{"id":517,"date":"2013-05-02T13:09:15","date_gmt":"2013-05-02T13:09:15","guid":{"rendered":"http:\/\/grupo.us.es\/atlas\/?page_id=517"},"modified":"2013-05-02T13:09:15","modified_gmt":"2013-05-02T13:09:15","slug":"prospeccion-arqueologica-de-caracter-minero-y-metalurgico-fuentes-y-restos","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/temas\/arqueologia-territorial-y-del-paisaje\/prospeccion-arqueologica-de-caracter-minero-y-metalurgico-fuentes-y-restos\/","title":{"rendered":"Prospecci\u00f3n arqueol\u00f3gica de car\u00e1cter minero y metal\u00fargico: fuentes y restos"},"content":{"rendered":"<p>[vc_row el_position=\u00bbfirst last\u00bb] [vc_column] [vc_text_separator title=\u00bbProspecci\u00f3n arqueol\u00f3gica de car\u00e1cter minero y metal\u00fargico: fuentes y restos\u00bb title_align=\u00bbseparator_align_left\u00bb el_position=\u00bbfirst\u00bb] [vc_message color=\u00bbalert-info\u00bb]<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/documentos\/articulos\/hunt_prospecc.pdf\" target=\"_blank\">Descargar este art\u00edculo en formato PDF<\/a><\/p>\n<p>[\/vc_message] [vc_column_text]<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Mark A. Hunt Ortiz<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arque\u00f3logo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acontia. Revista de Arqueolog\u00eda. N.\u00ba 2 (1996): 19 a 28<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I.S.S.N: 1135-8858<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Resumen<\/span>: Partiendo de la experiencia acumulada en varias campa\u00f1as de prospecci\u00f3n de car\u00e1cter arqueometal\u00fargico, en el SO peninsular, se ha podido contrastar y valorar la importancia de las diversas fuentes significativas para el caso. En este trabajo, el inter\u00e9s se centra en las minas, con atenci\u00f3n a los distintos tipos de fuentes y restos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Palabras clave<\/span>: Arqueominer\u00eda, Suroeste, Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, Toponimia, Geolog\u00eda, Topograf\u00eda, Prospecci\u00f3n.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text] [vc_toggle title=\u00bbIntroducci\u00f3n\u00bb open=\u00bbfalse\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La realizaci\u00f3n de varias campa\u00f1as de prospecci\u00f3n arqueol\u00f3gica de car\u00e1cter arqueometal\u00fargico, fundamentalmente en las provincias m\u00e1s occidentales del Suroeste de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, nos ha permitido contrastar la importancia de las muy diversas fuentes que podr\u00edan aportar los datos necesarios para este tipo de investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica. As\u00ed mismo, su estudio ha permitido establecer una serie de criterios respecto a esas fuentes y a su valor a la hora de la detecci\u00f3n y estudio de yacimientos arqueol\u00f3gicos relacionados con la extracci\u00f3n y la transformaci\u00f3n de minerales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este caso nos centraremos particularmente en el estudio de los yacimientos minerales explotados: las minas. Hay que tener en cuenta, por otro lado, que las actividades mineras y las metal\u00fargicas aparecen en muchas ocasiones en estrecha relaci\u00f3n no s\u00f3lo espacial. As\u00ed, el estudio de la miner\u00eda conllevar\u00eda necesariamente la investigaci\u00f3n de los restos estrictamente metal\u00fargicos (escorias y otros subproductos).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La zona geogr\u00e1fica de la que se trata ofrece caracter\u00edsticas peculiares. Es un \u00e1rea con gran importancia minera y en la que desde hace siglos, milenios podr\u00edamos decir, se han concentrado esfuerzos para la detecci\u00f3n, estudio y beneficio de los yacimientos mineros. No se pretende de ninguna forma _n este caso la exposici\u00f3n exhaustiva de las fuentes concretas, que variar\u00e1n sin duda seg\u00fan las regiones, sino m\u00e1s bien la presentaci\u00f3n general de los distintos tipos de fuentes y restos, as\u00ed como ofrecer unos apuntes pr\u00e1cticos generales sobre su interpretaci\u00f3n y posible valoraci\u00f3n.