
Esta obra ofrece un análisis detallado de las evidencias y representaciones femeninas en el arte rupestre de México. Surge como respuesta a la necesidad de entender el papel que jugaron las mujeres del pasado en los aspectos rituales, de identidad y de significación plasmados en los espacios rupestres. De la mano de especialistas, el objetivo es presentar tres regiones arqueológicas del territorio mexicano con el objetivo de comparar e identificar las dinámicas de género entre las tradiciones de grupos cazadores-recolectores y las sociedades que se desarrollaron en Mesoamérica. A partir de un enfoque que combina género y arqueología, se pone de manifiesto que la identidad femenina no solo se expresa a través de caracteres sexuados plasmados en los soportes rocosos, sino también mediante un compendio de elementos insertos en las iconografías y narrativas de cada cultura.
