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  Actualización | sábado, 05 de marzo de 2005, 05:18
La Religión y sus Marías
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FRANCISCO CORREAL/Si Santa Teresa buscaba a Dios en los pucheros, esta gente busca los pucheros en Dios: indicios de comportamientos humanos en las manifestaciones religiosas. Cuando Salvador Rodríguez Becerra, catedrático de Antropología, puso en marcha en la Universidad de Sevilla el Grupo de Investigación y Estudios sobre la Religiosidad Andaluz, eran voz en el desierto, extraños en el claustro. Hoy, este equipo no da abasto: una vez al mes se reúnen para debatir algún tema –este año, la influencia de las órdenes religiosas en la religiosidad popular–, preparan citas puntuales como un curso de otoño titulado María en la religión de los andaluces que organizan la Universidad de Huelva y el Ayuntamiento de Almonte o un simposio internacional sobre romerías.

Rodríguez Becerra es hijo de guardia civil, pero de niño, quizás por su cercanía a la iglesia mayor de Ronda, quería ser cura. Es el único antecedente que encuentra en su irónico intento de psicoanalizarse para explicar su afición a decodificar las expresiones religiosas "desde la ciencia social, no desde la fe". Un bagaje que le permite llegar a una tesis que no suena mal en Cuaresma. "En la religiosidad popular del sur no hay una drástica separación entre fiesta y ritual religioso, aquí se reza cantando, se puede conmemorar la pasión gozando, no sufriendo".

Es la cultura mediterránea, apunta uno de sus colaboradores, Ramón de la Campa, 40 años, licenciado en Filología Clásica, profesor de Filosofía en un instituto de Pino Montano, que se acerca a este campo de investigación desde un doble prisma científico y confesional. "La misma botellona es una fiesta profana que reúne los ingredientes de una romería".

Uno de los alicientes de este equipo de trabajo es su carácter interdisciplinario. Lo acredita la procedencia académica de cada uno. Manuel Zurita, que fue doce años hermano mayor de la hermandad del Rocío de Villamanrique de la Condesa, se licenció en Filología Románica y es catedrático de instituto en Castilleja de la Cuesta. Mari Carmen Medina nació en Sanlúcar de Barrameda y estudió Historia del Arte. Ha catalogado los 519 exvotos de Alcalá de los Gazules. Francisco Javier Gutiérrez, 32 años, se licenció en Geografía e Historia y es profesor en Jerez. Participará en Almería en unas jornadas sobre los padres Mínimos, una orden fundada por San Francisco de Paula que aparece en la prehistoria de manifestaciones como la romería del Rocío.

A la romería de la Consolación, en Utrera, se la conoce como "el Rocío del siglo XVIII" por ser en aquel tiempo, cuando el camino de las Marismas sólo lo hacían siete hermandades, la peregrinación más importante de Andalucía la Baja. Fue uno de las muchas romerías prohibidas por Carlos III, "el azote de la religiosidad popular" en palabras de Rodríguez Becerra.

Salvador Hernández, 36 años, hizo un viaje equinoccial de Sanlúcar de Barrameda a Cazalla de la Sierra por una razón: ser hijo de guardia civil, lo que le une con el director de este equipo de trabajo. En puertas de la Semana Santa de Sevilla, todos a excepción de Rodríguez Becerra tienen su adscripción cofrade: Zurita, a la Lanzada; Medina, a los Estudiantes; Gutiérrez, al Cerro; Hernández, a Montesión; De la Campa, el Cachorro, y tras las elecciones de junio pretende volver a la junta de Gobierno de Montesión.

"La Semana Santa de Sevilla es la manifestación más sofisticada, más compleja, y a la vez la más simple", dice Rodríguez Becerra, que pese a su neutralidad cofrade, cuenta a sus colaboradores que asistió en Cantillana al besapié del señor de la Misericordia y al besamanos de la Virgen. Un pueblo "donde la religiosidad popular está a flor de piel". Este antropólogo ha estudiado fenómenos como la influencia que las ciudades ejercen sobre los medios rurales en las manifestaciones religiosas, o la altura y esplendor que la Semana Santa alcanza en lo que llama "ciudades medias, agrociudades como Osuna, Morón, Écija, Priego, Baena, Archidona".

En su investigación sobre la influencia de las órdenes religiosas en la religiosidad popular, el director del equipo ha llegado a la conclusión de que aquéllas tienen una teología "más cercana que la jerarquía eclesiástica, más asequible y a la vez más activa. Yo veo al clero, a los curas en sus parroquias como funcionarios eclesiásticos, y a los frailes y monjes como promotores, saben que su supervivencia depende de su capacidad de penetración más allás de sus conventos".

Les gusta más hablar de religiosidad local que popular, por ser este último un epíteto equívoco. Zurita, manriqueño de cuna, ha estudiado y sufrido el conflicto entre dos conceptos de la romería del Rocío, un pulso entre el lince y la Blanca Paloma. "Los comarcanos asistimos a un modelo, el del Parque Natural y el Parque Nacional, que es impuesto desde arriba, burocrático, ecológico, moderno. Olvidan que de no haber sido por el apego que los comarcanos le hemos tenido a esa naturaleza, el coto de Doñana hoy no existiría. No le pueden poner un reglamento a algo espontáneo y particular".

Los ecologistas y funcionarios de la Unión Europea como discípulos del prohibicionismo de Carlos III. "La religiosidad popular siempre ha estado en conflicto con algo", dice Mari Carmen Medina, "cuando no es con el ecologismo, es con la circulación". No hay teólogos en el grupo, pero no han puesto ningún cartel. "Nos interesan los comportamientos, no la norma", dice Rodríguez Becerra.

 

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