Prospecciones de Superficie en la Zona de Afección
del Embalse de Los Melonares (Almadén de la Plata, El Pedroso
y Castilblanco de los Arroyos, Sevilla)
L. García Sanjuán (1), M.A. Vargas Durán
(2) y D. W. Wheatley (3)
(1) Departamento de Prehistoria y Arqueología. Universidad
de Sevilla
(2) Mancomunidad de Municipios para el Fomento y Desarrollo de
la Sierra Norte de Sevilla
(3) Department of Archaeology. University of Southampton
Resumen
En este artículo se describen los principales resultados
obtenidos en las prospecciones de superficie realizadas en la zona
de afección del embalse de Los Melonares. Este embalse,
cuya construcción se encuentra actualmente en marcha, inundará unos
15 km2 del curso medio y alto del río Viar, afluente del
río Guadalquivir a la altura de Cantillana (Sevilla). Las
prospecciones realizadas han permitido identificar y caracterizar
un total de 39 yacimientos arqueológicos y varios sitios
de interés paleontológico y etnológico que
se van a ver afectados de distinta forma y en distinto grado por
esta gran obra pública, posibilitando así la adopción
por parte de la Consejería de Cultura de ulteriores medidas
preventivas y compensatorias con respecto al Patrimonio Cultural
de la zona.
Abstract
This article describes the main results obtained in the surveys
carried out within the area affected by the construction of the
Los Melonares dam. This water reservoir is currently under construction
and will flood nearly 15 km2 of the upper and middle course of
the Viar river, a tributary of the Guadalquivir. The surveys have
led to the identification and characterisation of 39 new archaeological
sites, plus various other sites of paleontological and ethnological
interest, which shall be affected, in different ways and in different
degrees, by the construction of the dam. This, in turn, will serve
as the basis for further measures leading to the adequate preventive
documentation of the cultural heritage that will be lost as a result
of this major public work.
> Descargar este artículo
en formato PDF (aprox. 2
MB)
1. Introducción
En este trabajo se informa de los resultados obtenidos en el trabajo
de consultoría y asistencia técnica realizada para
la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía
por parte del Departamento de Prehistoria y Arqueología
de la Universidad de Sevilla (en colaboración con el Departamento
de Arqueología de la Universidad de Southampton y la Mancomunidad
de Municipios para el Fomento y Desarrollo de la Sierra Norte
de Sevilla) con el título “Prospección Arqueológica
Superficial y Delimitación de los Elementos de Carácter
Patrimonial existentes en la Zona de Afección del Embalse
de Los Melonares, Sevilla).” El trabajo de campo se ha
realizado en dos campañas sucesivas de trabajo intensivo,
en ambos casos bajo la co-dirección de los autores de
este informe, la primera entre Agosto y Septiembre de 2001 y
la segunda en Abril de 2002. En ellas han participado un total
de 17 estudiantes de las Universidades de Sevilla (Antonio Jesús
Bazalo de Miguel, Esther Conde Pernia, Tomás Cordero Ruiz,
Marta Díaz-Zorita Bonilla, Anna Louise Finnegan Alonso,
Jesús Martín Caraballo, Sergio Pineda Iglesias
y Jara Salguero Palma), Southampton (Pauline Goodlad, Nisa Pegg,
Alexander Rees y Ruth Taylor) y Bradford (Rebecca French, Kimarnie
Ki-Kydd, Mathew Nicholas y Amie Pockett).
Asimismo, para la evaluación del patrimonio paleontológico
de la zona de afección del embalse se ha contado con el
concurso de Sonia Sierra del Pino y Carmen Moreno Garrido, del
Departamento de Geología de la Universidad de Huelva, quienes
vienen desarrollando desde hace años investigaciones relativas
a la Geología y la Paleontología de la cuenca del
Viar, mientras que para la evaluación del patrimonio etnológico
se ha partido del trabajo desarrollado por J. Agudo Torrico, del
Departamento de Antropología Social la Universidad de Sevilla,
y E. León Hernández, de la Universidad Pablo de Olavide,
ambos autores de diversos estudios relativos a la vivienda tradicional
y la arquitectura de cortijos de la Sierra Norte de Sevilla.
2.
El Embalse de Los Melonares. Características Generales
de la Obra y Afección Arqueológica El Embalse de Los Melonares (cuyas obras fueron inauguradas oficialmente
por el Sr. Ministro de Medio Ambiente en Enero de 2002) embalsará unos
180 hectómetros cúbicos de capacidad total a lo
largo del curso medio del río Viar, afluente del Guadalquivir
por su margen derecha (Figuras 1 y 2). La cuenca del río
Viar es una depresión fluvial de unos 30 Km de longitud
y 5-6 Km de anchura máxima en su parte más meridional
(Figura 3). Desde el punto de vista de su configuración
geológica, es la más meridional de las cuencas
paleozoicas post-hercínicas del Macizo Hespérico
en su parte española, localizándose justo en la
zona de contacto entre la Zona de Ossa-Morena (ZOM) y la Zona
Sudportuguesa (ZSP). La cuenca del Viar limita al NE con materiales
metasedimentarios e ígneos de la zona ZOM, por el SO limita
con las rocas devónicas y carboníferas de la Faja
pirítica y con las rocas ígneas tardihercínicas
(granitos de El Berrocal y granodiorita de Los Melonares). Hacia
el SE limita con los sedimentos terciarios de la cuenca del Guadalquivir.