<\/p>\n<p>[\/vc_toggle] [vc_toggle title=\u00bbConsideraciones generales\u00bb open=\u00bbfalse\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cualquier prospecci\u00f3n de car\u00e1cter arqueol\u00f3gico ha de iniciarse por la recogida de los datos existentes, referidos a los aspectos concretos que interesen, sobre la zona geogr\u00e1fica a estudiar. Para el caso de las prospecciones arqueometal\u00fargicas los datos se encuentran especialmente dispersos ya que la investigaci\u00f3n debe abarcar \u00e1mbitos de diversas especialidades como Geolog\u00eda Miner\u00eda, Mineralog\u00eda, Arqueolog\u00eda, Historia e incluso Biolog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un hecho que hay que tener siempre en cuenta es que los sistemas de prospecci\u00f3n minera con fines econ\u00f3micos no han variado sustancialmente hasta hace escasas d\u00e9cadas, cuando se han ido introduciendo m\u00e9todos geof\u00edsicos de detecci\u00f3n de dep\u00f3sitos minerales. Hasta entonces eran los signos externos de la mineralizaci\u00f3n (de diversa \u00edndole, como afloramiento, coloraci\u00f3n, crecimiento diferencial o diferenciado de la vegetaci\u00f3n&#8230;) los que permit\u00edan su localizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n con lo expuesto, hay otro factor de suma importancia a considerar: a lo largo de la evoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica que se ha producido en las distintas fases culturales, los restos de actividades mineras precedentes han servido de referencia a la hora de la prospecci\u00f3n minera econ\u00f3mica en momentos, cronol\u00f3gicamente posteriores, en los que el avance tecnol\u00f3gico permit\u00eda la nueva puesta en actividad de yacimientos mineros que antes eran considerados improductivos. Esto ha sucedido as\u00ed hasta el presente siglo. As\u00ed, en los manuales de miner\u00eda recientes se afirmaba que \u00ablos trabajos mineros, ejecutados en \u00e9pocas m\u00e1s o menos remotas cuyos restos se reconozcan&#8230; pueden constituir&#8230; la base de un descubrimiento importante (Moncada y Ferro; 1912: 30). Esto hace que, teniendo en cuenta las sustancias minerales beneficiadas en la Antig\u00fcedad, el conocimiento de la \u00e9poca de explotaci\u00f3n \u00abmoderna\u00bb de un yacimiento minero hace que se pueda deducir si pudo ser explotado en \u00e9pocas antiguas.<\/p>\n<p>[\/vc_toggle] [vc_toggle title=\u00bbFuentes\u00bb open=\u00bbfalse\u00bb]<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Mapas geol\u00f3gicos y metalogen\u00e9ticos<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se considera fundamental para una primera aproximaci\u00f3n a las mineralizaciones el estudio de los planos geol\u00f3gicos y metalogen\u00e9ticos. Los planos geol\u00f3gicos (<strong>MAPA GEOLOGICO DE ESPA\u00d1A, E. 1:50.000, Instituto Geol\u00f3gico y Minero de Espa\u00f1a (lGME). Edici\u00f3n de 1982<\/strong>), vienen acompa\u00f1ados por una introducci\u00f3n geol\u00f3gica a la zona que cubre un cap\u00edtulo sobre metalogenia y tambi\u00e9n se ocupa de las explotaciones principales en el ep\u00edgrafe de Geolog\u00eda Econ\u00f3mica. Tambi\u00e9n las referencias bibliogr\u00e1ficas que aparecen son de inter\u00e9s para la b\u00fasqueda de nuevos datos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mucho m\u00e1s interesantes resultan los planos metalogen\u00e9ticos (<strong>MAPA METALOGENETICO DE ESPA\u00d1A, E. 1:200.000, IGME, Edici\u00f3n c. 1973<\/strong>). En ellos aparecen los indicios minerales superpuestos sobre la trama, sintetizada, geol\u00f3gica. En general, se ha de establecer la relaci\u00f3n entre el sustrato geol\u00f3gico y las mineralizaciones, punto que es tambi\u00e9n tratado en el mapa geol\u00f3gico. Es decir, descartar, en principio, las zonas geol\u00f3gicas sin mineralizaciones y concentrar la investigaci\u00f3n en estratos geol\u00f3gicos asociados a determinado tipo de mineralizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los planos metalogen\u00e9ticos hay que tener en cuenta que a veces los datos vienen de sondeos, por lo que su inter\u00e9s para el tipo de prospecci\u00f3n es nulo. Esto es evidente en algunos casos, como la aparici\u00f3n de indicios en terrenos, <em>v.g.<\/em>, cuaternarios de formaci\u00f3n reciente. Los indicios y yacimientos minerales son tratados individualmente en los planos metalogen\u00e9ticos; los datos que m\u00e1s pueden interesar, mena y quimismo, sirven de referencia, aunque hay que tener en cuenta que a veces hay tipos de minerales que no est\u00e1n representados. Es decir, por ejemplo, un yacimiento que es considerado de pirita en el mapa metalogen\u00e9tico, la investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica ha comprobado que tambi\u00e9n fue explotado por sus minerales argent\u00edferos en un determinado momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De cualquier forma, los planos metalogen\u00e9ticos constituyen una fuente de primer orden, estableciendo la determinaci\u00f3n y delimitaci\u00f3n de las zonas mineralizadas, metalotectos, adem\u00e1s de la se\u00f1alizaci\u00f3n de los indicios y yacimientos concretos. Las fuentes para la confecci\u00f3n de estos mapas, por otro lado, son muy diversas, y, como se hace notar en las mismas publicaciones, se basan en informes y documentos \u00abconfidenciales\u00bb, publicaciones, permisos y concesiones de explotaci\u00f3n, especialistas en determinadas zonas, y prospecciones de equipos del propio IGME (MME; 1973: 10). Estos planos tambi\u00e9n recogen la bibliograf\u00eda utilizada para su confecci\u00f3n, que ha de servir como primer punto de referencia sobre la zona a estudiar.