00ednea de investigaci\u00f3n quiero mostrar mi sincero agradecimiento.<\/p>\n<h4>Referencias<\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>AMIN, S. (1986):<i> El Desarrollo Desigual<\/i>. Madrid. Planeta [1\u00aa edici\u00f3n 1974]<\/p>\n<p>GALEANO, E. (1996): <i>Las Venas Abiertas de Am\u00e9rica Latina<\/i>. Madrid. Siglo XXI [1\u00aa edici\u00f3n 1971]<\/p>\n<p>UNDP (1998): <i>Human Development Report 1998<\/i>. New York. United Nations<\/p>\n<p>VIDAL, J.M. (1990): <i>Hacia una Econom\u00eda Mundial. <\/i><i>Norte\/Sur Frente a Frente<\/i>. Barcelona. Plaza &amp; Jan\u00e9s<\/p>\n<p>[\/vc_column_text] [\/vc_column] [\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row el_position=\u00bbfirst last\u00bb] [vc_column] [vc_text_separator title=\u00bbLos Or\u00edgenes de la Estratificaci\u00f3n Social. Patrones de Desigualdad en la Edad del Bronce del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":0,"featured_media":0,"parent":331,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","template":"","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"class_list":["post-590","page","type-page","status-publish","hentry"],"uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false},"uagb_author_info":{"display_name":"","author_link":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"[vc_row el_position=\u00bbfirst last\u00bb] [vc_column] [vc_text_separator title=\u00bbLos Or\u00edgenes de la Estratificaci\u00f3n Social. Patrones de Desigualdad en la Edad del Bronce del [&hellip;]","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/590","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=590"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/590\/revisions"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/331"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=590"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}