La cuenca del Viar está constituida por terrenos con relleno
de sedimentos fluviales y lacustres con intercalaciones de coladas
de lavas básicas. Son rocas detríticas con intercalaciones
de basaltos, lo que se ha denominado Secuencia Detrítica
Roja (Simancas, 1983), con fuerte predominio de areniscas caracterizadas
por una fuerte inmadurez textural y una naturaleza mecánicamente
inestable (fundamentalmente fragmentos plutónicos y esquistosos
como granodiorita y pizarras esquistosas) (Sierra del Pino y
Moreno Garrido, 1997:466).
|
|
|
figura 1 |
figura 2 |
figura 3 |
La zona de afección del embalse de Los Melonares abarca
un total de casi 35 Km2 (3500 ha) en el sector Sur-Occidental de
la comarca de la Sierra Norte de Sevilla, incluyendo terrenos ubicados
en los términos municipales de Almadén de la Plata,
Castilblanco de los Arroyos, y El Pedroso (más una minúscula
fracción del municipio de Cazalla de la Sierra). Desde el
punto de vista de sus consecuencias arqueológicas y patrimoniales,
las obras a realizar a lo largo y ancho de esos 35 Km2 pueden desglosarse
en dos grandes actuaciones, correspondientes respectivamente a
la zona de compensación y al vaso del pantano o zona de
inundación propiamente dicha.
La denominada zona de compensación del pantano abarca unos
14 Km2 del sector Suroriental del término de Almadén
de la Plata (esta actuación no afecta a ningún otro
término municipal). En esta zona están previstas
una serie de actuaciones destinadas a ordenar el impacto medioambiental
de la obra hidráulica, incluyendo la replantación
de especies vegetales, el reasentamiento de especies animales,
etc. La zona de compensación forma un polígono de
tres lados en el que el lado Este coincide con el curso del río
Viar (es decir la futura lámina de agua del embalse), el
lado SW coincide casi totalmente con el curso del Arroyo Gargantafría
(desde los rápidos hasta su desembocadura en el río
Viar), y el lado Norte se delimita por la cara sur del Cerro de
los Pavones y siguiendo por la pista que une la Finca UPA con el
Cortijo del Viar (topónimos recogidos en la cartografía
topográfica de la Consejería de Obras Públicas
y Transporte) por lo que, básicamente, las actuaciones compensatorias
afectan al sector del municipio almadenense denominado Los
Canchales o Loma de los Canchales (topónimo asimismo recogido en la
cartografía de la COPT). En la zona de compensación,
los usos del suelo predominantes son de dehesa para uso ganadero,
y donde no existe dicha dehesa, bien porque el suelo no lo permite
o porque las actuaciones antrópicas las han hecho desaparecer
durante los últimos 40 años, predominan el pastizal
o los terrenos baldíos dedicados a coto de caza mayor. Desde
el punto de vista de su impacto arqueológico, las actuaciones
previstas en este sector son de nivel intermedio-alto, previéndose
labores de arado superficial para facilitar la instalación
de árboles y, en menor medida, de aterrazamiento y apertura
de caminos nuevos, aunque (al menos en teoría) no grandes
explanaciones, desmontes o excavaciones. No obstante, dada nuestra
experiencia en la zona y en la vecina comarca de la Sierra de Huelva,
la acción de un solo bulldozer provisto de arado subsolador
para tareas de reforestación puede ser más que suficiente
para causar daños irreparables a un yacimiento arqueológico.
En lo que respecta a la zona de inundación, la lámina
de agua prevista para el pantano tiene como límite máximo
la cota de 82 metros sobre el nivel del mar, extendiéndose
desde su punto más meridional en la presa de Los Melonares
propiamente dicha, sita en el punto donde el río Viar es
cortado por la carretera comarcal 433 Castilblanco de los Arroyos-El
Pedroso, hasta la cola del pantano, ubicada unos 11 kilómetros
río arriba, exactamente a la altura de la pantaneta actualmente
existente, con la denominación de Presa del Viar, en la
confluencia de los término municipales de Almadén
de la Plata y Cazalla de la Sierra. Esta lámina de agua
inundará una extensión de unos 15 Km2 de terrenos
actualmente dedicados a la agricultura de secano y la ganadería
extensiva. La obra principal de la presa no se limita a la erección
del propio muro de contención, sino que lleva aparejada
dos obras menores denominados azudes del Esparragal y del Gargantafría,
que se ubican, respectivamente, en la actual localización
del Pantano del Viar, y en la conjunción del Arroyo Gargantafría
con el río Viar, así como la apertura de una serie
de vías de comunicación (caminos, accesos, etc.)
y canteras cuya afección arqueológica potencial también
debe ser tenida en cuenta. En lo que se refiere a los usos del
suelo actualmente predominantes en la zona de inundación del pantano, se dan actualmente una serie de espacios minoritarios
dedicados al cultivo de regadíos (en las zonas más
próximas al propio curso del río y tan solo por su
margen derecha), otro bloque más significativo dedicado
a la ganadería extensiva de vacuno, es decir pastizales
y dehesas, y una porción mayoritaria que se dedica a uso
forestal. Los espacios que han sido reforestados en los últimos
cuatro años con especies autóctonas como el alcornoque,
la encina y los acebuches, se encuentran fundamentalmente en la
margen izquierda del río. Desde el punto de vista arqueológico,
estos usos del suelo actuales comportan grados diversos de dificultad
en cuanto a la visibilidad y accesibilidad de las evidencias superficiales,
siendo los espacios de pastizales y dehesas y los espacios re-forestados
los que ofrecen mayores dificultades por la existencia de vegetación
densa sobre la superficie. El impacto arqueológico de las
obras relativas al pantano en sí, que se puede calificar
muy alto, puede a su vez dividirse en dos. Por un lado la lámina
de agua sellará definitivamente cuantos sitios arqueológicos
se encuentren por debajo de la cota de 82 metros a lo largo del
río Viar en el tramo señalado. Por otro lado es preciso
considerar las propias obras de desmonte y acondicionamiento de
los muros de la presa principales y de los dos azudes, que pueden
suponer en su caso la destrucción total de yacimientos.