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Planos topogr\u00e1ficos: s\u00edmbolos y toponimia<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez delimitada el \u00e1rea y los indicios se\u00f1alados, conviene estudiar los planos topogr\u00e1ficos, ya que en los mapas metalogen\u00e9ticos no est\u00e1n representados, ni mucho menos, todas las mineralizaciones, explotadas o no, existentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos colecciones de planos topogr\u00e1ficos nos han sido de gran utilidad: el del Ej\u00e9rcito y el del Instituto Geogr\u00e1fico Nacional (IGN). La consulta de ambos es considerada importante y complementaria, ya que vienen se\u00f1alados ocasionalmente, con su s\u00edmbolo correspondiente, labores mineras. Su plasmaci\u00f3n es un poco aleatoria y a veces minas con labores visibles de cierta entidad no vienen reflejadas, mientras otras de menor entidad, que a veces se limitan a un socav\u00f3n, s\u00ed lo est\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En general, en ambos casos aparecen pocas labores mineras respecto al n\u00famero que se ha comprobado que existen. La consulta de ambos tipos de planos topogr\u00e1fico s se aconseja debido a que la informaci\u00f3n que contienen no es la misma: as\u00ed minas que no aparecen en el del Ej\u00e9rcito lo hacen en el Geogr\u00e1fico y viceversa. Cuando las labores mineras no aparecen como tal con su correspondiente s\u00edmbolo, se puede deducir su existencia a trav\u00e9s de la toponimia. Hay numerosos top\u00f3nimos que hacen referencia a la existencia de labores o que pueden llevar a su detecci\u00f3n; citaremos los m\u00e1s usuales:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Mina<\/strong> y sus derivados (minilla&#8230;) y compuestos (Casamina, Cortijo de la Mina&#8230;), as\u00ed como el t\u00e9rmino de origen \u00e1rabe <strong>almad\u00e9n<\/strong>. Mientras almad\u00e9n, top\u00f3nimo del que no hay muchos ejemplos, parece referirse exclusivamente a labores mineras, el t\u00e9rmino mina a veces hace referencia, aunque no es muy frecuente en la zona estudiada, a pozos y galer\u00edas de captaci\u00f3n de agua sin relaci\u00f3n con actividades mineras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con bastante frecuencia los top\u00f3nimos que aparecen no hacen referencia a las labores en, general, como mina o almad\u00e9n, sino que se refieren particularmente a las evidencias de trabajos mineros concretos. Son top\u00f3nimos como <strong>socav\u00f3n, pozo, hondo, hueco, silo<\/strong> y hasta <strong>ca\u00f1o<\/strong> y sus derivados y compuestos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ocasionalmente hay top\u00f3nimos que conceden un origen m\u00e1s natural a las labores mineras: el t\u00e9rmino <strong>cueva<\/strong> no es raro que se aplique a galer\u00edas, de m\u00e1s o menos amplitud, que son restos de labores mineras. Casos en la zona que tratamos no faltan: Cueva del Monje, en la zona de Paterna (Blanco y Rothenberg; 1981), Cueva de Cuchich\u00f3n en Aznalc\u00f3llar&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Top\u00f3nimos que hacen referencia a los propios metales explotados o tratados: <strong>plata<\/strong> (Molino de la Plata&#8230;), <strong>hierro<\/strong> (Cerro del Hierro&#8230;). Para \u00e9pocas relativamente recientes el t\u00e9rmino <strong>martinete<\/strong> tambi\u00e9n designa, no s\u00f3lo donde se bat\u00eda, sino tambi\u00e9n donde se fund\u00eda cobre. A la hora de tomar en consideraci\u00f3n este tipo de top\u00f3nimo hay que tener en cuenta que los que hacen referencia a metales nobles responden en muchas ocasiones a tradiciones o leyendas populares (Fuente del Oro, Arroyo de la Plata&#8230;).