3. Condiciones y metodología de la intervención
3.1. Precedentes arqueológicos
Ninguno de los sectores afectados por las obras del embalse había
sido nunca explorado arqueológicamente. De hecho, hasta
la realización de la intervención de 2001-2002 no
se había realizado nunca en esta zona intervención
arqueológica de urgencia o sistemática de ninguna
clase, lo cual, básicamente, suponía un completo
desconocimiento de la densidad, morfología y carácter
de su registro arqueológico. Ello está ciertamente
en consonancia con el severo desconocimiento que, términos
generales, se tiene del Patrimonio Arqueológico de la comarca
de la Sierra Norte de Sevilla (García Sanjuán y Vargas
Durán, 2002; 2003).
La ausencia casi absoluta de una caracterización arqueológica,
siquiera incipiente, de esta comarca contrasta con la riqueza y
densidad de yacimientos detectada en los sectores de Almadén
de la Plata donde se han llevado a cabo prospecciones extensivas
(Vargas Durán 1986 y 1996) o intensivas (García Sanjuán
y Vargas Durán, 2002; 2003). Con un total de 71 localizaciones
arqueológicas identificadas con anterioridad a la realización
de las prospecciones de la zona de afección del embalse,
la densidad de yacimientos (en este caso prehistóricos)
actualmente constatada en los sectores re-prospectados en Almadén
de la Plata es de 1.48/Km2 (Dehesa de San Bartolomé) y 1.60/Km2
(Dehesa de Palacio) respectivamente lo que acerca a las pautas
registradas en comarcas y sectores de Andalucía que han
sido tradicionalmente objeto de una exploración arqueológica
más intensiva (caso de las tierras bajas del valle del Guadalquivir),
incluso superándola ampliamente. El desinterés de
que ha sido (y desafortunadamente sigue siendo) el patrimonio arqueológico
de la Sierra Norte de Sevilla contrasta de forma llamativa con
la singularidad que muestra en los casos puntuales en que se han
realizado investigaciones sistemáticas, cual es el caso
de los sitios arqueológicos de La Traviesa, Cueva de Los
Covachos y Dolmen de Palacio III, todos ubicados en el municipio
de Almadén de la Plata. En La Traviesa se identificó una
necrópolis de la Edad del Bronce de características
arquitectónicas y de organización espacial bastante
singulares (García Sanjuán, 1998). El estudio del
asentamiento y santuario prehistórico de la Cueva de los
Covachos (Caro Gómez et alii, 2000; Rodríguez et
alii, 2000) ha puesto de relieve una serie de prácticas
funerarias y de manifestaciones artísticas (grabados rupestres)
de las cuales apenas había constancia en toda Andalucía
Occidental o el Suroeste peninsular por extensión. Finalmente,
la intervención realizada entre 2000 y 2001 en el Dolmen
de Palacio III, actualmente en curso de estudio, ha deparado un
registro de datos de excepcional interés (García
Sanjuán y Wheatley, 2004) que resalta la singularidad y
el potencial (tanto científico como de difusión patrimonial)
que tiene el patrimonio arqueológico de la zona.
Los valores de densidad y singularidad patrimonial observados
en los estudios llevados a cabo en Almadén de la Plata indican
que la realización de prospecciones superficiales en la
zona de afección del embalse de Los Melonares debe ser entendida
como una primera fase hacia una correcta evaluación del
impacto patrimonial de esta obra. Los antecedentes que se han descrito
(que resultan de trabajos de campo muy recientes), así como
los resultados de la prospección llevada a cabo y cuyo resultados
son descritos a continuación, indican que el patrimonio
afectado por el embalse requiere una segunda fase de profundización
en el esfuerzo de documentación mediante la ejecución
de las oportunas excavaciones.
3.2. Objetivos y metodología
Desde el punto de vista del patrimonio arqueológico, las
prospecciones de superficie han tenido como objetivo (i) la localización,
georreferenciación y delimitación de los yacimientos
existentes en la zona afectada, (ii) la recogida y estudio de materiales
superficiales para su valoración cronológico-funcional
preliminar, (iii) la realización de un registro fotográfico
(iv) la realización de micro-topografías de alta
precisión de los yacimientos más afectados y (v)
la valoración de los distintos niveles riesgo de los yacimientos
detectados en función de su estado de conservación
y su grado de afección por la obra. Desde el punto de vista
de las localizaciones etnográficas y paleontológicas,
las prospecciones se han centrado en su localización, georreferenciación
y delimitación, en la realización de un registro
fotográfico y en la evaluación del grado de afección
a que se verán sometidas.
La metodología seguida en las prospecciones ha sido básicamente
la misma que la empleada en las prospecciones realizadas en 2001
dentro del municipio de Almadén de la Plata a propósito
de la ejecución de la primera fase del Proyecto Paisaje
de las Grandes Piedras (García Sanjuán y Vargas Duran,
2002). Se ha realizado una cubrición intensiva del terreno
con un frente de prospección integrado por individuos separados
por no más de 50 metros de distancia, lo que garantiza una
cubrición intensiva del territorio. Este procedimiento ofrece
una mejor fiabilidad y rendimiento (reflejados en cuanto a la densidad
de yacimientos resultante) que el empleado en la mayor parte de
las cartas arqueológicas realizadas en Andalucía
Occidental en los años 1980 y que estuvieron realizadas
por prospectores individuales que prospectaban o visitaban zonas
designadas a partir de cualesquiera criterios. Estas cartas
arqueológicas cumplieron evidentemente una importante misión en su momento,
pero desde la perspectiva actual plantean una metodología
insatisfactoria que no garantiza una cobertura suficiente del territorio,
sobre todo en un caso, como es el que nos ocupa, de actuación
de urgencia en el que se requiere una identificación sistemática
del registro arqueológico presente en la zona afectada.