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las coloraciones de los dep\u00f3sitos aflorantes pueden dar lugar a top\u00f3nimos que hacen referencia a la coloraci\u00f3n del terreno, normalmente en tonos rojos, debido a los gossans (monteras de minerales de hierro oxidados) que se forman superficialmente. Son top\u00f3nimos como colorado (Cerro Colorado en R\u00edo Tinto, Los Coloradillos), <strong>almagrera<\/strong> o <strong>bermejo<\/strong> y sus derivados y compuestos. La fiabilidad de este top\u00f3nimo como medio de detecci\u00f3n de minas no es muy alta en algunas zonas, ya que en cienos ambientes geol\u00f3gicos esa coloraci\u00f3n est\u00e1 muy extendida, como en zona de Mor\u00f3n de la Frontera (Sevilla), sin que supongan concentraci\u00f3n utilizable de mineral. De cualquier forma, teniendo en cuenta lo dicho, es un top\u00f3nimo a tener en cuenta, ya que en otros ciertos ambientes casi siempre est\u00e1 relacionado con una mineralizaci\u00f3n aflorante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay top\u00f3nimos que hacen referencia a la coloraci\u00f3n o caracter\u00edsticas, no del terreno, sino de las aguas. En la zona estudiada top\u00f3nimos como R\u00edo <strong>Tinto<\/strong>, Tintillo, R\u00edo <strong>Agrio<\/strong>, Aguas <strong>Te\u00f1idas<\/strong>&#8230; est\u00e1n en relaci\u00f3n (se originan o toman su coloraci\u00f3n al atravesarlas) con labores mineras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los top\u00f3nimos que han resultado de enorme utilidad y fiabilidad es el de <strong>escoria<\/strong> y sus derivados. Normalmente lo que es f\u00e1cilmente detectable y llama la atenci\u00f3n es la acumulaci\u00f3n de escorias, por lo que el t\u00e9rmino m\u00e1s frecuente es el de escorial. Este top\u00f3nimo no suele ofrecer errores, siendo muy frecuente que las actividades metal\u00fargicas se realicen muy cerca de las minas (<em>v.g.<\/em> Cortijo Los Escoriales en Constantina, Sevilla). A veces la existencia de un escorial se refleja topon\u00edmicamente en el t\u00e9rmino <strong>herrer\u00edas<\/strong>, y con mucha menos frecuencia con el de <strong>fundici\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es recomendable, antes de pasar a la siguiente fase de documentaci\u00f3n, la localizaci\u00f3n exacta en el plano topogr\u00e1fico de todos los datos conseguidos. Muchas veces la denominaci\u00f3n de las labores mineras ha cambiado y varios nombres pueden haber designado, a lo largo de la historia, una misma explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las fuentes estudiadas hasta aqu\u00ed, permiten una- localizaci\u00f3n de las explotaciones m\u00e1s o menos precisa, apareciendo situadas con errores asumibles que, de cualquier forma, permiten su localizaci\u00f3n. No ocurre lo mismo con todas las fuentes de las que trataremos.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Fuentes escritas<\/h4>\n<h5 style=\"text-align: justify;\">Publicaciones y documentos de car\u00e1cter t\u00e9cnico geol\u00f3gico, minero o mineral\u00f3gico<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este grupo est\u00e1 constituido tanto por publicaciones peri\u00f3dicas nacionales o no (<em>Studia Geologica, Revista Minera, Mining Magazine, Transactions of the Institute of Mining and Metallurgy&#8230;<\/em>), como por monograf\u00edas, de sumo inter\u00e9s (Gonzalo Tar\u00edn; 1888; Calder\u00f3n; 1910; Pinedo Vara; 1963&#8230;). Son publicaciones que ofrecen datos sobre zonas geol\u00f3gicas o minas concretas y que, especialmente las m\u00e1s antiguas, en numerosas ocasiones ofrecen una peque\u00f1a rese\u00f1a hist\u00f3rica o mencionan los hallazgos arqueometal\u00fargicos m\u00e1s significativos. Las publicaciones recientes de los distintos gobiernos aut\u00f3nomos, como el <em>Libro Blanco de la Miner\u00eda Andaluza<\/em> (1986), tambi\u00e9n son obras de consulta obligada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque no est\u00e9n publicadas, incluimos en esta secci\u00f3n los archivos t\u00e9cnicos. Destacamos como fundamental el del IGME, con trabajos a veces insuperables, por la concienzuda prospecci\u00f3n, planimetr\u00eda y estudio mineral\u00f3gico realizados, sobre cotos mineros o reservas. Estos informes, si se tiene la suerte de que cubran la zona de estudio, ofrecen datos preciosos sobre los tipos de labores desarrolladas y las especies minerales que se dan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestro caso, tambi\u00e9n ha resultado de cierta utilidad la consulta de los archivos de minas de las Delegaciones de Industria de la Junta de Andaluc\u00eda. En algunos casos estos archivos, adem\u00e1s de no ser f\u00e1cil obtener permiso para el acceso, est\u00e1n, en cuanto a los expedientes antiguos, mal catalogados y desorganizados.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: justify;\">Publicaciones y documentos de car\u00e1cter hist\u00f3rico y arqueol\u00f3gico<\/h5>\n<p style=\"text-align: justify;\">De car\u00e1cter hist\u00f3rico pueden ser muy \u00fatiles las Relaciones (L\u00f3pez; 1989) y los diccionarios geogr\u00e1ficos (Madoz; 1845-1850), aunque tambi\u00e9n obras de car\u00e1cter m\u00e1s local (Candau; 1894).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las obras de car\u00e1cter arqueol\u00f3gico, aparte de las referidas a yacimientos concretos con evidencias de actividades mineras o metal\u00fargicas, son tambi\u00e9n fundamentales. Obra general de gran valor es la de Davies (1935) y sobre la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, la impresionante obra de Claude Domergue (1987). Para nuestra zona concreta destacamos la de Blanco y Rothenberg (1981), pionera en Espa\u00f1a en este tipo de trabajos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n pueden ser de utilidad los archivos hist\u00f3ricos, tanto locales como de \u00e1mbito mayor, e incluso los de protocolos. Desde luego, es condici\u00f3n indispensable que los documentos en estos archivos est\u00e9n inventariados. De otra forma la labor no ser\u00eda abarcable. Por suerte, hay veces en que ese trabajo est\u00e1 ya realizado, como es el caso de la obra de Tom\u00e1s Gonz\u00e1lez (1832), aunque para nuestra zona, aparte de las minas m\u00e1s evidentes o de mayores dimensiones, la localizaci\u00f3n, a veces determinada s\u00f3lo en nombres de lugares que ya no son recordados, ha sido imposible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n hay que mencionar las obras de car\u00e1cter hist\u00f3rico-econ\u00f3mico que se basan en documentos sacados de archivos. Magn\u00edfico ejemplo de ello es la obra de S\u00e1nchez G\u00f3mez (1989), que ofrece datos sorprendentes sobre, incluso, la explotaci\u00f3n prehist\u00f3rica de determinadas minas.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Fuentes no escritas<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos referimos fundamentalmente a los fondos que se encuentran en diversos museos y colecciones privadas. No s\u00f3lo nos referimos a museos arqueol\u00f3gicos, sino a otro tipo, como el reciente e incomprensiblemente disuelto Museo de Ciencias Naturales de la Universidad de Sevilla, con fondos que se empezaron a reunir en el siglo pasado y que inclu\u00eda instrumentos mineros prehist\u00f3ricos, aparte, para lo que aqu\u00ed interesa, de una estupenda colecci\u00f3n mineral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene tener en cuenta el origen o nacionalidad de las empresas que, antes de la creaci\u00f3n de la legislaci\u00f3n sobre Patrimonio Arqueol\u00f3gico, explotaron los yacimientos mineros: a veces los restos se encuentran depositados en museos de las regiones o pa\u00edses de origen de esas empresas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n hay que mencionar que ocasionalmente las empresas mineras, a pie de mina, cuentan con colecciones arqueol\u00f3gicas que hay que visitar.<\/p>\n<p>[\/vc_toggle] [vc_toggle title=\u00bbProspecci\u00f3n\u00bb open=\u00bbfalse\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En general, las minas detectadas en esta zona geogr\u00e1fica se pueden dividir en dos grandes grupos: minas a cielo abierto y minas subterr\u00e1neas. El primer tipo no ofrece problemas de localizaci\u00f3n, pero ha de ser prospectada como si de un enorme yacimiento arqueol\u00f3gico se tratase. Aparte de la prospecci\u00f3n de la zona mineral izada no afectada por las cortas, en donde es frecuente el hallazgo de subproductos metal\u00fargicos, es imprescindible la prospecci\u00f3n de la propia corta, sobre todo los bancos superiores. Por ejemplo, seccionadas por la corta de Aznalc\u00f3llar, se han detectado tres tipos de explotaci\u00f3n de cronolog\u00eda (Calcol\u00edtico-Bronce Final-Contempor\u00e1neo), tipolog\u00eda y tipo de mineral explotado distintos (Hunt Ortiz; 1994).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las minas subterr\u00e1neas, de muy diversos tipos y tama\u00f1os son de m\u00e1s dif\u00edcil detecci\u00f3n, aunque los vacies y escombreras, normalmente compuestas de roca est\u00e9ril o, mejor, algo mineralizadas, dificulta o impide el desarrollo de la vegetaci\u00f3n, facilitando su localizaci\u00f3n.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Prospecci\u00f3n a\u00e9rea<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las extensas \u00e1reas de la zona geogr\u00e1fica tratada en la que predomina el eucalipto y el monte bajo, la visibilidad en la prospecci\u00f3n pedestre es muy limitada. Sin embargo, la prospecci\u00f3n a\u00e9rea, bas\u00e1ndose en la evidencia de los vacies, claros (en medio de la vegetaci\u00f3n) sin o con escasa vegetaci\u00f3n y normalmente en forma de media luna, se ha mostrado como la t\u00e9cnica de prospecci\u00f3n m\u00e1s eficaz.