El radical incremento de la eficacia prospectora se constata al
comparar las densidades de yacimientos por kilómetro cuadrado
obtenidas en la carta arqueológica de Almadén de
la Plata (Vargas Durán, 1986), y en los sectores de este
municipio que se re-prospectaron con un equipo de prospectores
el año 2000 (García Sanjuán y Vargas Durán,
2002). Por otra parte, el peinado sistemático mediante un
equipo de prospectores se hace tanto más necesario en función
del bajo nivel de visibilidad superficial del registro arqueológico
que impera en la zona. En zonas montañosas con predominio
de los usos ganaderos y forestales del suelo la prospección
sistemática y de cobertura total del terreno es especialmente
importante a efectos de evitar una infra-representación
del registro arqueológico. En este sentido hay que tener
en cuenta las condiciones de visibilidad especialmente malas que
ofrece el registro arqueológico de la zona, con predominio
de pautas de uso del suelo relacionadas con la economía
ganadera y forestal, es decir, con frecuente cubrición arbustiva,
arbórea y herbácea del terreno que dificulta sensiblemente
la identificación de las evidencias arqueológicas.
En lo que se refiere al tratamiento cartográfico de la
información, para la georreferenciación de los yacimientos
arqueológicos y de las localizaciones paleontológicas
y etnográficas se ha utilizado un GPS Leica SR530 de dos
canales (con movilidad en tiempo real) y precisión sub-métrica.
Asimismo, se han realizado levantamientos micro-topográficos
de alto grado de precisión de varios de los yacimientos
descubiertos (Figuras 4, 5 y 6). Todas las localizaciones efectuadas
han sido reflejadas sobre la cartografía topográfica
1:10.000 de la COPT de la Junta de Andalucía, aunque para
una más precisa referenciación e interpretación
geográfica de las localizaciones se ha procedido a la vectorización
de la cartografía 1:10.000 de la zona de afección
del embalse, lo que ha permitido la realización de modelos
digitales del terreno de alta precisión (Figuras 9 y 10).
Finalmente, una vez concluidas las prospecciones superficiales
y realizado un inventario definitivo de localizaciones, toda la
información generada ha sido volcada en un proyecto SIG
que ha sido entregado a la Consejería de Cultura como parte
del Informe Final de esta intervención.
|
|
|
figura 4 |
figura 5 |
figura 6 |
4. Valoración de las Localizaciones Arqueológicas
4.1. Descripción general
El número total de localizaciones arqueológicas
registradas es de 39, de las cuales 8 corresponden a la zona
de compensación 23 a la zona de inundación, y las restantes
8 a una zona de seguridad definida en el perímetro de la
zona de compensación (Tabla
1 y Figuras 7, 8, 9 y 10).
|
|
|
|
figura 7 |
figura 8 |
figura 9 |
figura 10 |
Entre los yacimientos de cronología prehistórica
son especialmente numerosos los de tipo funerario-monumental (de
carácter megalítico) y escasos aquellos que podríamos
considerar con seguridad de carácter habitacional. Una posible área
de actividad prehistórica fue identifica en el Majadal de
los Bueyes en un punto designado como Dehesa del Viar (C8) en el
que se recogieron restos de talla lítica, incluyendo tres
lascas con retoque y un fragmento nucleiforme pero no restos de
cerámicas ni evidencias superficiales de otro tipo que parecieran
sugerir un lugar asentamiento (Figura 11). La gran cantidad de
industria lítica encontrada como parte del ajuar de la Estructura
2 (tholos) del Dolmen de Palacio III (puntas de flechas y láminas
fundamentalmente), elaborada en un amplio espectro de rocas localmente
disponibles (desde cuarcitas a pizarra, pasando por sílex
y madera fósil), demuestra que las poblaciones prehistóricas
de la zona estaban haciendo un uso intensivo de las rocas locales,
por lo que es de esperar que se identifiquen puntos especializados
donde la extracción y preparación de piezas tenía
lugar.
En todo caso, ni en la zona de inundación ni en la de compensación
se han encontrado evidencias definitorias de un sistema de hábitats
prehistóricos. Ello se debe a que, como se ha demostrado
en el estudio de la vecina Sierra de Huelva, las comunidades prehistóricas
seguían estrategias de asentamiento que daba especial preferencia
a las localizaciones en altura, con buenas condiciones defensivas.
La mayor parte de los terrenos englobados dentro de las zonas de
compensación e inundación son relativamente llanos
(en todo caso con colinas suaves), no mostrando ninguno de ellos
el tipo de condiciones topográficas preferidas por las comunidades
de la Edad del Cobre, Edad del Bronce o Edad del Hierro de Sierra
Morena Occidental. Los asentamientos de las comunidades que ocupaban
este sector en la Prehistoria Reciente se encuentran con toda probabilidad
en las elevaciones que flanquean el valle del Viar por el Este
(Collado de La Zamarrona, Loma de la Torre, Mesa del Arrayán,
etc.), es decir por la margen izquierda del río. Ejemplos
del tipo de asentamientos prehistóricos presentes en las
elevaciones de esta zona son el Abrigo de Juan Caoba (en el perímetro
de la zona de compensación) y el Cerro del Arroyo Tamujar
(en el perímetro de la cola de la zona de inundación).
Situado en la cara Sur de la Loma de los Castillejos, el Abrigo
de Juan Caoba (S1) es un pequeño abrigo natural, de unos
5 metros de anchura por 3 de profundidad, situado en torno a la
cota de 270-280 metros y que presenta una posible zona de actividad
en el exterior. Es posible que haya algunas cavidades más
profundas colmatadas no observables a simple vista y que esta localización
esté en conexión más general con La Toba (S7)
e incluso Cueva de Risco Nogal, que están dentro de un radio
de un kilómetro y que parecen constituir conjuntamente la
zona de asentamiento humano más antiguo (es decir, del Neolítico)
hasta la fecha identificado en Almadén de la Plata. Entre
los materiales recogidos se cuentan varios útiles líticos
en cuarcita, un punzón retocado, tres lascas con retoque,
así como un fragmento de cerámica a mano. El Cerro
del Arroyo Tamujar (S6) es un hábitat de pequeño
tamaño (unos 800 m2), aunque por la extrema densidad del
monte que cubría la zona en el momento de la prospección,
es posible que otras zonas de concentración de artefactos
pasaran inadvertidas. Por su emplazamiento, en un espolón
protegido por tres de sus lados por barrancos de extrema pendiente,
al fondo de los cuales hace una curva el Arroyo Tamujar, reúne
buenas condiciones defensivas. Se recogieron numerosos fragmentos
de cerámica a mano sin forma y de aspecto claramente prehistórico.