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Fitoarqueolog\u00eda<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los m\u00e9todos geobot\u00e1nicos de prospecci\u00f3n se han venido usando desde hace siglos. La t\u00e9cnica depende en la identificaci\u00f3n de determinadas plantas asociadas a un tipo de mineralizaci\u00f3n o explotaci\u00f3n minera. Su uso con fines arqueol\u00f3gicos se ha denominado Fitoarqueolog\u00eda (Brooks y Johannes; 1990).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestro caso s\u00f3lo hemos encontrado utilidad pr\u00e1ctica para la detecci\u00f3n de labores mineras en una especie: la <em>Rumex bucephalophorus<\/em> (Vald\u00e9s <em>et al<\/em>.; 1987: 292), identificada por el Dr. J.M. Murillo. En la zona de Paterna (Huelva), esta especie se encontraba exclusivamente en las abundantes mineralizaciones (pirita de cobre) y vacies de labores mineras. La coloraci\u00f3n rojiza de su floraci\u00f3n la hace perfectamente visible y distinguible. Tambi\u00e9n, ha servido para la detecci\u00f3n de escoriales antiguos en la misma zona de Paterna, en Cala y en la zona de La Sierrecilla (Paimogo, Huelva). El estudio cient\u00edfico de esta relaci\u00f3n est\u00e1 por realizar, entrando m\u00e1s en el campo de la Bot\u00e1nica que en de la Arqueolog\u00eda.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">La encuesta oral<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">El preguntar a personas conocedoras del terreno, a las personas conocedoras de la zona a prospectar (guardas forestales, cazadores, pastores, ge\u00f3logos que hayan realizado trabajos de campo en la zona&#8230;) nos ha llevado al descubrimiento de minas in\u00e9ditas. A veces, por sus caracter\u00edsticas, orograf\u00eda o por la vegetaci\u00f3n, es pr\u00e1cticamente imposible la detecci\u00f3n de una mina, aunque se tenga situada en la planimetr\u00eda, a no ser que se sea guiado por una persona conocedora de su posici\u00f3n exacta.<\/p>\n<p>[\/vc_toggle] [vc_toggle title=\u00bbEstudio de la explotaci\u00f3n detectada\u00bb open=\u00bbfalse\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dependiendo de la explotaci\u00f3n, conviene .tener en cuenta que hay algunas empresas mineras que disponen de material hist\u00f3rico en sus propios archivos. Si ese caso se da, se recomienda su revisi\u00f3n, especialmente de la planimetr\u00eda, que a veces refleja claramente, especialmente si es antigua, trabajos mineros anteriores detectados. Hay que tener en cuenta que para la direcci\u00f3n de una explotaci\u00f3n minera es importante reflejar los trabajos que se han realizado con anterioridad por dos razones fundamentales: una econ\u00f3mica, la cubicaci\u00f3n exacta del mineral disponible, y otra de seguridad, para evitar dirigir las labores a puntos donde pudieran romper con antiguos minados hundidos, llenos de agua o invadidos por gases (Moncada y Ferro; 1912: 321).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparte de las mencionadas, hay otras formas de recogida de datos, en las propias explotaciones mineras. En numerosas de esas explotaciones actuales que tratan el mineral a pie de mina, se dispone de un electroim\u00e1n que separa, para que no se da\u00f1en las tolvas, los elementos met\u00e1licos. No es infrecuente que all\u00ed queden atrapadas antiguas herramientas de hierro, fundamentalmente de \u00e9poca romana.<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\">Dataci\u00f3n de las labores mineras<\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las escas\u00edsimas minas que se han excavado en esta zona geogr\u00e1fica han aportado restos cer\u00e1micos en su interior que han permitido su dataci\u00f3n m\u00e1s o menos con precisi\u00f3n, corno Chinfl\u00f3n (Rothenberg y Blanco; 1980). Normalmente en las prospecciones de las peque\u00f1as explotaciones no se encuentran restos de cer\u00e1mica en su exterior, aunque a veces aparece alg\u00fan fragmento. En \u00e9poca romana, con explotaciones de mayores dimensiones, este tipo de resto se hace mucho m\u00e1s frecuente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De cualquier forma, hay otros restos que aparecen con m\u00e1s frecuencia y que pueden dar una idea aproximada del momento o momentos de explotaci\u00f3n minera. Tres tipos son los fundamentales:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Tipolog\u00eda de la mina<\/span>. Las caracter\u00edsticas del laboreo puede indicar la edad, en sentido amplio, de la mina. As\u00ed, como ejemplo, las