En su factura predominan la cocción oxidante (tonalidades
rojizas y anaranjadas), el desgrasante grueso o muy grueso (con
algunas escasas excepciones) y la ausencia de tratamiento superficial,
de nuevo con una o dos excepciones, como un fragmento con decoración
puntillada (Figura 11). También se recogieron varias pellas
de adobe con improntas vegetales procedentes de estructuras de
habitación, así como un microlito, una lasca retocada
y un fragmento de moleta.
|
Los monumentos megalíticos son a menudo
utilizados por las comunidades de la Prehistoria Reciente de
Sierra Morena occidental como marcadores territoriales en las
zonas de cultivos situadas en las vegas de los ríos,
al pie de las sierras sobre las que se ubican los asentamientos.
Esto se ha comprobado en el caso de la Vega del Chanza, en
la provincia de Huelva, y más recientemente en los propios
grupos dolménicos de Dehesa de San Bartolomé y
Dehesa de Palacio, en Almadén de la Plata. En la zona
de inundación del embalse de Los Melonares se han
identificado 4 localizaciones de posible carácter megalítico,
designadas como Túmulo del Acueducto (I12), Gallina
Ahorcada (I11) y El Chaparral II y III (I19 e I21). Ninguna
de ellas, sin embargo, ha podido ser confirmada como tal a
partir del mero examen superficial que se ha practicado, debido
a las malas condiciones de visibilidad (para todas ellas se
recomiendan intervenciones de urgencia antes de que tenga lugar
la inundación del pantano). En la zona de compensación,
por otra parte, se ha registrado dos monumentos megalíticos,
Dolmen del Cerro de los Pavones (S2) y Dolmen del Esparragal
(C3), en este caso confirmados, ambos en posible conexión
con el grupo de Dehesa de Palacio. |
En lo que respecta al grupo de yacimientos
de cronología
histórica, existe un grupo numeroso de localizaciones de
cronología romana o medieval de carácter habitacional.
Son asentamientos rurales de cronología muy imprecisa (no
proporcionan material de superficie significativo) y limitada extensión
(en ningún caso superior a una hectárea). Los más
importantes de estos asentamientos se encuentran en la zona
de inundación, mientras que en la zona de compensación tan
solo aparecen hábitats de menor relevancia.
Dentro de la zona de inundación, y por la margen derecha
del río Viar, se encuentra el asentamiento medieval de Dehesa
de San Benito (I10) (en la finca del mismo nombre), en el que se
recogió abundante material cerámico a torno y a mano,
escorias y un molino de mano. Toda la parte superior del cerro,
de unos 600-800 m2, está delimitada por un muro del que
actualmente solo se conserva una hilada por casi todo su trazado,
aunque posiblemente sea parte de una estructura mayor, de defensa
o aterrazamiento, dado que por las laderas del cerro se observan
numerosos bloques de piedra dispersos. También es de considerable
tamaño el asentamiento de La Rivera (I6), asimismo en la
margen derecha. En la margen izquierda se encuentra el asentamiento
de Cerro de las Niñas (I7), ubicado en una elevación
que se alza justo sobre la orilla izquierda del río Viar
formando un farallón rocoso de conglomerados bastante inaccesible.
Se trata de un cerro en parte aterrazado para la plantación
de eucaliptos, por lo que por su cara oriental aparece bastante
destruido. En la parte alta del cerro se observan diversas alineaciones
murarias a base de sillarejos irregulares así como restos
de terrazas antiguas, mientras que por toda la superficie, y en
gran densidad, se recogieron cerámicas a torno romanas y
medievales, una pieza de un gran molino de granito y cerámicas
a mano más toscas.
Otro interesante lugar de asentamiento antiguo es el yacimiento
designado como Gallina Ahorcada (I11), situado dentro de la finca
de Monte Gil, a escasos metros de la casa de los guardas. Se trata
de un yacimiento de cierta complejidad, ya que integra elementos
constructivos y materiales de cronología diversa (Figura
5). En la parte alta del cerro se ha identificado una posible estructura
megalítica de la que podrían conservarse varios ortostatos
de delimitación in situ. En la parte intermedia del cerro
se observan otros ortostatos que podrían ser parte de otra
construcción megalítica más arrasada, destacando
uno de ellos que sobresale unos 60 cms. del terreno. Asimismo,
escasos metros al Norte de esta estructura se observan acumulaciones
de bloques de piedras que podrían constituir restos de bastiones
o terrazas. En el momento de realizarse las visitas estas acumulaciones
se encontraban cubiertas de una densa vegetación, por lo
que la interpretación de su disposición espacial
es difícil. Finalmente, por toda la superficie de esta ladera
se recogieron restos de materiales constructivos y cerámicas
tanto a mano como a torno, en este último grupo con fragmentos
de aspecto tanto romano como medieval. En conjunto, este yacimiento,
que abarca aproximadamente una hectárea de superficie, parece
integrar tanto construcciones monumentales prehistóricas
como un asentamiento rural de época romana y/o medieval.
Dentro de la zona de inundación, otros asentamientos rurales
de menor envergadura que han proporcionado materiales superficiales
de cronología histórica, son La Tetilla (I9) y Los
Provinciales (I23) en la margen derecha, y La Quesera (I1), Cerro
Marta (I20), Cerro La Jara (I15) y Monte Gil (I4) por la margen
izquierda. La mayoría de estos yacimientos desaparecen bajo
las aguas del pantano (Figuras 9 y 10).
En la zona de compensación los principales asentamientos
de cronología histórica son El Charnecón (C1)
y El Romeral (C2), con restos de construcciones de época
moderna todavía visibles y Cerro del Canal (C7), un asentamiento
romano situado junto al río Viar. El mayor asentamiento
de cronología histórica localizado en la zona
de compensación es Cerro del Canal, donde, por una
extensión
de unas dos hectáreas se recogió abundante material
cerámico y constructivo romano. La cerámica es por
lo general bastante grosera, de cocina, almacenamiento o transporte,
sin que aparezcan fragmentos de terra sigillata (ausencia
por otra parte habitual en los asentamientos romanos de la Sierra
Norte
occidental que llevamos explorados hasta la fecha). No se observan
restos de estructuras arquitectónicas tales como derrumbes
o cimientos de muros desmochados, lo que en principio parece indicar
que se trataría de un asentamiento rural pequeño.
Parece claro que la concentración de asentamientos de cronología
histórica es menor en las tierras de la zona de compensación (donde
los usos de suelos actualmente predominantes son de dehesa, pastos
o erial) que en la vega del Viar, donde existen tierras
más fértiles y la agricultura es más viable.
| Aparte de las de carácter habitacional y citadas,
en la zona de inundación se encuentran dos
interesantes localizaciones de carácter industrial.
La primera de ellas es la Mina de la Contienda (I2), compuesta
por un conjunto de edificios industriales que, dentro de la
segunda mitad del siglo XIX d.n.e., estuvieron dedicados a
la extracción de carbón durante un periodo relativamente
corto (Figura 12). La explotación no tuvo mucho éxito,
ya que en esta zona el carbón solo se encuentra en vetillas
de poco espesor que, además, tienen escasa continuidad
al aparecer asociadas con margas y lutitas silíceas
o con lentejones calizos (Simancas, 1983). |
|
La mina es fácilmente identificable
por una alta chimenea y por los muros de las diversas dependencias
que lo conforman, que abarcan una superficie de unos 1000m2. Por toda la superficie se observa abundante
material constructivo y cerámico, así como un vertedero
de residuos. El pozo de acceso a la mina se encuentra colmatado
de agua y rodeado por una valla de protección. Se trata de una instalación industrial
altamente singular, única en todo caso en la comarca. La
segunda de estas localizaciones de carácter industrial es
el Escorial de Monte Gil (I17), vestigio de una posible fundición
de hierro cronología indeterminable (no se identificaron
restos de materiales de superficie que permitieran un diagnóstico
más preciso de su cronología). Esta localización
es asimismo altamente interesante por representar un tipo de actividad
productiva poco o nada documentado por la zona - la única
localización de carácter arqueometalúrgico
que se ha estudiado hasta la fecha en la comarca es la Mina de
los Paredones (Almadén de la Plata) una mina de cobre posiblemente
conectada con el asentamiento de La Traviesa (Hunt, 1998).
4.2. Niveles de afección y propuesta de actuación
| Las localizaciones identificadas en la zona de afección
del embalse de Los Melonares están sujetas a un variable
riesgo de destrucción en función de su ubicación
geográfica. Los niveles de afección que se han
establecido ad hoc para este trabajo a efectos de
describir de forma sintética el riesgo a que se encuentran
sometidos los yacimientos son cuatro: muy alta, alta, media
y baja. Como de afección muy alta han sido
clasificados todos los yacimientos ubicados dentro del perímetro
de la zona de inundación, es decir, un total
de 12 (30,7 %). Como de afección alta han sido
descritos los yacimientos que se ubican dentro del perímetro
de la zona de compensación o en el reborde
de la zona general de afección, hasta un total de 15
(38,4 % del total). De un nivel medio de afección
han sido considerados los 8 yacimientos (20,5% del total) que
se encuentran fuera de los perímetros de las zonas de
compensación e inundación, pero que se encuentran
dentro de un perímetro de 1000 metros entorno a las
mismas (Figura 13). |
|
Finalmente, han sido clasificados como de
afección baja los 4 yacimientos que se encuentran
fuera de los perímetros de las zonas de compensación
e inundación y fuera del perímetro de 1000m.
En lo que se refiere a las propuestas de actuación potenciales
se ha seguido un criterio de compromiso entre el grado de afección
y el nivel de singularidad de la clase de yacimiento de que se
trate (en términos de su frecuencia en el conjunto tratado
y por extensión en Sierra Morena Occidental), recomendándose
intervenciones de vigilancia, prospección geofísica,
sondeo estratigráfico y excavación de urgencia. Los
yacimientos para los que se propone excavación por vía
de urgencia son los de mayor singularidad y con mayor riesgo de
destrucción completa (es decir aquellos que quedarán
cubiertos por la lámina de agua más algunos de los
que aparecen en la zona de compensación), concretamente
Dolmen del Esparragal, Dolmen del Cerro de los Pavones, Cerro de
las Niñas, Dehesa de San Benito, Torreón de Monte
Gil, Dolmen de Palacio IV, La Rivera, Gallina Ahorcada y Escorial
de Monte Gil. Para una serie de yacimientos se propone la realización
de prospecciones geofísicas que contribuyan a determinar
con mayor certidumbre su extensión y/o carácter,
y en su caso excavaciones. En esta propuesta se incluyen los sitios
de La Contienda, Vega del Boticario, Túmulo del Acueducto,
La Presita y El Chaparral I, II, y III. Las actuaciones de vigilancia
han sido especialmente recomendadas para los yacimientos de la
zona de compensación y su entorno, incluyendo Cancela del
Pilar, Dehesa del Viar, Cataño, El Romeral, La Quesera y
Monte Gil. Los responsables de las obras medioambientales que comenzaron
en Mayo de 2002 fueron advertidos verbalmente de la localización
de estos yacimientos.
5. Valoración de las Localizaciones Etnológicas
y Paleontológicas
5.1. Localizaciones etnológicas
Los principales inmuebles de interés etnológico que
aparecen en la zona de afección del embalse de Los Melonares
son tres cortijos ubicados en el Valle del Viar (correspondientes,
por tanto, a la zona de inundación), denominados Cielo
Hermoso de Monte Gil, Monte Gil y El Chaparral. De ellos, los cortijos
de Cielo Hermoso de Monte Gil y El Chaparral quedan escasos metros
por encima de la cota máxima de inundación, por tanto
a la orilla del futuro pantano, pero no son inundados. En principio
son cortijos que no van a ser abandonados por causa de la inundación
del pantano, por lo que no es de prever que puedan ser destruidos
en un futuro inmediato, así que no han sido contemplados
en este trabajo, aunque deberían ser objeto de seguimiento.