labores superficiales tipo \u00abtrinchera\u00bb o \u00abrara\u00bb en dep\u00f3sitos minerales de cobre son, con toda probabilidad, prehist\u00f3ricas. Es, adem\u00e1s, frecuente encontrar una \u00absuperposici\u00f3n\u00bb tipol\u00f3gica de labores en la misma explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Marcas de herramientas<\/span>. Estas evidencias suelen coincidir con determinadas tipolog\u00edas; las de tipo trinchera o rafa presentan marcas redondeadas propias de instrumentos l\u00edticos romos. Desde \u00e9poca romana, fundamentalmente, aparecen marcas de picos, puntas y punterolas met\u00e1licas. A\u00fan no est\u00e1 establecida la diferencia entre las herramientas romanas y las de \u00e9pocas posteriores. Una marca que indica contemporaneidad es la de la barrena, relacionada con el uso de explosivos. El uso de explosivos se da en la miner\u00eda a partir de la segunda mitad del siglo XVII (Hollister-Short; 1994). Hay que tener en cuenta que, a veces, por las caracter\u00edsticas de la propia roca encajante, no aparecen marcas o hay que buscarlas muy detenidamente. Adem\u00e1s, cabe la posibilidad de encontrar distintos tipos de marcas mezclados si la mina se ha explotado en distintas \u00e9pocas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Otros restos<\/span>. Uno de los \u00edtems arqueol\u00f3gicos que suelen aparecer con mayor frecuencia en las minas prehist\u00f3ricas de la zona tratada son las mazas de minero l\u00edticas. Estas mazas, bien con surco de enmangue claramente marcado, con s\u00f3lo muescas o incluso sin surco, aparecen en el exterior de las labores y son detectables f\u00e1cilmente, no s\u00f3lo por su forma sino tambi\u00e9n por estar realizadas normalmente con rocas, muchas veces cantos de r\u00edo, com\u00fanmente volc\u00e1nicas y geol\u00f3gicamente ajenas al terreno de localizaci\u00f3n de las minas. La cronolog\u00eda de estas herramientas no est\u00e1 a\u00fan muy fijada pero sin duda est\u00e1n en uso durante toda la Edad de Bronce e incluso buena parte del I milenio a.C. En ocasiones, como se ha mencionado, aparecen escorias en las inmediaciones de las minas. Este tipo de restos tambi\u00e9n por su tipolog\u00eda puede suponer un dato sobre la \u00e9poca de laboreo y el mineral beneficiado (Bachmann; 1982).<\/p>\n<p>[\/vc_toggle] [vc_toggle title=\u00bbConclusiones\u00bb open=\u00bbfalse\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las distintas fuentes que permiten la aproximaci\u00f3n al conocimiento de la miner\u00eda en la Antig\u00fcedad son diversas y est\u00e1n muy dispersas. La recogida exhaustiva de los datos reflejados en ellas ser\u00e1 el paso previo a la prospecci\u00f3n y de su buena realizaci\u00f3n depende el mayor o menor \u00e9xito del proyecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluso en los dep\u00f3sitos minerales explotados en \u00e9poca reciente o en explotaci\u00f3n y a pesar de la intensidad y enorme capacidad de destrucci\u00f3n de restos de labores que ha supuesto el empleo del m\u00e9todo de explotaci\u00f3n a cielo abierto, se ha constatado que suelen quedar indicios de las actividades mineras anteriores. En los muy contados casos en que no se han detectado esas labores precedentes, la utilizaci\u00f3n de las fuentes mencionadas ha permitido, aunque de manera general, establecer la evoluci\u00f3n arqueol\u00f3gica de los dep\u00f3sitos minerales concretos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay aspectos, fundamentalmente tipol\u00f3gicos (desde las propias labores mineras a las herramientas utilizadas) que est\u00e1n por analizar en profundidad y cuya definici\u00f3n supondr\u00eda una gran ayuda para este tipo de estudios. De cualquier forma, con la experiencia de campo, el propio tipo de afloramiento y las caracter\u00edsticas del mineral indican si pudo ser explotado y qu\u00e9 tipo de restos hay que buscar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, los restos de labores mineras est\u00e1n en proceso de continua destrucci\u00f3n, siendo necesario establecer una pol\u00edtica de protecci\u00f3n que, en los casos necesarios, sea compatible con el desarrollo de la actividad industrial (minera, forestal, etc.) actual.<\/p>\n<p>[\/vc_toggle] [vc_toggle title=\u00bbBibliograf\u00eda\u00bb open=\u00bbfalse\u00bb el_position=\u00bblast\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bachmann, H.G. (1982) <em>The Identification of Slags from Archaeological Sites<\/em>. Institute of Archaeology Occasional Publication 6.