Es el cortijo de Monte Gil el que va sufrir una afección
más alta (de hecho muy alta, de acuerdo con los criterios
descritos en la sección anterior), ya que una parte de sus
instalaciones, esto es, el caserío donde residen actualmente
los encargados, quedará inundado. La finca de Monte Gil
es una de las principales unidades de apropiación de la
tierra de la margen izquierda del Viar, junto con El Chaparral
y La Zamarrona, fincas que se encuentran río arriba. El
tipo de aprovechamiento al que se dedica se basa en parte en el
olivar (hasta hace 40 años existía un molino de prensa
hidráulica que fue luego desmantelado), pero con un componente
ganadero bovino y porcino predominante. Una parte de la finca (tierras
llanas junto al río, al Oeste del caserío) está actualmente
dedicada al cultivo de algodón bajo plástico en régimen
de aparcería. Aunque actualmente una gran parte de las dependencias
de este cortijo han sido abandonadas, en los siglos XIX y XX Monte
Gil actuó como un verdadero cortijo-aldea, contando con
numerosos trabajadores, talleres especializados (carpintería,
herrería, naves de molino, cuarto de matanzas, etc.).
El edificio residencial principal del cortijo queda a salvo de
la afección del embalse al encontrarse al Este del camino
del Viar, a una cota bastante por encima de la de la lámina
de agua. De acuerdo con la descripción realizada por Agudo
y Hernández, este edificio contó con el mayor número
de espacios especializados de todas las cortijadas del término
municipal. En el núcleo principal, que alcanza mayor altura
y tamaño, se ubican la vivienda del propietario y las naves
de la almazara. Las diferentes edificaciones se levantan en torno
a un patio y un corralón situado a la derecha. La fachada
principal de la vivienda del propietario tiene una gran torre de
color rojo que contrasta con los muros blancos del resto, destacando
por la decoración neomudejar de sus ventanas (Agudo Torrico
y Hernández León, 1994:12). Este edificio contaba
con capilla, cocheras, pajar, almacenes, viviendas, e incluso un
cuartillo para alojar al destacamento de la Guardia Civil.
El edificio que quedará inundado corresponde a algunos
de los trabajadores, concretamente los encargados primero y segundo.
De acuerdo con la descripción de Agudo y Hernández,
la vivienda del encargado primero tiene en la planta baja una habitación
de comedor y la cocina, así como tres habitaciones más
en el doblado. Aunque la edificación original ha sufrido
modificaciones, su estructura básica se mantiene (curiosamente
las tejas no han dado paso a la uralita). La vivienda del segundo
encargado es más pequeña y con una sola planta, con
un salón cocina corrido al que dan dos habitaciones. Entre
esta edificación y el camino del Viar se encuentra un corralón
tradicional elaborado con vigas y traviesas de madera y utilizado
para embarcar a los animales en vehículos. Otras instalaciones
que quedarán inundadas son la gran zahúrda que se
encuentra al pié de Cerro de la Jara, a unos 200 metros
de distancia hacia el SO desde el caserío de los guardas,
así como la gran zahúrda que se ubica a dos kilómetros
en dirección Norte, en el camino que lleva a la linde con
la finca El Chaparral.
5.2. Localizaciones paleontológicas
La riqueza de la flora fósil de la cuenca del Viar es conocida
ya desde la realización de diversos estudios en el siglo
XIX, por lo cual, como parte de la intervención arqueológica
en la zona de afección del embalse de Los Melonares se encargó un
informe paleontológico a Sonia Sierra del Pino y Carmen
Moreno Garrido, profesoras del Departamento de Geología
de la Universidad de Huelva y autoras de numerosas investigaciones
relativas a la Geología y la Paleontología de la
zona (Sierra del Pino y Moreno Garrido, 1997; 1998 Sierra del Pino
y otros, 1999; 2000). En este informe (Moreno Garrido y Sierra
del Pino, 2002) se hace una valoración general de la cuenca
del Viar desde el punto de vista geológico-paleontológico
así como una valoración específica de dos
localizaciones concretas identificadas en el transcurso de las
prospecciones arqueológicas y designadas como Cerro de Las
Torretas y Cortijo del Viar respectivamente.
De acuerdo con este informe, es J. Broutin quien en su Tesis Doctoral
(1981) constata la existencia de una asociación florística
de edad Pérmica Inferior, localizando yacimientos fosilíferos
en la Secuencia Detrítica Roja Inferior (SDRI) y en la Secuencia
Volcanoclástica Gris (SVG) (Sierra del Pino y Moreno Garrido,
2002:13). Las interesantes asociaciones de plantas localizadas
en la zona consisten en una mezcla de especies de plantas septentrionales
(Laurantienses) y meridionales (Gondwanienses), incluyendo megaflora
(varias especies de los géneros Pecopteris, Paracalamites y Cordaites junto con restos no identificables de otros Pteridophylla),
troncos silicificados (Dadoxylon - Cordaioxylon - sp. y coníferas
de tipo Lebachia) y microflora (Calamospora sp., Calamospora
pedata kosanke, Granulatisporites sp., Verrucosisporites sp., Crassispora
plicata Peppers, Florinites sp., Florinites florini Imgrund, Florinites cf., Diversiformis Kosanke, Wilsonites sp., Cordainita sp., Crusisaccites sp., Densipollenites sp., Potonieisporites
bhardwaji Remy, etc.)
(Sierra del Pino y Moreno Garrido, 2002:13).
En la localización denominada Cerro de las Torretas, ubicada
dentro de la finca de El Esparragal en la zona de inundación,
los autores de este informe identificaron in situ fragmentos de
troncos de entre 30 y 50 cms. de longitud, lugar de donde, según
los encargados de la finca, procede otro gran tronco fósil
de más de un metro de longitud que se encuentra en el patio
del cortijo. Según Sierra del Pino y Moreno Garrido, este
yacimiento fosilífero se encuentra enclavado en los depósitos
de la Secuencia Detrítica Roja Superior (SDRS), con un significado
sedimentológico muy interesante, pues incluye por una parte
suelos de vegetación con lechos de briznas carbonosas y
acumulaciones de troncos petrificados por corrientes fluviales
en la base paleocanales (Sierra del Pino y Moreno Garrido, 2002:16).
La segunda localización identificada en el transcurso de
las prospecciones arqueológicas, designada como Cortijo
del Viar, se encuentra al norte de la zona de compensación,
pero fuera de la zona de afección de las obras del embalse.
Este yacimiento fosilífero se encuentra enclavado en los
depósitos de la Secuencia Volcanoclástica Gris (SVG),
con acumulación de restos vegetales flotados, briznas carbonosas
y tallos vegetales en posición de vida (Sierra del Pino
y Moreno Garrido, 2002:16).
6. Referencias
Agudo Torrico, G. y Hernández León, E. (1994): Inventario-Estudio
del Patrimonio Arquitectónico Diseminado en el Parque Natural
de la Sierra Norte de Sevilla. El Pedroso. Sevilla. Universidad
de Sevilla. Informe Inédito
Caro, J. A. - Álvarez, G. - Rodríguez, J. - Rodrigo,
J. M. - Buendía , A. F. - Ayala, S. (2000): "La ocupación
humana de la Cueva de los Covachos (Almadén de la Plata,
Sevilla). Materiales y contexto cultural." En Santiago, A.
- Martínez, A. - Mayoral, J. (Eds.): Actas del Primer
Congreso Andaluz de Espeleología, 129-135. Ronda. Excmo. Ayto. de
Ronda
García Sanjuán, L. (Ed.) (1998): La Traviesa.
Ritual Funerario y Jerarquización Social en una Comunidad de la
Edad del Bronce de Sierra Morena Occidental. Spal Monografías
1. Sevilla. Universidad de Sevilla
García Sanjuán, L. - Vargas Durán, M. A.
(2002): “Prospecciones de superficie en Almadén de
la Plata (Sevilla).” Anuario Arqueológico de Andalucía/1999,
258-270 Sevilla. Junta de Andalucía
García Sanjuán, L. - Vargas Durán, M. A.
(2003 - En Prensa): “El Paisaje de las Grandes Piedras. Proyecto
de documentación de los monumentos megalíticos de
Almadén de la Plata (Sevilla).” Actas de las VII
Jornadas de Difusión del Patrimonio Histórico. Sevilla. Junta
de Andalucía.
García Sanjuán, L. y Wheatley, D. W. (2004 - En
Prensa): “Recent investigations of the megalithic landscapes
of Seville province, Andalucía: Dolmen de Palacio III.” The
Origin and Development of Megalithic Monuments in Western Europe
(Bougon, Deux-Sevres, France, October 2002). Bougon. Musèe
des Tumulus de Bougon
Hunt, M. (1998): “Análisis arqueometalúrgico
de La Traviesa” En García Sanjuán, L. (Editor):
La Traviesa. Ritual Funerario y Jerarquización Social en
una Comunidad de la Edad del Bronce de Sierra Morena Occidental, 259-270. Sevilla. Universidad de Sevilla
Moreno Garrido, C. y Sierra del Pino, S. (2002): Informe Geológico
y Paleontológico de la Zona Afectada por el Embalse de Los
Melonares, Cuenca del Viar (Sevilla). Huelva. Universidad de Huelva.
Informe Inédito
Rodríguez, J. - Álvarez, G. - Martínez, A.
- Alcaraz, J. M. - Cáceres, L. M. - Melgar, J. Y. - Bernabé,
J. - Caro, J. A. (2000): "Fases isotópicas de evolución
kárstica en la Cueva de los Covachos (Almadén de
la Plata, Sevilla)." En Santiago Pérez, A. - Martínez
García, A. - Mayoral Valsera, J. (Eds.): Actas del Primer
Congreso Andaluz de Espeleología, 121-128. Ronda. Excmo.
Ayuntamiento de Ronda
Sierra Del Pino, S. y Moreno Garrido, C. (1997): “La cuenca
pérmica del río Viar, SO de España: análisis
petrográfico de las areniscas.” Cuadernos de Geología
Ibérica 22, 447-472.
Sierra Del Pino, S. y Moreno Garrido, C. (1998): “Arquitectura
fluvial de la cuenca pérmica del Viar (SO de España).” Revista
de la Sociedad Geológica de España 11 (3-4), 197-212.
Sierra Del Pino, S. - Moreno Garrido, C. - González, F.
(1999): “Los abanicos aluviales de la cuenca pérmica
del Viar (SO de España). Caracterización sedimentológica
y petrográfica.” Geogaceta 25, 195-197.
Sierra Del Pino, S. - Moreno Garrido, C. - González, F.
(2000): “El vulcanismo pérmico de la cuenca del Viar
(SO de España). Caracterización de la Secuencia Volcanoclástica
Gris.” Geogaceta 27, 159-162.
Simancas, F. (1983): Geología de la Extremidad Oriental
del a Zona Sudportuguesa. Universidad de Granada. Tesis Doctoral
inédita
Vargas Durán, M. A. (1986): Carta Arqueológica de
los Términos Municipales de Almadén de la Plata y
El Real de la Jara (Sevilla). Sevilla. Tesis de Licenciatura Inédita.
Vargas Durán, M. A. (1996): Informe Técnico de las
Prospecciones Arqueológicas de Superficie en la Finca Dehesa
Palacios. Sevilla. Informe Inédito
> Descargar este artículo en
formato PDF (aprox. 2 MB)
|