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Blanco, A. y Rothenberg, B. (1981) <em>Exploraci\u00f3n Arqueometal\u00fargica de Huelva<\/em>. Labor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Brooks, R.R. Y Johannes, D. (1990) <em>Phytoarchaeology<\/em>. Leicester University Press.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Calder\u00f3n, S. (1910) <em>Los Minerales de Espa\u00f1a<\/em>. Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Candau, F. (1894) <em>Prehistoria de la Provincia de Sevilla<\/em>. Sevilla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Domergue, C. (1987) <em>Catalogue des Mines et des Fonderies Antiques de la P\u00e9ninsule Ib\u00e9rique<\/em>. Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Davies, O. (1935) <em>Roman Mines in Europe<\/em>. Oxford.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gonz\u00e1lez, T. (1832) <em>Registro y Relaci\u00f3n General de Minas de la Corona de Castilla<\/em>. Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gonzalo Tar\u00edn, J. (1888) \u00abDescripci\u00f3n f\u00edsica, geol\u00f3gica y minera de la provincia de Huelva\u00bb. <em>Mem. Com. Mapa Geol\u00f3gico de Espa\u00f1a<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hollister-Short, G. (1994) \u00abThe Introduction of Powder\u00bb. <em>Bulletin 0f the Peak District Mines Historical Society<\/em> Vol. 12, N\u00b0 3, pp. 148 a 149.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hunt Ortiz, M. (1994) \u00abMiner\u00eda y Metalurgia Prerromanas: Las minas de Aznalc\u00f3llar\u00bb. <em>Revista de Arqueolog\u00eda<\/em> 158, pp. 36 a 41.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Libro Blanco de la Miner\u00eda Andaluza <\/em>(1986) Consejer\u00eda de Econom\u00eda y Fomento. Junta de Andaluc\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L\u00f3pez, T. (1989) <em>Diccionario Geogr\u00e1fico de Andaluc\u00eda<\/em>: Sevilla. Ed. Don Quijote.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Madoz, P. (1845-1850) <em>Diccionario Geogr\u00e1fico-Estad\u00edstico-Hist\u00f3rico de Espa\u00f1a y sus posesiones de Ultramar<\/em>. Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Moncada y Ferro, G. (1912) <em>Elementos de Laboreo de Minas. Lecciones explicadas en la Escuela de Capataces de Minas y <\/em>Maquinistas de Cartagena. Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pinedo Vara, I. (1963) <em>Piritas de Huelva<\/em>. Ed. Surnrna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rorhenberg, B. Y Blanco, A. (1980) \u00abAncient copper mining and smelting at Chinfl\u00f3n (Huelva, SW Spain)\u00bb. En Paul Craddock (ed.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Scientific Studies in Early Mining and Extractive Metallurgy<\/em>, British Museum Occasional Paper, 20, pp. 41 a 62. S\u00e1nchez G\u00f3mez, J. (1989) <em>De Miner\u00eda, Metalurgia y Comercio de Metales. La Miner\u00eda no F\u00e9rrica en el Reino de Castilla<\/em> (1450-1610).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vald\u00e9s, B.; Talavera, S. y Fem\u00e1ndez-Galiano, E. (1987) <em>Flora Vascular de Andaluc\u00eda Occidental 1<\/em>. Ketres Editora.<\/p>\n<p>[\/vc_toggle] [\/vc_column] [\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row el_position=\u00bbfirst last\u00bb] [vc_column] [vc_text_separator title=\u00bbProspecci\u00f3n arqueol\u00f3gica de car\u00e1cter minero y metal\u00fargico: fuentes y restos\u00bb title_align=\u00bbseparator_align_left\u00bb el_position=\u00bbfirst\u00bb] [vc_message color=\u00bbalert-info\u00bb] Descargar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":0,"featured_media":0,"parent":68,"menu_order":2,"comment_status":"open","ping_status":"open","template":"","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"class_list":["post-517","page","type-page","status-publish","hentry"],"uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false},"uagb_author_info":{"display_name":"","author_link":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"[vc_row el_position=\u00bbfirst last\u00bb] [vc_column] [vc_text_separator title=\u00bbProspecci\u00f3n arqueol\u00f3gica de car\u00e1cter minero y metal\u00fargico: fuentes y restos\u00bb title_align=\u00bbseparator_align_left\u00bb el_position=\u00bbfirst\u00bb] [vc_message color=\u00bbalert-info\u00bb] Descargar [&hellip;]","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/517","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=517"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/517\/revisions"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/68"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/grupo.us.es\/atlas\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=517"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}